Mostrando entradas con la etiqueta prensa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prensa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de enero de 2026

Ha muerto Scott Adams

Hoy me he desayunado con una mala noticia: ha fallecido Scott Adams.

 

Durante más de 25 años los chistes de Dilbert me han acompañado en el día a día. Hasta que en 2023, harto de la cantidad de insultos que recibía, Scott Adams hizo de pago su página, y se acabó. Pero, hasta entonces, cada día aparecía una nueva tira cómica (durante un tiempo también se generaba la tira en español), y se creaba un muy interesante o al menos entretenido foro sobre la tira. 


Adams no era ingeniero, pero trabajó en la Pacific Bell y ahí pudo ver a ingenieros en acción. De esas experiencias nació la tira Dilbert, un ingeniero en un departamento de ingenieros. Dejó la Pacific Bell y se convirtió en caricaturista a tiempo completo, y lo mejor de todo: cuanto más éxito tenía Dilbert, más y más ingenieros le contaban sus propias historias y hasta qué punto las historias de Dilbert eran verídicas o incluso se quedaban cortas. Adams no tenía problemas en encontrar tramas, desde luego.


Lo reconozco: a los ingenieros, nos clavaba.


Y también a los jefes:


 

Como digo, el foro en sus tiras estaba lleno de competiciones (a los ingenieros nos encanta competir entre nosotros) sobre quién, en su empresa, había vivido una situación aún más esperpéntica que la de la tira. ¡Y los había! Por ejemplo:

Yes. That.

I once worked for an engineering company that worked mostly on a "cost-plus" basis (we were paid our costs plus a fixed percentage). I finally figured out why FedEx sent us our own truck every day, when we could send plans by email faster and free.

Under a cost-plus system, the more you waste, the more you make. It's really that simple.

 


 

Lo que pasó es que poco a poco el debate se fue agriando. No en el foro, pero sí en los EE.UU. Entre republicanos y demócratas, claro. Y Scott Adams fue recibiendo cada vez más insultos. No por lo que dijera, sino por lo que pasaba en su tira. Porque, y eso es cierto, no paraba de mofarse de lo woke. Lo woke, en las sentinas de los departamentos de ingeniería, la verdad es que no casa bien.


Insisto en que, en esto del debate, Adams era una persona muy normal y muy razonable. Pero escribía una tira cómica todos los días, y caricaturizaba situaciones que le enviaban ingenieros, por lo que estaban basadas en situaciones reales.

 

Es más que posible, claro, que la mayoría de las tiras sólo nos hicieran gracia a los ingenieros, que eramos los que nos veíamos reflejados y más reconocíamos las situaciones que parodiaba.


Lo que la mayoría de las personas no sabe es que, al principio, internet no tenía contenido. No había páginas web que mereciera la pena visitar. Apenas algunas compañías tenían una página de tipo publicitario, pero nada más. No se hacía nada. No había vídeos, no había compras, no había prensa apenas, no había blogs ni foros, no había casi nada. Y Dilbert fue una de las primeras, si no la primera, tira cómica que se publicó en internet.


 

Scott Adams tenía 68 años. Cáncer de páncreas. Requiescat in pace.


 

 
 

lunes, 13 de octubre de 2025

La IA escribe periódicos

Acabo de leer un artículo en un periódico digital. Acabo de leerlo porque lo he hecho hace 1 minuto, pero no lo he acabado: ese artículo lo ha escrito la IA, y cuando me he encontrado con señales evidentes de ello he dejado de leer. Trabajo mucho con IA, y no sólo la reconozco sino que además sé que tiene mucho relleno en sus respuestas; a estas alturas, ya sé cuándo dejar de leer. La IA tiene expresiones y maneras de articular su discurso que son como las coletillas que la mayoría de las personas emplea al hablar («¿sabes?»), y el periodista o no lo sabe o no le importan, y no las disimuló.

En que paré de leer me di cuenta que también el tipo de artículo, sobre lo que versaba, los datos que manejaba, la estructura general,... todo señalaba a una IA a los mandos. Como prueba final, los errores: la IA se equivoca mucho, muchísimo (eso es porque está programada para agradar al usuario y tiende a darle la razón), y en el artículo cometió errores garrafales. Es cierto que eran errores numéricos, por lo que el iletrado periodista, como sin duda afirma que es de letras y no es de ciencias no fue capaz de detectar, pero es que eran el meollo del artículo: decían que habían sido las mismas veces y luego te explica que uno 7 y otro 13. Igualitos.

Y era una lástima, porque el asunto en sí parecía entretenido (no diré interesante porque la verdad es que era una banalidad).

En fin. Hay avisos y quejas de que los estudiantes emplean la IA en sus trabajos escolares y universitarios, y lo que ya tenemos es que periodistas emplean la IA para que escriba por ellos sus artículos: no me extrañaría que el periodista sea un joven recién licenciado. 

El futuro, que ya está aquí. 

domingo, 16 de marzo de 2025

¿Una señora con un hombre muerto?

https://www.youtube.com/watch?v=Whhr1SlIrdI 

 

 

Han coincidido estos días dos artículos de periódico que han causado cierto revuelo (tampoco hay que pasarse, y además sólo en círculos reducidos).

El primero de los artículos se publicó en el diario El país, un artículo de Ana Iris Simón (elpais.com/opinion/2025-03-08/senora...); la parte más jugosa es el arranque:

«Hace unas semanas, una profesora de secundaria me contó que puso la imagen de una Piedad en un examen y un chaval la nombró como “señora con hombre muerto en brazos”».

Aunque la autora es una chica joven, nació en 1991, se asombra y lamenta de la falta de cultura general que es ya la norma, y abre la puerta a considerar que quizás los de izquierdas se han excedido un poco con su anticatolicismo que, alega en su defensa, le vino heredado: a ella la criaron así.

Y termina el artículo:

«Y aunque no sé quiénes son los padres del chaval que respondió en aquel examen "señora con hombre muerto en brazos", sí que sospecho que dejar cualquier formación en cristianismo fuera de la escuela a quien más perjudica es a los hijos de la clase obrera. Porque las clases media y alta ilustradas siempre van a tener los recursos para que sus hijos sepan qué están viendo cuando vayan al Museo del Prado y se pongan delante del Cristo de Velázquez». 

¿Y ahora se dan cuenta? Aunque, por otro lado, a ella no le funcionó esa desprogramación: alardea de ser hija de clase obrera, pero también de su extenso conocimiento de la literatura clásica y de reconocer la escena de la Piedad y qué representa el señor crucificado que pintó Velázquez. ¿Será que ella es una excepción? Será.

El problema de la instrucción de las generaciones que nos siguen es que su instrucción depende de la nuestra, y no es nuestro problema: nosotros ya fuimos instruidos. Que las demás personas, los más jóvenes que nosotros, no sepan apreciar a Pergolesi no nos afecta a nosotros, que sí sabemos: es un problema de ellos, pero como además ellos no saben que se están perdiendo apreciar a Pergolesi, pues viven felices. ¿Quién tiene un problema? Ellos, tampoco. Y Pergolesi murió hace 300 años, a él nuestras cuitas ya no le afectan.

Eso sí, bienvenidos sean los de izquierda que por fin se caigan del guindo. Lástima que para darse cuenta hayan tenido que experimentar los fracasos en sus propios hijos, como si no se les hubiera advertido del error que estaban cometiendo.


A pesar de todo, lo confieso, me intriga qué deben pensar estas personas cuando contemplan, qué sé yo, la salida de La Piedad de San Cayetano un Jueves Santo a las 12 de la noche. ¿Cómo nos deben considerar? ¿Como si fuéramos primitivos adorando a nuestros dioses? ¿Miembros de un culto esotérico cuyos arcanos desconocen? Y también: ¿qué deben de pensar de lo que es creer en Dios si no creen en ningún dios? ¿O tal vez desearían haber sido enseñados en, por lo menos, el contenido de la religión católica y su simbología?

El segundo artículo periodístico es una entrevista publicada en La voz de Galicia a Nieves Argibay,  orientadora escolar. 

Foto que acompaña la entrevista: lavozdegalicia.es

¿Y qué dijo, la señora Argibay, que haya llamado la atención? Pues que no hay que corregir los exámenes con un boli rojo. Y cito:
«Hay estudios que dicen que el color rojo provoca una ansiedad al alumnado, porque siempre se asocia con lo que ha hecho mal. Es como un impacto emocional que repercute en el alumno de forma negativa, por lo que se recomienda utilizar otro tipo de colores, y la verdad es que tenemos muchos para usar».

Lo que tiene que hacer el profesor, según la orientadora, es no solo no resaltar lo que el alumno ha hecho mal sino resaltar además lo que ha hecho bien y animarle:

—Lo que normalmente aconsejamos desde el departamento de orientación es que se haga una corrección lo más constructiva posible en la que podamos hacer hincapié en lo que se ha hecho bien y en qué podemos mejorar. Es decir, no solo indicar lo que está mal o evitar comentarios del tipo «no tienes ni idea». Lo adecuado es una corrección en la que el alumno vea la aportación del profesor como una recomendación para seguir creciendo y mejorando. Yo siempre aconsejo al equipo docente que haga aportaciones como, por ejemplo: «Te ha faltado indicar esta fecha, pero el argumento está genial» o «sigue así, muy buena reflexión», lo que sea. Entonces, yo más que recriminar un color, reivindico que hagamos uso de correcciones con un feedback más constructivo.
¿Y qué colores sugiere la señora que se utilice en la corrección? Colores pastel.

Quizá la señora Ana Iris Simón podría aconsejarle a la señora Argibay que si los mismos que le advirtieron a ella que no educar en la cultura católica iba a generar carencias culturales que lamentaría opinan que la opinión de la señora Argibay es una chorrada como un piano pero que además es un camino muy peligroso porque están formando personas de cristal, tal vez la señora Argibay debiera hacerles caso.

Yo, la verdad, cuando leí la entrevista pensé en los pobres maestros: si ya tienen carga burocrática y corregir exámenes es un trabajo agotador, hacerlo además como quiere la orientadora, añadiendo comentarios escritos para cada alumno y explicándole de forma positiva y alentadora los errores que cometió, pues qué quieren que les diga. Que en el pecado de haber dado cancha a pedabobas como esta mujer tienen la penitencia.

Claro que, como carecen de cultura católica, dudo que entiendan qué quiero decir. 

 

 

The Dream Academy - Life in a northern town

martes, 24 de septiembre de 2024

De aceitunas y encargados

https://www.youtube.com/watch?v=SjIObpXyGSE 

 

 

El otro día compré en el mercado un puñado de aceitunas de Aragón. Cuando me dieron el ticket no pude menos que protestar: ¡a 14,50 el kg! Tenía que ser un error, pero la tendera me dijo que no, que este septiembre han subido mucho porque la sequía, blablablá, una mala cosecha, los precios han subido mucho en origen y todo eso.

Una cosa es la gasolina, la luz incluso, y otra los alimentos. La gasolina tiene un precio fluctuante. A veces está más cara que antes, pero a veces está más barata. En el largo plazo siempre sube, claro que sí, pero el hecho de que a veces baje de precio hace más comprensible cuando hay subidas. Los alimentos, en cambio, no siguen ese patrón: sólo suben, es rarísimo que bajen. Recuerdo, por ejemplo, los huevos y la subida desaforada que tuvieron cuando la invasión de Ucrania. Parece ser que Ucrania exportaba cereal, al faltar ese cereal hubo que tirar de las producciones patrias para el consumo humano y el perjudicado fue el pienso que comen las gallinas, que ante la escasez de oferta subió mucho de precio. En mi proveedor de huevos del mercado (un tendero que sólo vende huevos) los precios subieron en poco tiempo un 50%. Es un poco curioso que incluso con la energía disparada por esa época los pollos asados no subieron de precio en exceso, pero... En fin, que no sé si el problema se ha resuelto pero los huevos no bajan ni bajarán. Tampoco los pollos asados, claro está.

En el caso de las aceitunas, llevo muchos años comprándolas en ese puesto y he conocido precios mucho más bajos (les recuerdo que soy calculista y que lo mío son los números). Y nunca los he visto bajar. Supongo que una vez que el tendero descubre que los clientes siguen comprando con los precios aumentados, pues decide que los mantiene. Si el producto baja de precio en origen, mejor para él, y si acaso ya subirá cuando vuelvan a subir.

En el caso de las aceitunas negras, el precio lo habían subido un 50%. Curiosamente, también el aceite de oliva se disparó de precio hace unos años, y aunque ahora se ha estabilizado el precio (dicen que está bajando, pero yo no lo noto y bien que noté la subida) la causa era la misma que la de las aceitunas: sequía, malas cosechas y todo eso.

Lo que vengo a decir es que esto son cosas que se anuncian mucho antes de que ocurra: cuando hay sequía ya se puede saber que las cosechas serán malas, que lo cosechado subirá de precio y que los productos que dependan de esos productos subirán. Es algo lógico y comprensible. Precios altos y carestía tienen un origen que los explica.

A veces, somos nosotros los que generamos el problema en el futuro con nuestra actitud en el presente (o generamos el problema que ahora tenemos con nuestra actitud en el pasado).



"Las noticias de hoy envolverán el pescado de mañana".

La famosa frase tiene ya unos años: remite a cuando los periódicos se editaban en unas hojas enormes, más o menos de tamaño A0, y no había los papeles técnicos higiénico-sanitarios que se usan hoy en día en los mercados, carnicerías, pescaderías etc. En aquella época, se envolvía en papel. Sobre todo el pescado, que estaba siempre húmedo. Era costumbre que los pescateros envolvieran el pescado en papel de periódico, tal vez del día anterior. De ahí la frase, que alude tanto al que se preocupa por una noticia que no quería que se supiera (no te preocupes, porque en dos días se olvidará) como al que se da ínfulas por algo bueno (no te des tantas, porque en dos días nadie lo recordará).

Hoy las noticias o los artículos no se imprimen en papel, pero que se publiquen en internet no hace que no se olviden, en seguida llegan otras que las tapan. Por esta razón tengo por costumbre guardarme enlaces a noticias o artículos que no quiero que se me olviden. 

Por ejemplo, este artículo que publicó en 2021 el digital La Información, en el que entre otras cosas se dice: 

«La falta de efectivos, según comenta Villares, es común a todos los cargos y ocupaciones en la jerarquía de una obra, aunque hay algunos cuya ausencia se hace muy palpable. “Hay una escasez tremenda, en todos los puestos: de técnico para abajo y también en lo referente a lo jefes de obra, pero es que encargados literalmente no hay” resalta el jefe de zona. Jesús Redondo, trabajador del sector de la demolición técnica e involucrado en las operaciones de las calles de los Reyes y Maestro Guerrero (junto a la Plaza de España de Madrid), asevera lo mismo que Villares. “Nos robamos los encargados de una obra a otra en cuanto podemos por que no hay apenas”, comenta.

...

Sobre la huida de empleados y la falta de formación actual, el jefe de obra de Alza Obras y Servicios, Nilo Gómez, es tajante: “Nos hemos saltado una generación en la que la labor de enseñanza que se impartía de mayores a jóvenes en una obra no se ha producido”, resaltando que esta es la forma más eficaz de formar a un nuevo empleado. Gómez comenta que se produjo un bajón del volumen de trabajo que llevó a que los obreros “se buscaran la vida fuera del sector”, y que, aunque durante 2021 se ha experimentado un aumento muy grande en el número de arranques de obra, “muchas veces no son asumibles”, pues “hay muy pocos trabajadores con formación especializada, y en obras que tenías que atender con tres equipos de albañilería, se emplea a solo uno y poco cualificado”».>

Si faltan aceitunas, eso tiene consecuencias. En las obras faltan obreros especializados y sobre todo encargados. ¿Y creen que eso no tendrá consecuencias?

Esta misma semana he comido con unos clientes y con un constructor. Uno de los clientes abrió la conversación contando que no encuentran trabajadores especializados en la construcción. Que necesitan, por ejemplo, alicatadores (los que colocan los azulejos) y sí, gente que colocan azulejos sí encuentran, pero que los pongan bien no. Mis clientes son mandos industriales, y para ellos es un problema porque a efectos prácticos ellos son responsables ante sus jefes de las obras de las que se encargan: la mala calidad, los retrasos, los aumentos de costes o los problemas de contratación son siempre culpa suya.

El caso es que esos clientes querían saber qué opinaba yo del asunto.

Por casualidades profesionales, he participado en dos de las principales obras de construcción urbana de Cataluña en los últimos 20 años. Esto no es algo especialmente difícil, pues en las obras más grandes terminamos participando muchos, unos haciendo unas cosas y otros haciendo otras. En resumen: no hay color. La diferencia entre la obra antigua y la obra nueva es enorme.

Lo primero que me llamó la atención en la obra nueva fue la organización. La obra antigua estaba muy bien organizada, se notaba que los jefes sabían. La obra nueva la habían organizado como una obra normal de medio pelo. Es como gestionar una división de 3.000 soldados igual que un pelotón de 12, o como gestionar un presupuesto muchimillonario igual que la paga de la semana.

Luego, con el tiempo, fui percibiendo diferencias en otras cosas. Para empezar, el gerente de la obra (hay que pensar en una obra como una empresa que factura muchos, muchos millones al año). En la obra antigua el gerente era muy bueno, muy profesional. Y sabía un condrio de obra, no en vano llevaba en ese momento 40 años de experiencia. En la obra nueva la sensación que me daba es que el gerente sólo quería ganar dinero; con esa actitud no se gestiona una empresa, se liquida, y en la obra pasa lo mismo.

Pero luego eran todos los demás. El encargado general, los encargados, los ayudantes del jefe de obra, el personal de oficina, el topógrafo,...

Y no solo la constructora: la diferencia de categoría profesional entre los arquitectos y los calculistas de ambas obras era abismal.

No todo en la obra nueva era peor, claro: los agentes de seguridad de las puertas, los informáticos, los responsables de seguridad y salud, funcionaban muy bien.

Yo no sé si es una tendencia general, una bajada del nivel profesional en la construcción, o es simplemente que el gerente y los responsables (la Propiedad) de la obra nueva buscaron lo más barato que había en el mercado sin importarles que lo más barato fuera de mala calidad; diría que ambas cosas: que es cierta mi sensación de que el nivel profesional está disminuyendo, y de que en la última obra se regían por lo más barato fuera su calidad la que fuera. Pero luego leo el artículo de La Información de 2021 y me doy cuenta de que el futuro ya está aquí.

Por cierto, hoy se ha publicado una entrevista al presidente de Leche Pascual (nombre oficial, Calidad Pascual), y en ella expone lo siguiente:

«Ha habido una caída del consumo de leche muy importante. Cuando yo empecé a trabajar se bebían 117 litros de leche líquida por habitante al año y ahora estamos en 63 litros. Parte de esa caída puede ser por alternativas como las bebidas vegetales o porque la gente sustituya la leche bebida por queso, yogures, batidos... Pero el 80% de la caída de consumo per cápita viene por la desaparición del gran consumidor de leche, que es el niño... El gran consumidor de leche es el niño, desde que nace hasta la adolescencia. A partir de ahí dejan de consumir y la leche pasa a tomarse prácticamente sólo con el café. Por eso la caída de los nacimientos ha sido muy importante, aunque parte de la caída se ha venido compensando por el incremento de la población gracias a la llegada de inmigrantes, como por ejemplo los latinoamericanos, que consumen más leche y tienen más hijos que nosotros».

Cuando los números muestran una tendencia clara, la realidad es imparable y se puede predecir qué va a pasar, cual La Fundación, y una cosa es cierta: hemos invertido la pirámide demográfica, y eso tiene consecuencias. Ocurre que, como con todo lo que afecta a la demografía y a la sociedad, esas consecuencias se perciben años después de haberse producido las causas, y entonces ya es tarde para impedirlo. Los avisos agoreros es cuestión de tiempo que se hagan realidad.

Nos adaptaremos, lo hemos hecho siempre, pero.. ¡es que se veía venir!



Michael Nyman . Memorial

jueves, 23 de noviembre de 2023

Mis versículos favoritos XIX: el becerro de oro

https://www.youtube.com/watch?v=ljvTwbxrylc 

 

 

El otro día leí un artículo periodístico en el que el autor terminaba haciendo una referencia metafórica a un "becerro de oro". Sólo lo mencionaba, no explicaba qué quería decir con eso de un becerro de oro: no hacía falta. ¿No hacía falta? En la mente del periodista, sin duda que no, no le cabía en la cabeza que sus lectores no entendieran la referencia. Sin embargo, me da en la nariz que pocos de entre nosotros sabrán a qué se refería con eso de un becerro de oro. Y como este país se está yendo al carajo, mucho me temo que cada vez van a ser menos los que entiendan la referencia. Así que voy a intentar explicar qué es eso del becerro de oro.

Es una cosa de la Biblia. Se cuenta en el libro del Éxodo, el segundo libro. El libro primero, el Génesis, es una colección de relatos e historias, mientras que el segundo es el relato de una historia, la salida de los israelitas de Egipto y como llegaron a su Tierra Prometida, y lo del becerro ocurre en ese relato. Por cierto que "Tierra Prometida" es un concepto que también tiene su origen en este libro del Éxodo, pero ahora no viene al caso.

Primero, unos antecedentes esquemáticos:

  1.  Jacob (también llamado Israel, ésa es otra historia) tuvo 12 hijos.
  2. A uno de los hijos (José) lo vendieron a unos mercaderes egipcios. En Egipto José fue siervo, luego reo de cárcel y luego mano derecha del faraón. Ésas son muchas otras historias.
  3. Debido a una hambruna, los 11 hijos restantes emigraron con sus familias y esclavos a Egipto aprovechando que su hermano es un mandamás (esto es una síntesis, claro). Hasta aquí, el Génesis.
  4. Allí sus descendientes fueron, olvidada la época de José, tratados como tratamos nosotros a los que inmigran por hambre.
  5. Los israelitas se acostumbran a lamentar la mala vida que llevan.
  6. Dios le dice a Moisés que saque a los israelitas de Egipto. Como Moisés era más bien tímido y lo de los discursos no se le daban muy bien, Dios le dice que vaya con su hermano (de Moisés), Aarón, que (supongo) era de verso florido. Con el tiempo, Aarón se convertiría en el jefe de la casta sacerdotal.
  7. Moisés, las famosas 10 plagas de Egipto mediante, consigue que el faraón permita que los israelitas se vayan.
  8. Los israelitas, guiados por Moisés, se van... al desierto del Sinaí. Allí vagan arrastrando una vida miserable. A estas alturas, las 12 familias de los hijos son ya 12 tribus. Algunos historiadores opinan que 3 tribus habían salido ya de Egipto cuando lo de Moisés y que éste sólo lideró a las restantes, pero no vamos a parar en estas menudencias.
  9. En un momento dado, Moisés se va a un monte, a meditar. Supongo que perdería la noción del tiempo, porque los días pasaron y los israelitas, en el campamento, se fueron poniendo cada vez más nerviosos.

Y entonces ocurre:

«Viendo el pueblo que Moisés tardaba en bajar del monte, se congregó ante Aarón y le pidió:

—Anda, haznos una divinidad que nos guíe, porque no sabemos qué habrá sido de ese Moisés que nos sacó del país de Egipto.

Aarón les contestó:

—Que vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestras hijas se quiten los pendientes de oro que llevan en las orejas y me los traigan.

Todos se quitaron los pendientes de oro que llevaban en las orejas y se los presentaron a Aarón; éste los recibió de sus manos, trabajó el oro a cincel y fabricó un becerro de fundición. Ellos exclamaron:

—Israel, éste es tu Dios, el que te sacó de Egipto.

Aarón lo vio y construyó un altar delante del becerro. Después proclamó:

—Mañana celebraremos una fiesta en honor del Señor.

Al día siguiente se levantaron, ofrecieron holocaustos y presentaron sacrificios de comunión. El pueblo se sentó a comer y a beber, y después se levantaron a danzar».

Ex 32, 1-6

La adoración del becerro de oro, de Nicolas Poussin

Cuando Moisés regresa de su retiro y ve el becerro, se disgusta y manda que lo deshagan. Que se queme, que las cenizas se mezclen en el agua y que se beban ese agua. Que no quede nada de la escultura. ¿Por qué?

Para entender bien el por qué lo destruyó hay que entender el porqué de su fabricación. 

El Dios de los israelitas no tenía ninguna figura que lo representase. Por no tener, no tenía ni nombre, porque cuando Moisés le preguntó a Dios que quién era, éste le respondió que "yo soy el que soy". Con lo que los israelitas lo denominaron con el vocablo "Yahvé", que significa eso mismo: "el que es". Y esto chocaba abiertamente con la mentalidad de la época, no el adorar a un dios, que se adoraba a muchos y se admitía la existencia de muchos más, sino que ese dios no tuviera ni nombre ni representación.

El problema con esto de las figuras representativas es que se acaban convirtiendo en el objeto de la adoración, no lo que representan; algo de eso nos queda todavía, cuando algunos dicen que son de la Virgen tal y no de la Virgen cual, o del Cristo de nosequé y no del Cristo de nosedónde, y estas personas pierden la noción de que ambas figuras son representantes de lo mismo. Los sarracenos esto lo llevaron, como casi todo en ellos, al límite de lo absurdo, y prohíben cualquier representación de Alá o de Mahoma, y de hecho formalmente la de cualquier figura humana o animal aunque este tabú no siempre se haya observado. También fue este detalle el que llevó a los bizantinos a sus debates y luchas intestinas conocidas como la iconoclastia que acabaron debilitando fatalmente al Imperio.

El caso es que los israelitas, Moisés ausente, le pidieron a su hermano, Aarón, que les construyera una figura que pudiera representar a Dios. A fin de cuentas, también Aarón había interlocutado con Dios, ergo... 

Pero claro: si construían una figura y se dirigían a ella como si fuera Dios, y le rogaban como si fuera Dios y la trataban como si fuera Dios, seguro que acabarían creyendo que esa figura era Dios y que era esa figura la que les hacía los milagros. Esa figura pasaría a ser su ídolo, y caerían en la idolatría. Moisés cortó por lo sano.

Con el transcurrir de los años, como hijos de una cultura cristiana y por lo tanto de origen judío, hemos asociado el becerro de oro al dinero. Al dios Dinero, quiero decir. Esto es porque en cierto momento Jesús reprochó a los judíos que se afanaran en ganar dinero y las cosas que hacían para ello en vez de ser buenas personas. Para que vieran claro que por dinero estaban haciendo maldades (esto es, cosas que desagradan a Dios), les dijo esta frase:

«No podéis servir a Dios y al dinero».

Mt 6, 24b Lc 16, 13b

Y de ahí que culturalmente representemos al dios Dinero como el becerro de oro. Por extensión, el becerro de oro es cualquier otro dios al que atendemos; en el caso del artículo periodístico al que hacía referencia, podría ser el Poder, el Nacionalismo, la Apariencia o cualquier otra fuerza del Lado Oscuro a cuyo servicio parece que hayamos consagrado nuestra vida.

 

 

W. A. Mozart - Vísperas solemnes de confesor, K339: Laudate Dominum 

martes, 19 de septiembre de 2023

La zafiedad se pena con horca

 https://www.youtube.com/watch?v=Qy01R9CEFFs

 

 

Transcurría el mes de agosto con la atonía informativa general cuando la selección española femenina de fútbol ganó el campeonato del mundo. No había muchas más cosas interesantes en ese cálido agosto, y se hizo un seguimiento importante del transcurrir del campeonato. Campeonato que, por cierto, se estiró lo impensable en el masculino; imagino que para ayudarlo, considerarían que no tiene suficiente chicha para ganarse un sitio por sí mismo. El caso es que España se clasificó para cuartos, y fue una explosión informativa. Se clasificó para semifinales, y no se informaba de otra cosa. Se clasificó para la final, y madre mía la que se montó. Ganó, y... Sí, se proclamaron campeonas del mundo, pero para entonces eso a nadie le importaba.

Resulta que en la entrega de medallas el presidente de la RFEF decidió felicitar a una de las jugadoras estampándole un beso en los morros además de los "protocolarios" dos besos en las mejillas, una práctica que por cierto siempre he detestado y me da mucho reparo hacer. Pero volvamos al beso. El Beso.

A partir de ese momento dejé de ver las noticias en la televisión y de leer la prensa, tanto digital como escrita. No se hablaba de otra cosa. Agresión sexual televisada al mundo entero. Da igual que la agredida no le hubiera dado más importancia al asunto, la presión mediática fue tal que actualmente tiene estatus de víctima. Se presiona a la Audiencia Nacional para que Australia, donde se jugó el partido, investigue el acto por si allí fuera delito. La masa vio un beso en la boca a una joven, y no necesitó más. Bueno, sí, necesitó que unas cuantas personas espolearan al populacho, como cuando la liberación de Barrabás. Pero esto los manipuladores no van a reconocerlo. Huelga decir que, tengo entendido, las primeras o principales espoleadoras de la jauría han sido las ministras del Gobierno, Montero y cía. Y, claro.

Todos los periodistas, todos, tuvieron que pronunciarse al respecto. Si no calificaban lo sucedido de agresión y sólo decían que era una zafiedad propia de un zafio como el presidente de la Federación, eran automáticamente tildados de machistas, fascistas, xenófobos, homófobos, intolerantes y resto de calificativos de rigor. Pocos eran capaces de atreverse a ello, así que la mayoría convino. Agresión sexual, y de la peor especie. Por eso dejé de informarme, un brevísimo repaso desde lejos a las cabeceras para cerciorarme de que el monotema iba a ser El Tema una vez más, por supuesto siempre con el mismo enfoque. ¿Pa'qué seguir, pues?

A pocos leí (en verdad, creo que solo a uno) que aquí se estaba juzgando a una persona sin haberla juzgado, que eso de que se es inocente hasta que un juez lo declare culpable y todo eso nos lo pasábamos por la entrepierna, que ni derechos procesales ni nada, el acusado carecía de cualquier derecho.

Tras semanas y semanas no informándose de nada más (y mira que estaban pasando cosas, y que estaban pasando muchas cosas a escondidas que si se supiera de ellas no pasarían, vale decir lo que estaba haciendo el Gobierno mientras tanto) el presidente de la RFEF dimitió. Creo, ya digo que no sigo el tema. Creo que no va a volver a encontrar trabajo en la vida y está pensando cambiarse el nombre, operarse la cara y mudarse a Mongolia a ver si ahí... Es decir, se lo han cargado. Lo han convertido en el hombre más odiado de España.

Experiencia personal: ni se me ocurriría sacar el tema si hay una mujer delante. Pues ¿cómo no iba, entonces, a condenar de la manera más rotunda no sólo lo sucedido sino también al agresor?

Y todo por... ¿un beso en los morros a una chica que a esa edad ha recibido ya cientos de besos en la boca, sin duda muchos de ellos no solicitados? En un acto de euforia máxima, con los ánimos exaltados en grado superlativo, celebrando un campeonato del mundo, tras propinar los reglamentarios besos en las mejillas?

Bien, apliquemos entonces el principio de proporcionalidad. Robar una cartera en la calle es peor, diría. O que le roben a uno en el coche, o le desvalijen la vivienda. Es peor que le peguen a uno (o a una) un guantazo en la cara. Es peor que un patinetero te atropelle. Es peor que un jefe te toque el culo. Es peor que te encarcelen mediante un falso testimonio. Así que a todos esos, qué menos que cortarles una mano y expulsarles del país, expropiando todos sus bienes. Si se produce una agresión sexual, pongamos que alguien manosea lúbricamente los pechos de una mujer, ejecución en plaza pública. Si el manoseo se le realiza a una niña prepuberal, ejecución 2 veces en esa plaza (o una en esa plaza y otra después en otra). Si violación, ejecución del agresor y de toda su familia en 2 grados de consanguineidad. Si además de violar, mata a la mujer, ejecución en 6 grados de consanguineidad y de todos los habitantes de la población en la que estuviera el agresor censado. Digo yo, ¿no? Y, por supuesto, sin jueces de por medio. Que para algo están las redes sociales, no hay que ser un antiguo.

En algún titular leí a no sé quién que justificaba la cacería con el argumento de que el beso no solicitado era, obvio, el primer paso hacia la violencia sexual, el proxenetismo, el abuso, la violación y no sé qué más, por lo que lo mejor era, preventivamente, castigar al agresor como si hubiera cometido ya la agresión futura que cabe esperar de quien besa a una jugadora en un momento de euforia. Si aplicamos el criterio que aplica la autora, si se salta uno un semáforo, a la cárcel. Que ya sabemos, empieza uno saltándose los semáforos y termina atropellando a cualquiera, puesto de pastillas y alcohol. Claro que si uno se toma un culín de sidra... eso es lo que precede al alcoholismo, y cualquier día uno, borracho, atiza a la primera mujer que pille. Así que también ejecución en plaza pública a quien tome un culín de sidra. Si uno roba un bolígrafo en una oficina de un banco... se es un político en potencia, cualquier día desfalca 900 millones en drogas y putas. Ejecución preventiva.

¿Y si juzgamos a toda esa ralea con los mismos criterios que quieren aplicar al interfecto? Seguro que dirían que no, que qué barbaridad. Que lo que ellas declararon o escribieron o dijeron fue un calentón en un primer momento, algo dicho sin pensarlo bien. Qué casualidad, lo mismo que le ocurrió al agresor de esta historia.

Si me preguntan a mí, si se hubiera dejado el tema en paz la "víctima" habría olvidado ya todo el asunto (de hecho, hubo que "recordárselo" para que pusiera denuncia), y el patán habría quedado como el grandísimo zafio que es. Eso es todo. Fue una zafiedad lamentable, televisada a todo el planeta, y no da para más. Pero en esta sociedad tan woke, las más locas de todas tienen el mayor poder, y por eso pasa lo que pasa.

Ahora, que las jugadoras de la selección también han salido perdiendo. A nadie le importa ya el campeonato, eso está ya olvidado. Y eso que, en los primeros días, fueron ellas mismas las que más insistieron en que se dejara de hablar del beso, que lo importante era la gesta que habían logrado. Eso, a las espoleadoras, que no les gusta el fútbol ni el deporte, les dio igual. La mayor gesta que van a conseguir en su vida, y nada. Las jugadoras, no es discutible, no son culpables de nada y han salido perdiendo. Así que, además del zafio (que va a perderlo todo), también son víctimas las jugadoras. Pero eso, a las que se han autoerigido en sus "protectoras", les da igual.

 




Alabama - I'm in a hurry (and don't know why)