https://www.youtube.com/watch?v=Whhr1SlIrdI
Han coincidido estos días dos artículos de periódico que han causado cierto revuelo (tampoco hay que pasarse, y además sólo en círculos reducidos).
El primero de los artículos se publicó en el diario El país, un artículo de Ana Iris Simón (elpais.com/opinion/2025-03-08/senora...); la parte más jugosa es el arranque:
«Hace unas semanas, una profesora de secundaria me contó que puso la imagen de una Piedad en un examen y un chaval la nombró como “señora con hombre muerto en brazos”».
Aunque la autora es una chica joven, nació en 1991, se asombra y lamenta de la falta de cultura general que es ya la norma, y abre la puerta a considerar que quizás los de izquierdas se han excedido un poco con su anticatolicismo que, alega en su defensa, le vino heredado: a ella la criaron así.
Y termina el artículo:
«Y aunque no sé quiénes son los padres del chaval que respondió en aquel examen "señora con hombre muerto en brazos", sí que sospecho que dejar cualquier formación en cristianismo fuera de la escuela a quien más perjudica es a los hijos de la clase obrera. Porque las clases media y alta ilustradas siempre van a tener los recursos para que sus hijos sepan qué están viendo cuando vayan al Museo del Prado y se pongan delante del Cristo de Velázquez».
¿Y ahora se dan cuenta? Aunque, por otro lado, a ella no le funcionó esa desprogramación: alardea de ser hija de clase obrera, pero también de su extenso conocimiento de la literatura clásica y de reconocer la escena de la Piedad y qué representa el señor crucificado que pintó Velázquez. ¿Será que ella es una excepción? Será.
El problema de la instrucción de las generaciones que nos siguen es que su instrucción depende de la nuestra, y no es nuestro problema: nosotros ya fuimos instruidos. Que las demás personas, los más jóvenes que nosotros, no sepan apreciar a Pergolesi no nos afecta a nosotros, que sí sabemos: es un problema de ellos, pero como además ellos no saben que se están perdiendo apreciar a Pergolesi, pues viven felices. ¿Quién tiene un problema? Ellos, tampoco. Y Pergolesi murió hace 300 años, a él nuestras cuitas ya no le afectan.
Eso sí, bienvenidos sean los de izquierda que por fin se caigan del guindo. Lástima que para darse cuenta hayan tenido que experimentar los fracasos en sus propios hijos, como si no se les hubiera advertido del error que estaban cometiendo.
El segundo artículo periodístico es una entrevista publicada en La voz de Galicia a Nieves Argibay, orientadora escolar.
![]() |
Foto que acompaña la entrevista: lavozdegalicia.es |
«Hay estudios que dicen que el color rojo provoca una ansiedad al alumnado, porque siempre se asocia con lo que ha hecho mal. Es como un impacto emocional que repercute en el alumno de forma negativa, por lo que se recomienda utilizar otro tipo de colores, y la verdad es que tenemos muchos para usar».
Lo que tiene que hacer el profesor, según la orientadora, es no solo no resaltar lo que el alumno ha hecho mal sino resaltar además lo que ha hecho bien y animarle:
—Lo que normalmente aconsejamos desde el departamento de orientación es que se haga una corrección lo más constructiva posible en la que podamos hacer hincapié en lo que se ha hecho bien y en qué podemos mejorar. Es decir, no solo indicar lo que está mal o evitar comentarios del tipo «no tienes ni idea». Lo adecuado es una corrección en la que el alumno vea la aportación del profesor como una recomendación para seguir creciendo y mejorando. Yo siempre aconsejo al equipo docente que haga aportaciones como, por ejemplo: «Te ha faltado indicar esta fecha, pero el argumento está genial» o «sigue así, muy buena reflexión», lo que sea. Entonces, yo más que recriminar un color, reivindico que hagamos uso de correcciones con un feedback más constructivo.¿Y qué colores sugiere la señora que se utilice en la corrección? Colores pastel.
Quizá la señora Ana Iris Simón podría aconsejarle a la señora Argibay que si los mismos que le advirtieron a ella que no educar en la cultura católica iba a generar carencias culturales que lamentaría opinan que la opinión de la señora Argibay es una chorrada como un piano pero que además es un camino muy peligroso porque están formando personas de cristal, tal vez la señora Argibay debiera hacerles caso.
Yo, la verdad, cuando leí la entrevista pensé en los pobres maestros: si ya tienen carga burocrática y corregir exámenes es un trabajo agotador, hacerlo además como quiere la orientadora, añadiendo comentarios escritos para cada alumno y explicándole de forma positiva y alentadora los errores que cometió, pues qué quieren que les diga. Que en el pecado de haber dado cancha a pedabobas como esta mujer tienen la penitencia.
Claro que, como carecen de cultura católica, dudo que entiendan qué quiero decir.
The Dream Academy - Life in a northern town