https://www.youtube.com/watch?v=-Rka05WgFDQ
(Resumen de la situación, por Quino. Válido para cualquier situación en cualquier momento)
W. A. Mozart - La flauta mágica (coro «¡Qué sonido más hermoso!»)
A veces, paramos un momento y somos conscientes de lo rápido que avanzan las cosas. Tan rápido, que no somos capaces de seguir el ritmo y nos quedamos atrás. Como los del pleistoceno. Es entonces cuando nos damos cuenta que quizá nosotros también somos ingenieros del pleistoceno.
https://www.youtube.com/watch?v=-Rka05WgFDQ
W. A. Mozart - La flauta mágica (coro «¡Qué sonido más hermoso!»)
La vergüenza es la autoestima en la que uno valora su propio honor, su propia dignidad. A sí mismo. La conciencia que uno tiene, la nota que uno se da a sí mismo. Las cosas, si se hacen (o no) por vergüenza, es porque uno prefiere hacerlas antes que admitir que no (o que sí) las ha hecho. O que hacerlas mal o no tan bien como uno estima que debería hacerlas, si las hiciera (cantar, bailar, hablar otro idioma o en público,...). Por el contrario, alguien sin vergüenza, al realizar ciertas cosas (o dejar de hacerlas), revela que valora en muy poco su buen nombre. Aunque también pudiera ser que esa persona no temiera al fracaso, hasta el punto de que lo que a él le daría vergüenza no es hacerlo mal, sino no intentarlo: que no se diga. Y es que a veces lo importante es la actitud.
El principal valor del español, sea consciente o no de ello, es su honor. Su fama, su buen nombre.
Así empezaba esta entrada que escribí hace unos años. ¿Por qué lo traigo ahora a colación? Porque lo que está pasando en España no va de corrupción. No va de delitos, de apropiaciones, de chorizos, de aprovechados. Va de vergüenza.
O las personas que nos gobiernan, e incluyo a los altos puestos del Estado, lo dejan y se van, por vergüenza, dignidad, u honra, lo que prefieran, "porque yo no he venido aquí a que se ponga en duda mi honor", o es que son parte de una mafia. Y ya no queda duda posible, pues ninguna persona decente estaría dispuesta a que la asociasen con facinerosos.
Si las personas que nos gobiernan son unos facineroso, ¿qué hacemos?
La Historia está llena de ejemplos de pueblos que fueron gobernados por personas sin escrúpulos y el pueblo no reaccionó o cuando quiso ya era demasiado tarde.
Esto no va de la izquierda y la derecha. Esto va de ellos o nosotros. ¿Cuál es su bando?
Post Data:
Alvaro Nieto, en TheObjective.com:
“Es un ejemplo de la degradación moral de la democracia españolas desde 2018 hasta hoy. En julio de aquel año, nada más llegar a presidente, se armó un gran escándalo porque Sánchez usó el Falcon para ir al festival de Benicassim. Anoche se fue al Primavera Sound de Barcelona en el avión oficial y ya casi nos parece normal. Derroche de recursos públicos para que el presidente se lo pase bien el sábado por la noche. El líder de la lucha contra el cambio climático quemando queroseno en vez de dar ejemplo viajando en el AVE. Y así todo”.
https://www.youtube.com/watch?v=pqnEo_9SwQM
25 de mayo, fiesta nacional en Argentina. En Avellaneda (un suburbio de Buenos Aires), la parrilla local El Tano quiso celebrarlo, aprovechando que cumplían a su vez 25 años, batiendo un récord Guinness, el de "sándwich de matambre a la pizza más largo del mundo". Sin duda, uno de los más prestigiosos y perseguidos, hasta el punto de que prepararon un superbocadillo de 750 metros con los que esperaban batir la marca actual, de 735 metros.
El matambre a la pizza es un clásico de la gastronomía argentina que consiste en macerar la carne hasta que quede sumamente blanda, para luego cubrirla con salsa de tomate, jamón, queso mozzarella derretido y orégano. El superbocadillo se iba a cortar en raciones (porque no es lo mismo hacer un bocadillo de 750 m de largo que 7.500 bocadillos de 10 cm de largo, ése es otro récord), así que se preparó una fila enorme de mesas y se anunció que se repartiría (de forma gratuita, ojo) a quienes quisieran una porción.
Aunque participaron en la elaboración unas 100 personas, el proceso de armado y cocción del matambre se demoró más de lo esperado, y... esto es Argentina.
El público comenzó a llegar a eso de las 11 de la mañana, pero el bocadillo no estaba listo. Con el correr de las horas llegaron las quejas. La gente tenía hambre y... primero algunos impacientes, luego más "listos", luego un chorreo: la gente acabó derribando las vallas y cogiéndose ellos mismos las porciones de bocadillo (antes de que se hubiera terminado y controlado la consecución del récord) y, aprovechando que estaban por allí, unos cuantos se llevaron también mesas, sillas,...
Recordemos que las raciones se iban a repartir de forma gratuita. La organización, huelga decirlo, no quedó muy contenta.
¿Por qué cuento esto?
Las noticias de cualquier día de estos, en nuestro país, son desoladoras. La corrupción del partido en el gobierno es tal que no dudan en corromper todas nuestras instituciones. Y los partidos políticos que los apoyan siguen apoyándolos, porque para ellos cualquier cosa es preferible a que gobierne la oposición. Nosotros, lo único que podemos hacer es testimoniarlo, impotentes para impedirlo, tal es el nivel de degradación moral de los que nos gobiernan.
Estamos presenciando en España episodios de degradación social e institucional que siempre consideramos ajenos, propios de realidades lejanas como las de México, Colombia, Perú o Ecuador. Nos consolábamos con el "aquí no, aquí nunca", convencidos de nuestra inmunidad. Hoy sabemos que ese escudo era un espejismo. Si no reaccionamos de inmediato y ponemos remedio a esta deriva cuanto antes, nuestro país no será sino uno más de esa lista. Uno que citen los pobladores de países civilizados cuando aseguren que lo que pasa aquí nunca pasará en sis países.
Y más allá de ese límite, si permitimos que se rompan por completo los códigos mínimos de convivencia, el destino final no es la decadencia política, sino... Argentina. El estado de naturaleza más salvaje y primitivo. Y no lo digo por lo del bocadillo; pero no todos tenemos estómagos para hablar de las cosas que allí ocurren a diario. Yo, desde luego, no.
Más allá de Argentina, los chimpancés de la selva. Así que conviene que paremos esto cuanto antes.
Antonio Machín - Corazón loco
https://www.youtube.com/watch?v=X2re0kACKy0
¿Querría usted vivir en un refugio atómico?
¿No? ¿Por qué no?
A fin de cuentas, dentro del refugio se está muy bien. No importa si fuera el ambiente es radiactivo y el agua está contaminada, si todo son escombros y ruinas y el aire es irrespirable. En el refugio el aire está tratado y es perfecto, el agua se depura en un ciclo de recirculación perfecto, no falta comida ni energía. Hay espacio de sobra, y otras personas con las que pasar el rato. De hecho, si es usted varón y heterosexual es probable que localice féminas que estén dispuestas a repoblar la Tierra, y ya se sabe, todo sea por el bien del planeta.
En el refugio usted está a salvo y le va bien. Lo que pase fuera no le afecta.
Pero, claro: fuera es un desastre. Y eso hace que no nos guste.
En nuestras vidas estamos viviendo en un refugio atómico. Tenemos comida, bebida, energía los más de los días. Nuestra microeconomía funciona: el tráfico es un desastre y las carreteras están a veces cortadas, del tren ni hablemos, los precios no paran de subir y los servicios públicos se están deteriorando a pasos agigantados. Pero, oiga, seguimos adelante. A todo se acostumbra uno. La educación, la sanidad, la composición de nuestra sociedad, los medios de comunicación,... Cuando uno lo piensa, parece que todo se está yendo al garete. Que nuestra civilización se cae a pedazos y que en cincuenta años estos serán los dolores de Fabio.
No sé cómo es la vida en un refugio atómico, pero imagino que uno se aísla mentalmente del exterior. Vive su vida intentando no pensar cómo están las cosas ahí fuera. Por su salud mental. Pues aquí y ahora, más o menos igual. Ya no miro los informativos de la TV (con lo que ya no miro, de facto, la TV), y me dan igual, en la prensa escrita, en papel o en internet, las noticias de política, nacional o internacional (la local y autonómica hace mucho que dejó de tener cualquier tipo de interés). No me atraen los artículos de opinión política. En el momento de escribir estas líneas, lo último que sabía es que el gobierno había tomado por asalto la AIREF, la "autoridad independiente de responsabilidad fiscal", que es un organismo que se supone que fiscaliza al gobierno desde la independencia; ahora cesa su directora, y el gobierno ha nombrado como sustituta a una acólita que formaba parte del segundo escalón del gobierno. Pues bien, ahora que retomo el artículo lo más reciente es que la fiscal general nombrada por Sánchez actúa ya sin tapujos: sustituye a fiscales de larga experiencia por los de su cuerda, saltándose cientos de puestos de escalafón, porque ella lo vale. Y le dice al fiscal del caso Ábalos que nada de incentivar al arrepentido Aldama que está revelando los secretos. Aunque cuando ha ocurrido algo parecido (un arrepentido) en un caso del PP (caso Gürtel), al arrepentido en cuestión le den la inmunidad y el ministro de Justicia de Sánchez proclama que cuando alguien colabora con la justicia el gobierno le va a ayudar. Lo dicho, da igual lo que pase actúan a calzón quitado. Y claro, uno prefiere aislarse. Dado que no puedo hacer nada, prefiero no saber. Total, para qué. Para amargarme, para enfadarme, para indignarme. Paso. Me vuelvo al refugio atómico.
Y así sobrevivimos, concentrándonos en las miserias nuestras del día a día, en lo que nos atañe y nada más.
Muchos pensamos que Sánchez no convocará elecciones en el 27. Otros pensamos que sí, pero que estarán amañadas. Otros, que algo hará o se sacará de la manga, que Sánchez no se va a ir. Y lo encontraremos aceptable, y será legal aunque haya tenido que cambiar la ley para ello y lo que no haya podido cambiar haya tenido que salir su lacayo del Constitucional para decir que sí que lo es. Capaz es, capacísimo, de extender el hantavirus por la península y obligarnos a confinarnos y así anular las elecciones. ¡Vaya que si es capaz!
Por eso vivimos en un refugio atómico. Por prescripción facultativa. O por automedicación.
Poco a poco, todos nos vamos encerrando. A veces alguien que no se ha metido aún exclama que no comprende por qué no pasa nada, por qué se les sigue votando o cómo es que permanecemos indiferentes viendo cómo todo se va al garete. La respuesta es obvia: porque nos encerramos en nuestros refugios atómicos. No somos capaces de vivir en el exterior, sabiendo lo que está pasando.
Puede que tal vez un día quizás una turba tome al asalto el palacio de la Moncloa y cuelgue al condotiero por los pies de un balcón. Y a su esposa, ya puestos. Y a muchos de los que estaban por allí y a sus escoltas si se oponen. Ese día que tal vez quizá ocurra puede que los buscados por la turba clamen y pidan ayuda. Y que se encuentren con que nadie se la brinda. ¿Saben por qué? Porque estaremos todos en nuestros refugios atómicos, donde ellos nos forzaron a encerrarnos, y nos dará igual lo que les pase.
Así que yo, a lo mío. A buscar una fémina a la que convencer de la necesidad de repoblar la Tierra.
Ludovico Einaudo y Ballaké Sissoko - Chanson d'amour
Se habla estos días de que, conseguida Venezuela, ahora Trump quiere Groenlandia. El divertimento que propongo aquí viene a raíz de una fantasía que, por lo visto, circula por los EE.UU. a partir de los siguientes 2 datos:
1) La población de Groenlandia es de unas 57.000 personas.
2) Dinamarca contempla que Groenlandia se independice si lo votan así en un referéndum los groenlandeses.
Pues bien, la fantasía es que Trump prometa un millón de dólares a todo groenlandés que vote sí a la independencia y a una anexión a EE.UU. Y, por lo tanto, con 57.000 millones de dólares EE.UU. se compraría Groenlandia.
Jajajá.
¿Qué sería antes, el dinero o el voto?
Si es antes el dinero, ¿cómo se aseguran los EE.UU. que el groenlandés va a votar que sí? Imaginemos, ya que hay un millón de dólares en juego, que EE.UU. manda a una persona (por groenlandés, si hace falta) a verificar que el groenlandés vota sí, verificando que mete la papeleta correcta y la introduce en la urna. ¿Y si el groenlandés, a pesar de tener a ese testigo delante, decide que vota que no y no devuelve el milloncete? ¿Y si, para que Trump no obligue al banco de marras a devolverle el millón, lo ha sacado del banco y lo tiene en su casa o en las Bahamas? ¿Comprometerían los EE.UU. 57.000 millones de dólares con tan pocas garantías de éxito? Yo creo que no.
Si es antes el voto, ¿cómo sabe el groenlandés que EE.UU. le va a pagar ese millón? ¿Cómo puede garantizarlo? ¿Y si luego lo que hace EE.UU. es montar una base militar que cueste 57.000 millones y les dice que ahí está su dinero? O que ese dinero se lo ha pagado vía arreglarles carreteras, equipar los parques de bomberos, una nueva lancha guardacostas, esas cosas. Trump, desde luego, es capaz de eso y mucho más. Y el groenlandés lo sabe o alguien se lo diría, no cabe duda. El groenlandés no aceptaría el trato si no está el dinero por delante (y, lo siento, no se admiten cheques).
En fin, ya veremos en qué para toda esta historia. Trump dice que la quiere, y nadie sabe si se quedará en esa declaración o realmente se la arrebatará a Dinamarca aduciendo, ya se sabe, seguridad nacional, interés geoestratégico o cosas de esas. Nadie sabe si en verdad se atreverá o no. Bueno, mientras tanto me he divertido un poco.
https://www.youtube.com/watch?v=XjTMuTqDirA
Nicolás Maduro está en una cárcel en Nueva York, parece ser que una cárcel con no mucha seguridad interna y en la que se ingresa a delincuentes de la peor ralea aunque sin duda allí no pasan las cosas que pasan en las cárceles y centros de detención favoritos de Maduro, valga decir el famoso Helicoide. Está acusado de diversos delitos de la rama del narcotráfico y de expedir pasaportes diplomáticos a personas que no eran merecedoras del mismo y, en fin, ya veremos a qué trato se llega.
Así pues, lo de Maduro es una buena noticia. Ahora, hablemos de Trump.
No sé porqué lo ha hecho. Es como si (ambientémonos en las típicas series estadounidenses de institutos) hubiera un abusón robándonos el dinero del almuerzo, y apareciera un matón mucho más grande, le diera una paliza y ya no tuviéramos al abusón. Pero resulta que el supermatón no ha apalizado al abusón para proteger a los alumnos, lo ha hecho por motivos que los alumnos no conocen. Con Trump, lo mismo.
Ahora bien: esto de Maduro ha venido precedido por una temporada en la que por órdenes de Trump su ejército bombardeaba y hundía lanchas de narcotraficantes venezolanos. Es como si los policías, ante las sospechas (vale, fundadísimas, pero sospechas) de que tal tipo es un delincuente, le dispararan nada más verlo. Sin juicio, sin presunción de inocencia, sin posibilidad de dudas razonables. Sí, a todos nos encorajina la impotencia de la policía en muchos delitos y ante muchos delincuentes, pero queremos vivir en una sociedad con esas reglas; y, si se van a saltar o modificar, queremos que haya límites que no se puedan cruzar. Lo que ocurre con Trump y las lanchas de narcotráfico, me temo, es que los límites de Trump parecen mucho más allá de los límites que no queremos que se crucen.
Y esto del narcotráfico lleva a decidir que se quiere juzgar a Maduro, imagino que para dilucidar si es o no culpable, y montaron todo lo que montaron para secuestrarlo, sacarlo del país y llevarlo al suyo sin todos los privilegios a los que en principio tendría derecho. Que se podrá discutir si tenía derechos o no, pero digo yo que esa discusión se debería realizar antes de violarlos, no después.
A Trump le da igual Venezuela y los venezolanos; es más, tengo para mí que como María Corina Machado ha ganado el Nobel de la Paz de este año y Trump quería que se lo dieran a él, por inquina se negará a que ella gobierne. A Maduro lo quería por alguna otra razón, y eso a él le bastaba.
El problema es que, parece, para Trump, el fin justifica los medios. Y nuestra sociedad se basa en el principio opuesto: el fin NO justifica los medios. De hecho, la mayoría de los delitos son por los medios que se emplean para conseguir los fines. Lo que pasa es que en nuestra sociedad nos organizamos de manera que alguien castiga que los medios no sean aceptables: los padres en la familia, los maestros en las escuelas, los mandos en las organizaciones, los policías y jueces en las sociedades civiles, los mandamases en los países… y hasta ahí: nadie controla a los mandamases, como muestra el ejemplo de Maduro y el Helicoide o lo que está pasando en Afganistán. Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo libre ha confiado y exigido a EE.UU. que ejerciera como gendarme mundial, aunque hay que reconocer que su intervención en algunos desafueros ha sido quizá peor que el desafuero que quería corregir: Vietnam, Irak o Afganistán nos vienen enseguida a la memoria, pero la lista de intervenciones es muy larga. Y, sin embargo, Venezuela era un caso claro en que todos estaríamos deseando que EE.UU. interviniera de una vez y le dijera a Maduro que basta ya, que reconozca los resultados de las elecciones y se largue pitando a donde tenga escondido su botín. Lo que no esperaba el mundo libre es que el presidente de los EE.UU. fuera alguien como Trump.
En esencia, Trump no es diferente a Putin. O al mandamás de China, no sé cómo se llama. La diferencia es que EE.UU. no es, por fortuna, como Rusia o China; ¿pero Trump? Si por él fuera…
Para Trump el fin sí justifica los medios. Y mentirá todo lo que necesite, ocultará todo lo que necesite y se saltará cualquier convención o acuerdo que le moleste y pueda saltarse. Nos toca aguantarnos y confiar en que no vuelva a pasar; también, en confiar en que Trump desaparezca de la escena y las riendas de su país vuelvan a alguien para quien el límite en el que el fin sí justifica los medios esté mucho más lejos. Lo terrible del caso es que, como Trump va a salir de rositas con esto de Venezuela (insisto, en este caso concreto y hasta ahora todos nos alegramos)… ¿y si se envalentona más aún? De hecho, podríamos recordar 1898, la voladura del Maine, Filipinas y todo eso: tienen un completo historial de haberse metido donde les ha dado la gana meterse, aunque pensábamos, hasta que llegó Trump, que todo eso había quedado atrás. Tal vez decida dar el paso con Groenlandia, con Canadá o con lo que en ese momento le apetezca (por ejemplo, que decida que quiere una base naval en Menorca… o la isla entera), aduciendo que es “clave para la seguridad nacional”. Si se diera el caso, me temo que si no contraría a Putin y al chino (o no llegan a un acuerdo de esto por mí y eso por ti), ¿quién se le va a oponer? Ya digo, de momento EE.UU. es mucho EE.UU. y todavía lo controla, pero… Él, desde luego, lo va a intentar. El zafarse de ese control, quiero decir. Ya veremos. En geopolítica, me temo, rige la ley del embudo en el que el más fuerte dicta qué lado del embudo nos toca. Y los países occidentales, en esto, vamos de julais. Estamos satisfechos con nosotros mismos, convencidos de que hacemos lo correcto, pero ante esos tres somos unos pánfilos.
Por cierto: ¿y nuestro autócrata local? ¡Ah, a éste sí le tenemos bien calado! Sí, nuestro desgraciado local también querría ser de la partida; suerte que no puede.
Marc Miner - Get up
Unos apandadores se pusieron las botas exigiendo o aceptando, no es lo mismo aunque el resultado sí lo sea, sobornos a cambio de concesiones de obras. Y similares.
En realidad, lo normal en los gobiernos democráticos: a veces pasa.
Los apandadores eran la cuadrilla más íntima del presidente del gobierno, a los que reunió o con los que se reunió para conquistar el poder cuando era un apestado. Bueno, a veces pasa, los más próximos son los que traicionan.
También ha habido corrupción en puestos intermedios, abusos y aprovechamientos para chanchullos. Insisto, estas cosas son normales y pasan. Precisamente porque pasan están recogidas en el Código Penal. Si fueran cosas que jamás pasaran no estarían tipificadas. Sí, es cierto que no es del todo normal que sea un ministro, y nada menos que el superministro al cargo de la obra pública, el que se llene las faldriqueras; pero si miramos en la cualificación de la banda del peugeot (un portero de burdel cortador de troncos, un técnico de aparatos frigoríficos, un maestro de escuela que había derivado en vulgar apparátchik y, como jefe, un licenciado en Económicas que encargó su tesis doctoral a un negro y el negro hizo un refrito de sandeces y cortas y pegas de por ahí) y nos preguntamos porqué esos 4 pusieron tanto empeño en conquistar el poder entenderíamos mucho de lo que vino después. En cualquier caso, son cosas que podemos soportar. La corrupción no es el problema, porque es parte de la vida.
El problema es todo lo demás. Es el colonialismo institucional. El intentar controlar todas las instituciones, incluso las que no tiene que controlar, y querer que sean partidistas (en concreto, de su partido) por más que deban ser neutrales. Sea la Corona, el Congreso y el Senado, la Guardia Civil, el Tribunal Constitucional, el CNI, el INE, el CIS, la CNMV, el Instituto Cervantes o la RAE, Correos o los Paradores Nacionales, las empresas de la SEPI, RTVE o la junta de regantes de Valdemorillo de la Sierra. Todo lo que no recoge el Código Penal porque ¿cómo se iba a imaginar que ocurriera? Es un deterioro generalizado que abre un camino (¿a partir de ahora, el presidente del gobierno es el amo del cortijo y como tal ha de actuar?) que ninguno de los demás debemos querer que se transite.
Formalmente, la letra de la Constitución la cumple más o menos, cuando puede no y cuando no puede, en la medida que pueda, no. Pero en espíritu, ni la Constitución ni los más esenciales principios democráticos. Ni los más esenciales.
No, la corrupción tipificada en el Código Penal es mala cosa pero no es el problema.
https://www.youtube.com/watch?v=GN8VV8CHnrk
«Caudillismo y devoción al amo, identificación de partido y Estado, rechazo de la cultura liberal, paternalismo estatal, uso propagandístico de los medios de comunicación, distinción entre españoles buenos y malos, moralismo censor: el caso es que me suena».
Manuel Arias Maldonado, en este artículo
Ha saltado estos días a la palestra el que la constructora Acciona destinara al equipo Peugeot del PSOE el 2% de las obras que conseguía gracias a dicho equipo. No sorprende demasiado, ya que hablamos de Acciona (si se hablara de otras grandes constructoras sí sorprendería más), pero no es que Acciona esté implicada en tejemanejes varios lo que me llama ahora la atención, sino que Acciona había obtenido 3 certificados de AENOR que acreditaban la limpieza de la compañía: el de cumplimiento de la norma UNE 19601, "el estándar español de mejores prácticas para prevenir delitos, reducir el riesgo, y fomentar una cultura empresarial ética"; el de la norma UNE-ISO 37001, que "verifica que Acciona cuenta con un sistema de gestión antisoborno efectivo"; e incluso el "certificado reconocido por Iqnet de que la organización ha implantado y mantiene un Sistema de Gestión Antisoborno que cumple los requisitos de la norma ISO 37001:2016.
Es evidente para todos que esos certificados son sólo papeles sin significado real. Acciona pagó a AENOR una pasta gansa (AENOR es un monopolio privado y sus tarifas carecen de cualquier sentido moral), y AENOR emitió los certificados comprados. Quizá haya llegado el momento de hablar de AENOR.
De entrada, lo mejor que puedo decir de AENOR es que es una organización tan honesta y honrada como Acciona. Una afirmación con la que AENOR estará de acuerdo, pues ellos mismos afirman que Acciona es lo más honesta y honrada que una compañía puede ser.
AENOR es en realidad la obra magna de la burocracia. Una organización privada con ánimo de lucro (seamos sinceros: puede que la organización no tenga ánimo de lucro, pero las personas que la forman sí, ellos no trabajan en esa organización si no es por pasta), tal vez nacida con las mejores intenciones, que se dedica a crear normas. Normas inútiles, que no se siguen (si se siguen, es de casualidad: porque las cosas se hacen así, y no al revés, si se hacen como dice la norma no es porque lo diga la norma), normas que no se conocen y que a nadie le importan. Eso sí, pagando emiten certificados que quedan muy bien enmarcados en las salas de espera de las oficinas de las empresas y que son el equivalente a las medallas y trofeos obtenidos en competiciones infantiles de chichinabo y que a menudo vemos en casas que no tienen nada más de lo que alardear. Es un grupo de burócratas cuyo oficio es generar papeleo y cuyo éxito depende de la montaña de papeles que sean capaces de generar. Y que por dinero dirán lo que sea.
En cualquier caso, me alegro de que lo de Acciona muestre a todos la inutilidad de sus certificados. Seguro que los de AENOR echarán la culpa a Acciona y jamás aceptarán reconocer lo que digo y es evidente, que lo suyo es una tomadura de pelo. Además de un asalto a la faldriquera, claro.
Jerry Lee Lewis - Whole lotta of shakin goin on
https://www.youtube.com/watch?v=4N78f5B4DbM
En las pasadas elecciones generales (2023), PP, PSOE y VOX obtuvieron el 77% de los votos y con ello 291 de los 350 diputados en juego (83%), y 192 de los 208 (92%; como chascarrillo, 3 senadores fueron de asociaciones políticas independientes de las islas canarias y baleares).
En las próximas elecciones, si se celebran y son limpias, los 3 partidos obtendrán en torno a 300 diputados, con los 50 restantes para la miríada de pequeños partidos que hay por ahí. El número mágico para el PSOE es 126, que gobierne depende de que los obtenga.
¿Por qué votar a cada partido?
Empecemos con el PSOE. La razón para votarles es muy sencilla: si no se les vota, ganarán los otros, y hasta ahí podíamos llegar. En realidad, da igual lo que haya pasado y cómo estén las cosas, la evolución que esté teniendo el país y cualquier razonamiento que se presente, ninguno supera al primero: o ellos o los otros, no hace falta pensar más. Está en la mente de cada uno el considerar si ésa es una razón válida y de suficiente peso, para algunos lo es y para otros no.
El siguiente es VOX. Un partido que, por cierto, antes de llegar Pedro Sánchez a presidente del gobierno no tenía ni un solo diputado, por lo que cabe preguntarse hasta qué punto Pedro Sánchez es el dique de contención de VOX.
La razón para votar a VOX es obvia: no es el PP. El que vota a VOX es que no quiere votar al PP. Lo que pasa es que, a diferencia de lo que ocurre con el votante del PSOE, el votante de VOX sí tiene razones: no quiere votar al PP porque piensa que los del PP, como demostraron los años de Rajoy en que tenían amplia mayoría absoluta, son unos maricomplejines que no se atreven a plantar cara a la izquierda y deshacer lo que aquellos hicieron peor. Así que el votante de VOX puede que admita que los de VOX resulten unos pésimos gestores de lo público (no se sabe aún, pero lo parece), pero como mínimo no son del PP y eso les basta.
Por último, nos queda el PP. Al PP le votarán gente de izquierda desencantada con el PSOE (escarmentada, defraudada, desilusionada, desengañada, lo que sea), y gente de derechas que opina que VOX sería un pésimo gestor de lo público. También, claro, gente que siempre ha votado al PP y que siempre piensa votarles hagan lo que hagan porque en su corazón tienen grabado que votar al PP es lo correcto.
En esta situación, cada partido ha de enfocarse en una cuestión.
El PSOE tiene que decir que los del PP son peores que ellos, para recuperar a los que se están mudando al PP. Si no lo ven claro, insistirán en que es el PSOE o los otros, apelando al corazón.
El PP, para que no se les vayan votantes a VOX tiene que afirmar que ellos no son unos maricomplejines y que sí cambiarán todo lo que haya que cambiar. Buena suerte con eso.
Y VOX tiene que afirmar que hay tanto por cambiar, y de tanto calado, que unos maricomplejines como los del PP no se atreverán. Y que ellos no serán tan maricomplejines (está por ver).
Quien comulgue con un partido pero no termine de verlo claro, las razones para no votar a ese partido son fáciles de identificar:
Para no votar al PSOE: Pedro Sánchez.
Para no votar al PP: Alberto Núñez Feijoo.
Y para no votar a VOX: Santiago Abascal.
Las micropercepciones son que el voto femenino sostendrá al PSOE, el voto joven a VOX y el voto pensionista al PP.
Nicola Matteis - Aria amorosa
Leo que en Asturias hay 6 médicos alergólogos. Para toda la provincia (región, comunidad autónoma, Principado). No son muchos, ya que la población actual de Asturias ronda el millón de personas. Leo también que hay 278 profesores de bable.
El gobierno asturiano ha decidido tomar cartas en el asunto: en septiembre se contratarán 104 nuevos profesores de bable. Y 0 (cero) médicos alergólogos.
No sé si los asturianos difieren de su gobierno sobre cuáles son las prioridades que hay que atender y las necesidades que tienen; yo, desde luego, difiero.
https://www.youtube.com/watch?v=Fn7rYISuUpw
El tema de actualidad era, hasta hace poco, los títulos universitarios que una política decía tener y no tenía. La política era de derechas y, claro, el escarnio público ha sido el imaginable. La respuesta ha sido sacar a colación los muchos ejemplos que el otro bando (y tras varias respuestas, cualquier bando) tiene de políticos que por matricularse en 1º de Ingeniería Industrial se apuntan en su currículum "Estudios de Ingeniería Industrial",y luego directamente se otorgan el título.
Esto es más viejo que la manzana, y no ocurre solo en política. Lo que pasa es que, en la vida cotidiana, no nos gusta que quien no tiene título se otorgue uno. Hasta el punto de que la infracción llega a ser delito. De hecho, en nuestra vida cotidiana nos burlamos de quien intenta aparentar lo que no tiene, lo despreciamos por ello y nunca lo tenemos en alta estima. A propósito de lo cual, recuerdo que escribí una entrada sobre este tema hace años: "En cualquier tiempo en cualquier lugar" sobre un caso que conocí. Pues bien, el desprecio a ese protagonista se produjo en el ámbito privado, no en el político.
Según parece, no nos molesta que un político nos mienta en quién nos dice que es. No se lo toleraríamos si fuera una relación personal, pero mientras sea un político, no hay problema: que nos gobierne si quiere. Que nos diga lo que tenemos que hacer y que maneje nuestros caudales públicos. La indignación por la política del principio, era, es obvio, fingida.
La explicación de porqué se lo toleramos a los políticos es deprimente, pero si yo fuera político, hubiera o no mentido en esto me deprimiría por lo que significa esa tolerancia. Significa que a todos nosotros (los políticos), cualquier ciudadano, si nos conociera, nos despreciaría.
Coro del Ejército Rojo - Marchaban los soldados
https://www.youtube.com/watch?v=v4azbl96BJY
Sigo con la reflexión que empecé ayer.
Tenemos una manga de incompetentes gestionando el país. Podría añadir que son corruptos, delincuentes, una mafia,... Pero no es necesario. Con pensar en ellos como incompetentes me basta.
Porque la cuestión es ¿qué futuro nos espera?
Sí, porque cuando llegue el momento de votar casi nadie de los que les votan cambiará su voto. Habrán olvidado todo, y su disquisición será si votan a éste o al otro. Y al otro no lo harán jamás de los jamases, así que tienen la elección clara. En el interín nuestros incompetentes habrán seguido haciendo de las suyas: por ejemplo, imponiendo que la jornada semanal se reducirá a 37 hora semanales pero manteniendo el sueldo. Lo que, en las fábricas en las que se trabaja a 3 turnos, significa que los trabajadores tendrán más días libres. Más vacaciones pagadas. ¿Y los autónomos? No, los autónomos no: en su imaginario, los autónomos son nuestros Elon Musk.
El caso es que su incompetencia seguirá manifestándose, e iremos cada vez peor. Seguiremos importando trabajadores sin cualificación del tercer mundo, que no compartirán nuestra cultura, y que (como han demostrado estudios europeos) tienen una aportación global muy negativa porque consumen muchos más recursos que los que aportan. Y mientras tanto muchos de nuestros jóvenes emigrarán. Nuestros emigrantes serán los que tengan las mejores cualificaciones, los que más fácil lo tengan en los países que los acojan. Y serán los que se convertirán en los padres que querríamos que poblaran nuestras ciudades, mientras que los padres que en verdad las poblarán serán... los del tercer mundo. Todas las ayudas a la natalidad las destinaremos no a los que querríamos que tuvieran hijos, sino a los que preferiríamos que no los tuvieran. El negocio de las cabras.
¿Las pensiones? Seguro que el sistema peta. Porque cada vez más personas cobrarán pensión y cada vez menos hará aportaciones.
¿El salario mínimo? No paran de subirlo. Muchas personas renunciarán al esfuerzo que exige un empleo cualificado, ya que el salario será similar al mínimo.
¿Las exigencias a la actividad económica? Cada vez serán más, y más exigentes. Cada vez será más difícil hacer algo, poco estará permitido, los obstáculos serán cada vez mayores, y los emprendedores renunciarán.
La enseñanza, digan lo que digan, es un chiste. En las empresas se mantiene algo el nivel por los que somos de generaciones anteriores, pero cuando en diez años no quede nadie de esa época ya veremos qué pasa. Creer que no pasará nada es creer que el conocimiento no tiene influencia en nuestro desarrollo.
Igual que en Cataluña miles de empresas se fueron cuando la situación degeneró, miles de empresas se irán de España. Al igual que en Cataluña, muchas de esas sociedades eran sólo capitalistas, vehículos de inversión y gestión del patrimonio de los ricos. Ese patrimonio se irá. Y habrá más empresas grandes que hagan como Ferrovial y se vayan. Al tiempo, sólo es cuestión de que las cosas sigan así un poquito más.
La libertad general se está yendo al carajo. El sistema democrático se está deshaciendo, y estamos evolucionando hacia la autocracia de Sánchez. Un buen día nos pararemos, miraremos atrás y nos asombraremos. Pues bien, la falta de democracia también tiene repercusiones económicas; no es que no haya países ricos sin libertad, es que cuanto mayor es su libertad más ricos son.
Estamos degenerando. Estamos en una sociedad aceleradamente decadente.
Un botón de muestra, a propósito del desastre de la DANA de Valencia, para que entiendan lo que quiero decir: fíjense a dónde apuntan todos nuestros esfuerzos y conversaciones (así como la investigación que está haciendo una juez local). Y, sin embargo, el desastre no lo provocó la tardanza en dar el aviso de emergencia. Lo provocó no haber acondicionado el barranco del Poyo en concreto, y las actuaciones de ingeniería adecuadas en general.
Pero es que la decadencia es general. Cuando empezaron a circular los AVE, en los años 90, la política es que si llegaban 5 minutos tarde devolvían el importe del billete. Poco a poco, esas exigencias se han ido relajando y creo que en la actualidad ya no se dan compensaciones salvo retrasos mayúsculos.
Pero es que, además, los retrasos en los trenes están a la orden del día. Ya ni se comentan. Caray, es que ya casi ni se comentan los trenes que se quedan parados en las vías y los que se suspenden y no salen: lo vemos normal, cosas de diario.
Ya que estamos con trenes, encargaron unos trenes que no cabían en los túneles por los que tenían que pasar. Las cosas se hacen peor que antes, pues ya sé que un fallo lo puede tener cualquiera, pero cuando son los mismos los que tienen fallos constantemente, el dicho general deja de aplicarse.
La decadencia la notamos en más aspectos de la convivencia. Los crímenes violentos, que antes eran raros, ahora son corrientes. Las bandas criminales se mueven a sus anchas, y la existencia de éstas entre nosotros está ya asumida. Una pelea a machetazos con muertos en las calles de Barcelona sólo merecen un breve en páginas interiores. Una escena de puro fascismo en una universidad (autotitulados antifascistas, reventando un acto de personas pacíficas a las que acusan de fascistas) es normal; en una universidad catalana, algo jaleado por los rectores de la universidad. Los crímenes de carácter sexual están a la orden del día, y el término "manada" es de uso habitual en estos casos, y lo que es peor: ni nos altera. La ocupación de viviendas parece casi fomentada por nuestros gobernantes, que desde luego no intentan lo más mínimo reformar lo que haya que reformar para impedir tan diario delito.
¿Quieren más señales, por si no les basta el apagón?
Busquen los niños.
Cada vez hay menos niños. Y menos aún, de los que sus abuelos eran españoles. Sí, puede usted creer que no hay relación. Tal vez. Pero los niños son el indicador de la vitalidad de una sociedad.
Sí, pueden buscar la excusa que quieran al por qué los jóvenes no tienen hijos. Sí, hoy en día está muy difícil y todo eso. ¿Y cree usted que los gobernantes no tienen responsabilidad en que hoy en día esté muy difícil y todo eso?
También pienso a menudo que, al igual que con la demografía, hemos traspasado el punto de no retorno. Ya no creo que las personas capaces de revertir la situación vayan a hacerlo: ni lo intentarán. No se ofrecerán, y seguirán como hasta ahora, trabajando en lo suyo. Porque nuestro sistema político ha evolucionado llegando a eso, al punto de que las cosas sean irreversibles.
Y, sin embargo, se ayer se montaron manifestaciones con vocación de ser grandes, y lo que querían era... reducir unas horas la jornada semanal.
Ya sé, ya sé. Estoy exagerando, soy un alarmista. Pero les diré una cosa: con los años, los barrios de las ciudades cambian. Los cambios son lentos, casi nadie los nota. Salvo, pasado el tiempo, cuando uno recuerda cómo era antes. Aunque ni en ese momento sabe nadie cuándo se jodió el Perú.
Y, sin embargo,...
Nadie arquea siquiera una ceja. Y, les recuerdo: la deuda pública aumenta sin cesar. Nos están endeudando a todos, en nuestro nombre pero sin decírnoslo.
La sensación que tengo es que somos ya una sociedad zombie. El corolario evidente es que vamos a convertirnos en una nación zombie.
Talking heads - Take me to the river
https://www.youtube.com/watch?v=fvV5mryQF1I
Dos sucesos sucesivos que nos han ocurrido estos días me ha llevado a reflexionar. Y a meditar hasta qué punto están relacionados. Bien, yo se los digo y usted decide si lo están o no.
El primer suceso está relacionado con el apagón del pasado lunes. Toda la España peninsular, sin suministro de corriente eléctrica durante bastantes horas. Pero no es el apagón en sí lo que me llama la atención, sino cómo lo gestionaron nuestros gobernantes (entiéndase: Sánchez y su tropa, pues son ellos). Fue... lamentable. Se revelaron como unos completos incompetentes, y como personas sin el más mínimo interés en el bienestar de sus gobernados: sus intereses estaban en el beneficio político que pudieran obtener del asunto. Incluyendo en el paquete de gobernantes a la presidente de Red Eléctrica Española, la exministra de Zapatero Beatriz Corredor, porque fue nombrada para el cargo (sin la menor cualificación salvo la obvia cercanía a Sánchez) por Moncloa, cesando para ello al anterior presidente (Jordi Sevilla), también nombrado en su día por Sánchez pero que al menos tenía una cierta pericia como ejecutivo. El crimen de Sevilla, por supuesto, fue disentir de lo que hacía Sánchez, así las gasta.
A veces uno piensa qué mala pata ha tenido este hombre. El coronavirus, el volcán de La Palma, la guerra de Ucrania, la DANA de Valencia, Filomena, este gran apagón,... Que sí, que lo ha gestionado todo (absolutamente todo, y es indiscutible) de pena cuando no de juzgado de guardia, pero es que ha tenido muy mala suerte.
Pero luego uno piensa que no, que no ha sido tan especial. Hemos tenido presidentes que han tenido que enfrentarse a un golpe de estado, otros al síndrome de la colza, a las vacas locas, a huelgas generales (y particulares: por ejemplo, de controladores) que paralizaron el país, a la catástrofe ecológica del Prestige, a la crisis de Lehman Brothers, a atentados de ETA por doquier, a la rotura de la presa de Tous, a lo del camping de Biescas, a la caída del Telón de Acero y del Pacto de Varsovia, a la descomposición de la URSS y a las dos guerras de Irak y las guerras yugoslavas, a la toma de Perejil, a la ruina económica, a inundaciones bestiales (por ejemplo, Badajoz) y sequías salvajes, el estallido de la burbuja.com, el terremoto de Lorca, el 11-M,... ¡Si hasta tuvimos casos de ébola!
En resumen, si se piensa lo de Sánchez no ha sido para tanto. Pero, claro, es que lo que le ha pasado lo ha gestionado casi que de la peor manera posible.
Es inevitable llegar a la conclusión de que el gran problema es que no son las personas adecuadas para el cargo. De un tipo o de otro, todos los presidentes han tenido su ración de imprevistos, de crisis y de situaciones problemáticas; en principio, uno de nuestros criterios para elegirlos debería ser nuestra confianza en que cuando les lleguen las gestionarán de la mejor manera posible (o mejor que sus rivales, al menos), y en cualquier caso sí se lo exigimos.
También es llamativa la increíble tranquilidad callejera de los años de Sánchez, si la comparamos con la revuelta casi permanente que tuvieron que soportar otros. Y ahí es donde entra mi reflexión: nunca oigo, en la calle, en el trabajo o por ahí a nadie quejándose del gobierno, y se me hace raro porque a menudo yo mismo les doy pie. Es que nada, parece que o no vemos relación o estamos resignados y para qué quejarnos, si total nuestras quejas no van a llevar a nada. El gobierno son nuestras hemorroides que sufrimos en silencio, es lo que hay, no le demos más vueltas y tratemos de no pensar en ello.
¿Cómo hemos permitido, cómo permitimos, que semejante cuadrilla de indocumentados nos gobierne? ¿Tan desilusionados estamos que no creemos que exista algo mejor?
El segundo suceso es porque hoy es 1 de mayo. Día en el que los sindicatos mayoritarios (CC.OO. y UGT) salen a las calles de las principales ciudades a protestar por la situación de los oprimidos trabajadores. Este año, leo en una entrevista al líder de UGT, la protesta es en demanda de la reducción de la jornada semanal a 37,5 horas. Y, añade, cuando la consigan pasarán a pedir la de 32 horas. Con el mismo sueldo semanal y no por hora trabajada, se entiende. Mucho se podría opinar sobre el tema, sobre la ética de negociar y llegar a un acuerdo para acto seguido denunciarlo (sin renunciarlo) y volver a exigir más aún, sobre la pretensión en sí mismo, sobre si ése es el problema mayor que tiene la España trabajadora (ya digo yo que no, ni de lejos), sobre el comportamiento que están teniendo los sindicatos mayoritarios en los años de Sánchez,... Pero lo que me llama más la atención esta vez no es eso, sino el líder de UGT en sí.
El líder de UGT tiene 69 años. Ya debería estar jubilado, todos los compañeros con los que empezó a trabajar lo están, pero él ahí sigue: o bien su trabajo no le cansa y le gusta (o le gusta lo que recibe por hacerlo), o se cree insustituible. Y no, le he visto en fotos y me atrevo a afirmar que hay personas de 69 años en mucha mejor forma física que él.
Su primer trabajo real fue en La Maquinista, de Barcelona, donde entró cuando tenía 19 años. Pero es que en 1976, cuando tenía SOLO 20 años, fue nombrado secretario de Acción Sindical en la sección sindical de su empresa, y en 1978 secretario de organización de la Federación del Metal de la UGT de Cataluña. La figura del liberado sindical se estableció en 1980, pero podemos dar por cierto que nuestro héroe dejó el trabajo real en la empresa en 1978, con 22 años.
Es, pues, un vividor del cuento de libro. Apenas pasó 3 años con un trabajo de verdad, los 47 siguientes ha sido un aparatachik más que fue trepando por la organización hasta llegar a la cúspide. Por eso no se jubila, porque sólo lleva 9 años de mandamás y quiere serlo más tiempo.
Este tío es el que quiere que en España se trabaje 32 horas y se cobre como si se hubieran trabajado 40.
¿Ven ustedes relación entre ambas historias?
Yo, sí.
The Pogues - Sally Maclennane
https://www.youtube.com/watch?v=kd5dcirhjoQ
Leo una entrevista en prensa a un economista, y no he podido menos que recordar el relato de Isaac Asimov "Sufragio universal", escrito en 1955. Sorprendente además que la acción transcurre en 2008 (en 1955 eso estaba muuuuy lejos), y diría que en 2028 sí podría ser. Que no será, pero desde un punto de vista técnico sí podría ser.
El relato imaginaba que en 2008 (y antes, pero la acción pasa ese año) las elecciones presidenciales de los EE.UU. no se hacen como siempre, votando muchos millones de estadounidenses, sino que las supercomputadoras (en los relatos de Asimov es siempre MULTIVAC, un supercomputador central con datos de todo y todos; en 1955 creo que le parecería demasiado fantasioso que todo el mundo tuviera varias en su casa y una en el bolsillo) elegían a un ciudadano típico, y era ese ciudadano el que elegía al presidente. MULTIVAC sabía los gustos, las preferencias, los deseos y los intereses de todos, y establecía quién era el ciudadano más promedio posible; este ciudadano era el día de las elecciones sometido a un intenso interrogatorio, y de ahí salía el designado. La idea base es que la elección del ciudadano seleccionado sería a la postre la misma que si hubieran votado todos los votantes.
¿Por qué digo que en 2028 podría ser? Internet ya lo sabe casi todo de nosotros, y cuando la IA entre de verdad, el conocimiento de la psique humana que tendrán las máquinas (todas las máquinas del mundo, conectadas, es lo mismo que un MULTIVAC, o en cualquier caso los servidores de Silicon Valley dan el pego) será tremendo.
¿Y por qué me he acordado de este relato al leer la entrevista? Por respuestas como ésta:
«La idea central de [su libro] El mito del votante racional es que cuando tus errores tienen consecuencias directas sobre ti mismo, tiendes a ser más racional. No perfectamente racional, pero sí más cuidadoso. Si gastas tu propio dinero y tomas malas decisiones, tú sufres las pérdidas. Esto aumenta la probabilidad de que actúes racionalmente. Por el contrario, cuando las decisiones no tienen consecuencias personales directas, la racionalidad disminuye de forma drástica. Lo vemos en política: la gente muestra su peor versión, actuando de forma dogmática, irracional e injusta. Ocurre porque el voto individual apenas tiene consecuencias prácticas. Si votas por políticas nefastas, las consecuencias para ti son iguales que si hubieras votado racionalmente, porque eres solo una persona entre millones. Imagina que vas al supermercado y llenas tu carro con productos que no te gustan. Al salir, lamentarás haber gastado tu dinero así. Pero el sistema democrático parece diseñado precisamente para animar a la gente a defender ideas extremas o absurdas con consecuencias mínimas».
El votante actual (al menos en España, en Iowa no sé) vota sin pensar. No sabe qué vota. No conoce el programa electoral, no cree siquiera que tengan intención de cumplirlo, no conoce siquiera a los que se presentan (¿alguien puede decir los nombres de los que se presentaban por el partido que votó al Congreso por su provincia?),... Por lo general, en nuestra piel de toro se vota a la contra: al partido que más detesta el candidato al que más detestamos. Los que ése no quieren que gane, esos son los nuestros. ¿Es racional esto? Claro que no.
Además, visto cómo votamos, a veces pienso que daría lo mismo que las computadoras eligieran una persona al azar y que esa persona fuera la que votara por todos.
Por cierto: el relato de Asimov lo pueden leer en este enlace: https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/isaac-asimov-democracia-electronica/16953/
Little big town - Tornado
Se puede estar de acuerdo o no con las ideas de Donald Trump, con los principios que rigen la política que quiere aplicar y todo eso. Pero lo que le ha hecho a Zelenski en la visita de éste a la Casa Blanca y el cómo se ha comportado no tiene perdón de Dios.
Hasta el punto de que ya da todo igual, no importa si se está de acuerdo con las propuestas o no. Es un absoluto patán abusón y grosero, y no es grosero porque le falten modales sino porque se sabe tan más poderoso que su interlocutor que no considera necesario respetarle. Es un abusón y abusará de todo aquél del que pueda abusar. Un completo impresentable. Con él, a ningún sitio.
Toca tener paciencia: tarde o temprano su tiempo se acabará. Por ahora, es lo que hay.
Eso sí: que nadie me hable nunca bien de él. Después de aquello, es indefendible.
https://www.youtube.com/watch?v=8soQkubMk1g
Poco después de caer el muro de Berlín y la reunificación alemana tuve que colaborar con un ingeniero ossie llamado Weisser. Viajando no recuerdo si de Dresde a Leipzig o a Chemnitz (en la época de la RDA, Ciudad Karl Marx) paramos a comer en un pueblo de camino, no recuerdo el nombre pero sí que el primer plato era "sopa del día", una sopa de tomate con nata montada por encima, riquísima. El caso es que no había sitio relativamente cerca del restaurante, y Weisser subió el coche a la acera de la plaza y lo aparcó allí. No molestaba a nadie, íbamos a estar poco tiempo, era una población pequeña...
Después de comer nos subimos al coche para reanudar el viaje, y ¡zas!: había una multa en el parabrisas. Unos cinco euros, al cambio, creo recordar. Barato, porque aparcar en un garaje en Barcelona o en zona azul nos habría costado más. Pero Weissar se quedó chafadísimo: "Tendré que volver aquí otro día a pagar la multa".
Creo que ya había contado esta anécdota de Weisser, pero quería traerla a colación para mostrar el carácter de Weisser, que supongo el del alemán oriental medio hace 30 años (porque, al fin y al cabo, fue el único ossie que conocí en profundidad, tampoco quiero alardear de cosmopolita). ¿Y por qué? Porque esta mañana me he acordado de Weisser. Weisser, ya lo he dicho, era ingeniero, y en su día le pregunté cómo funcionaba el mundo comunista; en concreto, a modo de ejemplo, si al terminar la universidad cada uno trabajaba donde quería o si el Estado le indicaba a cada uno dónde tenía que trabajar. Sí, ahora les suena a risa, pero entonces nosotros (yo al menos) no teníamos mucha información sobre cómo era la vida al otro lado del telón de acero y tenía a uno de ellos delante que me lo podía contar de verdad.
Resulta que al acabar su periplo universitario fue la propia universidad la que le encontró un trabajo: sus profesores le recomendaron que trabajara en cierta empresa. Estatal, por supuesto: todas lo eran. Insisto, le recomendaron. Él podía decir que no, me dijo, pero entonces tendría que buscar trabajo por sí mismo. Fuera del sistema (esto último no me lo dijo, pero lo sobreentiendo).
Total, que aceptó el trabajo; ¿por qué no iba a hacerlo? Probablemente era un buen trabajo dentro de lo que habría disponible, y sin duda mejor que el que habría encontrado si lo hubiera buscado por sí mismo.
¿Y por qué me he acordado hoy de Weisser? Pues porque he leído que la ministra de Sanidad (la cual no creo que merezca pasar a la posterioridad) quiere que los nuevos MIR, al acabar su residencia trabajen 5 años para el sistema público sin poder trabajar de manera privada.
Los años MIR son duros. El médico acepta vivir en otra ciudad (algunos tienen la suerte de no cambiar), trabajar como un mulo en condiciones que pocos trabajadores aceptarían y cobrar bastante poco, pues a fin de cuentas el Estado le está formando como especialista y esa formación es parte de la contraprestación. El periodo dura 4 ó 5 años, depende de la especialidad, pero al terminar el médico es libre: puede elegir dónde vivir y qué trabajo tener (entiéndase). Y ahora la ministra dice que en los primeros cinco años no podrán trabajar de manera privada, que sólo podrán trabajar para ellos. En pago por la formación recibida, esto es.
¿Acaso le han pagado demasiado al médico durante el MIR, que consideran que aún les deben 5 años de sus vidas?
Hay además muchas dudas prácticas que no se han aclarado. Los aspirantes eligen plaza MIR por turno tras un examen durísimo. Supongo que la nota de ese examen regirá también para la elección de la plaza privada, no creo que al terminar el MIR reciban una carta que les indique cuál será la plaza en la que trabajarán los siguientes 5 años. ¿Y si resulta que el médico eligió la especialidad porque tenía un buen número, pero frente a los de esa especialidad lo tiene de los peores y sólo le ofrecen plazas donde no quiere ir? ¿Y si eligió por la ubicación de la plaza? ¿Y si ha formado una familia o establecido relaciones que quiere mantener?
Si el médico es bueno, termina los 6 años de Medicina con 24, 1 año de preparación del MIR, 5 de residencia y luego 5 de trabajo en la sanidad pública, es libre para rehacer su vida a los 35. Hasta entonces pertenece al Estado.
Vale, es posible: lo mismo le pasa a los militares, por ejemplo, que van cambiando de destino. Pero a los militares se les paga correctamente desde el principio, y el estilo de vida está claro desde el principio. Y, sobre todo, los militares pueden (se les permite, esto es) desarrollar una actividad privada si quieren.
Además, el Estado tiene el monopolio de autorizar a trabajar: el médico sólo puede especializarse con el MIR, el médico que no realice el MIR es un médico general (no 'de Familia') que sólo puede acceder a ciertos tipos de trabajo. Si sale adelante el cambio, es un trágala. Tengo mis dudas que con esta medida aumente el número de médicos (cuya escasez mueve a la ministra a esta propuesta), aunque obviamente reducirá el número de médicos disponibles en la medicina privada (y por ello probablemente les permita cobrar más); desde luego, no hace más atractiva la profesión de médico.
¿Y si el médico renuncia? ¿Pierde acaso el poder trabajar de lo que es? Si coge la baja, ¿le computa el tiempo de baja como tiempo trabajado? ¿Podrá acogerse a reducciones de jornada por cuidado de hijos u otros familiares? Si su jefe le acosa, ¿ha de aguantar los 5 años?
Para las personas de izquierdas, los ciudadanos han de servir al Estado, no el Estado a los ciudadanos. Así que para una ministra de izquierdas, su propuesta es lógica, lo raro es que no exija que sea con efectos retroactivos.
No sé si saldrá adelante. Si la ministra fuera del PSOE, no cabe duda de que se comprarían los votos necesarios y luego el Tribunal Constitucional dictaminaría que la propuesta es constitucionalísima, pues no está expresamente prohibida en la Constitución y si lo está seguro que no se refería exactamente a este caso concreto. Pero la ministra no es del PSOE sino de los socios, así que no creo.
En cualquier caso, si se hace realidad estaremos un paso más cerca de la sociedad de Weisser.
Plastic Bertrand - Ça plane pour moi
https://www.youtube.com/watch?v=lA8oLxJY4B4
El Sermón de la Montaña del evangelio de Mateo es sabiduría concentrada en la máxima densidad, no se desperdicia nada. Una de las pérdidas de no enseñar Religión en las escuelas es que no se enseña este sermón, y aunque nos parece imposible porque muchas de las ideas en él formuladas nos son de uso corriente, lo cierto es que muchísimas personas ni se las plantean.
Lo que, como en el caso del versículo de hoy, nos explica cómo es que así nos va.
«Tened cuidado con los falsos profetas; vienen a vosotros disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de las zarzas?»
Mt 8, 15-16
A las personas se les conoce por lo que hacen, no por lo que dicen. Y en el diccionario tenemos bastantes palabras para identificar a esas personas cuyos hechos contravienen lo que dicen; seguro que al lector se le ocurren algunas.
Dos son las características principales de la filosofía de gobierno de Pedro Sánchez y su PSOE. Y no, no me refiero a la corrupción de los cargos y los chanchullos de los chorizos que abundan en la cúpula del partido: sus chorizeos de poca monta, sus pisos para las queridas y todo eso no tienen mucha importancia salvo que nos distraen de lo que sí la tiene. Total, si indultaron a los de los ERE de Andalucía y consiguieron que no pisaran la cárcel y seguimos impasibles, ¿cómo nos vamos a rasgar las vestiduras por los míseros milloncejos que sustraen los de ahora?
La primera de las características a las que me refiero la describiré recordando los meses de abril y mayo de 2023. El 28 de aquel mes había elecciones municipales, algo que no debería afectar al Gobierno. Que, de hecho, no estaba sujeto a ciertas limitaciones (porque no le afectaban las elecciones). Y Pedro Sánchez se embarcó en una campaña inaudita como sí fuera él el candidato en todos los pueblos y ciudades. Se inmiscuyó, sería la palabra exacta en muchos lugares. Pues bien, lo más comentado de aquellos días eran sus promesas de nuevas vivendas. Miles, cientos de miles de nuevas viviendas. Y no las prometía "si gano", porque él no se presentaba. No, siendo Gobierno no eran promesas sino anuncios. Vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro, ved qué buenos gobernantes somos. Cientos de miles de viviendas. Y no era el calentón de un día, lo fue reiterando un día tras otro a lo largo de toda la campaña.
Por supuesto que no hay esas viviendas, ni se las espera.
De la segunda característica ha habido un buen ejemplo estos días. En el ayuntamiento de Jaén el alcalde estaba apoyado por su partido, PP, más VOX y el partido local Jaén merece Mas (JM+). Hasta ayer, que JM+ cambió sus preferencias y pasó a apoyar al PSOE, el cual, moción de censura mediante, recuperó la alcaldía. Nada que objetar, salvo un detalle no menor: lo que hizo virar a JM+ fue la promesa de que, si lo hacían, el Gobierno de la nación inyectaría dinero del Estado en la provincia de Jaén en forma de un plan de inversión similar al diseñado para Teruel, mejoras en infraestructuras (ferroviarias, por ejemplo) y una solución para la deuda del Ayuntamiento de la capital, que está en torno a los 600 millones de euros y que lastra toda la gestión, hasta el punto de que desde 2017 los sucesivos
equipos de gobierno de la ciudad han sido incapaces de aprobar nuevos Presupuestos y
se han ido prorrogando. El pacto lo firmó la ministra de Hacienda y creo que vicepresidenta del Gobierno (¡hay tantas!).
Esto, la verdad, sobrepasa de largo cualquier cambalache de los que forman parte de la política.
El Gobierno de la nación no pinta nada en quién es el alcalde de Jaén y en la lógica negociación entre los dos partidos fruto de la cual llegarían a un acuerdo de lo que iba a hacer el nuevo alcalde. Las medidas que ha prometido, si las cree necesarias o convenientes, lo son sea el alcalde que sea, pero ellos sólo dan el dinero (que no es suyo) si el alcalde es de su banda. Desde el punto de vista moral, no veo un salto muy grande a que si las conversaciones con JM+ no hubieran fructificado el PSOE les hubiera amenazado con cortar el agua y la electricidad de la ciudad. Y esta historia no me asombra porque ya nos ha acostumbrado Pedro Sánchez a comprarse él con nuestro dinero lo que quiere. Así consiguió los votos para ser presidente y así consiguió que el mandamás de Cataluña sea también un socialista. A fin de cuentas, ya avisó en su investidura: levantaría un muro entre "los suyos" y los que no son de su cuerda, y gobernaría para los suyos, no para todos.
De manera secundaria, me hace gracia la coherencia de JM+. Los 600 millones prometidos los pagarán todos los españoles (menos vascos y navarros). ¿Cómo criticarán ahora que los españoles (menos los citados) paguemos también la condonación de la deuda del gobierno catalán? Sí, es mucho más (15.000 millones, se dice), pero tan ético es lo uno como lo otro.. Y también la ingenuidad. ¿No se dan cuenta de que, levantando la veda para este tipo de prácticas, al final todos (menos vascos y navarros) vamos a pagar lo de todos (aquí sí hay que incluir a vascos y navarros)? Si al final resulta que cumplen lo prometido (algo que está por ver), el que tarde a subirse al carro (venderse al PSOE para que el Gobierno pague su deuda) será el que pague la deuda de los demás, así que no me extrañaría que se produzca un nuevo rosario de "compras", sólo hace falta un partido bisagra local con el que entenderse. Claro que, ya puestos y conociendo la catadura moral de los administradores del dinero, no me extrañaría que ciertas personas clave de JM+ tengan la vida resuelta de ahora en adelante. Práctica que también podría repetirse con los mentados partidos locales necesarios.
La frase bíblica ha ido mutando y hoy es más fácil oírla como «por sus hechos los conoceréis», pues somo cada vez menos campesinos. La clase de religión era la excusa perfecta para que el profesor sacara a colación la cita y explicara a los alumnos la importancia de juzgar a las personas por lo que hacen y no por lo que dicen; ahora eso ya no se enseña, supongo que se espera que el alumno lo aprenda de la vida misma (no seamos tan malvados de pensar que no quieren que lo aprendan). Hay que reconocer que, si se quisiera, se podría sacar mucho partido de una asignatura de religión.
Anton Bruckner - Pange lingua et tantum ergo
https://www.youtube.com/watch?v=pJgoHgpsb9I
Expliqué en esta entrada que en el condado de Madison, Illinois, se votaba también si se autorizaba a los representantes del condado a iniciar conversaciones con los representantes de los otros condados del estado menos con los del condado de Cook acerca de la posiblidad de separarse todos los condados (menos el de Cook) del estado de Illinois, creando un nuevo estado (se baraja "Nuevo llinois") y dejando al estado de Illinois reducido al mero condado de Cook.
El 'sí' ganó de forma abrumadora. Me da la impresión de que la mayoría de los habitantes del condado de Madison están a favor de la separación, y como los habitantes de Madison son típicos representantes de los habitantes de todo Illinois (menos de los del condado de Cook), pues no me extrañaría que la cosa cuajase y en una docena de años haya un estado 51º.
En Illinois ganó Harris (con el 54% de los votos frente al 44,5% de Trump), por lo que globalmente se considera un estado demócrata:
Se aprecia con claridad que Illinois está rodeado de estados republicanos. ¿Es una anomalía, el estado de Illinois? Lo que lo de Madison nos dice sobre esa cuestión es que no, Illinois no es (en global) una anomalía: el estado, en general, es republicano. Estos son los resultados en el estado, por condados:
El mapa no arroja ciertos detalles que son necesarios para entender la realidad. Por ejemplo, en el condado de azul más al sur, Harris ganó con el 50,9% de los votos. En el que se encuentra Peoria, el 53%. Pero en el condado que está más al oeste (el condado de Hancock), no llegó al 20%. Hubo incluso condados donde Trump superó el 80% (en Edwards, el 85%). Pero en el condado de Cook, en el que se radica la populosa Chicago, Harris arrasó. La verdad es que Harris sólo alcanzó el 60% en dos condados, el de Cook y el de Champaign (ése rectangular al este de Springfield). Pero, claro. El número de votantes de Cook supera en mucho al de los demás condados (a modo de ejemplo, en Cook se registraron 1.030.000 votos, en el de Hancock 6.662 y no es el más pequeño, hay condados que no llegaron a los 2.000 votos), por lo que en realidad bien podría decirse que la anomalía es Chicago y su área metropolitana. ¿Lo de Champaign? Bueno, tal vez tenga algo que ver que allí está la Universidad de Illinois (pública), con sus 60.000 estudiantes y más de 10.000 profesores y administrativos, y que es la mayor empleadora del condado: me temo que tampoco es el condado típico de Illinois.
Algo parecido ocurrió con los representantes al Congreso: todos demócratas (salvo en las circunscripciones en las que no se presentaron).
Por supuesto que en Illinois todo el mundo acepta los resultados y no se convocan plataformas antifascistas para lo que quiera que se convocan por aquí cuando gana la derecha, pero entiendo la sensación de los habitantes de Madison y otros condados de que sus representantes no les representan.
En cualquier caso, me causa admiración la manera civilizada en la que tratan sus asuntos.
Carrie Underwood - Blown away