https://www.youtube.com/watch?v=F9yubdhFeWY
No es sólo un rumor callejero, es real. Existen casos. Algunos, muy famosos; por ejemplo, y sin querer extenderlo a conocidas políticas, estos días se debate en juicio la situación de una moza que consiguió una serie de trabajos acostándose con el jefe. Trabajos por los que ni aparecía: directamente le mandaban los cheques a casa. Sí, en su caso se puede decir que ella consiguió los puestos acostándose con el jefe, y también se puede decir que en realidad los puestos (los sueldos) eran para pagar el que se acostara con el jefe. Pero no es de la señorita en cuestión ni de las famosas políticas de las que quiero hablar, sino de lo que ocurre cuando una mujer consigue (supuestamente) algo acostándose con el jefe.
En general, las personas nos dividimos en dos grupos: feministas y todos los demás, desde el punto de vista de todos los demás, o en feministas y machistas recalcitrantes, desde el punto de vista de los y las feministas (los porque algunos haylos, al menos de boquilla).
Para los machistas recalcitrantes, heteropatriarcales como somos, es algo muy feo y está muy mal. Como es lógico, el beneficiado no piensa así, pero es el único; está mal. Pero ¿porqué está mal? Pues porque ha arrebatado el puesto de trabajo o lo que fuera que consiguiese a otra persona que lo habría conseguido si hubiera sido un concurso de méritos (y, claro, el sexo no computa como mérito). Se lo ha quitado a una persona que lo merece más. Caray, es que nos parece mal incluso aunque tangencialmente fuéramos beneficiados (por ejemplo, porque la que se acuesta con el jefe es nuestra esposa, nuestra hija, nuestra madre,...).
Y, fíjese el detalle: nadie está diciendo que esa persona que se lo merece más sea un varón. A veces lo será y a veces no, pero eso al machista recalcitrante no le importa.
¿Y para las feministas? Pues, para las feministas depende.
¿Y de qué depende? ¡Ah, mi querido Philby!
En principio, que una mujer haya conseguido algo acostándose con el jefe en vez de por sus propios méritos es un infundio machista asqueroso: ¿qué pasa, que una mujer no puede ser mejor que un tío y merecerlo más? Es que sois unos cerdos, una mujer logra algo y en seguida estáis atacándola con que no se lo merece y que lo ha conseguido acostándose con el jefe.
Salvo que la mujer en cuestión no le caiga bien a la feminista. Por la razón que sea, hay miles de posibles razones. En ese caso, ¡ah, menuda zorra! Y es que ésa todo lo consigue así, ya la tengo yo bien calada, que no hay más que ver lo zorra que es.
Coherencia y feminismo no suelen casar bien.
Yann Tiersen - Amélie: comptine d'un autre été: l'après-midi
No hay comentarios:
Publicar un comentario