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martes, 18 de marzo de 2025

Islamofobia

https://www.youtube.com/watch?v=jm6F7gZCYcw 

 

 

¡Qué palabra más fea!, ¿verdad? Parece que le estén acusando a uno de algo incontrolable que forma parte de su carácter en su relación con el islam: que le acusan a uno de animal, de no ser capaz de pensar y admitir que el otro es diferente. Y, claro, cuando le espetan a uno un «¡islamófobo!» no da la sensación de que te estén llamando guapo.

Sin embargo, si a uno le acusaran de anti-nazi, comunista o persona que cree que las películas de Almodóvar son infumables, uno debería poder aclarar su porqué. En este artículo yo voy a intentar explicar qué entiendo por islamofobia; al terminar, el lector deberá decidir si es una sensación fundada o infundada. Y si resulta fundada, hay que convenir que es del todo punto digna de respeto como una opinión más.

Vamos a partir de la hipótesis de que hay dos clases de islamofobia: visceral y racional. 

De la islamofobia visceral no cabe discutir mucho: si existe, es. La discusión puede versar sobre cómo aceptarla, cómo tratarla o cómo combatirla, pero es lo que hay. 

Lo que me interesa a mí es la otra, la islamofobia racional. Es decir, el estar en contra del islam por motivos razonables. 

Vamos a considerar, por ventajas de redacción, que yo soy islamófobo racional. ¿Por qué estoy en contra del islam? 

En principio, el islam es una religión. Fundada por Mahoma en el siglo VII d.C., conocida por sus cinco preceptos fundamentales (la declaración básica de fe «no hay más dios que Ala y Mahoma es su profeta», la oración, la limosna, la peregrinación a La Meca y el ayuno durante el Ramadán), por su libro sagrado (el Corán) y algunas peculiaridades más. Como religión, no es muy criticable; no más que cualquier otra religión. Libertad de credo, libertad de culto y todas esas cosas, así que a callar. En su culto no son moloquitas (pinchar si no se entiende la referencia).

Pero… ¿y si el islam no es sólo una religión? ¿Y si es un estilo de vida que ha de regir en todos los ámbitos? 

¿Y si consideramos que además de una religión es un sistema político? Ah, entonces sí es atacable. Como el nazismo, el comunismo o el capitalismo (prohibido en varios países y en varias épocas).

¿Es el catolicismo un sistema político? No, porque el catolicismo no intenta que la vida política se adapte a las reglas religiosas del catolicismo. Incluso aunque aparezca algún iluminado que quiera que el catolicismo sea la religión oficial, un "pecado" social no se considera un pecado religioso: no se aplica lo que diga la Biblia a los ladrones o a los adúlteros, sino lo que dicta el Código Penal. Y si el Código Penal no criminaliza el adulterio, lo que diga la Iglesia da igual: cuando y donde se haya penalizado el adulterio habrá sido porque así lo prescribía el código penal pertinente. 

¿Es el islam algo más que una religión? ¿Pide el islam que la vida social se rija por las normas de esa religión? En algunos países, no. En Estados Unidos, por ejemplo, no creo que los musulmanes clamen que se aplique la Sharia en vez de las leyes civiles. ¿Pero hay países donde sí? Ya lo creo. 

La primera parte de la islamofobia sería entonces contra el islam en tanto en cuanto que sistema político. Totalmente criticable. En los países tradicionalmente islámicos uno puede aceptar o no el sistema en el que viven (hay multitud de intensidades del islamismo, si se me permite decirlo así, y no es lo mismo Mauritania que Afganistán que Indonesia) y como tal se puede criticar, pero cuando de lo que se trata es de la transformación de nuestra sociedad en otra más acorde con los principios islámicos, la islamofobia no es tal sino un simple "no estoy de acuerdo". No es un odio al Islam como religión, sino un posicionamiento en contra del Islam como no-religión.

El segundo objeto de la islamofobia serían las personas. Los islamistas. Las personas que quieren imponer el islam en la sociedad, las que quieren que sociedades no islámicas se conviertan en sociedades islámicas. Nadie tiene ningún prejuicio contra el famoso musulmán Kareem Abdul-Jabbar en tanto en cuanto que musulmán; si acaso, por ser de un equipo rival. Si uno vive el islamismo como una religión como cualquier otra, estoy seguro de que nadie está en contra de eso. 

Vamos con los islamistas, y no hace falta entrar en los terroristas musulmanes. Hablemos de musulmanes normales, pero que pretenden implementar los preceptos religiosos islámicos en la esfera gubernamental y legislativa. Siempre empiezan con pequeñas medidas sociales. Por ejemplo, que en los comedores escolares la comida sea halal, que se pueda estar en las piscinas públicas cumpliendo los preceptos islámicos en vez de los aceptados por la sociedad en la que se encuentran, que se les concedan excepciones en los exámenes o en el trabajo por causas como la observancia del ramadán, etc. Esas pequeñas medidas sociales pasan también a querer la legitimación de prácticas de su sociedad (que no la nuestra), por ejemplo el matrimonio con niñas o en contra de la voluntad de la fémina, y muchas otras. 

¡Ah, no! Ahí, pie en pared. 

Y es que, por ejemplo, en las familias islamistas, la voluntad de la mujer no prevalece frente a la del varón en ningún caso, le debe sumisión y obediencia. Si las cosas que suceden en el ámbito familiar musulmán ocurrieran en un ámbito no musulmán intervendría la policía. Entonces, si no lo aceptamos en nadie independientemente de la religión que practiquen, ¿por qué vamos a aceptarlo en su caso? ¿Por qué vamos a hacer una excepción con el Islam?

Hay, por lo tanto, razones para estar en contra del islam y de los musulmanes. No para estar en contra de todo el islam allá donde se practicare, y no en contra de cualquier practicante del islam, pero ahí estamos ya hablando de matices. Ni todo hablante de alemán en 1940 era un nazi ni todos los nazis estaban a favor de las cámaras de gas, así como no todo votante del PSOE está a favor de que los ministros seleccionen a sus amantes en catálogos que les proporcionan ayudantes ex-porteros de puticlub y les den nóminas de empresas públicas para sus gastos y lo que se tercie; uno puede estar en contra del socialismo, pero el estar en contra del socialismo en su método español de llevarlo a la práctica o en contra del socialismo como concepto es eso, una cuestión de matices.

Por otro lado, es un hecho que esta animadversión algunas personas no la razonan tanto: es su instinto quien le lleva a las mismas conclusiones. Es visceral, les sale de las tripas. Así que tal vez el intolerante es el que acusa al otro de islamófobo, pues en esa acusación le niega su derecho a los matices (cuando no su derecho a una opinión).

Y no, la islamofobia racional no es racismo. Aquí nadie margina a nadie por su raza.

Creo que, si me preguntaran, diría que la islamofobia en realidad es... sentido común. 



Lloyd Price - Personality

 

martes, 4 de marzo de 2025

Uno, dos, tres

Cómo pensamos determina lo que hacemos, y lo que hacemos determina lo que conseguimos.



El domingo estuve viendo en Amazon Uno, dos, tres.


Es una película genial de 1961 dirigida por Billy Wilder y con James Cagney como protagonista principal. Sí, en blanco y negro. Quien quiera la ficha de la wikipedia sobre esta película, la tiene aquí.

Como muestra la imagen, debe advertirse que la película incluye violencia, consumo de alcohol, consumo de tabaco, lenguaje malsonante y contenidos sexual. ¿Nos hemos vuelto locos, o qué?

En las películas de Charlot éste suele pegarle una patada en el culo a un guardia urbano. Quizá eso es violencia, pero es que en esta película, ni eso. Sí, los policías de la RDA torturan a Otto para que confiese: pero la tortura es hacerle escuchar un disco con música yanki, y Otto es un alemán del este genuino. Violencia psicológica, imagino. ¡Por amor de dios, es una comedia! De hecho, esa escena es en alemán, no creo que los niños sufran.

Lo de lenguaje malsonante, no sé si es que alguien dice "cáspita" o "diantres". ¿Tabaco? Para ridiculizar los puros habanos, y tras la primera chupada lo tiran a la basura. Consumo de alcohol... Hay una escena en un sitio mitad centro cultural mitad salón popular, y los rusos están bebiendo no se dice pero supongo que será ese alcohol tan peligroso. Y creo que se habla de beber cerveza. Esto, teniendo en cuenta que la película va de que el protagonista es el representante de CocaCola en Berlín Oeste y trata de abrir plantas en Rusia, pues es normal. Pero no se ven, o no las recuerdo. ¡Ah, ahora caigo! En la escena en la que intentan enseñarle modales a Otto durante las comidas (tiene que hacerse pasar por un conde), éste arrambla las botellas de vino e intenta beber a morro, sin usar las copas. ¡Va a ser eso!

En cuanto a contenido sexual... Parte del argumento es que el ayudante de Cagney se disfraza de mujer, y se coloca unos globos que tienen propaganda de la RDA. Luego la Policía Militar busca a una mujer que tiene propaganda de la RDA tatuada en la pechera, pero el ayudante ya se ha quitado el traje. O bien que la mujer que intenta imitar al disfrazarse es la secretaria de Cagney (con la que tiene un lío, pero sólo se menciona) y ¡qué mujer! El contenido sexual debe ser que ella salga en escena, porque la insinuación a los rusos de que si acceden Cagney les cederá su secretaria...

En fin, que la película la dan para mayores de 13 años, y ningún niño ni de 7 años sería capaz de encontrar el contenido sexual, el lenguaje malsonante o la violencia. Hay más de todo eso en la Blancanieves de Disney y, por supuesto, en La Bella Durmiente (¡el héroe lucha contra el dragón!) y en La Cenicienta.

Claro, luego vemos que nos advierten de precisamente lo mismo en La naranja mecánica, y creemos que los niveles de violencia, sexo y demás es similar. 

Somos una sociedad decadente, porque hemos dejado que las minorías tomen las riendas. Estoy seguro de que sólo una minoría muy minoritaria de entre nosotros pediría que se advirtiera al que va a visionar Uno, dos, tres de que es una película violenta y todo eso. Pero dejamos a esos trastornados que rijan las cosas, y así nos va.

 

 

Frankie goes to Hollywood - Relax 

sábado, 8 de febrero de 2025

Mis versículos favoritos XXIV: un versículo que NO es mi favorito

https://www.youtube.com/watch?v=AQtZCgFuikM

 

 

La canción que acompaña esta pieza es Adelante, de Los Calchakis; la tenía en uno de mis discos de mocedad, El canto de los poetas latinoamericanos, y la letra dice así:

Si te postras 10 veces, te levantas.

Otras diez, otras cien, otras quinientas,

no han de ser tus caídas tan violentas,

ni tampoco por ley han de ser tantas.

No te des por vencido ni aun vencido.

No te sientas esclavo ni aun esclavo.

Aunque sientas pavor piénsate bravo,

y arremete feroz ya mal herido.

Haz igual que el robledal

cuya grandeza necesita del agua y no la implora,

que muerda y vocifere vengadora,

ya rodando en el polvo tu cabeza.



Es la actitud del "no surrender", "never give up"  y similares de tantas canciones que se corean como himnos, la gallardía del "no pienso darme por vencido", "seguiremos luchando hasta la victoria final" y cosas así. Es el no aceptar un no por respuesta. Es el "no renuncies a tus sueños". De entre los valores de las personas, uno de los que menos admiración me causa.

Porque, cuando nos lo hacen a nosotros, es el "¡vuelta la burra al trigo!", el "¡mira que eres testarudo!". 

Hay que saber aceptar la derrota. Se ha peleado, se ha perdido, ya está. No hay que seguir, no hay que insistir. Es evidente que no queremos ser independientes, no sigas con ello. Es evidente que no tienes mayoría, es evidente que no es lo que queremos, olvídalo, déjanos en paz. Acéptalo. De lo contrario, la convivencia es imposible. 

Si vamos al cine y votamos qué película, el que quería ver otra ha de aceptarlo y no dar la matraca con que no veamos la película elegida sino la que él quería ver, ¿verdad? Pues eso.

No estoy diciendo que uno se rinda a la primera, no. Pero una vez que la fortaleza de las opiniones está establecida, se acabó. Una vez queda claro que los otros están seguro de que no es tu oferta lo que ellos quieren, déjalo. 

Es una actitud que arruina la convivencia. Es la intolerancia que decide intolerantemente ser intolerante por siempre. Es la quintaesencia de la antidemocracia.

Puede aducirse que el "no te rindas" no siempre se refiere a la relación con otras personas. Que se puede, que se debe, aplicar a uno mismo: no te rindas ante las dificultades, sigue esforzándote. Todo buen violinista ha pasado incontables horas intentando mejorar. Todo buen músico, todo buen deportista o atleta, qué diantres, todo buen ingeniero, todo aquel que es bueno en lo suyo: su esfuerzo le ha costado. Y sí. Siempre que no raye en la estupidez: yo nunca seré un buen pianista o un buen ciclista, no importa cuánto me esfuerce. Cuanto antes lo reconozca, mejor. Si quería ser un gran ciclista, lo inteligente es reconocer que no lo seré y no perder el tiempo queriendo llegar a ser lo que no seré. Hay que ser consciente de las capacidades de cada uno.

Supongo que, en realidad, es como dice Aristóteles: la virtud está en el punto medio. Ni mucho ni poco. La testarudez o cabezonería (la perseverancia, respondo cuando se me acusa de terco), en sí misma, no es una virtud.

 

¿Y qué tiene esto que ver con los versículos de la Biblia? Hay al menos dos pasajes en el evangelio de Lucas que tratan este tema; uno de ellos es el de un vecino que molesta al otro por la noche, pidiéndole pan porque ha recibido una visita, y el otro al final cede y se lo da. Y Jesús dice:

«Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá».

Lc 11, 16

El segundo es un caso aún peor: una mujer solía clamar al juez que le haga justicia, y el juez termina diciendo:

«"Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme". » Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas?»

Lc, 18, 4-7

Es decir: hay que insistir hasta agotar al otro y que ceda. Por eso digo que estos versículos no me gustan. Supongo que lo que quieren decir es que hay que porfiar, hay que confiar en Dios y no dejar de creer porque las cosas no salgan como queremos o no obtener lo que pedimos y esperamos; pero la formulación que consta no me gusta.

 

En fin, la bondad de la perseverancia y no reblar es opinable. Pero hay que tener medida y saber cuándo dejarlo. Eso sí es algo que alabo en una persona. 




Los Calchakis - Adelante

viernes, 31 de enero de 2025

Estamos perdiendo el norte

 https://www.youtube.com/watch?v=XDR247fmhnc

 

 

El ayuntamiento de Lérida ha sacado a concurso el servicio de comidas del comedor social de la localidad. Entre las condiciones exigidas, dos llaman la atención: no podrá haber alimentos provenientes del cerdo (ni siquiera el embutido de los bocadillos) y la carne tiene que ser con certificado halal.

Y es que los intolerantes siempre vencen a los tolerantes. Porque los tolerantes aceptan a los intolerantes, pero no a la inversa. Por ejemplo, la mayoría de nosotros no necesitamos que se nos informe de los alérgenos de la comida, pero unos pocos sí: por lo tanto, ya es norma que se informe. La comida en los aviones ya no contiene cacahuetes o similares por si alguien es alérgico. Algunos de entre nosotros se enfadan muchísimo si se escribe Cataluña y no Catalunya, así, que se escribe Catalunya y aquí paz y después gloria. Hay infinidad de cosas que han cambiado para admitir a los intolerantes. Muchos de estos cambios ahora nos parecen correctísimos (la minifalda, sin ir más lejos, no se habría tolerado hace 80 años; o que hombres y mujeres puedan elegir con quién se casan e incluso si se casan o no), pero algunos a algunos todavía no.

El problema, en mi opinión, es cuando se pierde el norte. Hacia dónde queremos ir, qué sociedad queremos ser.

En este caso el ayuntamiento de Lérida elimina los bocadillos de chorizo. Si usted va al comedor social, no le darán chorizo. No se lo darán, porque los musulmanes no quieren comer chorizo. No es como los cacahuetes, que pueden causar la muerte de una persona alérgica a ellos, es que su religión les prohíbe comer carne de cerdo.

Y su religión es muy intolerante. 

La religión católica también prohíbe comer ciertas cosas: prohíbe comer carne humana (también carne de buitre). En España, el canibalismo no está prohibido, se puede practicar; la trampa está en que uno no puede cometer asesinato o amputar un miembro a alguien vivo para proveerse (está claro que uno sí puede comerse un miembro amputado a él mismo, pero no creo que se den muchos casos), tampoco se permite inhumar cadáveres y por otro lado le podrían acusar a uno de profanar el cadáver, pero en sí no está prohibido. La religión católica, la judía y las demás religiones cristianas sí condenan el canibalismo, se considera abominación. Pero estas religiones son tolerantes, y en casos realmente extremos (el accidente de los Andes, el sitio de Leningrado...) pues no se va a condenar a nadie por tener que recurrir a esa práctica. Son religiones tolerantes. El Islam no lo es. Uno podría pensar que quien acude a un comedor social es porque tiene auténtica necesidad y ante la necesidad rige el principio cristiano de que no es el Hombre para la Ley, sino la Ley para el Hombre; pero para el islam sí es el Hombre para la Ley (si el hombre en concreto no es el que hace la ley, huelga avisar), y el precepto que debería decir "no comerás carne de cerdo salvo que no te quede más remedio" se quedó en "no comerás carne de cerdo, y punto". Ya he comentado en alguna otra ocasión que el catolicismo tiene normas de ayuno y abstinencia cuaresmal, y sin embargo permite que esas normas no se cumplan en, por ejemplo, comidas sociales: si uno va a comer con otros, pues se come lo que los otros. O si uno come en un restaurante y el restaurante no cumple, pues se come lo que le sirvan. Como digo, hay religiones que son tolerantes y religiones que no. Y de las que no, el Islam es la que más.

Y como los no musulmanes somos tolerantes, pues cedemos a sus gustos. Lo siguiente será que se permita el burka, y luego que se obligue a todas las mujeres a vestir burka. Al tiempo.

No es que seamos tolerantes, es que somos pánfilos.

En el ayuntamiento de Lérida por lo menos, han perdido el norte. 

 

 

 

P.D. 20/marzo/2025: el ayuntamiento de Lérida ha rectificado y cambiado el pliego a las condiciones normales.

 

Barry Manilow - Copacabana 

jueves, 26 de diciembre de 2024

La fuga blanca

https://www.youtube.com/watch?v=M6rrTROoZIw 

 

 

Aviso previo: es posible que este artículo le parezca racista. Si es usted demasiado sensible, no lo lea.

 

 

En la película de Clint Eastwood Invictus, que cuenta la etapa de Sudáfrica desde que Nelson Mandela llegó a la presidencia hasta que ganan el mundial de rugby, hay una escena en la que los negros protestan por la presencia de blancos: quieren revancha. Y Mandela se niega, les dice que necesitan a los blancos para gestionar y sacar adelante el país. Está hablando de "la fuga blanca". 

Ha pasado en todos los países de África excepto (de momento, y que dure) Sudáfrica: los blancos se han ido, expulsados por los negros. Y, cuando se han ido, el país se ha hundido.

Por ejemplo, Zimbawe. Consiguió la independencia en 1965, pero la consiguieron los blancos que vivían allí. Hasta 1980 gestionaron razonablemente bien el país, y era la economía que más rápido crecía de África. Tras la guerra civil de finales de los 70, los negros (Mugabe) tomaron el poder, pero Mugabe, aconsejado por el mandamás de Mozambique (al que le había ocurrido lo mismo tras irse los portugueses) dijo a los blancos que no se fueran y les dio garantías. Lo que pasa es que con los años se fueron olvidando, y a mediados de los 90 la situación era tal que los blancos se fueron en masa. Mugabe promovía el odio a los blancos, y estos tuvieron que largarse. Utilizó la distribución desigual de la tierra para aumentar su poder, desatando turbas para apoderarse de las granjas blancas que luego entregaba a ocupantes ilegales, soldados y compinches del partido gobernante. Estas confiscaciones violentas y mal concebidas destruyeron el sector agrícola, agotaron las reservas de divisas del país, expulsaron a la población blanca y arruinaron la economía. Zimbawue se convirtió en uno de los países más pobres de la Tierra.

Algo parecido pasó en Kenia: independencia, gestión de los blancos, mejora del país, negros al poder, garantías a los blancos, el país se mantiene, empieza el acoso, los blancos se van, el país se hunde.

Y en todos los países, en realidad. Vale que los blancos habían cometido abusos y vale que eran clasistas y trataban con displicencia a los negros, pero tenían educación y otras cualidades (luego volveré sobre este punto).

Otro ejemplo es el caso de Costa de Marfil. Tras la independencia de Francia, Costa de Marfil mantuvo un cierto toque civilizado, y en la capital, Adbijan, había numerosos cafés de estilo parisino en el que uno podía sentarse a tomar un café con leche y un cruasán. Pero el año 2000 llegó al poder Laurent Gbagbo, un populista antiblancos. El año 2004 unos franceses de una fuerza de paz murieron en un bombardeo de la  aviación de Costa de Marfil. La respuesta de Francia fue aniquilar toda la fuerza aérea del país. La cosa se puso realmente chunga para cualquier blanco que pisara el país.

Por el contrario, tenemos Nigeria. Todo transcurrió conforme el estandar africano, pero hace unos años el gobierno volvió a pensar en los blancos. Para entonces éstos estaban largándose de Zimbawue, así que el gobierno nigeriano les propuso que se instalaran en el norte del país, cediéndoles tierras y dándoles acceso a préstamos blandos. 13 aceptaron.

Unos años después, esos granjeros blancos habían colonizado la zona, creando campos de cultivo en campos hasta entonces baldíos, cavado pozos, construido casas, importado tractores y sembradoras y al poco estaban cosechando maíz. Además contrataron a muchos negros para trabajar en sus tierras y enseñaron su experiencia a las comunidades locales vecinas.

Y es que hay algo más que nadie cuenta, no vayan a ser que lo tilden de racista. Los blancos aportan algo más que mano de obra (negra hay más) y conocimientos (que se pueden adquirir). Aportan una determinación de la que los negros carecen. Un afán por salir adelante, por no rendirse. Por tener un sueño y perseguirlo. Una fe en sí mismos, en lo que pueden hacer si trabajan duro. Y esto es lo que les separa de los negros. Hay muchos negros que se limitan a sobrevivir. A vivir como siempre. Hay también negros con determinación, que se afanan por salir adelante y no rendirse, por tener un sueño y perseguirlos: a muchos de ellos los vemos llegar a nuestras costas, entre nosotros. Han superado obstáculos insuperables, muchos incluso tienen cierta formación, sabemos que son capaces de trabajar duro... Y sin embargo, ¿por qué no han explotado sus cualidades en su propio país? El tan diferente comportamiento de los blancos de su mismo país, que han nacido allí (puede que sus abuelos no, pero ellos sí), nos indica que hay algo más. Unos valores en los que el blanco es educado y el negro no, que hacen que el blanco pueda convertir un yermo en un vergel. Pienso en cómo han evolucionado los distintos territorios que formaron el imperio romano, y necesariamente concluyo que hay algo en sus culturas (o en las nuestras) que provoca esta diferencia. ¿Es tal vez que los blancos creemos que el Hombre debe dominar la Tierra?

Dicho esto, la gran fuga blanca no se reduce sólo a África. También se produce, por ejemplo, en Estados Unidos, en una escala diferente. Allí los blancos abandonan ciudades, yéndose primero a los suburbios, los suburbios cada vez más lejos, luego a otras ciudades, luego directamente a otros estados (sobre todo más cálidos). Los que se quedaban atrás era, obviamente, los negros. Unos pocos blancos no importaba, pero muchos blancos provocaban que muchos otros blancos también se movieran para no quedar aislados, y el efecto al final era notable. El efecto primero es el que sabemos todos: barrios enteros de grandes ciudades son casi zonas de guerra en la que una persona decente no debería entrar, y Detroit.

La fuga blanca empieza siempre con la seguridad en las calles, y esto influye en las ganas de vivir allí (pasaba en África, y pasa en las ciudades americanas). Afecta al precio de las viviendas: si éstas bajan, el valor de lo que se tiene disminuye y el habitante es cada vez más pobre. Afecta también a la educación: a medida que el nivel de los escolares baja, los buenos escolares rehuyen esas escuelas y su nivel disminuye cada vez más. En Estados Unidos, donde hay muchos menos inconvenientes para trasladarse a vivir a 1.000 km que aquí, hay muchos blancos que se trasladan. A Arizona, a Nuevo Méjico, a Tejas, a Florida, a Colorado. El resultado es que usted puede permitir un cierto nivel de delincuencia, pero téngalo controlado. Si empieza a perder población "segura" se producirá un efecto de bola de nieve y en unos años no reconocerá su barrio o ciudad.

Bien, ahora que ya hemos entendido que la fuga blanca es algo que existe y que no debe despreciarse, fijémonos en Europa.

—¡Qué exagerado es usted, la situación de Europa es completamente diferente a la de África!

"Fuga de cerebros". ¿Les suena? Todo el mundo conoce a un Pedrito o a una Carmencita que estudió en la universidad y ahora está en Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos o Japón. ¿Y si ese éxodo se acentúa? En Barcelona, el porcentaje de niños y adolescentes "no europeos" es más que preocupante. ¿Cuántos años tardará en que seamos una minoría? En Barcelona, no van a ser demasiados. Quizá cuando llegue ese momento los jóvenes europeos no vean con tan malos ojos el trasladarse a las verdes praderas. Quizá a Arizona, quizá a la Pampa, quizá a Nueva Zelanda. A algún sitio lejos, donde no lleguen los moros. Donde uno entre en un vagón atestado de metro y no se sienta un último mohicano. Donde, en realidad, se sienta a salvo.

—Sí, es cierto que muchos profesionales y personas de talento han abandonado Argentina y se han venido aquí, pero es que allí la situación era insostenible y aquí... creo que no lo será.

Y ¿saben qué? Cuando llegue ese momento, nuestro joven no se dará cuenta. Verá que las cosas se degradan, sí, que cada vez trabaja más para poder pagar más impuestos que son necesarios no sabe para qué, se cruzará en la calle con cada vez más personas que, pensará, están viviendo a su costa. Tal vez note, o tal vez no, que el tejido industrial se está deshaciendo. Que no se dan muchas noticias positivas de tecnología, ciencia o avances relacionada con su país; sí, en cambio, que ganan cada vez más medallas olímpicas en carreras largas, en fútbol y tal vez en baloncesto (aunque las selecciones... en fin, que las mira y nota cómo se ha renovado el personal). Poco a poco irá sabiendo de más conocidos que ya se han ido, pero él seguirá. Es difícil, dejarlo todo y mudarse. Hasta que no pueda más. Entonces se irá, y nada más pisar su nuevo destino se arrepentirá de no haberse ido antes. Y los que quedan detrás quedarán peor.

¿Que no? El Raval de Barcelona: casi no quedan blancos allí que puedan mudarse; los que quedan, es que no pueden. Y otros barrios, como la Barceloneta, Pueblo Seco  o San Antonio están entrando en la misma pendiente. Y expandiéndose: una vez hablé con un ingeniero que me confesó que estaba extrañado porque en su barrio, cuando se mudó, había muchos "de los que la tocan" (en su jerga: profesionales liberales y gentes de economía acomodada, catalanes), y ya apenas ve alguno; un día, de excursión por no recuerdo dónde (una población a unos 50 km de Barcelona) se cayó del guindo: no estaban en su barrio ¡porque se habían trasladado allí!

Estas cosas pueden suceder, suceden y han sucedido. Llegará un día en que habrá una fuga blanca en Europa. Yo soy añoso y no me podré ir, por lo que espero que la fuga se retrase lo suficiente. Pero me encantaría que mis nietos crecieran en otro lugar.



The Beatles - Dear Prudence (versión de Siouxsie & the Banshees)

martes, 24 de septiembre de 2024

De aceitunas y encargados

https://www.youtube.com/watch?v=SjIObpXyGSE 

 

 

El otro día compré en el mercado un puñado de aceitunas de Aragón. Cuando me dieron el ticket no pude menos que protestar: ¡a 14,50 el kg! Tenía que ser un error, pero la tendera me dijo que no, que este septiembre han subido mucho porque la sequía, blablablá, una mala cosecha, los precios han subido mucho en origen y todo eso.

Una cosa es la gasolina, la luz incluso, y otra los alimentos. La gasolina tiene un precio fluctuante. A veces está más cara que antes, pero a veces está más barata. En el largo plazo siempre sube, claro que sí, pero el hecho de que a veces baje de precio hace más comprensible cuando hay subidas. Los alimentos, en cambio, no siguen ese patrón: sólo suben, es rarísimo que bajen. Recuerdo, por ejemplo, los huevos y la subida desaforada que tuvieron cuando la invasión de Ucrania. Parece ser que Ucrania exportaba cereal, al faltar ese cereal hubo que tirar de las producciones patrias para el consumo humano y el perjudicado fue el pienso que comen las gallinas, que ante la escasez de oferta subió mucho de precio. En mi proveedor de huevos del mercado (un tendero que sólo vende huevos) los precios subieron en poco tiempo un 50%. Es un poco curioso que incluso con la energía disparada por esa época los pollos asados no subieron de precio en exceso, pero... En fin, que no sé si el problema se ha resuelto pero los huevos no bajan ni bajarán. Tampoco los pollos asados, claro está.

En el caso de las aceitunas, llevo muchos años comprándolas en ese puesto y he conocido precios mucho más bajos (les recuerdo que soy calculista y que lo mío son los números). Y nunca los he visto bajar. Supongo que una vez que el tendero descubre que los clientes siguen comprando con los precios aumentados, pues decide que los mantiene. Si el producto baja de precio en origen, mejor para él, y si acaso ya subirá cuando vuelvan a subir.

En el caso de las aceitunas negras, el precio lo habían subido un 50%. Curiosamente, también el aceite de oliva se disparó de precio hace unos años, y aunque ahora se ha estabilizado el precio (dicen que está bajando, pero yo no lo noto y bien que noté la subida) la causa era la misma que la de las aceitunas: sequía, malas cosechas y todo eso.

Lo que vengo a decir es que esto son cosas que se anuncian mucho antes de que ocurra: cuando hay sequía ya se puede saber que las cosechas serán malas, que lo cosechado subirá de precio y que los productos que dependan de esos productos subirán. Es algo lógico y comprensible. Precios altos y carestía tienen un origen que los explica.

A veces, somos nosotros los que generamos el problema en el futuro con nuestra actitud en el presente (o generamos el problema que ahora tenemos con nuestra actitud en el pasado).



"Las noticias de hoy envolverán el pescado de mañana".

La famosa frase tiene ya unos años: remite a cuando los periódicos se editaban en unas hojas enormes, más o menos de tamaño A0, y no había los papeles técnicos higiénico-sanitarios que se usan hoy en día en los mercados, carnicerías, pescaderías etc. En aquella época, se envolvía en papel. Sobre todo el pescado, que estaba siempre húmedo. Era costumbre que los pescateros envolvieran el pescado en papel de periódico, tal vez del día anterior. De ahí la frase, que alude tanto al que se preocupa por una noticia que no quería que se supiera (no te preocupes, porque en dos días se olvidará) como al que se da ínfulas por algo bueno (no te des tantas, porque en dos días nadie lo recordará).

Hoy las noticias o los artículos no se imprimen en papel, pero que se publiquen en internet no hace que se olviden, en seguida llegan otras que las tapan. Por esta razón tengo por costumbre guardarme enlaces a noticias o artículos que no quiero que se me olviden. 

Por ejemplo, este artículo que publicó en 2021 el digital La Información, en el que entre otras cosas se dice: 

«La falta de efectivos, según comenta Villares, es común a todos los cargos y ocupaciones en la jerarquía de una obra, aunque hay algunos cuya ausencia se hace muy palpable. “Hay una escasez tremenda, en todos los puestos: de técnico para abajo y también en lo referente a lo jefes de obra, pero es que encargados literalmente no hay” resalta el jefe de zona. Jesús Redondo, trabajador del sector de la demolición técnica e involucrado en las operaciones de las calles de los Reyes y Maestro Guerrero (junto a la Plaza de España de Madrid), asevera lo mismo que Villares. “Nos robamos los encargados de una obra a otra en cuanto podemos por que no hay apenas”, comenta.

...

Sobre la huida de empleados y la falta de formación actual, el jefe de obra de Alza Obras y Servicios, Nilo Gómez, es tajante: “Nos hemos saltado una generación en la que la labor de enseñanza que se impartía de mayores a jóvenes en una obra no se ha producido”, resaltando que esta es la forma más eficaz de formar a un nuevo empleado. Gómez comenta que se produjo un bajón del volumen de trabajo que llevó a que los obreros “se buscaran la vida fuera del sector”, y que, aunque durante 2021 se ha experimentado un aumento muy grande en el número de arranques de obra, “muchas veces no son asumibles”, pues “hay muy pocos trabajadores con formación especializada, y en obras que tenías que atender con tres equipos de albañilería, se emplea a solo uno y poco cualificado”».>

Si faltan aceitunas, eso tiene consecuencias. En las obras faltan obreros especializados y sobre todo encargados. ¿Y creen que eso no tendrá consecuencias?

Esta misma semana he comido con unos clientes y con un constructor. Uno de los clientes abrió la conversación contando que no encuentran trabajadores especializados en la construcción. Que necesitan, por ejemplo, alicatadores (los que colocan los azulejos) y sí, gente que colocan azulejos sí encuentran, pero que los pongan bien no. Mis clientes son mandos industriales, y para ellos es un problema porque a efectos prácticos ellos son responsables ante sus jefes de las obras de las que se encargan: la mala calidad, los retrasos, los aumentos de costes o los problemas de contratación son siempre culpa suya.

El caso es que esos clientes querían saber qué opinaba yo del asunto.

Por casualidades profesionales, he participado en dos de las principales obras de construcción urbana de Cataluña en los últimos 20 años. Esto no es algo especialmente difícil, pues en obras más grandes terminamos participando muchos, unos haciendo unas cosas y otros haciendo otras. En resumen: no hay color. La diferencia entre la obra antigua y la obra nueva es enorme.

Lo primero que me llamó la atención en la obra nueva fue la organización. La obra antigua estaba muy bien organizada, se notaba que los jefes sabían. La obra nueva la habían organizado como una obra normal de medio pelo. Es como gestionar una división de 3.000 soldados igual que un pelotón de 12, o como gestionar un presupuesto muchimillonario igual que la paga de la semana.

Luego, con el tiempo, fui percibiendo diferencias en otras cosas. Para empezar, el gerente de la obra (hay que pensar en una obra como una empresa que factura muchos, muchos millones al año). En la obra antigua el gerente era muy bueno, muy profesional. Y sabía un condrio de obra, no en vano llevaba en ese momento 40 años de experiencia. En la obra nueva la sensación que me daba es que el gerente sólo quería ganar dinero; con esa actitud no se gestiona una empresa, se liquida, y en la obra pasa lo mismo.

Pero luego eran todos los demás. El encargado general, los encargados, los ayudantes del jefe de obra, el personal de oficina, el topógrafo,...

Y no solo la constructora: la diferencia de categoría profesional entre los arquitectos y los calculistas de ambas obras era abismal.

No todo en la obra nueva era peor, claro: los agentes de seguridad de las puertas, los informáticos, los responsables de seguridad y salud, funcionaban muy bien.

Yo no sé si es una tendencia general, una bajada del nivel profesional en la construcción, o es simplemente que el gerente y los responsables (la Propiedad) de la obra nueva buscaron lo más barato que había en el mercado sin importarles que lo más barato fuera de mala calidad; diría que ambas cosas: que es cierta mi sensación de que el nivel profesional está disminuyendo, y de que en la última obra se regían por lo más barato fuera su calidad la que fuera. Pero luego leo el artículo de La Información de 2021 y me doy cuenta de que el futuro ya está aquí.

Por cierto, hoy se ha publicado una entrevista al presidente de Leche Pascual (nombre oficial, Calidad Pascual), y en ella expone lo siguiente:

«Ha habido una caída del consumo de leche muy importante. Cuando yo empecé a trabajar se bebían 117 litros de leche líquida por habitante al año y ahora estamos en 63 litros. Parte de esa caída puede ser por alternativas como las bebidas vegetales o porque la gente sustituya la leche bebida por queso, yogures, batidos... Pero el 80% de la caída de consumo per cápita viene por la desaparición del gran consumidor de leche, que es el niño... El gran consumidor de leche es el niño, desde que nace hasta la adolescencia. A partir de ahí dejan de consumir y la leche pasa a tomarse prácticamente sólo con el café. Por eso la caída de los nacimientos ha sido muy importante, aunque parte de la caída se ha venido compensando por el incremento de la población gracias a la llegada de inmigrantes, como por ejemplo los latinoamericanos, que consumen más leche y tienen más hijos que nosotros».

Cuando los números muestran una tendencia clara, la realidad es imparable y se puede predecir qué va a pasar, cual La Fundación, y una cosa es cierta: hemos invertido la pirámide demográfica, y eso tiene consecuencias. Ocurre que, como con todo lo que afecta a la demografía y a la sociedad, esas consecuencias se perciben años después de haberse producido las causas, y entonces ya es tarde para impedirlo. Los avisos agoreros es cuestión de tiempo que se hagan realidad.

Nos adaptaremos, lo hemos hecho siempre, pero.. ¡es que se veía venir!



Michael Nyman . Memorial

domingo, 4 de agosto de 2024

Someone has to lecture somebody

(El almirante Geary se presenta ante el Senado para informar de lo ocurrido). 

«El impacto práctico de evitar los canales y procedimientos normales fue ocultar esas acciones de la supervisión y de las restricciones legales sobre lo que el gobierno tiene permitido hacer.

[...]

Senador, yo asumo que todas las acciones que tomo serán examinadas y cuestionadas. Sé que algunas de mis acciones anteriores han sido cuestionadas por miembros del gobierno. Si mis acciones se consideran inapropiadas, mi razonamiento incorrecto, espero plenamente ser responsabilizado por aquellos encargados de la supervisión. He tenido una gran cantidad de autoridad. Me enseñaron que cuanto mayor es la autoridad, mayor es la necesidad de supervisión.

[...]

Repito, asumo que todas las acciones que tomo serán examinadas y cuestionadas. Si no estoy dispuesto a defender esas acciones en un debate abierto, entonces no las tomaré. No estoy por encima de la ley. Nadie en la Alianza está por encima de la ley. Eso significa que todos deben estar dispuestos a responder por sus acciones, abiertamente y públicamente, y si es necesario, ser juzgados por sus acciones.»

 Jack Campbell

Boundless (The lost fleet: Outlands) 

 

 

Para el lego en inglés, "to lecture" es enseñar (también sermonear, depende del contexto) a los demás sobre lo que deben hacer o cómo deben comportarse.

sábado, 13 de julio de 2024

Votamientos

https://www.youtube.com/watch?v=ET9tisfEqI0 

(sí, sé que la palabra no existe. ¿Y qué?)


¡Paliza del Partido Laborista en las elecciones del Reino Unido! Han obtenido 412 de los 650 asientos; en España habrían equivalido a 222 de nuestros 350 escaños.

¡Paliza al partido de Le Pen en Francia! Se creía que iban a arrasar, y han sacado sólo 143 de 577 puestos. En España habrían equivalido a 86 míseros diputados.

En España, el Partido Popular obtuvo, en 2023, 137 diputados. Fue el partido que más diputados obtuvo (el PSOE sacó 121) pero ni gobierna ni su opinión cuenta ni nada de nada, como todos sabemos.

Y, sin embargo, los laboristas recibieron el 33,7% de los votos; los de Le Pen, el 37% (el 2º partido, el 25,8%), y el Partido Popular, el 33%.

La explicación es simple. 

En el Reino Unido, el sistema electoral es de circunscripciones unipersonales: el que recibe más votos se lleva el escaño. En dos distritos gano por 1 voto, tengo 2 escaños; en el 3º tú me ganas por 60.000 votos, tienes 1 escaño y yo, mayoría absoluta.

En Francia el sistema es como el británico, pero con doble vuelta si ningún candidato saca de entrada mayoría absoluta; en esa segunda vuelta entran los candidatos que hubieran obtenido al menos el 12,5% de los votos. ¿Y qué pasó? Que, convencidos muchos de que cualquier cosa era preferible antes que votar a Le Pen, muchos votaron a un candidato que no querían pero que tendría más votos que el que ellos sí querían.

En España las votaciones son provinciales, con Madrid y Barcelona dando 69 diputados en común, y reparto más o menos proporcional. Con todo, el PP sacó más diputados de los que le corresponderían de manera directa (el 33% de 350 es 115). Por cierto que el PSOE obtuvo el 31,7% de los votos y sacó 16 diputados menos; todavía sobrerrepresentado, pero menos que el PP.

Cada cual cuenta la feria según le ha ido, por eso no se puede decir que un sistema electoral sea mejor que otro. Ahora bien...

El sistema electoral no debería tener ninguna importancia, cualquiera debería ser igualmente válido, si...

Si el que gobernara entendiera que no puede ni debe despreciar al que representa a un tercio de la población. Menos aún si él mismo representa también a un porcentaje similar (o incluso mucho menor, como en Francia). No estoy diciendo que los gobiernos deban ser multipartidistas, sólo que no se ha de aplicar el famoso rodillo parlamentario que tanto denuestan los partidos cuando lo sufren y niegan que ocurra cuando lo aplican. Negocia las leyes. Tal vez los otros tengan algunas propuestas al respecto: acepta algunas. Escucha sus opiniones, no te cierres en banda. En temas de Estado y en temas que van más allá de los ciclos políticos, reúnete con la oposición. Tenles informado de lo que pretendes, y en esos temas ten aún más en cuenta su opinión y sus sugerencias. Busca el consenso, sobre todo en los nombramientos de personas. Ten un respeto máximo por las formas y las instituciones, apóyalas siempre y fomenta su neutralidad. Piensa que también gobiernas para ellos, no gobiernes contra ellos.

Es lo que debe hacer un buen demócrata.



Johann Strauß, hijo - Bajo truenos y relámpagos (polka rápida, op. 324)


jueves, 11 de julio de 2024

De sendas y alcorces

En mis años mozos hice muchas excursiones por la montaña. Como era de esperar, me perdí muchas veces.

Las cosas eran muy diferentes, entonces, sin Google Maps y todo eso: ciertamente, había mucha más nieve, tanto en verano como en invierno (en invierno más nieve que ahora en invierno y en verano más nieve que ahora en verano, ha de entenderse), pero lo significativo para lo que nos ocupa es que antes los recorridos estaban mucho menos señalizados que ahora y había mucha menos gente. Ahora es difícil perderse (o quizá no tanto), ya que en muchos recorridos basta con seguir a los demás. En verano hay excursionistas de sobra. Pero entonces no los había, y lo reconozco: me perdí un porrón de veces. Muchas veces me perdí mucho.

Y en la mayoría de los casos, la razón por la que elegía un camino equivocado es que la senda a no tomar parecía mucho más ancha, mejor, más cómoda y/o más indicada que la correcta. O bien porque el alcorce parecía eso, un alcorce. Y luego resultaba que de alcorce, nada. Que aquello no llevaba a ningún sitio, si acaso a una trampa mortal.

Pero les aseguro que al principio siempre parecía una buena decisión. 

miércoles, 21 de febrero de 2024

Paro juvenil

https://www.youtube.com/watch?v=Qy01R9CEFFs 

 

 

El paro juvenil en España supera el 28%. La tasa de paro de los mayores de 25 años creo que ronda el 10,5%. ¿Por qué esta diferencia?

A vuela pluma, se me ocurren 4 posibles razones.

La primera es que las empresas pidan más experiencia de la que tienen la mayoría de los jóvenes. Es una posible razón, aunque suena idiota porque los jóvenes siempre han sido jóvenes y siempre han carecido de experiencia. O no: si antes un chaval empezaba a trabajar con 14 o con 16 años y ahora empieza con 18 o con 20, pues es normal que cuando antes a los 18 ya tenía cierta experiencia ahora las empresas echen de menos esa experiencia.

La segunda es que lo que pidan las empresas sea más formación de la que tienen. Cabe preguntarse entonces si la formación que actualmente se brinda es adecuada y suficiente. A pesar de lo que dicen los resultados, año tras año, de las pruebas de acceso a la Universidad. Por ejemplo, cabe preguntarse si la formación que reciben los, pongamos, estudiantes de ingeniería, es suficiente para trabajar de ingenieros. Y cabe preguntarse también si la formación que un joven elige para sí es la adecuada. Porque puede que sobren geógrafos y falten electricistas.

La tercera es el salario. No digo que sea una razón, sólo que es posible. Si el salario mínimo es muy alto, las personas menos cualificadas, menos formadas y con menos experiencia tienen difícil justificar con su trabajo un salario muy alto. Si el trabajador no se gana lo que cobra, el empresario no lo contratará, es así. Por otro lado, es posible que un joven de 18 años no tenga las mismas necesidades económicas que un adulto de 35 y lo que es un mínimo admisible para él no lo sea para el joven: el joven estaría dispuesto a trabajar por menos dinero... pero la ley no le deja. Y es que queda muy bien vender a los jóvenes que cuando trabajen cobrarán al menos 1.200 euros y callarse que con esa exigencia nadie los contratará pero que si cobraran 800 tendrían ofertas a patadas.

Y la cuarta... ¿es posible que la razón sean los mismos jóvenes? ¿Es posible que gran parte de los jóvenes carezcan de los valores adecuados, pongamos sentido de la realidad, responsabilidad, capacidad de sufrimiento, esfuerzo, autoexigencia, valentía, humildad o qué se yo? ¿Cabe la posibilidad de que muchos jóvenes no tengan la actitud adecuada?

También es posible que una de las razones sea que los causantes (de las razones) se nieguen a la autocrítica y a reconocer que algo pueden hacer para cambiar la situación. Por ejemplo, intentando prestigiar profesiones desprestigiadas o al menos explicar a los chavales qué son esas profesiones, para qué sirven, por qué son necesarias, si ya cuesta que un adolescente sepa qué trabajo hace un ingeniero no pretendamos que quiera ser encofrador, matricero o fresador. No sé, se me ocurre. 

 

 

 Alabama - I'm in a hurry (and don't know why)

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Las mujeres y el ajedrez

 https://www.youtube.com/watch?v=GVdt3x9jdOk

 

 

Es un hecho que las mujeres no son tan buenas al ajedrez como los hombres. Que una mujer gane a un hombre al ajedrez es tan comprensible como que una mujer gane a un hombre al tenis, hay muchísimas mujeres que juegan muchísimo mejor que la inmensa mayoría de los hombres. Pero cuando nos metemos en en los niveles altos, donde los que están compiten, los mejores son varones. Todos los mejores. La mejor jugadora de la historia ha sido Judit Polgar, húngara. Oí hablar de ella cuando tenía (ella) 14 años, a los 15 consiguió el título de Gran Maestra Internacional y es la única que ha conseguido figurar en algún momento en la lista de los 10 mejores ajedrecistas del momento: ha llegado a ser la número 8. Y no hay discusión en que ha sido la mejor jugadora de la historia. 

Pero el ajedrez no es el tenis. Es un juego mental. Un jugador paralítico puede ser el mejor del mundo, no hay problema. Aquí el físico no importa, o al menos se supone que no. Tampoco hay nada en las reglas que penalice a la mujer y favorezca al varón. ¿Entonces? ¿Por qué los varones son mejores que las mujeres al ajedrez?

No se sabe. Al menos, yo no lo sé. Pero el tema no es nuevo, lleva décadas estudiándose: recuerdo haber leído un libro de los años 50 sobre el particular. Teorías hay muchas, explicaciones que uno puede querer creérselas: por ejemplo, que la tensión física que supone una partida la resiste mejor un varón que una mujer. Puede que algo haya, porque los más grandes jugadores de la historia murieron "jóvenes" (en torno a los 54 años) y por causas o con complicaciones cerebrales. Pero ¿en serio estamos diciendo que las mujeres no soportan físicamente los nervios de una partida tan bien como los hombres? Sí, claro, es posible,... pero. 

Y sin embargo, es un hecho. Una realidad indiscutible. Alguna explicación ha de tener.

El libro que he mencionado que leí (Reuben Fine, La psicología del jugador de ajedrez) era, digamos, freudiano. Era un libro de psicología, de hecho explicaba la muerte de esos grandes campeones por los efectos acumulados de la gran tensión de los campeonatos, pero lo que buscaba era saber si había algún tipo de motivación psicológica inherente al ajedrez que hiciera que esos campeones se implicaran tanto en el juego. Y su conclusión es que tenía que haberla (y, por descontado, era una motivación "freudiana"). Es decir, que el ajedrez permite como ningún otro juego una liberación de una tensión freudiana, y como esa tensión freudiana se da principalmente en los varones es normal que los varones ganen a las mujeres en este juego.

Yo... No me convence, no. Pero tampoco sé dar una explicación más convincente. ¿Es el ajedrez un juego sólo para hombres? Supongo que a la postre sí. Que las motivaciones para querer jugar y ganar, aunque no freudianas como las que apuntaba Fine, sí son más fuertes en los hombres. La competitividad, el afán de prevalecer, de machacar al rival, de dominar. El destruir el ejército del otro, la búsqueda constante de la victoria: el objeto de todos los movimientos desde el principio es ganar la partida, a diferencia de, por ejemplo, el dominó, los juegos de cartas o casi todos los juegos de mesa, en el que pasar un buen rato es a menudo más importante. Sí, algo de eso tiene que haber. 

El caso es que las mujeres no son tan buenas al ajedrez como los varones. Y la única explicación que se me ocurre es lo que he apuntado en el párrafo anterior y que se resumiría en que no se esfuerzan lo suficiente

No tengo ni idea de porqué, pero es un hecho. 

 

 

Billy Joel - As so it goes (versión de The King's singers) 

lunes, 11 de diciembre de 2023

Espiral de silencio

 https://www.youtube.com/watch?v=rXqWCeB8Vto

 

El concepto de espiral de silencio se refiere a cuando callamos nuestras opiniones sobre un tema porque pensamos que nuestra opinión es minoritaria: tememos la presión social.

Eso no significa que nuestra opinión sea minoritaria ¡eh!, sino que la percibimos como tal.

A veces, a menudo, callamos porque nos da igual en realidad una cosa o la contraria: por ejemplo, si ir a cenar al restaurante A o al garito B con la pandilla de amigos. Otras veces callamos porque somos de natural apocados:

—Pero ¿por qué no dijiste nada?

Todos conocemos a personas así. Pero la espiral de silencio es otra cosa. Es un silencio sobre un tema que conlleva un componente moral. Por ejemplo, en Cataluña, la inmersión lingüística. El hablar en catalán. El votar al PP o a Vox. Temas en los que mucha gente calla su opinión, sólo aquellos que están a favor de la inmersión y que se hable en catalán y ven mal que se vote al PP o a Vox exponen su opinión.

Lo curioso es que la opinión de los que callan puede no ser minoritaria; pero como se callan, los que piensan igual no perciben apoyo y también callan. 

Una posible razón es que nadie quiere ser aislado socialmente; al contrario, todos queremos ser aceptados en un grupo. Y tendemos a pensar que la opinión nuestra no va a ser aceptada socialmente, va a ser vista como inadecuada. Ocurre además que la opinión "mayoritaria", la hecha pública, suele ser la del Poder, la de los que mandan. Estos expresan sus opiniones sin ningún miedo, faltaría más. ¿Vamos a querer identificarnos como poseedores de conductas e ideas inaceptables a los ojos de los poderosos? Por lo general, la mayoría de las personas no. Y callamos. Y callando unos, callamos los demás. Es lo que sucedió (y todavía sucede en muchos sitios) con el querer colgar una bandera de España en el balcón para proclamar que no, que no todos los catalanes quieren la separación de Cataluña.

Recuerdo ahora un relato que leí hace unos años, creo que se publicó en el New York Times a finales de los años 40 pero nunca en formato libro. El relato versaba sobre una costumbre inveterada en una hipotética región de Nueva Inglaterra: cada año, para propiciar buenas cosechas, en cada pueblo lapidaban a uno de los vecinos. Y, claro, oponerse a esa costumbre era no querer que hubiera buenas cosechas: todo el mundo callaba, rezaba para que nadie de su familia fuera "el elegido" y, llegado el momento, tiraba las piedras como el que más.

¿Qué ocurre a veces? Que es el Poder el que impone la espiral de silencio. El que presiona para descartar las opiniones críticas, que vocea su postura de manera machacona y al mismo tiempo silencia la de los contrarios. Tachándolas de inaceptables cuando se producen, y de indeseable a la persona que la tiene.

Y así cambian las sociedades. Cuando, con el tiempo, la espiral de silencio hace que una opinión minoritaria la percibamos como "mayoritaria", y cuando luego ésta se convierte en la norma, en el principio que todos aceptamos. A veces es para bien - ya poca gente pide sacrificios humanos a los dioses-, pero a veces... bueno, yo tengo mis propias ideas al respecto y creo que hay cambios que no son a mejor.

Piense, por ejemplo, en el castigo a los niños. Cuál es su postura, cuál cree que es la postura públicamente correcta, la que era antes, si el cambio ha traído beneficios o perjuicios.

Lo peor es que las espirales de silencio son inconscientes. No nos damos cuenta de cuándo hemos caído en una, y no sabiéndolo no nos esforzamos por romperla. 

 

 

Dion - The wanderer 

domingo, 12 de noviembre de 2023

Dos pensamientos para después de la tormenta

https://www.youtube.com/watch?v=o8pQLtHTPaI 

" Lo que transforma la conversación pública en una simulación es el hecho de que sólo puede desarrollarse bajo la apariencia de un intercambio honesto de razones; nadie sale a decir que la amnistía es buena porque permite que Sánchez gobierne".

 

 

Cuando todo haya pasado, que pasará, cuando el Faro Guía ya no nos ilumine ni nos guíe, tendremos que reflexionar. Tendremos que reflexionar todos, y como país. Sobre 2 cuestiones.

La primera de las cuestiones es más o menos técnica: ¿cómo ha sido posible? Tenemos un sistema de funcionamiento que ha permitido que un arribista sin escrúpulos haya pervertido todas nuestras instituciones y logrado lo que se suponía que no se podía permitir que se lograse, y todo ello dentro de la más estricta legalidad. Recalco lo de estricta, porque Sánchez, hay que decirlo, no ha traspasado ninguna ley. O sí lo ha hecho, pero no ha habido consecuencias porque se ha aplicado la legalidad para que no las hubiera (estoy pensando, por ejemplo, en los confinamientos durante el covid,que a posteriori los tribunales fallaron que fueron inconstitucionales: las consecuencias de haber adoptado medidas inconstitucionales debían haber partido del Faro, pero si éste carece de escrúpulos las leyes no le obligan a adoptarlas). El Faro Guía ha retorcido lo indecible el texto de las leyes gracias a otorgar a esos textos un sentido que está muy lejos de lo entendería cualquier particular (y más aún de la intención original del legislador), y ha colocado a actores sin pestañear de lo que él diga en los puestos que están pensados para las personas más escrupulosas posibles, vale decir los tribunales, el gobierno, los mandos de los legisladores, las cúpulas de las empresas públicas, etc. Todos los puestos en los que confiamos que sean personas íntegras, honradas a más no poder y que valoran su honor sobre todas las cosas, que buscan el bien común desdeñando el beneficio propio o de sus allegados,... Todos esos puestos ha conseguido que estén ocupados por personas que afirman su exquisita observancia de las leyes y que sin embargo son tan inmorales como el Faro.

Hay, por lo tanto, un fallo en nuestro sistema, que es el que ha permitido esto. Hay que descubrir ese fallo y remediarlo: no puede volver a pasar.

Imaginemos, por ejemplo, qué ocurriría si todos los decretos-ley, que se crearon como elementos excepcionales para casos de extraordinaria y urgente necesidad, tuvieran que pasar el filtro de un (irreprochable, imparcial) tribunal que examinara no el decreto en sí sino si la necesidad es extraordinaria y urgente y, si falla que no, el gobierno que lo decretó pagara con, pongamos la cárcel o la destitución. Seguro que los decretos-ley se reducirían a actos realmente extraordinarios.

La segunda cuestión no es técnica, es personal de cada uno de nosotros. ¿Por qué el PSOE no puede pactar con el PP? ¿O con Vox, llegado el caso? Si en cualquier legislatura en la que ni PSOE ni PP hubieran obtenido mayoría absoluta hubiesen decidido negociar y pactar entre ellos, ni de chiste estaríamos como nos encontramos ahora. Si en las cuestiones que nos importan los gobernantes hubieran buscado aquellas soluciones que nos parecieran correctas a la amplia mayoría de la población...

Gran parte del problema, carácter del Faro Guía aparte, es que una parte muy significativa de la población considera que cualquier cosa es preferible antes que pactar con la derecha. Esta consideración permite al Faro Guía hacer cualquier cosa que quiera, aduciendo que otra cosa sería "pactar con la derecha". Esta imposibilidad no es universal, no se produce en lo micro sino en lo macro: en entornos pequeños, ayuntamientos de pueblos por ejemplo, no hay problema en que pacte el izquierdista con el derechista y el republicano con el monárquico. A medida que el entorno crece, los pactos son más difíciles pero la convivencia sigue siendo posible, ambas partes se reconocen como rivales pero trabajan juntos. Pero en el entorno nacional, la izquierda se niega a siquiera dar los buenos días a una persona de la derecha. En algunos Parlamentos se les niega el turno de palabra, o se abandona la sala cuando ellos hablan, se vota en contra de todas sus propuestas sean-las-que-sean, etc. Por no decir que cualquier asunto se convierte en lo más inadmisible y lo peor que puede ocurrir si se consigue relacionarlo con la derecha. Esto lo empezó Figatélix cuando fue mandamás, pero con los años y la selección de cuadros promovida por éste y con más encono por Pedro Sánchez ha ido propagándose hacia la base de los escalafones: cualquier cargo actual del PSOE es un ferviente seguidor de esta doctrina y hoy, ya digo, una parte muy significativa de la población considera que cualquier cosa es preferible antes que pactar con la derecha en lo referente a cualquier asunto. Esto impide cualquier tipo de conversación, ya que en seguida se traduce en un "pues tú..." que la arruina.

Veamos un ejemplo ilustrativo. Hace poco, alguien escribió en una red social:

«... (la amnistía) desautoriza a los jueces que condenaron a los responsables del procés, desacredita la actuación policial para pacificar las calles y deslegitima la intervención del Rey en defensa de la unidad de España y del orden constitucional».

Óscar Puente, exalcalde de Valladolid y uno de los portavoces parlamentarios del PSOE, no un cualquiera, le respondió:

«La amnistía es el problema de quienes no tienen problemas. Este es un claro ejemplo. A este sr. la subida del salario mínimo le importa un bledo, las pensiones menos. La amnistía es el problema de los privilegiados».  

En otras palabras, lo que dice el del PSOE es: ciudadano, preocúpese usted sólo de sus propios garbanzos y no se meta usted en nuestros asuntos. Le está diciendo que se calle, que no opine. Que no puede opinar en la conversación. ¿Saben porqué? Porque ese ciudadano no es de los suyos, o si lo es resulta que no está de acuerdo con él. Para el socialista, o se opina como él o directamente no se ha de opinar. Y más aún: como no está de acuerdo con él, sin duda es un facha, pero para que quede más claro le llama "privilegiado". Para denigrarlo. Por pensar diferente. Y ni siquiera critica el contenido del mensaje, Puente no entra en si la amnistía supone una desautorización o no. Sabe que es cierto, pero si puede meterse con el opinador, ¿qué más da que éste tenga razón? Que tenga razón no importa, lo que importa es de mi bando (y mi bando son los que estás de acuerdo conmigo) o no. Hay que ver en qué pocas palabras tenemos un retrato tan preciso de cómo actúan los líderes socialistas. 

Como digo, esto antes no era así, pero se está extendiendo. Cuando llegue a las bases, ¿qué pasará? Cuando media España insulte a la otra media, se niegue a discutir con ella y le niegue siquiera el derecho a opinar diferente.

Cunado todo esto pase, que pasará, quiero creer que todavía seguiremos aquí. Que el país seguirá y podrá rehacerse del destrozo que haya provocado nuestro Faro Guía en obtención de su beneficio personal. Pues bien, cuando llegue ese momento el país deberá reflexionar y encontrar solución a estas dos cuestiones. Hay que saber que en España los arribistas sin escrúpulos existen y montar, por lo tanto, un sistema funcional a prueba de ellos, no fiado en la bondad de las personas; pero también, y más importante, hay que conseguir que media España no tenga ese odio irracional, africano, a la otra media España. Tenemos que aceptarnos unos a otros y admitir que los demás puedan pensar diferente a nosotros. Y los dirigentes políticos deberían hacer como los de los clubes de fútbol (al menos cuando yo aún me interesaba por el asunto): cuando había partido, la directiva del equipo local invitaba a comer a la del equipo foráneo, y no me refiero a darles dinero para que se fueran a comer, sino comer juntas ambas directivas. Mostrando a los aficionados que ser equipos rivales no es óbice para confraternizar y ser amigos. Esto último sólo lo conseguiremos si las personas que nos gobiernan no son unos inmorales como los que nos están dirigiendo ahora.

Hemos de recuperar el principio de que el fin no justifica los medios. De lo contrario, cualquier medio está justificado. Cualquier medio para que gobierne yo y no gobiernes tú. Y ya se pueden ir imaginando de qué medios estamos hablando.




Brandi Carlile - The story

 

lunes, 9 de octubre de 2023

Lo que lo de Alfonso revela

https://www.youtube.com/watch?v=Cb0dTdTeHMU 

 

 

Hasta el otro día y desde hace 25 años, el estadio de fútbol de Getafe llevaba el nombre de Alfonso Pérez, celebrando al más famoso futbolista que ha dado la localidad. Ya no. ¿Qué pasó? Que en una entrevista al diario El Mundo (un diario de derechas, detalle importante), Alfonso dijo (en resumen) que era normal que las futbolistas cobren menos que los futbolistas, ya que ellas generan menos atención, interés público e ingresos. El ayuntamiento de Getafe está regido por el PSOE (detalle también importante), y dos días después de la publicación se decidió retirarle el nombre del estadio, arguyendo que en esa entrevista no había «ensalzado cualidades del deporte como la superación, el esfuerzo o la igualdad». Y que «minimizó los logros sociales obtenidos por las actuales campeonas del mundo dentro y fuera de los terrenos de juego». Los logros sociales de las campeonas del mundo “dentro de los terrenos de juego” son perfectamente descriptibles; los de fuera, también. Pero no se trata de eso, se trata de que Alfonso fue castigado por decir lo que pensaba. Y de manera fulminante, sumaria, sin derecho a la defensa, sin derecho a la presunción de inocencia.

Las cancelaciones woke son así. Hay que andar con mucho ojo, cuidar mucho lo que se dice, quién puede escucharlo o leerlo, qué puede llegar a entender. No solo las personas públicas, también los particulares en nuestra vida particular. Nadie, salvo que el círculo sea muy íntimo, está a salvo.

Pero no se trata de lo de Alfonso Pérez. Ya me pareció una patochada que le dieran el nombre de un estadio, que no era tan bueno, y lo ha disfrutado 25 años, ahí le queda eso. De lo que se trata es de la lección que enseña:

NO HABLES. NO DIGAS LO QUE PIENSAS.

Si los poderes públicos castigan a las personas si dicen lo que piensan y es algo que no gusta a los poderes públicos, entonces no hay democracia.

La democracia es conversación pública. Gente hablando entre sí. Si en la conversación pública no se puede decir lo que se piensa por temor a las consecuencias, entonces no hay conversación. Y si no hay conversación, no hay democracia.

Es tan sencillo como eso.

 

 

The Beatles - Polythene pam