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jueves, 20 de marzo de 2025

Sufragio universal

https://www.youtube.com/watch?v=kd5dcirhjoQ

 

 

Leo una entrevista en prensa a un economista, y no he podido menos que recordar el relato de Isaac Asimov "Sufragio universal", escrito en 1955. Sorprendente además que la acción transcurre en 2008 (en 1955 eso estaba muuuuy lejos), y diría que en 2028 sí podría ser. Que no será, pero desde un punto de vista técnico sí podría ser.

El relato imaginaba que en 2008 (y antes, pero la acción pasa ese año) las elecciones presidenciales de los EE.UU. no se hacen como siempre, votando muchos millones de estadounidenses, sino que las supercomputadoras (en los relatos de Asimov es siempre MULTIVAC, un supercomputador central con datos de todo y todos; en 1955 creo que le parecería demasiado fantasioso que todo el mundo tuviera varias en su casa y una en el bolsillo) elegían a un ciudadano típico, y era ese ciudadano el que elegía al presidente. MULTIVAC sabía los gustos, las preferencias, los deseos y los intereses de todos, y establecía quién era el ciudadano más promedio posible; este ciudadano era el día de las elecciones sometido a un intenso interrogatorio, y de ahí salía el designado. La idea base es que la elección del ciudadano seleccionado sería a la postre la misma que si hubieran votado todos los votantes. 

¿Por qué digo que en 2028 podría ser? Internet ya lo sabe casi todo de nosotros, y cuando la IA entre de verdad, el conocimiento de la psique humana que tendrán las máquinas (todas las máquinas del mundo, conectadas, es lo mismo que un MULTIVAC, o en cualquier caso los servidores de Silicon Valley dan el pego) será tremendo. 

¿Y por qué me he acordado de este relato al leer la entrevista? Por respuestas como ésta:

«La idea central de [su libro] El mito del votante racional es que cuando tus errores tienen consecuencias directas sobre ti mismo, tiendes a ser más racional. No perfectamente racional, pero sí más cuidadoso. Si gastas tu propio dinero y tomas malas decisiones, tú sufres las pérdidas. Esto aumenta la probabilidad de que actúes racionalmente. Por el contrario, cuando las decisiones no tienen consecuencias personales directas, la racionalidad disminuye de forma drástica. Lo vemos en política: la gente muestra su peor versión, actuando de forma dogmática, irracional e injusta. Ocurre porque el voto individual apenas tiene consecuencias prácticas. Si votas por políticas nefastas, las consecuencias para ti son iguales que si hubieras votado racionalmente, porque eres solo una persona entre millones. Imagina que vas al supermercado y llenas tu carro con productos que no te gustan. Al salir, lamentarás haber gastado tu dinero así. Pero el sistema democrático parece diseñado precisamente para animar a la gente a defender ideas extremas o absurdas con consecuencias mínimas».

El votante actual (al menos en España, en Iowa no sé) vota sin pensar. No sabe qué vota. No conoce el programa electoral, no cree siquiera que tengan intención de cumplirlo, no conoce siquiera a los que se presentan (¿alguien puede decir los nombres de los que se presentaban por el partido que votó al Congreso por su provincia?),... Por lo general, en nuestra piel de toro se vota a la contra: al partido que más detesta el candidato al que más detestamos. Los que ése no quieren que gane, esos son los nuestros. ¿Es racional esto? Claro que no.

Además, visto cómo votamos, a veces pienso que daría lo mismo que las computadoras eligieran una persona al azar y que esa persona fuera la que votara por todos. 

Por cierto: el relato de Asimov lo pueden leer en este enlace: https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/isaac-asimov-democracia-electronica/16953/ 

 

Little big town - Tornado 

sábado, 1 de marzo de 2025

Trump

Se puede estar de acuerdo o no con las ideas de Donald Trump, con los principios que rigen la política que quiere aplicar y todo eso. Pero lo que le ha hecho a Zelenski en la visita de éste a la Casa Blanca y el cómo se ha comportado no tiene perdón de Dios.

Hasta el punto de que ya da todo igual, no importa si se está de acuerdo con las propuestas o no. Es un absoluto patán abusón y grosero, y no es grosero porque le falten modales sino porque se sabe tan más poderoso que su interlocutor que no considera necesario respetarle. Es un abusón y abusará de todo aquél del que pueda abusar. Un completo impresentable. Con él, a ningún sitio.

Toca tener paciencia: tarde o temprano su tiempo se acabará. Por ahora, es lo que hay. 

Eso sí: que nadie me hable nunca bien de él. Después de aquello, es indefendible.

 


 

  

sábado, 18 de enero de 2025

Me he acordado de Weisser

https://www.youtube.com/watch?v=8soQkubMk1g 

 

 

Poco después de caer el muro de Berlín y la reunificación alemana tuve que colaborar con un ingeniero ossie llamado Weisser. Viajando no recuerdo si de Dresde a Leipzig o a Chemnitz (en la época de la RDA, Ciudad Karl Marx) paramos a comer en un pueblo de camino, no recuerdo el nombre pero sí que el primer plato era "sopa del día", una sopa de tomate con nata montada por encima, riquísima. El caso es que no había sitio relativamente cerca del restaurante, y Weisser subió el coche a la acera de la plaza y lo aparcó allí. No molestaba a nadie, íbamos a estar poco tiempo, era una población pequeña...  

Después de comer nos subimos al coche para reanudar el viaje, y ¡zas!: había una multa en el parabrisas. Unos cinco euros, al cambio, creo recordar. Barato, porque aparcar en un garaje en Barcelona o en zona azul nos habría costado más. Pero Weissar se quedó chafadísimo: "Tendré que volver aquí otro día a pagar la multa".

Creo que ya había contado esta anécdota de Weisser, pero quería traerla a colación para mostrar el carácter de Weisser, que supongo el del alemán oriental medio hace 30 años (porque, al fin y al cabo, fue el único ossie que conocí en profundidad, tampoco quiero alardear de cosmopolita). ¿Y por qué? Porque esta mañana me he acordado de Weisser. Weisser, ya lo he dicho, era ingeniero, y en su día le pregunté cómo funcionaba el mundo comunista; en concreto, a modo de ejemplo, si al terminar la universidad cada uno trabajaba donde quería o si el Estado le indicaba a cada uno dónde tenía que trabajar. Sí, ahora les suena a risa, pero entonces nosotros (yo al menos) no teníamos mucha información sobre cómo era la vida al otro lado del telón de acero y tenía a uno de ellos delante que me lo podía contar de verdad.

Resulta que al acabar su periplo universitario fue la propia universidad la que le encontró un trabajo: sus profesores le recomendaron que trabajara en cierta empresa. Estatal, por supuesto: todas lo eran. Insisto, le recomendaron. Él podía decir que no, me dijo, pero entonces tendría que buscar trabajo por sí mismo. Fuera del sistema (esto último no me lo dijo, pero lo sobreentiendo). 

Total, que aceptó el trabajo; ¿por qué no iba a hacerlo? Probablemente era un buen trabajo dentro de lo que habría disponible, y sin duda mejor que el que habría encontrado si lo hubiera buscado por sí mismo. 

¿Y por qué me he acordado hoy de Weisser? Pues porque he leído que la ministra de Sanidad (la cual no creo que merezca pasar a la posterioridad) quiere que los nuevos MIR, al acabar su residencia trabajen 5 años para el sistema público sin poder trabajar de manera privada.

Los años MIR son duros. El médico acepta vivir en otra ciudad (algunos tienen la suerte de no cambiar), trabajar como un mulo en condiciones que pocos trabajadores aceptarían y cobrar bastante poco, pues a fin de cuentas el Estado le está formando como especialista y esa formación es parte de la contraprestación. El periodo dura 4 ó 5 años, depende de la especialidad, pero al terminar el médico es libre: puede elegir dónde vivir y qué trabajo tener (entiéndase). Y ahora la ministra dice que en los primeros cinco años no podrán trabajar de manera privada, que sólo podrán trabajar para ellos. En pago por la formación recibida, esto es. 

¿Acaso le han pagado demasiado al médico durante el MIR, que consideran que aún les deben 5 años de sus vidas?

Hay además muchas dudas prácticas que no se han aclarado. Los aspirantes eligen plaza MIR por turno tras un examen durísimo. Supongo que la nota de ese examen regirá también para la elección de la plaza privada, no creo que al terminar el MIR reciban una carta que les indique cuál será la plaza en la que trabajarán los siguientes 5 años. ¿Y si resulta que el médico eligió la especialidad porque tenía un buen número, pero frente a los de esa especialidad lo tiene de los peores y sólo le ofrecen plazas donde no quiere ir? ¿Y si eligió por la ubicación de la plaza? ¿Y si ha formado una familia o establecido relaciones que quiere mantener?

Si el médico es bueno, termina los 6 años de Medicina con 24, 1 año de preparación del MIR, 5 de residencia y luego 5 de trabajo en la sanidad pública, es libre para rehacer su vida a los 35. Hasta entonces pertenece al Estado.  

Vale, es posible: lo mismo le pasa a los militares, por ejemplo, que van cambiando de destino. Pero a los militares se les paga correctamente desde el principio, y el estilo de vida está claro desde el principio. Y, sobre todo, los militares pueden (se les permite, esto es) desarrollar una actividad privada si quieren.

Además, el Estado tiene el monopolio de autorizar a trabajar: el médico sólo puede especializarse con el MIR, el médico que no realice el MIR es un médico general (no 'de Familia') que sólo puede acceder a ciertos tipos de trabajo. Si sale adelante el cambio, es un trágala. Tengo mis dudas que con esta medida aumente el número de médicos (cuya escasez mueve a la ministra a esta propuesta), aunque obviamente reducirá el número de médicos disponibles en la medicina privada (y por ello probablemente les permita cobrar más); desde luego, no hace más atractiva la profesión de médico.

¿Y si el médico renuncia? ¿Pierde acaso el poder trabajar de lo que es? Si coge la baja, ¿le computa el tiempo de baja como tiempo trabajado? ¿Podrá acogerse a reducciones de jornada por cuidado de hijos u otros familiares? Si su jefe le acosa, ¿ha de aguantar los 5 años?

Para las personas de izquierdas, los ciudadanos han de servir al Estado, no el Estado a los ciudadanos. Así que para una ministra de izquierdas, su propuesta es lógica, lo raro es que no exija que sea con efectos retroactivos. 

No sé si saldrá adelante. Si la ministra fuera del PSOE, no cabe duda de que se comprarían los votos necesarios y luego el Tribunal Constitucional dictaminaría que la propuesta es constitucionalísima, pues no está expresamente prohibida en la Constitución  y si lo está seguro que no se refería exactamente a este caso concreto. Pero la ministra no es del PSOE sino de los socios, así que no creo. 

En cualquier caso, si se hace realidad estaremos un paso más cerca de la sociedad de Weisser. 



Plastic Bertrand - Ça plane pour moi

sábado, 4 de enero de 2025

Mis versículos favoritos XXIII: Por sus frutos los conoceréis

https://www.youtube.com/watch?v=lA8oLxJY4B4 

 

 

El Sermón de la Montaña del evangelio de Mateo es sabiduría concentrada en la máxima densidad, no se desperdicia nada. Una de las pérdidas de no enseñar Religión en las escuelas es que no se enseña este sermón, y aunque nos parece imposible porque muchas de las ideas en él formuladas nos son de uso corriente, lo cierto es que muchísimas personas ni se las plantean.

Lo que, como en el caso del versículo de hoy, nos explica cómo es que así nos va.

«Tened cuidado con los falsos profetas; vienen a vosotros disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de las zarzas?»

Mt 8, 15-16

A las personas se les conoce por lo que hacen, no por lo que dicen. Y en el diccionario tenemos bastantes palabras para identificar a esas personas cuyos hechos contravienen lo que dicen; seguro que al lector se le ocurren algunas.

 

Dos son las características principales de la filosofía de gobierno de Pedro Sánchez y su PSOE. Y no, no me refiero a la corrupción de los cargos y los chanchullos de los chorizos que abundan en la cúpula del partido: sus chorizeos de poca monta, sus pisos para las queridas y todo eso no tienen mucha importancia salvo que nos distraen de lo que sí la tiene. Total, si indultaron a los de los ERE de Andalucía y consiguieron que no pisaran la cárcel y seguimos impasibles, ¿cómo nos vamos a rasgar las vestiduras por los míseros milloncejos que sustraen los de ahora?

La primera de las características a las que me refiero la describiré recordando los meses de abril y mayo de 2023. El 28 de aquel mes había elecciones municipales, algo que no debería afectar al Gobierno. Que, de hecho, no estaba sujeto a ciertas limitaciones (porque no le afectaban las elecciones). Y Pedro Sánchez se embarcó en una campaña inaudita como sí fuera él el candidato en todos los pueblos y ciudades. Se inmiscuyó, sería la palabra exacta en muchos lugares. Pues bien, lo más comentado de aquellos días eran sus promesas de nuevas vivendas. Miles, cientos de miles de nuevas viviendas. Y no las prometía "si gano", porque él no se presentaba. No, siendo Gobierno no eran promesas sino anuncios. Vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro, ved qué buenos gobernantes somos. Cientos de miles de viviendas. Y no era el calentón de un día, lo fue reiterando un día tras otro a lo largo de toda la campaña.

Por supuesto que no hay esas viviendas, ni se las espera. 

De la segunda característica ha habido un buen ejemplo estos días. En el ayuntamiento de Jaén el alcalde estaba apoyado por su partido, PP, más VOX y el partido local Jaén merece Mas (JM+). Hasta ayer, que JM+ cambió sus preferencias y pasó a apoyar al PSOE, el cual, moción de censura mediante, recuperó la alcaldía. Nada que objetar, salvo un detalle no menor: lo que hizo virar a JM+ fue la promesa de que, si lo hacían, el Gobierno de la nación inyectaría dinero del Estado en la provincia de Jaén en forma de un plan de inversión similar al diseñado para Teruel, mejoras en infraestructuras (ferroviarias, por ejemplo) y una solución para la deuda del Ayuntamiento de la capital, que está en torno a los 600 millones de euros y que lastra toda la gestión, hasta el punto de que desde 2017 los sucesivos equipos de gobierno de la ciudad han sido incapaces de aprobar nuevos Presupuestos y se han ido prorrogando. El pacto lo firmó la ministra de Hacienda y creo que vicepresidenta del Gobierno (¡hay tantas!).

Esto, la verdad, sobrepasa de largo cualquier cambalache de los que forman parte de la política.

El Gobierno de la nación no pinta nada en quién es el alcalde de Jaén y en la lógica negociación entre los dos partidos fruto de la cual llegarían a un acuerdo de lo que iba a hacer el nuevo alcalde. Las medidas que ha prometido, si las cree necesarias o convenientes, lo son sea el alcalde que sea, pero ellos sólo dan el dinero (que no es suyo) si el alcalde es de su banda. Desde el punto de vista moral, no veo un salto muy grande a que si las conversaciones con JM+ no hubieran fructificado el PSOE les hubiera amenazado con cortar el agua y la electricidad de la ciudad. Y esta historia no me asombra porque ya nos ha acostumbrado Pedro Sánchez a comprarse él con nuestro dinero lo que quiere. Así consiguió los votos para ser presidente y así consiguió que el mandamás de Cataluña sea también un socialista. A fin de cuentas, ya avisó en su investidura: levantaría un muro entre "los suyos" y los que no son de su cuerda, y gobernaría para los suyos, no para todos.

De manera secundaria, me hace gracia la coherencia de JM+. Los 600 millones prometidos los pagarán todos los españoles (menos vascos y navarros). ¿Cómo criticarán ahora que los españoles (menos los citados) paguemos también la condonación de la deuda del gobierno catalán? Sí, es mucho más (15.000 millones, se dice), pero tan ético es lo uno como lo otro.. Y también la ingenuidad. ¿No se dan cuenta de que, levantando la veda para este tipo de prácticas, al final todos (menos vascos y navarros) vamos a pagar lo de todos (aquí sí hay que incluir a vascos y navarros)? Si al final resulta que cumplen lo prometido  (algo que está por ver), el que tarde a subirse al carro (venderse al PSOE para que el Gobierno pague su deuda) será el que pague la deuda de los demás, así que no me extrañaría que se produzca un nuevo rosario de "compras", sólo hace falta un partido bisagra local con el que entenderse. Claro que, ya puestos y conociendo la catadura moral de los administradores del dinero, no me extrañaría que ciertas personas clave de JM+ tengan la vida resuelta de ahora en adelante. Práctica que también podría repetirse con los mentados partidos locales necesarios.

 

La frase bíblica ha ido mutando y hoy es más fácil oírla como «por sus hechos los conoceréis», pues somo cada vez menos campesinos. La clase de religión era la excusa perfecta para que el profesor sacara a colación la cita y explicara a los alumnos la importancia de juzgar a las personas por lo que hacen y no por lo que dicen; ahora eso ya no se enseña, supongo que se espera que el alumno lo aprenda de la vida misma (no seamos tan malvados de pensar que no quieren que lo aprendan). Hay que reconocer que, si se quisiera, se podría sacar mucho partido de una asignatura de religión.

 

 

 

Anton Bruckner - Pange lingua et tantum ergo

viernes, 15 de noviembre de 2024

Lo que se votó en Madison, Illinois

https://www.youtube.com/watch?v=pJgoHgpsb9I 

 

 

Expliqué en esta entrada que en el condado de Madison, Illinois, se votaba también si se autorizaba a los representantes del condado a iniciar conversaciones con los representantes de los otros condados del estado menos con los del condado de Cook acerca de la posiblidad de separarse todos los condados (menos el de Cook) del estado de Illinois, creando un nuevo estado (se baraja "Nuevo llinois") y dejando al estado de Illinois reducido al mero condado de Cook.

El 'sí' ganó de forma abrumadora. Me da la impresión de que la mayoría de los habitantes del condado de Madison están a favor de la separación, y como los habitantes de Madison son típicos representantes de los habitantes de todo Illinois (menos de los del condado de Cook), pues no me extrañaría que la cosa cuajase y en una docena de años haya un estado 51º.

En Illinois ganó Harris (con el 54% de los votos frente al 44,5% de Trump), por lo que globalmente se considera un estado demócrata:


 

Se aprecia con claridad que Illinois está rodeado de estados republicanos. ¿Es una anomalía, el estado de Illinois? Lo que lo de Madison nos dice sobre esa cuestión es que no, Illinois no es (en global) una anomalía: el estado, en general, es republicano. Estos son los resultados en el estado, por condados:


 

El mapa no arroja ciertos detalles que son necesarios para entender la realidad. Por ejemplo, en el condado de azul más al sur, Harris ganó con el 50,9% de los votos. En el que se encuentra Peoria, el 53%. Pero en el condado que está más al oeste (el condado de Hancock), no llegó al 20%. Hubo incluso condados donde Trump superó el 80% (en Edwards, el 85%). Pero en el condado de Cook, en el que se radica la populosa Chicago, Harris arrasó. La verdad es que Harris sólo alcanzó el 60% en dos condados, el de Cook y el de Champaign (ése rectangular al este de Springfield). Pero, claro. El número de votantes de Cook supera en mucho al de los demás condados (a modo de ejemplo, en Cook se registraron 1.030.000 votos, en el de Hancock 6.662 y no es el más pequeño, hay condados que no llegaron a los 2.000 votos), por lo que en realidad bien podría decirse que la anomalía es Chicago y su área metropolitana. ¿Lo de Champaign? Bueno, tal vez tenga algo que ver que allí está la Universidad de Illinois (pública), con sus 60.000 estudiantes y más de 10.000 profesores y administrativos, y que es la mayor empleadora del condado: me temo que tampoco es el condado típico de Illinois.

Algo parecido ocurrió con los representantes al Congreso: todos demócratas (salvo en las circunscripciones en las que no se presentaron).

Por supuesto que en Illinois todo el mundo acepta los resultados y no se convocan plataformas antifascistas para lo que quiera que se convocan por aquí cuando gana la derecha, pero entiendo la sensación de los habitantes de Madison y otros condados de que sus representantes no les representan.

En cualquier caso, me causa admiración la manera civilizada en la que tratan sus asuntos. 

 

 

 

Carrie Underwood - Blown away 

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Diferencias cien años después

https://www.youtube.com/watch?v=eGbHnJCDMyE 

 

 

La primera república cayó en enero de 1874 de hecho, formalmente a finales de diciembre del 74; uno de los golpistas de enero, el general Serrano, gobierna en modo dictador hasta que hay un nuevo levantamiento el 29 de diciembre. Alfonso XII vuelve y empieza su reinado en mayo. En 1876 se promulga una nueva constitución que estará en vigor muchos años. Este periodo del siglo XIX se conoce como La Restauración.

Los líderes políticos del momento son Antonio Cánovas del Castillo, de derechas, y Mateo Sagasta, de izquierdas. El partido del primero se llamaba Unión Liberal, y el del segundo tuvo varios nombres. El sistema político que establecieron era bipartidista y basado en "el turno": los dos partidos se turnaban en el poder. Eso del turno funcionaba, más o menos, así:

- Gobierna el partido A.

- Hay una crisis que el partido A no gestiona bien. Descontento popular.

- El partido A dimite del gobierno y cede los trastos al partido B.

Si la crisis es muy fuerte, se convocaban elecciones. El partido A no presentaba candidatos en ciertas circunscripciones, las elecciones las ganaba el partido B y se aplicaba el turno. Generalmente, gobernaba Cánovas. 

En 1897 Cánovas es asesinado por un anarquista; Sagasta muere en 1903. Desaparecidos los dos grandes políticos, el gran sucesor de Cánovas en la Unión Liberal será Antonio Maura, y en la izquierda varios nombres: sobre todos, Moret (muere en 1912) y Canalejas (asesinado en 1912 por otro anarquista). Otro político importante de derechas fue Eduardo Dato, asesinado en marzo de 1921. Huelga decir que por anarquistas, se ve que esa gente tiene mal perder.

En julio de 1921 sucede el Desastre de Annual. Moret muerto, Dato muerto, Canalejas muerto,... sólo queda Maura, pero éste es ya mayor, está de vuelta de todo y totalmente desengañado de la política: de hecho, está peleado con la Unión Liberal y ha fundado su propio partido. Veinte años antes se habría superado; en ese momento, España carecía de las herramientas necesarias para hacerlo.

Hay que pensar en el Desastre de Annual como una DANA: se veía venir, tenía que ocurrir, pero nadie hacía nada. Y cuando ocurre la catástrofe, la clase política saca a relucir sus cualidades ocultas y gestiona el asunto con una incompetencia indescriptible.

Para entender Annual, hay que entender el Protectorado. Como todo el mundo sabe, las potencias europeas se repartieron África y los países potentes establecieron las colonias. Pero no todo el continente quedó en régimen de colonia: existían "territorios" que podían llamarse países, ya establecidos, solo que esos países eran, a los ojos de los europeos, estados fallidos. Por ejemplo, Marruecos: con un rey (sultán), pero con un derecho de propiedad sujeto al capricho de los gobernantes, con libertades y garantías individuales siendo conceptos desconocidos, con un corpus jurídico lamentable y sobre todo con un poder del soberano en el territorio apenas formal, ya que cada tribu hacía lo que le daba la gana y la palabra del sultán, fuera de su capital, no valía nada. Pues bien, Europa, en su tremenda sabiduría y bondad, decidió que lo que había que hacer era "acompañar" a esos países en su tránsito a un nivel decente. Ese "acompañamiento" era el régimen de protectorado, porque el país europeo "protegía" al país en la transición. No hacía falta explicitar, claro está, que los costes de esta protección iban a cuenta del país protegido, siendo el país protector el que tenía que conseguir el "pago" como estimase (por ejemplo, explotando los recursos mineros que tuviera el país protegido). En el caso de Marruecos, Francia se otorgó la parte del león y dejó a España la costa desde Larache hasta las Chafarinas.

El protectorado empezó en 1912, y digamos que no salió bien. Seguramente hubo muchos que se lucraron, pero para España como país fue un pozo sin fondo económico y un coste de vidas humanas (militares y soldados haciendo la mili) tremendo, inasumible. Hasta el punto de que España se dividió en dos bandos: los que propugnaban que había que seguir en Marruecos (¡no vamos a reconocer que no hemos sabido!), pero haciendo las cosas bien, y los que propugnaban que mejor dejarlo correr y que se apañen los marroquíes con su cuscús. ¿Y los militares? Pues más o menos lo mismo, pero aquí la cosa tiene mucha más importancia. Los militares profesionales se dividieron en dos bandos: africanistas y junteros. Los africanistas , además de estar a favor de cumplir la misión encomendada a España, opinaban que los méritos de guerra debían contar para la carrera militar (Franco, un militar excepcional en el combate, alcanzó así el generalato, siendo el general más joven de Europa desde Napoleón). Los junteros opinaban todo lo contrario: que lo que debía contar para los ascensos era la antigüedad en el escalafón, no los méritos en combate. Los junteros, no hay que decirlo, eran militares que se negaban a ir a África, estaban muy bien en sus cuarteles en Barcelona, Madrid o Bilbao. Eran, sobre todo, oficiales y jefes, no generales. Y tenían mucha fuerza, porque eran los oficiales y jefes de los cuarteles de Madrid, Barcelona, Bilbao,... Eran una especie de sindicato que tenía la fuerza necesaria para imponer sus deseos, por lo que sus amenazas tenían un peso enorme y era un grupo al que la clase política debía tener contenta si querían sobrevivir (físicamente, incluso). Pero si el Gobierno cedía ante los junteros y no premiaba los méritos de guerra, hasta ellos entendían que no habría militares que estuvieran dispuestos a ir a Marruecos.

El protectorado de Marruecos se basó en que los políticos daban órdenes "sociales" a los militares, y éstos las cumplían. La tesis es que había que ir pacificando las tribus, con dinero (español) y prebendas varias a cambio de un compromiso de reconocer al sultán, y poco a poco el trato iría civilizando a esas tribus. Los militares fueron, así, ampliando el territorio en el que podían moverse. Esos territorios eran dos, uno al oeste, con base en Ceuta, y otro al este con base en Melilla; el objetivo era unirlos. Para ello era clave la zona de Alhucemas, donde mandaba Abd-el-Krim. El plan español era controlar las tribus que rodeaban esa zona, pero en julio de 1921 la línea de control estaba demasiado estirada y una emboscada la cortó. No sería un drama en sí, pero resulta que la vanguardia de dicha línea quedó aislada y fue masacrada o hecha prisionera (por cierto, que los prisioneros fueron tratados como si los captores fueran rusos). Más aún, España gestionó tan mal la derrota que las tribus "ganadas" se "perdieron" y cayó todo el territorio protegido desde Melilla. La misma ciudad fue asediada. Ahí el Ejército dijo basta al control político que sufría, y consiguió salvar la ciudad (gran mérito de otro militar célebre: Sanjurjo). Es decir, no es sólo que se hubieran dilapidado millones en Marruecos y que hubieran muerto miles de mozos, es que estuvo a punto de perderse Melilla. Y añadamos a esto que el Ejército consumía gran parte del presupuesto nacional (dicho de otra forma: gran parte de los impuestos era para pagar a los militares, a los que querían estar tocándose el laurel en los cuarteles de la península y a los que se estaban partiendo el careto en África pocos ciudadanos sabían porqué). 

Parecida división había también en el Gobierno, entre pro-africanos y aislacionistas, con el agravante de que eran conscientes de la parte económica y del peso de los emprésitos que España había ido pidiendo para pagar al Ejército. No entraré en que hubiera políticos que, por lo particular, se estuvieran lucrando por comisiones o participaciones de los diversos negocios que ciertas empresas estaban haciendo en Marruecos, dejémoslo en que los había.

Pues bien, en 1921 la clase gobernante no tenía ya la talla de sus antecesores. Se llegó incluso a llamar al viejo Maura, que aguantó siete meses antes de decidir que estaba hasta las narices de todos ellos, pero es que además había ocurrido algo que cambiaba la situación frente al bipartidismo de la Restauración. Ese algo era que habían aparecido nuevos partidos políticos. Algunos, escisiones de los partidos principales. Otros, de nuevo cuño, por ejemplo el PSOE y los partidos nacionalistas. 

Los partidos nacionalistas se dividían en moderados y exaltados. Los exaltados no hace falta describirlos, los moderados eran como los nacionalistas ahora: venden cada voto al mejor postor y todo les estaba bien mientras hubiera beneficio para lo suyo.

Y el PSOE, Besteiro, Giner de los Ríos, Largo, Prieto... éstos eran como el Podemos de sus mejores tiempos. Tal cual.

El caso es que con tantos partidos ninguno de los grandes tenía mayoría por sí solo y necesitaba coaligarse con partidos menores, muchos de ellos escisiones de ellos mismos por paradójico que resulte. 

Los dos años siguientes a Annual fueron una lucha entre políticos, entre militares y entre militares y políticos. Porque los diputados populistas exigieron que se depuraran responsabilidades, y los militares decían que ellos eran unos mandados de los políticos y que si había que depurar responsabilidades había que pedírselas a los políticos, y los políticos que estaban entonces en el gobierno decían que si se pedían responsabilidades no tendrían que ser por la gestión del desastre sino por el protectorado en su conjunto (es decir, remontándose a 1912), y el PSOE insistiendo en que las responsabilidades tenían que llegar hasta el final (es decir, hasta el Rey, que al igual que ahora era el jefe nominal del Ejército) y caiga quien caiga (es decir, que caiga el Rey). Y, por el otro lado, había que rescatar a los prisioneros que tenía Abd-el-Krim. Rescate económico, no misión de rescate como en una película de Hollywood. Baste decir que tal vez no haya suceso más vergonzante en la historia de España (no sólo el qué sino también el cómo se llevó a cabo).

Los políticos iban dimitiendo y les sucedían otros políticos, pero cada vez eran peores. Ya no surgían Cánovas ni Sagastas, ni siquiera Datos o Canalejas. Aun así, tenían una cosa envidiable: dimitían. Si algo que era responsabilidad de ellos salía mal, aunque no tuvieran la culpa directa dimitían. Si se sentían desautorizados (un mal gesto o un mal entedimiento de algún discurso de Alfonso XIII llegaba a bastar), no se agarraban al cargo. Que lo intentara otro, caray. El pobre Alfonso se las veía y deseaba para que políticos aceptaran gobernar.

Excepto uno. Santiago Alba, jefe de uno de los partidos de izquierda. Alba, como su partido era necesario para la formación de la coalición gubernamental, era un ministro poderoso. Se quedó Estado, pero controlaba también otras carteras y además Marruecos. Alba era antimilitar.

En el verano de 1923 la situación general se fue deteriorando cada vez más. Un rumor de un golpe por los militares junteros quedó desarbolado apenas empezó (gracias a un bofetón al general golpista, pero ésa es otra historia), y los africanistas estaban pidiendo a cierto militar no adscrito a ningún bloque que tomara cartas en el asunto. Ese militar era Miguel Primo de Rivera, y ya lo creo que las tomó. Clara y públicamente, al presidente del gobierno, al rey, a los periodistas que le escucharan, a todo el mundo, pidió la dimisión de Alba so pena de que si no dimitía el Ejército no lo aguantaría más y se pronunciaría. El Gobierno entendía las quejas de los militares y los ministros afectados dimitían uno tras otro, menos Alba. Hasta que Primo de Rivera se alzó y se puso en marcha la rebelión. Ésta empezó en Barcelona y Zaragoza, y Alba, que estaba en San Sebastián como ministro de jornada de Alfonso XIII, se aviene a dimitir. Pero ya era tarde, porque en Madrid estaba también girando la legalidad y el gobierno al que pertenecía Alba no tenía ningún poder. De hecho, los políticos - de acuerdo con Primo- sólo esperaban que Alfonso XIII volviera de San Sebastián (fuertes lluvias obligaron a aplazar un par de días el viaje) para presentarle la dimisión de todos ellos, y Primo llegaría en ese momento a Madrid para recibir el encargo del Rey de gobernar momentáneamente hasta que la cosa se aclarase. Primo se tomó su tiempo en aclararla, o más bien no la aclaró como habría deseado el Rey, porque gobernó como dictador todopoderoso más de 6 años (murió al mes de dejarlo).

Tras Primo, las primeras elecciones fueron en 1931. Los políticos que se presentaban ya no tenían la categoría de los de 30 años antes, ni de 10 años antes.Y vino la Segunda República. Con la segunda república los políticos gobernantes fueron aún peores que los de Alfonso XIII, y la situación degeneró. Hasta el punto de estallar la guerra civil. Y Franco quedó convencido de que con los políticos no había que ir ni a heredar.

Tras la muerte de Franco surgieron nuevos políticos en España. Hubo de todo, pero en general podemos decir que fue una buena clase. Que, por cierto, también dimitía. Veinte años después el nivel era peor pero aún le daríamos un aprobado. Luego llegó Zapatero y trajo la incompetencia y la nulidad como mérito fundamental, y en los tiempos actuales tenemos a Pedro Sánchez.

Entre el levantamiento de Martínez Campos y el de Franco pasaron 60 años, durante los cuales la clase política no paró de degenerar. Llevamos casi 50 años de la muerte de Franco, y también atestiguamos esta degeneración. Con todo, prefiero los políticos de 1923 a los de ahora. Aquellos, al menos, tenían dignidad personal.




Karl Jenkins - The armed man: a mass for peace (Benedictus)

 

lunes, 4 de noviembre de 2024

Sobre nuestro impresentable Fiscal General

El pasado 29 de octubre la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo pronunció un discurso en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados. No es habitual que recoja testimonios en mi blog, pero éste... Éste, pienso, debe ser recordado, no debe caer en el olvido. Cuando dentro de unos años echemos la vista atrás e intentemos hacernos una idea de qué estaba pasando aquí, cómo fue estar gobernado por el PSOE, textos como el que sigue me parecen mucho mejores que cualquier descripción que podamos hacer.

Señorías,

¿Vale todo para destruir a un rival político? ¿Hasta dónde llegaría cada uno de ustedes para conseguirlo? ¿Violarían la ley? ¿Arrastrarían el prestigio de las instituciones? ¿Y el de sus propios subordinados?

Este es uno de los asuntos —de los graves asuntos— que plantea la iniciativa que tengo el honor de presentar.

En una democracia plena hay límites que nadie puede traspasar. Y menos que nadie quien tiene el mandato constitucional de defender la legalidad, los derechos de los ciudadanos y el interés general.

Señorías, exigimos al Gobierno el cese inmediato del Fiscal General del Estado en base al artículo 31 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal. Sí, el mismo artículo que en su día invocaron los socialistas para reclamar el cese del buen fiscal Maza. No busquen excusas técnicas. Y, sobre todo, no se escuden en la presunción de inocencia. La del señor García Ortiz está intacta.

Como la del señor Ábalos, ¿no? Lo echaron del Partido Socialista sin mediar una imputación. Incluso como la del señor Errejón. El inquisidor incinerado, del que sus señorías de la Izquierda, al parecer, lo sabían todo y del que ahora, en cambio, no quieren saber nada. Ahora resulta que ni era de Sumar ni era de Más Madrid. ¿Entonces de qué partido era? ¿Del PP?

El Fiscal General debe ser cesado porque ha incumplido grave y reiteradamente sus funciones. Ha sido condenado por el Supremo por “desviación y abuso de poder”. Una sentencia demoledora, cuya ejecución ha incumplido. Ha sido declarado no idóneo por el Consejo del Poder Judicial. Ha traicionado a los fiscales del Proceso para defender la amnistía por exigencias del Gobierno. Y —ya el descrédito definitivo— se ha convertido en el primer Fiscal General imputado en la Historia de la democracia.

Ya oigo al señor Bolaños: «Imputado por defender la verdad». 

¿Ah sí? ¿El Tribunal Supremo ha prevaricado? ¿Por unanimidad? ¿Eso opinan ustedes, señorías del PSOE? Atrévanse a decirlo desde esta tribuna. Su deriva antisistema es imparable. 

García Ortiz no perseguía un bulo, no. Perseguía a una adversaria del Gobierno. Por eso está investigado: por revelar secretos de un particular para perjudicar a Isabel Díaz Ayuso.

Señorías, lo confieso: antes de preparar esta intervención no conocía los hechos con detalle. Hoy en España los escándalos se acumulan como basura en un vertedero, dificultando un examen preciso y justo de cada uno de ellos. Pero ese examen es imprescindible. Y su conclusión, espeluznante.

7 de marzo: García Ortiz recibe de una subordinada —hoy también imputada— la denuncia contra un ciudadano hasta entonces anónimo. La recibe, en el correo de la Fiscalía, bajo el sugerente título de: “Relacionado con la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid”. Cinco días después, la denuncia sale publicada, en idénticos términos, en el diario.es 

 13 de marzo: García Ortiz pide a esa misma subordinada que le envíe todos los correos intercambiados por el fiscal del caso con el abogado del novio de la señora Ayuso. Ojo: pide que se los mande a su cuenta privada de gmail. Algo estrictamente prohibido por las instrucciones internas de la Fiscalía. Se imaginan por qué, claro. Es una forma —burda, desde luego— de cubrir rastros. 

 García Ortiz recibe los correos a las 23.44 horas. Siete minutos después —siete—, los publica la Cadena Ser.

14 de marzo: ya a cara descubierta, García Ortiz exige a sus subordinados que difundan a los medios una nota oficial con datos reservados del novio de la señora Ayuso. Sus subordinados se niegan. Pero él insiste. Conmina a la Fiscal Jefe de Madrid por WhatsApp: «Si dejamos pasar el momento nos van a ganar el relato».

El relato, señorías… El Fiscal General del Estado, reducido a community manager del Gobierno. Contra el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal. Contra las circulares internas de la Fiscalía. Y contra la normativa europea, que exige impedir las filtraciones, investigarlas de inmediato y hacer todo lo humana e institucionalmente posible para proteger el honor de la persona perjudicada.

¿Qué honor?, se preguntaría García Ortiz. ¡Si es el novio de Ayuso! Ése no tiene derecho al honor, ni a la presunción de inocencia, ni a la protección de datos, ni a la defensa. A ése podemos llamarlo “delincuente confeso” en prime time. Como hizo Sánchez. Como hace Bolaños.

Señorías, les pido que mediten seriamente sobre tres cuestiones, sin prejuicios ni sectarismos.

Primero: la devastación institucional.

García Ortiz se aferra al cargo con el argumento de que es “lo menos gravoso” para la Fiscalía.

Ya. Lo saben mejor que nadie los propios fiscales, que ha pedido su dimisión y que ayer incluso se personaron contra él como acusación.

No cabe mayor despropósito que un inferior jerárquico interrogando a su jefe en una causa penal. Y, sobre todo, no cabe mayor descrédito para la Fiscalía que estar a las órdenes de un presunto delincuente. 

Segundo: los correos incriminatorios.

García Ortiz tiene la obligación moral, institucional —y penal— de entregar todos los correos que recibió y envió desde su cuenta privada, los días álgidos de las filtraciones, del 5 al 18 de marzo. Es la mínima transparencia exigible a su cargo, ¿no creen? Y esperemos que no los haya borrado, no vaya a ser que el mismo Gobierno que insiste en propagar el bulo de que el PP rompió ordenadores a martillazos —sí, un bulo desmontado hace ya cuatro años por la Audiencia Provincial de Madrid— esté amparando a un Fiscal General que eliminó correos electrónicos para tapar sus delitos.

Ahora bien, sepa el Fiscal General —y sepan ustedes— que Google siempre atiende los requerimientos judiciales y guarda todo, hasta los correos que borran los usuarios. 

Todo se acabará sabiendo. 

Con o sin correos, señorías, García Ortiz puede ser condenado, sí. Y esa condena no sólo mancharía indeleblemente al Gobierno. También a los que hoy, con esta votación, sabiendo lo que saben, no apoyen su destitución.

Y tres: la espiral totalitaria.

Hoy el perjudicado es el novio de una mujer a la que muchos de ustedes detestan. Quizá porque planta cara. Pero ¡cuidado!: mañana pueden serlo sus padres. O sus parejas. O ustedes mismos. Y por cualquier motivo.

Ahí queda el turbio aviso de García Ortiz: «Si yo quisiera hacer daño a un determinado espectro político, tengo información de sobra». 

Ya lo ha hecho. ¿Y ustedes se creen a salvo? En los procesos de destrucción democrática nadie se libra, señorías. Todos acaban pagando. 

Ahora bien: a veces, cuando esa democracia resiste, cuando esa democracia decide defenderse a sí misma, ocurre que el que más acaba pagando es el número 1.

Hoy la número 2 ha sido imputada por otros dos delitos. Y ya van cuatro. 

Sí, el señor Sánchez tiene razón. Hoy ha dicho que «el tiempo pondrá las cosas en su sitio». También a él.


El discurso, por supuesto, no sirvió para nada. La tienen de hormigón, la cara. Y dignidad, simplemente, es que no tienen. 

domingo, 13 de octubre de 2024

Harris ganará a Trump

Como mínimo, en el Distrito de Columbia. D.C., Whasington, la capital, vamos. Allí es seguro que ganará el partido demócrata.

Antiguamente no se votaba en D.C., no elegían representantes para el colegio electoral que elige al presidente (éste es el procedimiento real), porque sólo los estados enviaban representantes. Los territorios, como Guam, no son estados. El Distrito de Columbia tampoco lo era, y no enviaba. Hasta que en 1961 se les autorizó, enviando tantos representantes como el estado que enviara menos (hay que tener en cuenta que la ciudad, Washington, desborda la milla cuadrada que se le asignó en origen, y por lo tanto no hablamos de todos los habitantes de la ciudad). Total, que las primeras elecciones presidenciales en las que participaron fueron las de 1964. Y siempre han ganado los demócratas.

Pero no se trata de que siempre ganen los demócratas, sino de cómo lo hacen. 

El republicano más popular en unas elecciones fue Richard Nixon. En las elecciones de 1972 obtuvo más del 60% de los votos, y ganó en todos los estados menos en Minesota. Como es de esperar, fue el republicano que más votos obtuvo jamás en el Distrito de Columbia: el 21,56% de los votos. Al demócrata McGovern, que cuesta entender cómo consiguió ganar en Minesota, le votaron el 78,1% de los colombinos. Para que se hagan una idea: Walter Mondale, al que barrió Reagan en 1984, obtuvo el 85% de los votos en D.C. El peor demócrata, de largo, fue Jimmy Carter en 1980 (lo apalizó Reagan en el conjunto del país y ganó en 44 estados), y sacó el 74,3%; Reagan, el 13,3%.

En las últimas elecciones, Hillar Clinton obtuvo casi el 91% de los votos, y Joe Biden en las siguientes, más del 92%. Trump obtuvo el 4% de los votos contra Clinton y el 5% contra Biden.

Creo que podemos estar seguros de que este año, en el Distrito de Columbia, ganará Harris, no Trump.