Mostrando entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de marzo de 2025

Trump

Se puede estar de acuerdo o no con las ideas de Donald Trump, con los principios que rigen la política que quiere aplicar y todo eso. Pero lo que le ha hecho a Zelenski en la visita de éste a la Casa Blanca y el cómo se ha comportado no tiene perdón de Dios.

Hasta el punto de que ya da todo igual, no importa si se está de acuerdo con las propuestas o no. Es un absoluto patán abusón y grosero, y no es grosero porque le falten modales sino porque se sabe tan más poderoso que su interlocutor que no considera necesario respetarle. Es un abusón y abusará de todo aquél del que pueda abusar. Un completo impresentable. Con él, a ningún sitio.

Toca tener paciencia: tarde o temprano su tiempo se acabará. Por ahora, es lo que hay. 

Eso sí: que nadie me hable nunca bien de él. Después de aquello, es indefendible.

 


 

  

domingo, 16 de febrero de 2025

La humanidad de Hacienda... en el siglo XVI

https://www.youtube.com/watch?v=ne_ubZipcew

 

 

[...]

Esta fue la primera vez que se empleó la donación como estrategia de pacificación de los nativos y no sería la última, aunque no siempre se consiguió el éxito deseado. Los presidios pasaron a ser agencias de paz, y los capitanes almacenaban los productos que debían repartir entre los pacificados chichimecas. Los utensilios para la cocina y la ropa eran los regalos más apreciados. No teniendo que guerrear más, los capitanes presidiales se convirtieron en protectores de indios, alejándolos de la influencia de otros grupos aún belicosos y de algunos mineros que intentaban esclavizarlos.

    Con la llegada de la paz también regresaron los frailes, quienes establecieron misiones entre los indios, era el compromiso de la Corona, convertirlos al cristianismo y españoles de provecho. A esto colaboraron en gran medida los tlaxcaltecos ya totalmente hispanizados, los otomíes y otras naciones de indios, que sirvieron de modelo para los neófitos. Con este plan, un par de familias de la Tlxacala se establecían en cada asentamiento indio, relativo sacrificio para ellos con el que, a cambio, obtuvieron exenciones en el pago de impuestos y otras prebendas. 

    El tema de los impuestos tampoco fue regular a lo largo de los años. Teóricamente todas las actividades debían pagar el quinto real, pero en la práctica y en regiones tan depauperadas como el norte de la Nueva España esto sólo afectaba a los mineros, a pesar de que el rendimiento de las minas era muy dispar. Salvo algunos puntos de gran abundancia como Zacatecas, la media general no era para hacerse rico, lo que retraía a otros mineros de poblar el territorio. Se introdujeron descuentos en el impuesto real, pasando del quinto habitual al décimo y en algunos casos al vigésimo. En la Nueva Vizcaya no comenzaron a pagar ese impuesto hasta el descubrimiento de las minas de Indé y Santa Bárbara en 1567.

    Otras actividades como la ganadería o la agricultura eran poco menos que de subsistencia, salvo en el caso de los grandes terratenientes, pero con los continuos ataques de los indios era difícil para las autoridades gravar a los ricos hacendados, quienes, en muchos casos, mantenían de su bolsillo cuerpos militares que sujetaban la frontera, y lo que no querían las autoridades era que estos también despoblasen el  territorio.

    Esa era básicamente la situación económica en el norte de la Nueva España, de los impuestos recaudados había que mantener misiones, presidios y los regalos de pacificación a los indios, quienes eran los principales beneficiarios de los ingresos de la Caja Real, sin colaborar en el incremento de ésta por ningún concepto. Con el paso de los años, el aumento de las necesidades de defensa y misionales, y la multiplicación de los enemigos, agravó la situación económica. El norte de la Nueva España fue deficitario a lo largo de todo el periodo español.

 

Es un fragmento de Presidio (ed. 2024, pp 79-80), de Jorge Luis García Ruiz, "la historia documentada de 300 años en la frontera norte". En el siglo XVI se pagaba a Hacienda (no tenía ese nombre aún) el quinto real, el 20% de los ingresos (y de los botines de guerra). Pero, como se ve, había suficiente humanidad como para flexibilizar la regla.

Como ahora.

 

 

Comentario adicional: es un libro muy interesante que me trajeron los siempre acertados Reyes Magos, pero en realidad lo compré a finales de septiembre o primeros de octubre, durante una visita de obra en Valencia; al terminar la visita di un paseo por los alrededores, tal vez buscando dónde comer, vi una librería, entré, el libro me pareció interesante y lo compré. Según la página de créditos el libro se editó en septiembre, así que la visita de obra se produjo justo a tiempo. Quiero resaltar además la importancia de las librerías como comercio de proximidad: sin ellas dudo que hubiera descubierto o comprado el libro. 

 

 

The Dixie cups - Chapel of love 

martes, 4 de febrero de 2025

El traspaso de Luka Doncic

https://www.youtube.com/watch?v=6OW1JJwqVRQ 

 

 

No tiene ningún sentido, por eso le doy vueltas. El pasado sábado, a altas horas de la noche para tratarse de los EE.UU. (12 de la noche en la costa Este, 9 de la noche en Los Ángeles, 6 de la mañana en España), el gerente de los Dallas Mavericks traspasaba a Luka Doncic a Los Angeles Lakers a cambio de Anthony Davis.

Es decir, a cambio de apenas nada. Y todo en secreto, sin pedir ofertas a nadie. Hablamos de Doncic: si hubiera pedido cualquier jugador (salvo Jokic, Wembanyana y tal vez uno o dos más), la respuesta del gerente del otro equipo habría sido: «¡lo tendrás allí mañana por la mañana!». La mayoría de los equipos habrían dado a cambio la plantilla entera y todos los puestos de futuros drafts que pudieran añadir, y pensarían que han hecho un negocio redondo.

Dicen que Doncic lloró cuando se enteró y que le costó asimilarlo: desde luego, ni él sabía nada ni quería irse de Dallas. ¿Entonces? El gerente adujo 3 razones, que estaba gordo, que se lesionaba mucho y que iba a cobrar mucho.

Ninguna de esas razones se sostiene. La carrera de Doncic y lo que ha conseguido con las plantillas que le montaban en esos 6½ años es asombrosa e inigualada por nadie. Y siendo siempre la estrella absoluta, el jugador que más juega en cada partido. Así que si resulta que no ganaba campeonatos porque estaba gordo o se lesionaba mucho, ¿los habría ganado todos si no se lesionase y estuviera delgado? ¿Sería mucho mejor de lo que es? ¿Sería Michael Jordan un paquete a su lado? Lebron James fue un prodigio físico que además no se lesionaba nunca, y Doncic supera a ese joven Lebron (salvo en lo de meter puntos, ahí James era una máquina).

La única razón que algunos ven razonable es la del dinero: que iba a cobrar mucho. Cuando le tocara la renovación, dentro de 2 temporadas: cobraría una media de 70 millones al año. Tengamos en cuenta que ya hay quien gana más de 60, y desde luego Doncic los genera sobradamente. Es el tío que pone los culos en los asientos, y pone muchos, muchísimos en Dallas. Y donde quiera que va. Es un generador de dinero a lo bestia, y produce una burrada de beneficios. Si Doncic no se merece el contrato máximo, ¿quién se lo merece? La cantidad de medianías que hay en la liga cobrando cifras estratosféricas que -ellos sí- no producen ni de lejos. Los dueños obtienen dinero de los equipos, pero todos ellos saben que han de gastar (invertir, en realidad) para producir. no, por dinero tampoco podría ser. De hecho, el sueño de cualquier equipo sería precisamente ése: tener a Doncic en la plantilla y buscar dinero pagarle lo que merece.

Más aún, tengamos en cuenta que sin duda la inmensa mayoría de los aficionados de Dallas prefería ver jugar a Doncic en su equipo sin ganar campeonatos que ganarlos sin él. Ganar el título no lo es todo. Y, como prueba, el estadio se llenaba y la franquicia ganaba dinero a espuertas, todo ello sin ser campeones. Doncic es uno de los jugadores favoritos en todo el planeta, y no ha ganado ningún anillo de la NBA.

Así que tenemos un trato ilógico, que arruina a una franquicia por décadas, pues ¿qué estrella va a querer ir a Dallas sabiendo cómo tratan allí a las estrellas? Si a Doncic le hicieron eso, qué no harían a cualquier otro. Un trato además desigual fuera de toda discusión, se ha malbaratado un activo valiosísimo. Gestado en secreto, sin pedir ofertas a otros, cerrado y anunciado un sábado por la noche... A mí me huele mal. Muy mal.

Todo el mundo le echa la culpa al gerente, pero el gerente jamás de los jamases haría un movimiento como éste sin la aprobación del dueño del equipo. ¡Qué digo! A ningún gerente se le habría ocurrido intentar este movimiento sin tener órdenes expresas para ello por parte del dueño. Yo lo tengo claro, esto es decisión del dueño.

El primer dueño de los Dallas Mavericks fue, creo, Donald Carter, típico multimillonario tejano con fortuna petrolera. Cuando la burbuja de las punto com Mark Cuban se volvió también muchimillonario y le compró el equipo. Cuban era un auténtico fan, no buscaba beneficios. Sólo que su equipo ganara. Pero el año pasado la familia Adelson le odfreció un pastizal tremendo y vendió. Ahora el equipo es de los Adelson.

Los Adelson son millonarios del sector del juego radicados en Las Vegas. Quieren que en Tejas se legalice el juego a la manera de Nevada y montar unos supercasinos en Dallas. Para ello se tienen que modificar las leyes de Tejas, y el proceso está yendo más lento de lo que querían. Hasta aquí, los datos públicos. Tampoco duda nadie de que en muy pocos años habrá otro equipo de la NBA en Las Vegas.

La opinión general es que los Adelson buscan debilitar al equipo para poder llevarse su licencia a Las Vegas. Pero yo no creo eso: ¿y si lo que busca Adelson es amenazar a los tejanos con hacerlo, para que aceleren y le concedan los casinos que quiere? Ahí sí ganaría dinero a espuertas. Aunque no sé para qué quieren más, en esto Mark Cuban sí que podría haberles enseñado a disfrutar de la vida. En cualquier caso, en el camino han aplastado las ilusiones de incontables, y les ha dado igual.

 

 

 

Brotherhood of man - Save your kisses for me

 

 

martes, 7 de enero de 2025

USS Enterprise

https://www.youtube.com/watch?v=VtFCUIsl4Yc 

 

 

No es por fardar, pero aparco muy bien. Y por muy bien me refiero a muy por encima de la media. Siempre he aparcado bien, seguramente porque mis primeros coches no tenían dirección asistida. Hoy en día es inimaginable un coche que no la tenga, pero no era así antes. Sin dirección asistida, girar el volante con el coche parado requiere mucho esfuerzo, y habían dos alternativas: maña o fuerza. Yo opté por la maña. Pero un día decidí que aparcaba mal y que tenía que mejorar. Sí, porque yo, como todo el mundo, sacaba el coche de la plaza en menos maniobras de las que necesitaba para meterlo. Era evidente que si reproducía la maniobra de sacarlo pero al revés, el coche tenía que entrar con menos maniobras. Es cuestión de fijarse qué hace el coche al salir y reproducirlo. Poco a poco fui perfeccionando mi técnica (conocer como ingeniero cómo funciona el sistema de dirección de un coche ayuda mucho), y ahora por lo general aparco en una sola maniobra de marcha atrás. Cuando uno sabe meter el coche en casi cualquier sitio, el número de plazas disponibles aumenta.

Por el contrario, hay gente que necesita plazas en las que, como digo yo, "aparca el Enterprise".

Digo eso porque para mi quinta el Enterprise era lo más grande de lo más grande. Para precisar, porque USS Enterprise ha habido varios, el USS CVN-65 Enterprise. El primer portaaviones nuclear, que estuvo activo desde 1961 hasta 2012. Y que resulta que es el navío de guerra más grande que ha habido: 342 m de eslora. Es fácil decirlo, pero era enorme.

Aerial port quarter view of the nuclear-powered aircraft carrier USS ENTERPRISE (CVN-65) underway off the coast of Washington. The ship is taking part in sea trials following renova - DPLA - 5456f9f83cce5dfa86b22ce01e065c29

Pero es que cuando se trataba del Enterprise todo era gigantesco. A bordo del Enterprise vivían unas 4.600 personas: redondeando, 3.100 de la tripulación del barco propiamente dicha; 1.300 de la base aérea que es en sí el portaaviones, y 200 personas como cuartel general de la flota, ya que el Enterprise solía ser el buque insignia de la VII flota (y, en cualquier caso, siempre era el buque insignia de su propia flotilla).

O, por ejemplo: su proyecto constaba de 16.100 planos generales y 2,4 millones de planos de detalle.

Novecientos ingenieros y diseñadores del astillero crearon el barco en papel, y los millones de planos que elaboraron, colocados uno tras otro, se extenderían 3.862 kilómetros, desde Miami hasta Los Ángeles.

Era un diseño pionero: el gigantesco navío sería propulsado por ocho reactores nucleares, dos para cada uno de sus cuatro ejes de hélice. Nunca antes se habían acoplado dos reactores nucleares. Por ello, cuando los ingenieros comenzaron a planificar el sistema de propulsión del barco, no estaban seguros de cómo funcionaría, o incluso si funcionaría según sus teorías. 

Los materiales utilizados por el astillero incluyeron 60.923 toneladas de acero; 1.500 toneladas de aluminio; 370 kilómetros de tuberías y conductos; y 1.700 toneladas de varillas de soldadura de un cuarto de pulgada. Los materiales fueron suministrados por más de 800 empresas. 

3 años y 9 meses después de que comenzara la construcción (hablamos de finales de los 50), el Enterprise estaba listo para presentarse al mundo como el "Primero y el Mejor" super portaaviones. Y, de hecho lo era: como chascarrillo, el recién bautizado Enterprise dejó el astillero para seis días de pruebas previas a la aceptación por parte del constructor y la Marina, y su escolta durante las pruebas, el destructor Laffey, envió este mensaje: "Asunto: Pruebas de velocidad. 1. Ustedes ganan la carrera. 2. Nos quitamos el sombrero ante un pura sangre de la zona".  Es que esa mole, además, superaba los 30 nudos.

Cada vez que clavo un aparcamiento me acuerdo del USS Enterprise. 

 

 

John Prine - Angel from Montgomery 

viernes, 15 de noviembre de 2024

Lo que se votó en Madison, Illinois

https://www.youtube.com/watch?v=pJgoHgpsb9I 

 

 

Expliqué en esta entrada que en el condado de Madison, Illinois, se votaba también si se autorizaba a los representantes del condado a iniciar conversaciones con los representantes de los otros condados del estado menos con los del condado de Cook acerca de la posiblidad de separarse todos los condados (menos el de Cook) del estado de Illinois, creando un nuevo estado (se baraja "Nuevo llinois") y dejando al estado de Illinois reducido al mero condado de Cook.

El 'sí' ganó de forma abrumadora. Me da la impresión de que la mayoría de los habitantes del condado de Madison están a favor de la separación, y como los habitantes de Madison son típicos representantes de los habitantes de todo Illinois (menos de los del condado de Cook), pues no me extrañaría que la cosa cuajase y en una docena de años haya un estado 51º.

En Illinois ganó Harris (con el 54% de los votos frente al 44,5% de Trump), por lo que globalmente se considera un estado demócrata:


 

Se aprecia con claridad que Illinois está rodeado de estados republicanos. ¿Es una anomalía, el estado de Illinois? Lo que lo de Madison nos dice sobre esa cuestión es que no, Illinois no es (en global) una anomalía: el estado, en general, es republicano. Estos son los resultados en el estado, por condados:


 

El mapa no arroja ciertos detalles que son necesarios para entender la realidad. Por ejemplo, en el condado de azul más al sur, Harris ganó con el 50,9% de los votos. En el que se encuentra Peoria, el 53%. Pero en el condado que está más al oeste (el condado de Hancock), no llegó al 20%. Hubo incluso condados donde Trump superó el 80% (en Edwards, el 85%). Pero en el condado de Cook, en el que se radica la populosa Chicago, Harris arrasó. La verdad es que Harris sólo alcanzó el 60% en dos condados, el de Cook y el de Champaign (ése rectangular al este de Springfield). Pero, claro. El número de votantes de Cook supera en mucho al de los demás condados (a modo de ejemplo, en Cook se registraron 1.030.000 votos, en el de Hancock 6.662 y no es el más pequeño, hay condados que no llegaron a los 2.000 votos), por lo que en realidad bien podría decirse que la anomalía es Chicago y su área metropolitana. ¿Lo de Champaign? Bueno, tal vez tenga algo que ver que allí está la Universidad de Illinois (pública), con sus 60.000 estudiantes y más de 10.000 profesores y administrativos, y que es la mayor empleadora del condado: me temo que tampoco es el condado típico de Illinois.

Algo parecido ocurrió con los representantes al Congreso: todos demócratas (salvo en las circunscripciones en las que no se presentaron).

Por supuesto que en Illinois todo el mundo acepta los resultados y no se convocan plataformas antifascistas para lo que quiera que se convocan por aquí cuando gana la derecha, pero entiendo la sensación de los habitantes de Madison y otros condados de que sus representantes no les representan.

En cualquier caso, me causa admiración la manera civilizada en la que tratan sus asuntos. 

 

 

 

Carrie Underwood - Blown away 

sábado, 2 de noviembre de 2024

Elecciones en los EE.UU.: hay mucho en juego

https://www.youtube.com/watch?v=-rh8gMvzPw0 

 

 

Como cada cuatro años, el primer martes después del primer lunes de noviembre se vota en los EE.UU. La fama la tienen las elecciones presidenciales, pero se votan muchos más cargos: senadores, congresistas, gobernadores, miembros de las cámaras estatales e infinidad de cargos locales, incluyendo, por ejemplo, al jefe de bomberos en algunos sitios.

También se votan infinidad de referendos, cuestiones en las que se consulta a la población. ¿Están a favor o en contra de que en caso de que haya evidencias claras de que el asesino asesinó no pueda salir bajo fianza? ¿De que el plazo para acceder a la libertad condicional se alargue para ciertos delitos? ¿De que se permita o se prohíba el aborto después del primer trimestre salvo en caso de emergencias médicas o de que el embarazo sea fruto de una violación o de incesto? Y así infinidad de temas. En California se votará abolir la esclavitud estatal (ya expliqué el asunto en esta entrada), y en Florida si se incorpora a la constitución del Estado el derecho a cazar y a pescar (a raíz del ejemplo de Utah, que glosé en esta otra entrada).

O cuestiones económicas. Aprobar el destino de fondos especiales para alguna causa, por ejemplo. Pero también asuntos de sueldos. En Arizona, sin ir más lejos, se propone que los trabajadores que reciben propinas puedan cobrar un 25% menos del salario mínimo si las propinas no solo lo complementan sino que consiguen que el trabajador cobre al menos 2 dólares por hora por encima del mínimo.

En los últimos años, uno de los temas estrella es el derecho o no a votar de los extranjeros (no nacionalizados estadounidenses). Este año se votan propuestas sobre el tema en Iowa, Idaho, Kentucky, Misuri, las dos Carolinas, Oklahoma y Wisconsin. Por chafardear, me he fijado en la propuesta en Kentucky. Los argumentos a favor son fáciles de imaginar, pero los argumentos en contra...

Los argumentos en contra se resumen en la argumentación del senador del Estado David Yeats (más sobre el tema, aquí):

«Yo tampoco querría que alguien que no es ciudadano de los Estados Unidos vote en nuestras elecciones. Pero eso no va a ocurrir. Y no creo que haya ningún tempor de que ocurra puesto que está ya en la constitución de Kentucky».

Se refiere, claro, a que la constitución de Kentucky dice que para votar hay que ser ciudadano de los Estados Unidos (además de otros requisitos, como por ejemplo tener más de 18 años y no ser idiota).

Si nos fijamos, el argumento en contra no es un argumento. Es, simplemente, decir que no se quiere. ¿Que por qué? Pues porque no. El que quiere votar sí expone razones, argumentos por lo que es (puede ser) una buena medida o de justicia. El que está en contra no tiene argumentos, es que no quiere. Así de simple.

Y por eso la democracia y las elecciones: para tomar decisiones cuando ya no cabe discutir un tema porque no se va a llegar a un acuerdo.

Lo hermoso en los States es que los que pierden aceptan el resultado.



Edvard Grieg - Peer Gynt: la mañana

 

domingo, 13 de octubre de 2024

Harris ganará a Trump

Como mínimo, en el Distrito de Columbia. D.C., Whasington, la capital, vamos. Allí es seguro que ganará el partido demócrata.

Antiguamente no se votaba en D.C., no elegían representantes para el colegio electoral que elige al presidente (éste es el procedimiento real), porque sólo los estados enviaban representantes. Los territorios, como Guam, no son estados. El Distrito de Columbia tampoco lo era, y no enviaba. Hasta que en 1961 se les autorizó, enviando tantos representantes como el estado que enviara menos (hay que tener en cuenta que la ciudad, Washington, desborda la milla cuadrada que se le asignó en origen, y por lo tanto no hablamos de todos los habitantes de la ciudad). Total, que las primeras elecciones presidenciales en las que participaron fueron las de 1964. Y siempre han ganado los demócratas.

Pero no se trata de que siempre ganen los demócratas, sino de cómo lo hacen. 

El republicano más popular en unas elecciones fue Richard Nixon. En las elecciones de 1972 obtuvo más del 60% de los votos, y ganó en todos los estados menos en Minesota. Como es de esperar, fue el republicano que más votos obtuvo jamás en el Distrito de Columbia: el 21,56% de los votos. Al demócrata McGovern, que cuesta entender cómo consiguió ganar en Minesota, le votaron el 78,1% de los colombinos. Para que se hagan una idea: Walter Mondale, al que barrió Reagan en 1984, obtuvo el 85% de los votos en D.C. El peor demócrata, de largo, fue Jimmy Carter en 1980 (lo apalizó Reagan en el conjunto del país y ganó en 44 estados), y sacó el 74,3%; Reagan, el 13,3%.

En las últimas elecciones, Hillar Clinton obtuvo casi el 91% de los votos, y Joe Biden en las siguientes, más del 92%. Trump obtuvo el 4% de los votos contra Clinton y el 5% contra Biden.

Creo que podemos estar seguros de que este año, en el Distrito de Columbia, ganará Harris, no Trump. 

jueves, 25 de julio de 2024

Una consecuencia inesperada del asunto Joe Biden

Aparentemente no hay relación directa, pero yo estoy seguro de que sí.

El caso es que en Dakota del Norte se ha aprobado, el pasado 11 de junio, una enmienda a la Constitución del Estado, que limita la edad de los senadores y congresistas del estado a 81 años máximo.Como hablamos de Estados Unidos y no de aquí, la cosa se ha definido bien: el candidato ha de no haber cumplido 81 años antes del 31 de diciembre del año precedente al de su final de ejercicio. La enmienda salió adelante con el 60% de los votos favorables; es curioso, pero no se organizó ninguna campaña a favor del "no".

Creo que todos entendemos, en la coyuntura actual, qué motivó a los dakotanos a proponer este asunto.

Ahora hay que ver si el tribunal supremo de los EE.UU. acepta que los estados puedan legislar estas cosas. Si lo permite, me extrañaría que esta iniciativa no se extendiera a los demás. Y si se extiende, difícilmente un candidato a presidente podrá defender que es demasiado viejo para ser congresista o senador pero no para ser presidente del país. 

Como chascarrillo, la enmienda dice además que si un juzgado anula la limitación de la edad en los candidatos, si el candidato cumple el requisito se le prohibirá presentarse, y si un juez anula esa prohibición deberá aparecer, en la papeleta de ese candidato, qué edad tendrá al terminar el mandato explicitando, además, que ésa será su edad al terminar el mandato. 

lunes, 22 de julio de 2024

Lo decisivo en Noviembre en los EE.UU. se vota en Illinois

https://www.youtube.com/watch?v=IZbN_nmxAGk 

 

 

Podría ser un cataclismo político, lo que se vota en las elecciones de noviembre. Pero ese cataclismo no se vota en todos los Estados Unidos, sino sólo en Illinois. Y no en todo Illinois: sólo en el condado de Madison.

Sí, porque no sólo se votan presidentes, senadores, congresistas, jefes de distrito escolar, fiscales, comisarios metropilotanos de reclamación de aguas del distrito y mil puestos más, sino también propuestas locales, comarcales y estatales.

Y en el condado de Madison se vota la siguiente propuesta:

"¿Debe la junta del condado de Madison discutir con las juntas de los demás condados de Illinois excepto con la del condado de Cook la posibilidad de separarse del condado de Cook para formar un nuevo estado y buscar la admisión como tal en la Unión, sujeto a la aprobación popular?"

Para entender lo que está en juego: más del 40% de la población de Illinois vive en el condado de Cook, porque el condado de Cook es, básicamente, la ciudad de Chicago. Lo que se está votando es, pues, la posibilidad de expulsar a Chicago del Estado de Illinois y que sea su propio estado. Que, admitido en la Unión, sería el Estado 51.

Lo curioso es que no sería del todo así: no se expulsa a Chicago y que Chicago forme su propio estado, sino al revés: que los demás condados se separen, todos a la vez, de Illinois dejando Illinois reducido al condado de Cook. Y se formaría el Estado de, probablemente, Nuevo Illinois.


Vale, he sido un poco melodramático: no es un cataclismo. En realidad, es sólo una votación en un condado para iniciar un proceso de discusión que al final podría terminar en un referendum. Si se produjera la división sí podría tener enormes repercusiones políticas, pero aún estamos muy lejos de ese momento. Muchos políticos, desde luego, opinan que el objetivo final de la iniciativa es inverosímil y además casi imposible o imposible del todo. Ya veremos.

Y es que el condado de Madison (no solo ellos) claman que sus principios e intereses están muy alejados de los de Chicago. Chicago nos roba, que diríamos aquí. O el centralismo de Chicago, etc., etc. El argumento que utilizan los que están a favor del sí es que los propios representantes del estado de Illinois son, en la práctica, representantes de Chicago y de Cook; el resto del estado carece de representación. Nadie habla por "el otro Illinois".

Eso sí, las cosas se están haciendo de manera civilizada. Primero se votó, el año pasado, en el condado de Jersey. Se ha votado en algunas ciudades del condado de Madison, se consiguieron las firmas en Madison para que se vote este noviembre, luego se tendría que votar en los demás condados, luego habría que ver si la legislación estatal autoriza la secesión,... Además, lo que se vota es si se autoriza a los representantes del condado a hablar sobre este tema con representantes de los demás condados (salvo el de Cook). No se está votando la separación ni nada parecido.

Pero, empezando por la formulación del texto de la pregunta, hemos de reconocer que así sí se pueden intentar hacer las cosas.



Brad Paisley - Whiskey lullaby

miércoles, 26 de junio de 2024

El problema del mercado NIL en el deporte universitario americano

https://www.youtube.com/watch?v=QSG1ISdD-Ys 

 

 

En el deporte universitario americano, a un atleta no podías ni invitarle a una hamburguesa o darle suelto para el billete de autobús: cual si fueran funcionarios españoles de Hacienda se consideraba un pago. Y los atletas no podían cobrar, así que había sanción para el atleta y para el pagador. En los años 50, el sistema se sostenía porque nadie hacía dinero. En años posteriores sí, las universidades hacían dinero, pero no tanto, y además las perspectivas de futuro dinero para el atleta -o la improbabilidad de conseguir dinero de ello fuera de la universidad, pensemos en un vallista o un jugador de ping-pong- hacían que el atleta viera la situación más o menos justa (él obtenía la beca universitaria, la formación deportiva y el acceso al deporte profesional) y tragara.

Hasta que la cantidad de dinero que se movió se convirtió en escandalosa. Y los atletas seguían sin ver un duro. El tinglado no era sostenible, sobre todo en un mundo con el internet que tenemos ahora: la NCAA tenía que hacer algo. Y por hacer algo todos entendemos que tenía que encontrar la manera de compartir un poquito de todo lo que se llevaban las universidades. 

La solución que creyeron encontrar fue permitir el acceso de los atletas al mercado NIL.

El acrónimo NIL representa name, image and likeness. En la práctica, significa que el atleta puede ganar dinero por autógrafos, aparecer en campañas de imagen o publicidad, participar en eventos públicos o privados, etc. Introduzcamos ahora un pequeño dato, el carácter del norteamericano. Ya hice no recuerdo cuándo referencia a este texto, pero me parece insuperable la definición que del rasgo en concreto escribió Julio Verne en su De la Tierra a la Luna:

«Sucede que, cuando a un americano se le ocurre una idea, busca a otro americano para compartirla con él. Y si resulta que son tres, eligen un presidente y dos secretarios. Si son cuatro, nombran a uno archivero y el negocio funciona. Si son cinco, convocan asamblea general y constituyen el club».

Así que la NCAA estableció que se podían organizar, en torno a las universidades, grupos de "donantes" que se denominarían colectivos. Estos colectivos podrían reunirse con los cuerpos técnicos de las universidades para programar actuaciones de apoyo a los atletas, pero sin tratar de atletas concretos ¡y mucho menos de atletas que aún no pertenecían a la universidad en cuestión! 

Creo que se pueden imaginar en qué se convirtió y lo poco que se tardó. La NCAA no sé si se lo imaginó, pero sí se lo huele, ahora. Pero está costando demostrar las cosas. Por ejemplo, se ha multiplicado el mercado de transfers. De estudiantes que solicitan cambiar de universidad. ¿Cómo demostrar que durante la visita que el atleta que quiere cambiar hace a, pongamos, la Universidad estatal de Tucson, los potenciales futuros entrenadores no aprovechan para presentarle a un par de colaboradores del programa de apoyo a los estudiantes atletas (el colectivo, tal vez un colectivo específico de ese departamento deportivo) o comentarle las estupendas oportunidades que tendría en Tucson de acceso al mercado NIL? O ¿cómo demostrar que la reunión del cuerpo técnico con el colectivo no ha sido sólo para hablar de actos anónimos sino para planear estrategias, tal vez de fichajes con nombres concretos, cantidades y asignaciones?

Les pondré otro ejemplo: este año el draft de la NBA se considera el peor en muchos años, y sin embargo algunos jugadores han decidido retirar su candidatura aunque habían anunciado que se presentarían. Si el draft es malo es lógico que un jugador obtenga un puesto más alto del que obtendría en un draft bueno, así que ¿qué está pasando? El mercado NIL. Si el jugador de, pongamos Tucson State, se va a la NBA a cobrar pongamos 3 millones al año y los ingresos de Tucson State disminuyen tras su partida 50 millones... bueno, seguro que el colectivo de apoyo al equipo de baloncesto de Tucson State encontrará maneras de que ese jugador, si sigue en Tucson State, ingrese pongamos 4 ó 5 millones vía NIL. Pero ¿cómo demostrar que esto ha sido planificado? ¿Que la contraoferta al jugador ha existido o incluso que ha habido una maniobra del jugador para sacarle más dinero a la universidad?

Por no hablar del impacto que tendrán los atletas accediendo al mercado publicitario y pudiendo cobrar por ello. Las universidades, eso sí, tendrían que hacer de agentes publicitarios de los jugadores, pero ¿cuál sería el problema?

El problema, claro, es que esto se está yendo de las manos. 

Y para complicar las cosas: en principio (es algo que se está regulando y no es aún general o permanente) los atletas no tienen que informar a la universidad de los "intercambios" que hagan por un valor menor de 600 dólares. Suena muy razonable, facilita que el modesto vallista de la universidad de North Nebraska State acuda a una fiesta de cumpleaños o a la inauguración de la tienda de deportes de la ciudad, pero montar un negocio que vende fotos autografiadas por 60$ está a la vuelta de la esquina.

Ahora, póngase en el puesto de un entrenador universitario. ¿Recuerdan lo del mercado de transfers? Al estrés propio del cargo y la dificultad de fichar buenos jugadores, hay que añadir ahora la presión de estar constantemente reclutando a sus propios jugadores. Impidiendo que no se vayan. A, obviamente, universidades con colectivos más potentes que el suyo. Por no mencionar que antes las universidades competían por los mejores alumnos de instituto con medios deportivos, que son dados: si fichas por mi equipo, que somos muy buenos, te ofrezco X minutos y te verán en tantas televisiones, la NBA sabrá de ti. Los minutos y los puestos de estrellas son limitados, así que las demás universidades tenían sus opciones. Pero si se puede ofrecer dinero la cosa cambia.

Y, aunque a veces se olvide, la NCAA es una asociación atlética de estudiantes universitarios. Una cosa es pervertirse un poquito, y  otra pervertirse una brutalidad.

El caso es que aún no han descubierto cómo montarlo correctamente, permitir el acceso al mercado NIL sin pervertir la competición. Pero están en ello. Quién sabe, tal vez lo consigan.

 

 

Sara Evans - Three chords and the truth

martes, 14 de noviembre de 2023

La 2ª enmienda de Luisiana

https://www.youtube.com/watch?v=lOQ2fFJXbXQ 

 

 

Estados Unidos es ese grande y hermoso país que nunca deja de sorprendernos. Y al que deberíamos mirar con más detalle más a menudo y así aprender de las muchas cosas buenas que hacen.

Este 2023 ha habido muchas votaciones a lo largo del país; la mayoría en el primer martes después del primer lunes de noviembre (ya expliqué en esta vieja entrada por qué es ese día), aprovechando que era el día de elecciones locales y estatales, pero algunas se han llevado a cabo en otras fechas. De entre éstas, mi favorita es la votación de una 2ª enmienda a la constitución del gran estado de Luisiana.

«¿Apoya usted una enmienda para establecer que la libertad de culto en una iglesia u otro lugar de culto es un derecho fundamental merecedor del más alto grado de protección?»
Dos cosas me llaman la atención. La primera, el texto en sí; la segundo lo del más alto grado de protección. Empecemos por esto último.

En Estados Unidos existen tres tipos de protecciones legales: alta, media y baja. Que se pida "el más alto grado de protección" implica que si se decide legislar o establecer disposiciones que regulen ese derecho, esas leyes o disposiciones deberán ser sometidas a "un escrutinio estricto", que allí es un término legal establecido y acotado. Significa que la disposición no será válida hasta que el Gobierno pruebe ante un tribunal que esa disposición es por un interés que obliga al Gobierno a dictar esa disposición (hay que demostrar la necesidad de la disposición), y que además regula ese derecho en lo mínimo imprescindible. Y aún más: el Gobierno ha de demostrar que la disposición está "estrechamente ajustada" a conseguir el propósito; resalto esto último, porque cuando lo del coronavirus el gobierno catalán sacó unas disposiciones de contramedidas que, entre otras cosas, incluía el aumento de la pensión que se les pagaría a los expresidentes de la Generalitat: cómo ayuda esto último a combatir el coronavirus todavía no me lo ha explicado nadie. Por no hablar de cómo se han aprobado leyes bajo la égida de Sánchez sobre un tema que eran éticamente inoponibles y que incluían en sus cláusulas adicionales auténticas leyes sobre otros asuntos la mar de polémicos, y obligaba a votar la ley como un todo. Imagínense una ley que prohíbe la esclavitud y que incluya una disposición adicional decimoséptima que ilegalice los partidos políticos de derechas; pues en ese plan, era el mecanismo habitual para legislar de esa banda. En Estados Unidos los habrían cazado a la primera.

Por otro lado, tenemos lo de regular la libertad de culto en una iglesia o equivalente. La libertad de culto está recogida por la mismísima constitución federal, así que... ¿de qué va esto?

Pues precisamente, del Covid-19. Y del confinamiento que se aplicó.

En España, cuando el confinamiento, se cerraron las iglesias. No es que se prohibieran las misas, es que no se podía ni entrar a rezar o confesarse con el templo vacío. Y fueron de los últimos lugares en los que se permitió el libre acceso. Recordemos, por ejemplo, que se podía apelotonar la gente en el vagón del metro. Y cabe recordar, también, que en Cataluña el gobierno local reguló una excepción al confinamiento: la asistencia a actos políticos. Se podía viajar para acudir a mítines y manifestaciones, aunque fueran en otra provincia. Que los mítines y manifestaciones fueran sólo de los partidos del gobierno catalán es otra historia, lo importante es que decidieron que el ejercicio de los derechos políticos de los ciudadanos estaba por encima de cualquier otra regulación. Se restringía el derecho de reunión salvo que la reunión tuviera un carácter político, ya ven.

Los argumentos a favor de la medida son obvios: lo que la religión de cada uno hace que ese uno se sienta obligado a hacer - y voy a citar como ejemplo la necesidad de confesarse, o de no dejar pasar un mes sin confesarse- no es un privilegio, sino una obligación.

Y más en momentos tan angustiosos como los vividos entonces. No poder enterrar a un familiar en un sepelio cristiano, sin ir más lejos, es para algunas personas una crueldad inaceptable: recordemos que se podía viajar de Madrid a Barcelona en tren por "necesidades de trabajo" pero no si se moría el padre o el hermano de uno.

Los argumentos en contra de la medida son obvios también. El argumento fundamental era básicamente que el derecho a la salud de todos está por encima y que no pasa nada porque algunas personas se salten algunos preceptos religiosos. Por supuesto, todos aquellos que no creen son incapaces de comprender en estos asuntos a los que sí creen.

Pero esta entrada no va de la libertad de culto. Va del hecho en sí de votar una enmienda a la Constitución.

En primer lugar, fijémonos en que apareció una situación para la que, parece ser, la Constitución no estaba preparada (y en consecuencia, el cuerpo legislativo estatal tampoco). Fijémonos en que una parte de la sociedad civil detectó el desajuste y reaccionó en consecuencia, promoviendo un cambio nada menos que en la Constitución. Fijémonos en que el sistema democrático del estado permitió - no sé decir si alienta- que la iniciativa, tras recorrer el sin duda largo procedimiento que la legislación estatal establece para estas cosas (votaciones en el Senado estatal y en la Cámara de Representantes estatal incluidas), desembocara en un referéndum en todo el estado. Y fijémonos que el resultado se acogió con deportividad, el que pierda acepta la derrota.

En segundo lugar, fijémonos en algo que es esencial: para los estadounidenses, la Constitución establece lo que el ciudadano no puede hacer y lo que las instituciones sí pueden hacer. Y no al revés. Allí, el Gobierno no puede disponer algo aduciendo que la Constitución no se lo prohíbe. Que la Constitución no recoja los viajes espaciales significa que quien pueda permitírselo está autorizado a ir al espacio, y que el Gobierno no puede sin más prohibir a nadie a ir al espacio. En España, en cambio, no faltarían gobiernos que dirían que, como la Constitución no habla del asunto, ellos pueden regular quién puede viajar y quién no. O, por usar un ejemplo de actualidad, aducir que la amnistía en España es constitucional porque la Constitución -que no la cita- no la prohíbe.

Llegados a este punto, me van a permitir que haga un poco de abuelo Cebolleta (ya sólo los abuelos Cebolleta entendemos esa expresión) y les cuente algo de hace muchos años que estoy seguro de que los que vivieron aquellos años reconocerán.

Cuando la Transición se pasó de un sistema vital franquista a un sistema vital democrático. En aquel momento, se trataba de eso.Y ese "eso" lo impregnaba todo. Estamos hablando de reuniones de vecinos, asambleas de cualquier tipo de asociación, clubes,... En general, cualquier actividad en la que confluyen varias personas. Como si de trata de pactar una excursión entre amigos o el programa de unas fiestas colegiales. La acusación más normal, y más demoledora, era carecer de "espíritu democrático". Escuchar las opiniones de todos, respetarlas, buscar un consenso, aceptar lo que opine la mayoría. El primero que conseguía colar la acusación al otro de que carece de espíritu democrático ganaba. Eso sí, en esa época no se "cancelaba" a nadie por no tenerlo. A los viejos se les perdonaba, porque se les suponía ya demasiado hechos para cambiar, se entendía que les costase asumir los nuevos tiempos. Y a los que no éramos viejos, pues se daba por sentado que era algo con lo que no habíamos nacido y que teníamos que ir aprendiendo, con lo que esa recriminación pasaba por una educación, no un ataque.

En aquella época había auténtica veneración por lo que se suponía que era el espíritu democrático. 

Ese afán formativo ha desaparecido hoy en España. Hace años que nadie le recrimina al presidente catalán (digo catalán, pero podría decir nacional e imagino que también en casi cualquier autonomía), su partidismo como gobernante y que no gobierne para todos. Lo mismo al presidente del Parlamento, a los alcaldes y a tantos cargos públicos que deberían representarnos a todos y que sin embargo hace tiempo que dejaron claro que ellos son de cierto partido y que hemos de asumir que por algo ganaron ellos las elecciones, quien no esté conforme que les gane la próxima vez. No nos vendría mal que en las reuniones alguien levantara la mano y acusara al cabeza de no tener espíritu democrático y que éste temiera esa acusación.

En los States, en cambio, no lo han perdido. Y cuando, como en Luisiana, alguien detecta que el gobernante se ha excedido en sus atribuciones, actúa. Y el sistema le permite actuar. Hasta el punto de que se produzca un referéndum - que no deja de ser un juicio popular al exceso cometido- para que aquello no vuelva a pasar.

¿Creen que esto podría pasar en España? Ni de chiste. De hecho, los tribunales decretaron que las medidas de Sánchez con el confinamiento fueron inconstitucionales, y aquello sirvió para envolver los pescados del día después.

Volvamos a Luisiana. Allí, la Constitución decía en su sección 8 del artículo I (el que establece los derechos) que "no se promulgará ninguna ley que establezca una religión o que prohíba su libre ejercicio". Con el confinamiento se prohibieron las reuniones para el culto, ergo el Gobierno se había entrometido en los derechos fundamentales de los ciudadanos de Luisiana. Éstos lo entendieron así y de ahí la defensa del derecho. No se trata (al menos, no del todo) del derecho vulnerado en sí, sino de si el Gobierno (en este caso, el estatal) puede regular un derecho que su Constitución dice que no será regulado. Y, fíjense: la enmienda no pretende prohibir para siempre que el Gobierno regule ese derecho, sino que ese derecho tendrá el más alto grado de protección. El Gobierno, en caso de emergencia, podrá prohibir las reuniones de culto, pero deberá demostrar antes la necesidad imperiosa y que la regulación es la mínima posible.

En mi opinión, gente inteligente, la de Luisiana. Y demócrata. Gente de la que aprender.

Por cierto: dos estados habían planteado este asunto antes. El año pasado, 2022, en Arkansas se votó una enmienda parecida. Fue derrotada por un 50,41% de los votos frente a un 49,59%. Y el año anterior, 2021, en Tejas salió adelante con el 62,42% frente al 37,58%.

En Luisiana el 79,20% de los votantes votó a favor. Sólo el 20,80% votó en contra.



Elvis Presley - Polk salad Annie

 

viernes, 10 de marzo de 2023

La retirada de la camiseta de Pau Gasol

https://www.youtube.com/watch?v=PxwHjGl_f1Q 

 

 

Los Angeles Lakers han decidido, en homenaje a Pau Gasol, que ningún otro jugador llevará ya el nº 16.

Pau Gasol se convierte, así, en el primer español cuya camiseta retira un equipo de la NBA. Y no un equipo cualquiera, sino Los Angeles Lakers.

Unos pocos números para ayudar a calibrar lo conseguido.

En primer lugar, los 30 equipos de la NBA han retirado 186 dorsales de jugadores. Como todos los datos (pocos) que aportaré, son a fecha de hoy (con unas excepciones que aclararé), por lo que no se cuenta la camiseta de Lebron James que nadie duda que algún equipo retirará cuando cuelgue las botas. Además de números de jugadores, algunos equipos han retirado la de entrenadores míticos, dueños del equipo, un número en homenaje a los aficionados, comentaristas de cancha e incluso... Miami Heat, uno de los equipos más deseoso de retirar números (más acomplejado, diría yo) retiró el número de Dan Marino. No les importó que Marino no jugara al baloncesto sino al fútbol y que fuera muy anterior a la fundación de los Heat, ellos son así.

Pero 186 dorsales no significa 186 jugadores: 10 jugadores tienen retirados el número en dos equipos (por ejemplo, Michael Jordan tiene su número retirado en Chicago ¡y en los Miami Heat, aunque nunca jugó con ellos!), y dos jugadores, Wilt Chamberlain y Pete Maravich, lo tienen en 3. Maravich, otro ejemplo, lo tiene en los Pelícanos de Nueva Orleans aunque murio años antes de que se fundase ese equipo. En resumen, sólo 172 jugadores tienen el dorsal retirado. 

Como se ve, son muy pocos los que lo logran, y queda claro que no es por ganas de algunos equipos. 

Pero Pau lo tiene en los Lakers, y los Lakers son un poco más exigentes que los demás equipos. Entre otras cosas, exigen que el jugador en cuestión hubiera ganado al menos un campeonato jugando con ellos. Parece lógico, desde luego no son los Miami Heat. O los Sacramento Kings, pues de los 10 números retirados sólo 1 es de un jugador que ganó el campeonato con ellos (dos veces, en 1946 - cuando aún no existía la NBA- y en 1951). Pues bien, aplicando esta regla (y admitiendo los campeonatos de la hace 45 años extinta ABA), el número de jugadores se reduce a 91 (Chamberlain, Jabbar, Erving y Shaquille O'Neal ganaron campeonatos con dos equipos con los que tienen el número retirado). En honor a la verdad, los Lakers se saltaron esa regla autoimpuesta al retirar el número de Elgin Baylor, que se retiró justo al empezar la campaña en la que ganaron el campeonato, pero es que Baylor... sería incomprensible que no le hubieran retirado la camiseta. Hasta el punto de que nadie afea o les tiene en cuenta a los Lakers esta excepción.

Pau es uno de esos 91, pero aún hay más: los Lakers piden, además, que el jugador haya ingresado en el Salón de la Fama.

Esta condición nos deja 72 números, si consideramos que tanto Pau Gasol como Wade, Tony Parker y Nowitzki van a ingresar este verano. Esto podemos darlo por seguro, así que contémoslo. Esos 72 números equivalen a 68 jugadores, por los 4 que he dicho antes.

Pero hay más: los Lakers también exigen que el jugador haya sido seleccionado para algún All Stars ¡jugando con ellos! Esta regla puede que no sea muy exigente, es lógico que un jugador del Salón de la Fama que lleva a su equipo al título juegue al menos ese año el partido de las estrellas... con una excepción: los Boston Celtics. De los 22 números retirados de los Celtics, 21 ganaron el campeonato allí. De ésos, 18 están en el Salón de la Fama. Pero 4 de ellos no jugaron nunca el All Stars. Y se comprende: son jugadores de los años 60, cuando los Celtics arrasaban, y no había puestos disponibles en el All Stars para todos, había que hacer sitio a los de los otros equipos.

Si todos los equipos siguieran los estándares de los Lakers para retirar la camiseta, sólo 64 de ellos tendrían la camiseta retirada (4 en dos equipos, además). 33 de ellos, más de la mitad, la tendrían en Boston, Los Ángeles o Filadelfia. Bien, Pau Gasol es uno de esos 64. Nada menos. 

Por cierto: ningún equipo es tan exigente como Los Angeles Lakers para retirar una camiseta. 

 

 

 

Dr. Hook (& the medicine show) - Sylvia's mother 

lunes, 13 de febrero de 2023

Maneras de ganar

Puedo entender que en el deporte se trata de ganar. Pero hay maneras y maneras de ganar. Y la de Kansas City Chief para ganar la LVII Superbowl a Philadelphia Eagles me pareció muy, muy poco elegante.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Carne de presidio

Los presidios no eran, originalmente, lo que todo el mundo cree, sino los fuertes fronterizos que los españoles empezaron a construir a medida que iban ampliando sus dominios, especialmente por el norte de Méjico y todo el vasto sur de los Estados Unidos que hay entre el Golfo y el Pacífico.

Ya conté, el otro día, que estaba leyendo un libro sobre los ingenieros en el imperio español (enlace aquí), y en él explica que los españoles, que querían que su imperio fuera réplica del romano que tenían idealizado, denominaron presidios a los fuertes fronterizos porque los romanos llamaban así a las fortificaciones que "presidían" el avance de las legiones. Solo que la frontera española estaba mucho más lejos que la romana, era mucho más larga y, sobre todo, contaban con muchos menos medios y hombres.

Estos fuertes, perdidos en las inmensidades de Tejas, Nuevo Méjico o Arizona, no eran destinos soñados, sino todo lo contrario. Guarniciones olvidadas, que recibían insuficientes soldadas, sin nada que hacer (ociosidad, madre de todos los vicios), sin medios para ser eficaces, a menudo con la subsistencia como objetivo fundamental, para defender a algún misionero loco (como es lógico, no hay comercio apenas en la frontera de Nuevo Méjico) o a los pueblos indios en los que hubiera habido éxito y se hubieran convertido al catolicismo. Hasta el punto que algunos presidios se clausuraron porque ¿para qué?

Pues bien, el libro cuenta que las guarniciones de los presidios empezaron siendo de 25 hombres, luego aumentados a 50 y finalmente a 100, y ésta era una cantidad que en la práctica no se conseguía. Porque había un problema: reclutar. Como he dicho, no eran los destinos soñados por nadie, no digamos ya por los que querían hacer una carrera de armas. Al final, y como es fácil de imaginar, las guarniciones se completaban "con toda clase de desesperados, perezosos e irresponsables -con toda franqueza la escoria del Imperio-".

Fácil es imaginar de dónde vendría la expresión "ser carne de presidio". 

viernes, 12 de agosto de 2022

En la muerte de Bill Russell

https://www.youtube.com/watch?v=L8JiyeunALk 

 

 

Ha muerto Bill Russell, el legendario pivot de los Boston Celtics, y la NBA ha decidido que, para honrar su figura, ningún jugador de ningún equipo llevará ya más su número 6 (salvo los que ya lo están llevando, valga la precisión). Es una medida en verdad insólita, que sin duda intenta transmitir la idea de que Bill Russell fue excepcional. Y lo era.

Antes de entrar en su faceta deportista, conviene resaltar su faceta de luchador contra el racismo, y en racismo era una autoridad como ya no quedan. Y es que Bill Russell nació en Luisiana en 1934; Luisiana, 1934. Es decir, él lo vivió de verdad, no la versión edulcorada que hay ahora. De hecho, su familia tuvo que dejar Luisiana en su niñez porque aquello se les hacía insoportable. No fue el primer jugador negro de la NBA, pero sí uno de los pioneros. En Boston nunca le aceptaron, porque era negro, y en respuesta Russell nunca quiso a Boston (otra cosa es su lealtad a su blanco equipo). Y en todo momento fue la voz de los negros; de hecho, su ingreso en el Salón de la Fama del baloncesto fue en 2021, porque se negó a ello antes de que los jugadores negros que le precedieron, los verdaderos pioneros, fueran reconocidos. Cuando Muhammad Alí se negó a ir a Vietnam y se requirió el apoyo de los deportistas negros, Bill fue uno de los más importantes (y el único representante de la NBA, Kareem era aún un jugador universitario). Digamos, sin más, que hay muchas anécdotas del liderazgo de Bill Russell en temas raciales.

Pero como deportista... 

Es difícil de analizar: ganó dos campeonatos universitarios (incluyendo sus últimos ¡55! partidos), luego ganó el título olímpico (1956, Melbourne, y ganando sus partidos por una media aún récord de 53,5 puntos), ingresa en la NBA y juega 13 temporadas, ganando en 11 (y en una de las 2 que no ganó, llegó a la final pero se lesionó). Sus tres últimas temporadas las juega siendo además el entrenador del equipo (por cierto, el primer entrenador negro de un equipo profesional), en una época en la que los entrenadores no tenían ayudantes, estaban solos, y por necesidades del equipo Bill jugaba todos los minutos del partido cuando llegaban los playoffs...

11 campeonatos en 13 temporadas. En 5 temporadas fue el jugador más valioso (sólo Kareem lo ha sido más veces, 6), y eso que en su época también brillaban Chamberlain, Robertson, West, Pettit y tantos otros. Como en su época no se premiaba al mejor defensor, no tuvo títulos en ello, pero los habría ganado todos.

Y, sin embargo, nadie le considera el más grande. No está en la disputa con Michael Jordan o Lebron James, por ejemplo. Es a Wilt Chamberlain, su archirrival, a quien se cita como otro "el más grande". Es obvio que el olvido en que está es debido a haber jugado antes de que se televisaran los partidos, en una época (empezó en 1956) en que la NBA era un deporte minoritario (de hecho, apenas se jugaba fuera del triángulo Filadelfia-Nueva York-Boston-Grandes Lagos, poco conocido. Pocos quedan que le hayan visto jugar, es sólo un nombre. Y en esos casos uno pregunta "y ése, ¿qué ha hecho?". Y, claro, Russell no era un hombre de grandes números. No metía los puntos, eso se lo dejaba a los otros; él se encargaba de que no se los metieran. Era el mejor defensor de todos los tiempos, pero jugó en una época en la que eso ni se medía ni se registraba. Salvo en una sola estadística: los campeonatos. En sus 13 años, sólo Bob Pettit y Wilt Chamberlain le ganaron 1, el resto se quedó con las ganas.

¿A qué jugador preferiría tener usted en sus filas? ¿Al que le iba a levantar del asiento cada noche con sus saltos y sus jugadas imposibles, o al que le iba a dar el campeonato? Fuera de Bill Russell, la pregunta es estúpida porque no hay un jugador que garantice los campeonatos, Tom Brady ha ganado 7 en 23 años y Messi 10 ligas en 18 años (y, como es harto discutible que la liga sea la mejor competición del mundo de fútbol, veamos la Copa de Europa: 4 títulos). Pero está Bill Russell, y resulta que en su caso sí tiene sentido la pregunta.

Y si, como imagino, ha respondido que quiere tener en su equipo al jugador que le dé la victoria, ¿no es acaso ese el mejor criterio para valorar a un deportista?

Pero con Russell ocurre como con el Real Madrid, que se desprecian sus títulos europeos de los años 50 porque jugaban muy pocos equipos (señal, seguidores del FCB, que la criba se hacía antes; ¿o es que no se dejaba al Barcelona participar? Son excusas de mal perdedor). No se valoraba lo bueno que era ese equipo. Y en el caso de Russell, lo que se dice es que jugaba contra bomberos, fontaneros y oficinistas.

Y no. O sí, pero ésa no era la realidad. Lo cierto es que en aquella época los jugadores cobraban poco, muy poco. Y cuando acababa la temporada, tenían que buscarse trabajos de verano para salir adelante. Si durante el verano trabajas de bombero en Cincinati, Ohio, ahora te etiquetarían como bombero; si echabas horas en el negocio de tu suegro, tendero u oficinista. Es como si ahora despreciáramos a Cristiano Ronaldo o a Messi diciendo que eran modelos, que se dedicaban al fútbol a tiempo parcial, que tenían otros trabajos para redondear sus ingresos.

También se le acusa de que jugaba en una liga con muy pocos equipos y, claro, así era muy fácil. Eran dos conferencias (Este y Oeste), con 4 equipos cada una. Al acabar la temporada regular, el peor de cada conferencia quedaba eliminado, el 2º y el 3º jugaban un playoff y el que ganara jugaba contra el campeón de la conferencia, y de ahí a la final de la NBA. Si los Celtics quedaban primeros de su conferencia, sólo jugaban la final del Este y la absoluta. Lo tenían chupado, ¿no? Y, sin embargo, nadie sabe explicar porqué el resto de los equipos no lo consiguieron. Casi nunca. La explicación que se da a esto es que los Celtics eran un equipazo, se dice. Que así cualquiera. 

Y, una vez más, no. No a todo. No eran un equipazo (aunque tenían muchos buenos jugadores). El equipo que gana, cuando es difícil ganar, acostumbra a estar formado por buenos jugadores. El Barça de Messi, sin ir más lejos. El Madrid que gana las champions, el Milán de Sacchi y Capello,... Curiosamente, en los Celtics de Russell sólo hay una constante, él. Los demás cambian, unos se van y otros llegan. Los unos no ganaron antes de que él llegara, los otros dejaron de ganar cuando se fue. ¿Coincidencia? No lo creo.

Pero es que además la idea de que siendo pocos son peores es completamente equivocada. Miremos, por ejemplo, los resultados de la temporada 1955-56, el anterior a la llegada de Russell. 8 equipos en total, 4 en cada lado. En el Este, el mejor ganó 45 partidos (de 72), el 62,5% (y quedaron campeones), y el peor, 35 (el 48,6%). En el Oeste, el mejor ganó 37 partidos (el 51,4%) y el peor 31 (un vergonzoso 43,1% de sus partidos). Pues bien, en la temporada pasada, 2021-22), el mejor de los 15 equipos del Oeste ganó el 78% de sus partidos (64 de 82), y el peor, el 24,4% (20 partidos). Es decir, ahora los malos son muy malos, los buenos muy buenos. En pocos partidos los equipos buenos encuentran un rival de peso. En la época de Russell (que empezó en una liga de 8 equipos, pero cuando se retiró eran 14), éste tenía que jugar al menos 20 partidos o más de liga contra Chamberlain, más los playoffs. Puede que el pivot de los Knicks fuera un paquete, pero un pivot ahora sólo juega seis o siete partidos contra un pivot de calidad. ¿Quién juega, en realidad, contra paquetes?

Recuerdo cuando, a finales de los 80 y principios de los 90, la NBA aumentó de 23 equipos a 27. Una estrella, Isiah Thomas, se quejó de que se estaba diluyendo el talento con tanto equipo. Que antes había equipos que conseguían reunir un quinteto impresionante, y ya no. Porque no es que haya estrellas esperando que haya equipos para jugar, el número de estrellas en un momento dado es limitado y lo que sí ocurre es que jugadores de segundo y tercer nivel disponen de plazas que antes no tenían. Si la liga de ahora (30 equipos) la redujéramos a 8, les aseguro que los 8 equipos serían impresionantes. Ganar sería dificilísimo, repetir victoria mucho más. Ganar 8 veces seguidas, 11 veces en 13 años, sencillamente imposible. Y eso fue lo que hizo Russell. Imaginen lo que habría hecho en la actualidad: 13 de los 13, seguro.

Qué caramba, cuando Russell ganó a los Lakers en Los Ángeles en el 69, el equipo angelino tenía en sus filas a Chamberlain, West y Baylor hechos unos titanes. En el equipo verde Russell estaba jugando sus últimos partidos (y tuvo que jugar más de 46 minutos por partido en los playoffs), y sólo Sam Jones (más viejo aún que Russell, y que también se retiraría al acabar) y John Havlicek (47,6 minutos en los playoffs) eran jugadores que podamos reconocer. Puede que en sus primeros años tuviera un equipazo a su lado (equipazo que no consiguió ganar en el 58, cuando se lesionó), pero que fueran mucho mejores que los demás es un mito, no una realidad. De hecho, hasta los Bulls del 96, el de Chamberlain del 67 que ganó a los Celtics se consideró sin discusión el mejor equipo de todos los tiempos.

No, la única explicación a los muchos triunfos de Russell es el propio Bill Russell. Otro no lo habría conseguido. Otro no lo ha conseguido. Así que, aclarado que los triunfos los ganó Russell, volvemos a preguntar: ¿a quién quiere usted en su equipo? 

Ha muerto Bill Russell, el pasado 31 de julio. Con él se ha ido, puede creerme, un deportista irrepetible. Nunca veremos uno semejante. Seamos conscientes.



Neil Young - Star of Bethlehem

 

domingo, 3 de abril de 2022

Los más grandes presidentes de EE.UU.

https://www.youtube.com/watch?v=7Q6WQVV1GxQ 

 

 

Nadie sabe, nunca se ha sabido, cómo elegir un buen presidente americano. Nadie sabe qué tienen los buenos presidentes que los hace buenos. Y sólo a posteriori se puede decir si ha sido un buen presidente o no. Pero nunca antes.

Dicho esto, ¿quién es un buen presidente? Dado que no sabemos qué hace que un presidente sea bueno o no, la discusión a toro pasado siempre será discutible; pocas veces habrá consenso general. Aunque hoy en día se tenga a Lincoln como el más grande (o uno de los más grandes), entre sus contemporáneos hubo quien quiso hasta matarlo.

By Carol M. Highsmith - Library of Congress
 

Por descontado, el que un presidente repita mandato es una buena señal. Pero no es definitivo, para lo que me ocupa: Clinton, Bush hijo y Obama repitieron mandato. ¿Están los tres entre los más grandes? Claro que no.

Si tuviera que decidirlo yo, es posible que el criterio que aplicase fuese: "el gran presidente es el que consigue que elijan para sucederle a alguien de su mismo partido". No solo que haya salido reelegido cuando tocaba, sino que además haya conseguido que la gente quiera que tras él siga alguien con las mismas ideas. Sorprendentemente, sin remontarnos a antes de su guerra civil, esta hazaña la consiguieron muy pocos. Sólo 5 presidentes, para ser exactos.

De más reciente a más antiguo, el primero de ellos es Ronald Reagan: su sucesor fue su vicepresidente, George Bush (padre). Ambos, republicanos. Ni Clinton, ni Bush hijo ni Obama consiguieron que repitiera uno de su partido. Y sí, es opinión generalizada de que Reagan fue un gran presidente. Sus mayores detractores, qué casualidad, son antiamericanos confesos.

El siguiente es Franklin D. Roosevelt. Éste no sólo ganó ¡cuatro! elecciones seguidas, sino que su sucesor, Truman, también ganó su propia reelección. Esto último es importante, porque Truman no llegó a presidente ganando elecciones, sino por la muerte en el cargo de Roosevelt. Truman era su vicepresidente. Pero cuando se le pudo votar a él, en el '48, ganó. Llevaban 16 años con presidentes demócratas, y aún querían más. Así que cuenta.

No voy a contar, con este criterio a Kennedy. Lyndon Johnson era el vicepresidente de John Kennedy y doce meses después de su asesinato Johnson ganó las elecciones (y no se presentó a las siguientes, las del '68). Estoy seguro de que Kennedy sí habría sido un gran presidente, pero lo cierto es que no llegó a estar 3 años en el cargo. No duró lo bastante. Una lástima.

El siguiente es Calvin Coolidge. Estuvo dos mandatos y cuando lo dejó ganó Hoover, también republicano. El pequeño detalle aquí es que Hoover ganó las elecciones de 1928. Un año después se produjo el crac del 29 y la Gran Depresión. ¿Fue culpa de la Administración Hoover? Puede que Hoover no lo hiciera bien, pero desde luego los 8 años de Coolidge tuvieron mucho que ver. Sí, fue el presidente de los felices años 20, pero hoy se opina que bajo su mandato se creó la burbuja que explotó el Jueves Negro. Y tan brutal fue la caída, que Coolidge está considerado entre los malos presidentes.

Acerca de Coolidge hay más tema: su antecesor fue Harding, también republicano, y muy popular. Pero Harding murió antes de terminar su primer mandato, así que como Kennedy, no debe contar. 

Chascarrillo: Una novela que leí hace años y me gustó mucho fue Carter engaña al Diablo, que versa sobre un mago famoso, Carter, que termina accediendo a una petición del presidente Harding para hacerle desaparecer porque está cansado de la vida de presidente, y parte del truco era hacer creer a la gente que había muerto.

Llegamos así a Ulysses Grant. Grant, por si alguien no lo recuerda, fue el general que consiguió cambiar el signo de la guerra civil y ganarla. Su prestigio, por lo tanto, era enorme, y tras la muerte de Lincoln en 1865 ganó las siguientes elecciones, las de 1868. Y las de 1872, claro. Pero no se presentó a las de 1876. ¿Por respeto? No, jajajá, todo lo contrario: para entonces los escándalos sobre la corrupción de su gobierno eran tales que era impensable que se presentara. Y aun así ganó uno de su mismo partido, Hayes, republicano como Grant. ¿Entonces? Las elecciones de 1876. Están consideradas como, siendo benevolentes, las más reñidas de la Historia. Siendo objetivos, fueron anuladas.

Aquel año se presentaron Hayes por los republicanos y Tilden por los demócratas. Tilden arrasó en los votos, y ganó 184 a 165 en los votos de representantes... pero quedaron 4 estados por decidir, que suponían 20 votos y por lo tanto la victoria, aparte de otro estado en el que "pasó algo". En los 4 estados que no había un resultado claro cada partido dijo que lo había ganado él, pero la revisión no era concluyente. Y al cabo de unos meses, hubo una componenda en el Senado, alucinen: los demócratas aceptaron que se nombrara al republicano Hayes presidente si a cambio el ejército federal se retiraba de los estados sureños, en los que estaba acantonado desde el final de la guerra. Al retirarse el ejército, los demócratas (recordemos que el Sur era demócrata y el Norte republicano) tuvieron las manos libres para "recomponer" las cosas en sus estados y configuraron el Sur de la segregación y el racismo que todos conocemos.

Dato divertido: en 1876 había todavía muchos territorios en el oeste. Los territorios no eran estados, y por lo tanto no votaban.

Dato divertido 2º: en aquellas elecciones Iowa suponía 11 votos, Tejas 8 y Florida 4. Hoy, Iowa son 6 votos, Tejas 40 y Florida 30.

Visto lo que pasó en el '76, no podemos considerar que Grant ganó las elecciones para su sucesor; pero para que conste, el juicio histórico sobre Grant es que fue un hombre bueno y honrado que puso su confianza en personas sin escrúpulos a los que se les llamó "carpetbaggers", que era como se referían en el Sur a los aventureros del Norte que bajaron al sur con todos sus bienes en un macuto (de ahí la palabra) y amasaron fabulosas fortunas a expensas de los infelices vencidos.

Y como he establecido que sólo nos remontaríamos hasta Lincoln, aquí termina la lista. ¡Ey, falta uno! Y no uno cualquiera: Theodore Rooselvet.

Teddy iba como vicepresidente de McKinley cuando éste ganó las elecciones de 1900, pero McKinley fue asesinado en 1901 y Teddy fue nombrado presidente. Como tal, ganó las elecciones de 1904 pero no se presentó a las de 1908; en la práctica, fue presidente casi 8 años y no quiso 4 más. En su lugar presentó a su gran amigo Taft y éste ganó, su aval era evidente.  El caso es que sobre Roosevelt no hay discusión posible: es uno de los grandes presidentes americanos, y su cara está en el monte Rushmore.

Como ven, el criterio que he presentado, que parece totalmente lógico, no es adecuado en absoluto: además de los dos Roosevelt, defiende a Grant y a Coolidge. Prueba evidente, en mi opinión, de que no podemos saber qué hace grande a un gran presidente.

Como chascarrillo final, no hemos de perder de vista de que estamos hablando de un tema que atañe a los EE.UU. Y, conociendo a los estadounidenses como los conocemos -son intelectualmente incapaces, muy posiblemente genéticamente incapaces pues no se me ocurre otra explicación para tamaña obsesión, de no hacer listas y categorías y ordenar todo en ellas-, no ha de extrañarnos que no solo no tengan listas de "los mejores presidentes..." sino que además tales listas han sido objeto de estudios públicos y organizados, como se detalla en esta entrada de Wikipedia. Quiero decir, revisan continuamente a cada presidente para valorar qué puesto le corresponde en la lista. Son partientes, aunque les quiero.

Eso sí, la lista definitiva es el monte Rushmore. Que serían "los más grandes de entre los más grandes de los más grandes presidentes".



A. Dvorak - Serenata para cuerdas op. 22, 2º mov.