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sábado, 5 de septiembre de 2026

El cielo de Ursa Major III

Mi entrada anterior versaba sobre la galaxia Ursa Major III. Y terminaba con una más o menos poética idea: que al ser tan pocas estrellas, por la noche sería un cielo sin estrellas.

Pero no siempre sería así. Las noches que el habitante del planeta estuviera orientado hacia nosotros... el panorama sería espectacular. Piense: el radio de la Vía Láctea es de unos 50.000 años luz, y la galaxia Ursa Major III está a unos 30.000. No de las afueras, del centro. ¿Está dentro? No, está más o menos en perpendicular al plano de la espiral de nuestra galaxia. Los cálculos astronómicos indican que el remolino galáctico abarcaría 113 grados en su firmamento. La Luna llena desde la Tierra solo ocupa 0,5 grados, así que las dimensiones son sobrecogedoras. Que la Vía Láctea ocupe 113 grados significa que cubriría más de la mitad de todo el firmamento visible en ese planeta. Sería imposible mirarlo de un solo vistazo; habría que girar físicamente el cuello de izquierda a derecha y de arriba abajo para poder ver el contorno completo de la galaxia. Estaría tan cerca que dejaría de parecer un objeto astronómico de fondo para convertirse en el techo absoluto de su mundo.

La Vía Láctea se vería como una luz imponente en el cielo, pero no puntual, sino perfecta. Las simulaciones que hacen las IA de cómo es la Vía Láctea son similares a ésta:

 


Pero abarcando casi todo el firmamento. Háganse una idea. 

Es posible que algunas estrellas se pudieran distinguir a simple vista. Las que estén más cerca, tal vez. Que muy bien podrían ser miles, ya que tenemos cientos de miles de millones de estrellas. Una parte importante de la galaxia estaría a sólo unos miles de años luz, y las estrellas más brillantes de esa zona se verían perfectamente. Sin duda, sería espectacular. Por supuesto, las novas que estuvieran por allí, los días que durasen. Y las supernovas que estallaran en nuestra galaxia se verían como si de pronto apareciera una luna llena, capaces de proyectar sombras sobre el hipotético planeta en el que estuviéramos. Durante unas semanas, al menos. Luego se apagarían, y me pregunto qué explicación darían a ese fenómeno. Estoy seguro de que tendrían una mitología muy interesante.

¿Tendrían los observadores la sensación de que la Vía Láctea se los iba a comer? Porque es lo que en verdad está ocurriendo.

Lo más triste serían las noches en las que el planeta estuviera mirando hacia el otro lado. Entonces verían sólo la realidad de su propia galaxia. La más pura oscuridad, con algunos puntitos brillantes en el cielo. Para que se hagan una idea, ésta es la fotografía que han hecho nuestros telescopios de su microgalaxia:

La elusiva agrupación de unas 60 estrellas de Ursa Major III fotografiada por los telescopios de Hawái. (Fuente: CFHT/S. Gwyn / W. M. Keck Observatory).

 

 

Para más información sobre la galaxia Ursa Major III: por ejemplo, aasnova.org/2026/03/02/ursa-major-iii 

martes, 1 de septiembre de 2026

La galaxia contra la que nos vamos a estrellar

https://www.youtube.com/watch?v=qAJNnhM0jfc 

 

 

La Vía Láctea es una galaxia en espiral que podríamos meter en un círculo de 50.000 años luz de radio. Hay que recordar que un año luz son unos 9,4 billones de kilómetros, así que es una distancia bastante respetable.

Entre 1923 y 1924 el sr. Hubble midió la distancia hasta la, entonces, nebulosa de Andrómeda. Resultó ser de unos 900.000 años luz. Hoy, con métodos más precisos, se estima que es de 2,5 millones de años luz, pero el concepto no cambia: esa nebulosa estaba demasiado lejos. Ergo no estaba en nuestra galaxia. Ergo hay objetos fuera de nuestra galaxia, ergo... hay más galaxias.

Hoy sabemos todos que hay unas decenas de miles de millones de galaxias ahí fuera. Prácticamente todas ellas, lejísimas. 

La, desde entonces, Galaxia de Andrómeda, es el objeto más lejano que podemos ver a simple vista. Otros objetos que se ven a simple vista y que están fuera de nuestra galaxia son las Nubes de Magallanes, la Pequeña y la Grande. Que también son galaxias. Y que están más cerca que la de Andrómeda. Estas tres galaxias cercanas, junto con la Galaxia del Triángulo, nuestra galaxia y unas pocas galaxias más forman lo que se llama el Grupo Local. Un grupito de galaxias en un volumen pequeño (en sentido cósmico). Según los astrónomos, estas galaxias se están acercando (a diferencia de las demás, que se están alejando) y posiblemente algún día nos chocaremos. Nos fundiremos unos con otros, y el resultado será una galaxia más grande, y tremendamente sola. Las estimaciones son que ocurrirá dentro de 4.500 millones de años.

La colosal y violenta fusión de las galaxias NGC 7253, captada por el Telescopio Gemini Norte. (Crédito: NSF NOIRLab / AURA / NASA APOD).

La primera galaxia con la que nos estrellaremos será la Ursa Major III. ¿Ha oído hablar de ella? No se culpe si no, porque hasta hace un par de años nadie había oído hablar de ella: se descubrió en 2024. Hace un par de años, repito. Y usted se preguntará cómo es posible, si estaba tan cerca.

La primera explicación es que no se ve. Bueno, ahora con los supertelescopios como el satélite espacial Gaia y los que estamos lanzando ya sí, pero hasta entonces nadie la había visto.

La segunda explicación, es que no se ve porque es una galaxia pequeña. Pequeñita. Enana.

La Vía Láctea tiene entre 400.000 y 100.000 millones de estrellas. Más o menos. Es una galaxia de tamaño medio: la de Andrómeda, sin más lejos, es más grande. Las Nubes de Magallanes, que también son galaxias enanas, tienen, la Grande, 30.000 millones de estrellas, y la Pequeña 3.000 millones. ¿Cuántas estrellas cree que tiene la Ursa Major III?

No, en serio: ¿cuántas cree que tiene?

Sesenta. Sesenta estrellas, más o menos. En número, por si no me cree: 60. 

Y sigue siendo una galaxia, porque son 60 estrellas, supongo que con sus planetas y cometas correspondientes, que viajan juntas por el espacio en una soledad galáctica. Rumbo al choque con nosotros. Choque que, por cierto, parece ser que ya ha empezado: la Ursa Major III está a unos 30.000 años luz de nosotros y seguramente ya está sintiendo la atracción gravitatoria de la Vía Láctea. Hay muchas imágenes captadas de galaxias chocando unas con otras: pues bien, contra Ursa Major III ya nos estamos chocando.

Imagine que vive en algún planeta de la galaxia Ursa Major III. Si el planeta está centrado, en las noches claras verá... unas 30 estrellas. Desparramadas por todo el cielo nocturno. Si no está centrado, pues menos aún. Por si se lo pregunta, en la Tierra vemos unas 2.500 de un vistazo.

Olvídese de cantar allí eso de "Hay mil millones de estrellas". 

 

 

 

Coros parroquiales - Hay mil millones de estrellas 


lunes, 29 de junio de 2026

Proyecto Gaia

https://www.youtube.com/watch?v=v-qqi7-Q19k 

 

 

La Ciencia es la formulación de los principios que rigen la Naturaleza (la Realidad), y se basa, como es lógico, en la observación de los fenómenos naturales. Con ese conocimiento, la Ingeniería establece la Técnica. La astronomía es una ciencia, pero la mejora de la técnica hace que la observación de esos fenómenos naturales mejore a pasos agigantados, y esto lleva a que (en astronomía) se produzcan avances asombrosos.

Un ejemplo de la mejora que la ingeniería aporta a la astronomía fue Gaia. Y lo pongo en pasado, porque cuando se le acabó el combustible se canceló y destruyó.

Gaia fue un proyecto europeo (de la ESA, la Agencia Espacial Europea) para poner un telescopio en el espacio. Un detalle que no les habrá llamado la atención es que era un telescopio, no un radiotelescopio. Cuando yo era chico, los grandes telescopios eran en realidad radiotelescopios: no buscaban en el espectro visible, sino en ondas de radio. Esto aportaba grandes ventajas: por ejemplo, se pueden usar de día, con lo que de golpe y porrazo son útiles a todas horas, no les afecta que esté nublado (las ondas de radio atraviesan las nubes como si nada), no les afecta el polvo cósmico,... El gran radiotelescopio fue el de Monte Palomar, y algún día hablaré del él, pero luego llegó el Hubble, que estaba en el espacio exterior y era, de nuevo, un telescopio óptico. Como el James Webb. Y Gaia.

Gaia lo situaron en el punto de Lagrange L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Todo lo relacionado con Gaia es muy interesante, pero hoy quería hablar de su precisión: 7 microsegundos de arco.

En ingeniería, los ángulos se miden en radianes. Un radián es el ángulo cuya longitud de arco es igual a la longitud de su radio. Ustedes, los ángulos los miden en grados, minutos y segundos; pues vale: un radián son, aproximadamente, 57,2 grados. Por lo que si usted ve un arco de 1 m con un ángulo de 57,2 grados, ese arco está a 1 m de usted. Fácil es comprender que si ve ese arco de 1 m con un ángulo de 1 grado, ese arco está a 57,2 m de usted.

Un grado son 60 minutos, y un minuto sesenta segundos, así que un grado son 3600 segundos. Si ese arco de 1 m sólo abarca 1 segundo, entonces está a 57,2x3.600, aproximadamente 206 kilómetros. 

Pero Gaia tiene una precisión de 7 microsegundos. Significa que distingue un objeto de 1 m a casi treinta millones de kilómetros de distancia. Significa que vería la Estación Espacial Internacional a 3.200 millones de kilómetros. Que distinguiría a una persona en la superficie de Marte. Que leería un periódico que estuviera en la Luna (si Gaia estuviera en la Tierra). Y que vería un pelo humano a 2.000 km de distancia.

Pero no se construyó un telescopio y se lanzó a 1,5 millones de kilómetros para descubrir si a 2.000 km de por ahí había pelos. Se envió para descubrir la Vía Láctea. Parece ser que el resultado ha sido espectacular (e insospechado: ha cambiado muchas cosas que se creían hasta ahora, como la forma de las galaxias en espiral).

Y no solo. La cantidad de datos que aportó el telescopio (el proyecto, sería su nombre correcto) es tal que se tardará años en examinarla toda: las imágenes que tomó tenían la increíble resolución de mil millones de pixeles, y tomaba una imagen cada milisegundo. Pensemos, por ejemplo, que podía ver las estrellas de la constelación de Andrómeda una a una: de hecho, identificó y monitorizó más de 1.200.000 estrellas allí. Y planetas extrasolares. Aún no se ha analizado todo, pero parece ser que permitirá localizar bastantes miles. Y lo hace no como hasta entonces, confiando en verlo cuando el planeta pasa por delante de su estrella, sino que con la precisión que tiene detecta cuándo la estrella se mueve (un pelín, precisamente).

En fin, el proyecto Gaia (recordemos: europeo) ha sido una exhibición de Técnica asombrosa. Y la Astronomía, con semejantes avances técnicos, está avanzando también a pasos agigantados. 

El próximo día les cuento una también del espacio que... seguro que no se la esperan.

 

 

The Crystals - Da Doo Ron Ron 

 

 

viernes, 22 de mayo de 2026

Rigel D

Rigel es una de las estrellas más brillantes del cielo. Y es fácil de localizar: el pie (rodilla, en realidad) izquierdo de la constelación de Orión:

 


Es una estrella muy grande, de las que se cree que algún día explotará como supernova y acabará siendo una estrella de neutrones o un agujero negro, y se encuentra a unos 800 años luz de nosotros.

Resulta que Rigel tiene una estrella asociada. Llamémosla Rigel B, y se encuentra a unas dos semanas-luz de Rigel (Rigel A, por lo tanto). No es una estrella pequeña, es de magnitud siete, por lo que no se ve a simple vista (sólo se "ven" las estrellas de magnitud 6 o inferior), pero en condiciones normales se vería con un telescopio de medio pelo. Claro que, tan cerca de Rigel, no. Y resulta que Rigel B no es una estrella: son dos, Rigel B y Rigel C. La separación entre ellas es de unas 14 horas-luz. ¿Termina aquí la cosa? ¡No! Rigel B se cree, no se sabe, que son dos estrellas. Tan juntas (tal vez la distancia que separa al Sol de la Tierra o de Marte) que no se pueden distinguir. Este tipo de estrellas asociadas se llaman (atención al palabrejo) binarias espectroscópicas. El problema con este tipo de estrellas es que desde la Tierra no se pueden apreciar, son en realidad deducciones. Dado que Rigel B ya es difícil de diferenciar de por sí, esa cuarta estrella es sólo una suposición.

Pero esa estrella no es Rigel D. Rigel D es otra estrella. Pequeñita, una enana de clase K (esto es, más pequeña y más fría que el Sol pero no aún lo que se llama una "enana roja"), de magnitud 15. Realmente difícil de ver. Y se encuentra (o se encontraría) a unos 66 días-luz de Rigel. No hay confirmación oficial todavía de que pertenece al grupo de Rigel, pero todos estamos convencidos de que sí.

Así que tenemos la estrella Rigel, que se ve a simple vista y está a unos 800 años-luz. A dos semanas-luz de Rigel A están Rigel B y Rigel C, separadas entre sí apenas 14 horas luz. Rigel B se cree que son dos estrellas tan juntas como el Sol y la Tierra. Y a dos meses-luz de Rigel, una estrella más, Rigel D. Que es una estrella de clase K, lo que no lo diría si no fuera porque cuando se buscan exoplanetas habitables se buscan en las estrellas de clase K.

Debe de ser curioso el cielo desde un planeta alrededor de Rigel D. Me pregunto si sería el típico de las novelas y películas de ciencia ficción, con varios soles. 

  

domingo, 15 de febrero de 2026

El buscador de estrellas

https://www.youtube.com/watch?v=DZ43IGuvtD4 

 

 

Tal vez le haya llamado la atención, en la imagen típica de un telescopio, la existencia de como una mirilla o visor que parece independiente del telescopio:


 

Esa "mirilla" se llama "buscador". Y su misión es, como su propio nombre indica, buscar estrellas. O lo que se quiera ver.

En teoría, la observación de un astro que se ve a simple vista (la Luna, los planetas, las estrellas brillantes, etc.) es muy sencilla: basta con apuntar el telescopio hacia ese astro y mirar. Ocurre, en cambio, que el campo de visión del telescopio es muy reducido, aunque tenga muy pocos aumentos, y la sección del cielo que se ve a través de él es pequeñísima, así que si el telescopio no está automatizado y conectado a un ordenador en el que se introducen las coordenadas espaciales de a dónde se quiere mirar, lo normal es que no se vea lo que se quiere ver: el telescopista ha fallado al apuntar el telescopio. No es tan fácil como parece, desde luego. Y ahí es donde entra el buscador.

El buscador es un aparato muy sencillo: es poco más que un anteojo, que tiene por lo tanto un campo de visión bastante amplio. Tiene muy pocos aumentos (y ninguno en los telescopios baratos), pero permite localizar fácilmente el punto que se busca. Pues bien, en el centro del campo del buscador hay una cruz, y lo que hay que hacer es girar el telescopio hasta que el astro buscado esté en el centro de la cruz: en ese momento, si el buscador está correctamente alineado con el telescopio, éste está apuntando a lo que se quiere ver, y ya se puede mirar. Sencillo, ¿no? 


 

 

 

Joan Osborne - One of us (interpretada por Matthew Griswold) 

  

sábado, 17 de mayo de 2025

Las fotografías astronómicas ya no son lo que eran

En los buenos viejos tiempos, una fotografía astronómica era... una fotografía astronómica. Aquellos tiempos ya pasaron.

Ésta es la fotografía oficial de la galaxia M101:

La "foto" es del telescopio Hubble, que hace unas fotos fantásticas. Pero en realidad no es una foto: es una composición de 51 fotografías tomadas por el Hubble más una serie de fotos tomadas desde la Tierra. Y no solamente una composición de fotos, sino una composición de fotos... tomadas a lo largo de 10 años. Según explica la NASA: 

«La imagen recientemente compuesta fue ensamblada a partir de imágenes archivadas del Hubble tomadas con la Cámara Avanzada para Sondeos y la Cámara de Gran Campo y Planetaria 2 durante casi 10 años: en marzo de 1994, septiembre de 1994, junio de 1999, noviembre de 2002 y enero de 2003. Las exposiciones del Hubble se han superpuesto sobre imágenes tomadas desde tierra, visibles en el borde de la imagen, obtenidas en el Telescopio Canadá-Francia-Hawai en Hawai y en el telescopio de 0,9 metros del Observatorio Nacional Kitt Peak, que forma parte del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica en Arizona. La imagen final en color fue ensamblada a partir de exposiciones individuales tomadas a través de filtros azul, verde y rojo (infrarrojo)».

Así, cualquiera.

Por otro lado, ésta es una buena ocasión para hablar sobre la M101.

Lo primero, M101: significa que es el objeto 101 que identificó el astrónomo frances Messier en su catálogo de objetos del espacio a finales del siglo XVIII. El objeto de Messier era identificar elementos raros y que no eran cometas, para facilitar el trabajo a los buscadores de éstos. Uno de los últimos (son 110 objetos), pero desde luego no uno de los menores: resulta que no era una nube de gas perdida en algún lugar de la Vía Láctea como creía Messier, sino una galaxia, y enorme: el doble de grande que la Vía Láctea. La galaxia del Molinete, que se encuentra a unos 25 millones de años luz. Por comparar, nuestra galaxia más cercana, la de Andrómeda, está a 2,5 millones de años luz, así que la del Molinete está relativamente cercana. De hecho, todas las que están más cerca son las que conforman lo que se llama el "grupo local" de galaxias, casi todas salvo la nuestra, Andrómeda y la del Triángulo, galaxias enanas.

Volvamos al catálogo de Messier. La galaxia del Molinete la descubrió su amigo Pierre Mechain en 1781, y se lo contó a Messier. Éste la incluyó en su catálogo de objetos raros del cielo, describiéndola como una "nebulosa sin estrellas, oscura y difícil de distinguir". En 1851, con un telescopio ya potente, se describió la "extraña" forma en espiral de sus brazos, pero sin saber realmente que era una galaxia independiente. Y es que hasta 1924 se creía que sólo existía una galaxia, la nuestra; el descubridor de que no es así fue, precisamente, Edwin Hubble.  

Lo que hace más interesante a la M101 es su posición: está de frente con respecto a nosotros, de ahí que se vea la espiral en todo su esplendor. Eso hace que se pueda estudiar a fondo (por ejemplo, se han detectado dos supernovas en ella). Caray, es que en noches muy oscuras incluso se puede ver con prismáticos: en algo tenía que notarse el contener un billón de estrellas. Está cerca de la cola de la Osa Mayor, por si les interesa.

Y si van alguna noche a un parque astronómico (se lo recomiendo), pidan al guía si pueden ver la galaxia por el telescopio. Sí, no la verán como la muestra el Hubble, pero ¡es que está a 25 millones de años luz!

Como chascarrillo final, les dejo una foto de la M101 que tomó un astrónomo aficionado:

    - El foro: https://www.astronomo.org/foro/index.php?topic=26396.0 

    - Y la foto, en grande: http://www.astrosurf.com/ilizaso/orriak/3maila/M101_FSQ_U16m.htm. Ya les adelanto que es ALUCINANTE.

 


 

martes, 2 de julio de 2024

Los meses musulmanes

 https://www.youtube.com/watch?v=hVcV4aIv6FQ

 

 

Aprovechando la entrada anterior sobre un tema musulmán, poca gente sabe cómo funciona su calendario.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que tiene una base lunar, no solar como la nuestra. Su calendario se basa en las vueltas de la luna, con lo que en teoría cada mes debería durar 29 días, 12 horas, 44 minutos y unos segundos; al final, lo que hacen es que sean meses alternativos de 29 y 30 días, lo que implica años de 354 días, y para tener en cuenta los 44 minutos añaden un día a ciertos años. El resultado es que cada ciclo de 30 años tiene 11 años de 355 días y 19 de 354. Complicado, y tampoco muy ortodoxo: es inevitable una falta de correspondencia entre el calendario y las revoluciones lunares.

Y un guirigay: los meses pueden caer en verano, en invierno, en otoño,... ¡Como se nota que esto lo inventaron donde no hay estaciones, siempre hace calor y cerca del trópico!

Pero lo más curioso es cuándo empieza o termina un mes. En principio, el mes empieza en el momento en que se descubre la luna nueva (el creciente de la luna nueva, se entiende) a simple vista. Pero esto es más fácil de decir que de hacer, sobre todo en las noches nubladas. Para proclamar la entrada del mes basta la declaración de dos testigos que depongan ante el cadí haber visto la luna nueva, y en caso de que las nubes impidiesen verla, el cumplimiento de los treinta días del mes anterior da lugar al nuevo. Aunque... ¡alto!: los dos testigos han de ser cualificados (esto es, honorables, irreprochables y conocidos del cadí). Si sólo lo es uno de ellos, hacen falta seis testigos ordinarios (buenos musulmanes y, huelga decirlo, de sexo masculino). Y si no hay testigos cualificados, 12 ordinarios. O bien que la aparición de la luna sea notoria al haber sido vista por gran número de personas.

Y lo mismo ocurre para declarar terminado un mes. 

Así que si la última noche del Ramadán está nublado y no se ve la luna, pues tal vez al día siguiente habrá que ayunar también. Hasta que se cumplan 30 días de la luna nueva anterior. Y viceversa: si la noche anterior a empezar el Ramadán está nublado y no se ve la luna, pues al día siguiente no se ayuna. 

¿Y si la luna se ve en el norte de Marruecos pero no en el sur? ¿Y si uno está viajando de un lado a otro, en el origen se ha visto pero en el destino no? Sí, ya sé que a nosotros nos pasa algo parecido cuando cambiamos de huso horario, pero no es lo mismo, aquí puede ser tan sencillo como irse al valle de al lado. Vamos, que no me parece muy serio, todo esto. 

Porque, como digo, el comienzo y el fin de cada mes, y en especial el del ayuno, no puede fijarse por el cálculo astronómico sino sólo por la visión directa. Y aún lo complican más: una de las 4 ramas ortodoxas (la shafi'í) sí acepta el método científico... de forma que obliga a quien crea en él y además lo conozca. 

Lo dicho: un guirigay. 



Lady Gaga - Always remember us this way

viernes, 28 de junio de 2024

Superplaneta K2-18b

https://www.youtube.com/watch?v=LTeGe2EVREE 

 

 

A 124 años luz, en la constelación de Leo, hay una estrella sin nombre que los astrónomos denominan K2-18. En esa estrella hay un planeta, descubierto en 2015 en la misión K2 de la NASA e identificado de momento como K2-18b. Lo interesante es que ese planeta orbita en la zona habitable de esa estrella. La zona habitable no es una distancia fija, sino que depende de cada estrella: es la zona en la que podría haber agua en estado líquido en la superficie de un planeta.

Así que K2-18b cumple la primera de las condiciones para llamar nuestra atención: sigamos mirando. En 2019, en concreto, lo miraban los telescopios espaciales Hubble, Spitzer y Kepler. Y cuando el planeta pasó por delante de su estrella detectaron las franjas que revelan vapor de agua. En la superficie del planeta hay vapor de agua... Esto se pone cada vez más interesante.

Se cree que entre el 5 y el 20% de los planetas están localizados en la zona habitable de sus estrellas, pero K2-18b es el primero en el que se detecta agua. No porque sea el único, sino porque es complicadísimo, desde aquí, averiguarlo. K2-18b es el primero en el que se consigue. Y según informó La Universidad de Montreal, el profesor Björn Benneke, del Instituto de Investigaciones de Exoplanetas de la Udem y su doctorando Caroline Piaulet creen haber detectado incluso agua líquida en forma de nubes en su atmósfera.

K2-18b es mucho más grande que la Tierra, por eso se le considera un superplaneta, pero eso no nos importa; no en este momento. Ciertamente, llama la atención que haya un planeta del tamaño de Neptuno en la posición equivalente a la Tierra: imagino que la acreción de materia que dio origen a la Tierra, Venus, Marte y los demás allí se concentró en un único planeta, K2-18b (se cree que hay otro planeta cerca, pero no se ha encontrado). Lo que interesa es que está en la zona térmicamente idónea, con atmósfera con vapor de agua y tal vez nubes. Las nubes implicarían el ciclo del agua que se estudia en la escuela, así que...

Pues bien, en 2023 el nuevo gran telescopio, el James Webb, detectó en K2-18b... metano y otras moléculas con carbono, principalmente CO2. También dimetil sulfuro. E, importante, ausencia de amoniaco. Todos esos componentes serían esperables en un océano de agua con actividad biológica. Aquí, la nota de la Universidad de Cornwell sobre el descubrimiento. Y es que en la Tierra el dimetil sulfuro sólo lo producen organismos vivos, en concreto el fitoplacton del océano.

Imagen de la espectrometría en infrarrojos tomada por el telescopio Webb

La existencia del dimetil no es todavía irrebatible y hay que seguir explorando para validarla, pero como escribí en mis notas cuando supe de la historia: aquí huele a tigre. Sí, aún es pronto para afirmar nada, pero yo iría buscándole un nombre de verdad a K2-18b.

Y, si finalmente, se queda en nada, no importa: es sólo el primer exoplaneta en el que se detectan estos componentes, seguro que hay más allá fuera. Sólo es cuestión de tiempo el localizar más.

En cualquier caso, apoyo que los astrónomos sigan con un ojo en el superplaneta k2-18b.

 

 

 

 

Salvador Bacarisse - Romanza del concertino para guitarra y orquesta





 

martes, 11 de junio de 2024

Antares la roja

https://www.youtube.com/watch?v=18tFsq-u6QY 

 

 

Hace bastantes años, trabajaba en una fábrica y mi ordenador era de tipo portátil. En aquella época sólo el gerente y yo teníamos portátil, pues los demás que viajaban no empleaban ordenadores más que cuando volvían a la base, y el mandamás absoluto ni siquiera tenía ordenador en su despacho (y alardeaba de ello). El caso es que, como se estilaba entonces, mi portátil tenía una contraseña de arranque, previa a que se cargara el sistema operativo. Y sólo yo sabía la contraseña de mi ordenador. El departamento de informática sabía la contraseña de Windows, pero la del arranque no.

Unas vacaciones de verano, un día de playa o piscina, me vino a la cabeza que no recordaba la contraseña. ¡Glup! Sin contraseña no podía encender el portátil. Pero no era capaz de recordarla. Ahora tengo una libreta negra en la que apunto las contraseñas de todo, pero entonces no.

Poco a poco el terror de no recordarla se me apoderó. Por la noche me acostaba pensando cuál sería, de madrugada me despertaba con esa idea fija. La víspera de volver al trabajo no sabía dónde esconderme.

Aquel lunes, a las 8:30 entré en la fábrica presa de sudores fríos. Tenía algunas posibles contraseñas en la cabeza, pero sabía que ninguna de ellas era. Ni idea de cómo iba a salir del trago. En la soledad de mi despacho, encendí el ordenador.

Y escribí la contraseña. Sin pensarla, como un automatismo que se ejecuta de manera inconsciente. Ni me había dado cuenta de que la tecleaba. Simplemente, mi cuerpo reaccionó como lo había hecho tantas veces antes sentado en ese mismo escritorio tantas mañanas al encender ese mismo ordenador.

Antares. Mi contraseña era Antares y aunque han pasado décadas, sigo recordando los nervios y mi asombro.

Pero ya no he vuelto a usar Antares como contraseña.

 

 

Antares es una estrella. Una supergigante roja, relativamente cerca de la Tierra (a "sólo" 550 años luz) de la constelación de Escorpio. Escorpio es una constelación zodiacal; estas constelaciones se encuentran en el aparente camino por el firmamento del Sol y los planetas, y de ahí su nombre: Ant-Ares, "el anti-Marte" (recordemos que Marte es el Ares de los romanos). Como decía, Antares es gigantesca: aunque su tamaño no se puede determinar con precisión (es comprensible), la temperatura en la superficie se estima en unos 3.600° K, lo que hace que gran parte de la luz que emite lo hace en infrarrojo, y cuando se incluye ese dato en la ecuación se concluye teóricamente que la estrella verdadera tiene un radio de unos 3 UA. 1 UA, una unidad astronómica, es la distancia media entre el Sol y la Tierra, en torno a los 150 millones de kilómetros, así que Antares tendría un radio de unos 450 millones. Más aún, es tan grande que los astrónomos pueden detectar el disco e incluso medir su tamaño: más o menos, 3,4 UA. Por comparar: el Sol tiene un radio de unos 0,7 millones de kilómetros. A escala: si el Sol es una pelota de tenis y la Tierra un finísimo grano de arena de 6 décimas de milímetro, Antares es una esfera de 51 m de diámetro y 70.000 m³ de capacidad. Grande, ¿verdad?

 (lea la nota de prensa del primer mapa de la superficie de una estrella que no es el Sol)

Antares es tan brillante que nos tapa una estrella que tiene como compañera. Esa estrella está, de Antares, a apenas 550 UA: de nuevo, por comparar, es como si la estrella más próxima del Sol estuviera a 3 días luz de distancia (la estrella más cercana, Alfa Centauri, está a 4,36 años luz).

Pero lo mejor de Antares es que no le queda mucho: cualquier día de estos explotará como una brillante supernova, así que durante unos cuantos meses tendremos una estrella en el cielo que brillará tanto como una luna llena y que se verá incluso de día. Y luego, probablemente, se convertirá en una estrella de neutrones. ¿Cuándo ocurrirá eso? Como comprenderá, no se sabe. Se cree que tal vez dentro de un millón de años (un parpadeo, en términos astronómicos), pero podría ocurrir… tal vez esta misma noche.

Cuando ocurra, nos enteraremos porque la veremos. O, bueno, en realidad 550 años después.

 

 

Johan Strauss (hijo) - Perpetuum mobile

lunes, 11 de marzo de 2024

Historias de la carrera espacial

https://www.youtube.com/watch?v=X7SvBtJuh3Y 

 

La Guerra fría, la pugna declarada y soterrada entre los EE.UU. y la URSS  produjo también la carrera espacial, algo quizás irrepetible: dos países pugnando por ser el primero en conseguir un logro que "sólo" beneficiaba... a toda la humanidad, y con unos resultados tan espectaculares que realmente han ampliado nuestra imaginación.

El caso es que esta semana se cumplen años de dos hitos cruciales, y cada país consiguió uno; juzguen ustedes cuál fue más importante.

El primero de ellos sucedió el 18 de marzo de 1965. Dos rusos, Pavel Belaiev y Alexis Leonov, pilotos militares, se subieron al misil Voskhod 2 con una misión especial: cuando alcanzan los 500 km de altura, Leonov (Belaiev está a los mandos) se mete en una cabina con una escafandra blanca que le protege de las radiaciones cósmicas y de las quemaduras de los rayos del sol, y dos bombonas de oxígeno a la espalda. Belaiev extrae el aire de la cabina y entonces Leonov abre una escotilla y sale al exterior. Es el primer paseo espacial. Durante 10 minutos se mueve por el espacio y filma la escena. Está conectado a la nave con un cable en cuyo interior hay un hilo para el enlace telefónico y un tubo de gas a presión para permitirle los desplazamientos en el espacio. El cable mide 5 m, porque tampoco hay que exagerar: lo importante es que está en el exterior y todo sale según lo planeado.

Hasta que decide volver: no cabe por la escotilla. ¿Por qué no? Porque su traje, ante la ausencia de presión exterior, se ha hinchado como un globo. En la carrera espacial muchos de los retos que se resolvieron ni siquiera se sabía que se iban a afrontar, les pasaron cosas que a nadie se le ocurrió que les pasarían. Y ésta fue una de ellas. Yo no sé si en aquella época hacían los cascos de las escafandras herméticos con respecto a los trajes, me da a mí que no. Tampoco estoy seguro de que deban serlo, porque si la presión en el interior del traje es la misma que la del exterior, no tengo claro que el cosmonauta (es ruso) pueda generar la presión necesaria para expirar; aparte de que por muy hermético que sea el cierre del casco con el traje, siempre habría aire en el interior del traje. El caso es que, poco a poco, el traje se hincha. Hasta el punto de que los guantes se le salen de las manos y las botas de los pies. Y pierde el control del cable.

Peor aún, el Voskhod 2 sigue viajando por el espacio y queda poco para entrar en la zona nocturna: Leonov corre además el riesgo de quedarse a oscuras. ¿Houston, tenemos un problema? Los dos cosmonautas deciden no avisar a la base y operar por su cuenta, se les acaba el tiempo. Leonov abre una válvula que hay en su traje para expulsar el aire que hay en su traje. Corre el riesgo de quedarse sin oxígeno, pero si no lo hace su muerte es segura. A medida que se descomprime el traje... Leonov empieza a notar que él también se descomprime. Uy, uy. Ha de ser rápido: tira del cable y se mete de cabeza en la cabina. ¡Ay, la cosa estaba pensada para meterse por los pies! ¡El cable se va a quedar fuera y la escotilla no cerrará! De alguna manera, Leonov consigue girarse dentro del recinto y recoger el cable. Luego confesó que ese día perdió 6 kilos por el sudor: los esfuerzos que tuvo que hacer fueron tales que su temperatura corporal subió rápidamente (me lo creo: el cuerpo humano no se diseñó para esas circunstancias), y el sudor le empaño el cristal del casco impidiéndole ver lo que hacía. Cerrada la escotilla empiezan a meter oxígeno en el habitáculo, pero la humedad y la alta temperatura crean un entorno muy inflamable, de máximo peligro. Al final lo consiguen y los dos cosmonautas regresan a la Tierra... y cuando tienen que entrar en funcionamiento los motores de propulsión inversa el sistema automático falla.

No se había hecho nunca antes, pero los dos cosmonautas no tienen otra que encenderlos de manera manual. Y, como sabemos por la película Apolo XIII, han de tenerlos encendidos un tiempo preciso: si es poco tiempo rebotarán en la atmósfera, si es mucho entrarán a demasiada velocidad y el Voskhod 2 se destruiría. Lo consiguen, pero no tienen ni idea de dónde aterrizarán. ¿Donde aterrizan? En Siberia. Fuera, en el exterior, la temperatura era de -25°. Y una vez abiertas las escotillas ya no pueden cerrarse de nuevo. Por suerte, los dos cosmonautas eran rusos (rusos de campo y de la época, quiero decir). Una estación de radio de Alemania Oriental capta los mensajes (cifrados) de socorro y un equipo de rescate aterriza a 9 km y esquían hasta allí. Cuando los encuentran, los calientan, pero... ¿cómo los sacan de allí? ¿Cómo los llevan a lugar seguro? El rescate no ha terminado: construyen una cabaña (choza) para los dos héroes, que deben pasar allí la noche. Al día siguiente, por fin se resuelve todo. Todo que, huelga decirlo, se mantuvo en secreto. Oficialmente, todo resultó a pedir de boca. Y tres meses más tarde, el 3 de junio, hubo un nuevo paseo espacial. Pero esta vez era el norteamericano White.

Que se tapen los problemas que ha habido y la brillante forma (o heroica, o lo que quieran) de solucionarlos no siempre es una gran política. La segunda efeméride lo acentúa.

El 16 de marzo de 1966 (un año después del paseo de Leonov) son los americanos los que se apuntan un tanto. Y un tanto curioso. El artífice, en esta ocasión, es Neil Armstrong (sí, el que pisará la luna). Ese día se lanzó desde Cabo Kennedy el proyectil Agena y, 100 minutos después, la cápsula Geminis 8 en la que viajaban Armstrong y David Scott en persecución del Agena. Armstrong consigue seguir la ruta del proyectil y alcanzarlo y acoplarse a él a las 23 horas y 15 minutos. Es el primer acoplamiento de la historia de la astronáutica. Es fácil imaginar la explosión de alegría en el centro de control de vuelo en Houston, lo hemos visto mil veces en películas, pero en esta ocasión la alegría dura poco: Armstrong avisa que los cohetes de estabilización de la cabina no responden a los mandos y se ha visto obligado a separar el Geminis 8 del Agena. Habían estado fuera de contacto con la NASA y habían tenido que decidir ellos qué estaba pasando y cómo actuar, y Armstrong (comienza su leyenda) tomó todas las decisiones correctas.

Finalmente, emprendieron el regreso a la Tierra (uno de los objetivos secundarios de la misión era probar la reentrada controlada en la atmósfera), y una hora después son recogidos sanos y salvo flotando en el océano. Sí, la misión ha fallado, pero la experiencia ha sido muy enriquecedora y supone el primer paso para la creación de las estaciones orbitales. Ahora estamos acostumbrados y no nos asombra, pero es cierto: el primer intento del primer paso salió mal. ¿Y qué? No se rindieron, siguieron intentándolo y lo demás es historia. Y una historia pública: pueden leerla en la web de la NASA.

Eso sí, unos y otros, Leonov y Belaiev y Armstrong y Scott, se comportaron como los héroes que fueron. Las hazañas de los pioneros nunca se contarán lo suficiente.

 

 

Stanley Myers - Cavatina

 

 

 

domingo, 10 de diciembre de 2023

Proyecto Artemisa

https://www.youtube.com/watch?v=9X_ViIPA-Gcr 

 

 

Artemisa es una de las principales diosas del panteón griego. Siempre me ha asombrado que se tilde de machista a un pueblo que tiene a mujeres entre sus principales dioses, pero eso no viene ahora al caso. Que Artemisa fuera la diosa de la caza, la virginidad y en general de las mujeres tampoco. Aquí se trata del Proyecto Artemisa.

Acostumbrados como estamos a las mezquindades nuestras de cada día, no nos damos cuenta de que es cierto, sólo son eso: mezquindades. Nada de lo que nos atañe importará dentro de cien años, y los más importantes de entre nosotros apenas serán unos renglones en vete tú a saber qué libros. Por fortuna, hay algunos que sí viven pensando en el futuro de todos dentro de cien años.

Por ejemplo, ir a Marte. ¿Seremos capaces de viajar con "normalidad" a Marte dentro de 100 años? Hace más de 50 que se llegó a la Luna, y aunque técnicamente se sería capaz de volver a pisarla, no podemos decir que un viaje a la Luna sea hoy normal. Pero si comparamos la situación actual con la de 1923: los vuelos con los escasos turistas "espaciales" son asimilables a la situación de los aviones entonces, y ya ven ahora. Pues si la Técnica avanza de manera acelerada, ¿acaso no sería una realidad entonces?

Pero no se puede ir a Marte sólo con desearlo. Hay que aprender a hacerlo, hay que desarrollar las técnicas adecuadas, hay que... hay que recorrer todas las etapas necesarias. Hay que gatear y luego andar antes de poder correr. Ese recorrido de las etapas, al menos de las primeras etapas a partir de ahora, es el Proyecto Artemisa. Una serie de misiones, cada una de mayor dificultad que la anterior, con el objetivo, de momento, de llevar a cabo exploraciones humanas en la Luna y futuro de viajar a Marte.

Actualmente está en marcha la misión Artemisa I.

El año que viene, en principio en mayo, Space X (sí, la compañía privada de Elon Musk de la que todo el mundo se reía cuando hacía sus pruebas hace unos años y cada vez que tiene un fracaso; luego, que no se queje la gente dentro de unas décadas porque unas pocas empresas acaparen todo el negocio de los viajes espaciales y no se pueda competir con ellas) llevará los primeros módulos de lo que se espera que sea una estación espacial pero en la órbita lunar. Un primer paso. Más adelante, se llevarán astronautas a esa estación y habrá unas lanzaderas que los bajarán a la Luna y vuelta, así los transportes se especializan cada uno en una cosa.

¡Un momento: vamos a crear un satélite de nuestro satélite!

La nave que hará el viaje hasta la estación lunar será la Orión. De momento, en un vuelo de prueba ha batido el récord de lo más lejos que ha llegado una nave que ha de ser tripulada por humanos; en ese periplo tomó esta preciosa fotografía con la nave, la Luna y más allá la Tierra:

Una vez "normalizada" la presencia en una estación orbital lunar, el paso siguiente (se habla de 2028) será crear una estación estable en la Luna misma.

Y hasta aquí puedo leer. Supongo que luego se intentará llevar astronautas a Marte con billete de regreso, luego montar una estación orbital marciana y luego una base en la superficie; la misma estrategia que en la Luna. Tal vez dentro de 100 años... Sí, ¿por qué no?

De momento, la misión Artemisa I ha sido llevar la Orión hasta allí y volver. Un vuelo de prueba, no tripulado. Del 25 de noviembre al 11 de diciembre de 2022. El año que viene para estas fechas, si todo va bien, despegará la misión Artemisa II: 4 astronautas (un negro y una mujer entre ellos, todos tranquilos), que no bajarán a la Luna pero sí la rodearán. A fin de cuentas, no pisa la Luna nadie desde 1972, y estamos un poco desentrenados.


Luego vendrán Artemisa III, Artemisa IV, etc. Ya veremos cómo evoluciona todo esto.

En fin, yo no iré a Marte (ni a la Luna), pero me alegra saber que hay gente que está pensando en ello. Como he dicho, las miserias nuestras pasarán y se olvidarán, pero los pasos que ellos están dando son necesarios para lo que el futuro tiene que ser. Y si alguna vez lee en los diarios o escucha en las noticias algo del proyecto Artemisa, preste atención. Es de lo más interesante que está haciendo la Humanidad ahora mismo.



Meat Loaf - I'do anything for love (but I won't do that)

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Galaxias a troche y moche

La agencia espacial europea ESA ha puesto en órbita el telescopio Euclides. Como el Hubble, pero más moderno, que en estas cosas significa más mejor. Por cierto que la puesta en órbita no la hizo la ESA, sino Space X, la empresa privada de Elon Musk de la que nos reíamos tanto cuando hacía sus pruebas de cohetes y no le salían bien: resulta que de esas pruebas y fracasos ha surgido una empresa que corta el bacalao en esto de poner en órbita satélites y que, por supuesto, le habrá cobrado a la ESA lo que haya querido. En el futuro, cuando alguien se queje de las grandes corporaciones que controlan en oligopolio lo de los viajes espaciales y esas cosas, convendrá recordarle que cuando a esas para entonces grandes corporaciones se les ocurrió la idea todos nos reímos mucho y les tachamos de locos. Pero volvamos al Euclides: una vez puesto en marcha, ha empezado a enviar fotos del espacio exterior (es su misión), y la ESA ha hecho públicas algunas. Entre ellas, ésta:

 


Para los interesados en la técnica fotográfica, esta foto tiene 5 horas de exposición. 

Lo que estamos viendo son más de mil... galaxias. Ahí, todas "apiñadas" en un efecto óptico. Es el conocido como clúster de la constelación de Perseo.

El caso es que estamos viendo galaxias. Muchas galaxias.  No estrellas: galaxias.

Da qué pensar.

 

jueves, 21 de septiembre de 2023

Asteroide 101955 Bennu

La nave (robotizada) OSIRIS-Rex llegó al asteroide 101955 Bennu el 20 de octubre de 2020, cogió una muestra de asteroide y se volvió a la Tierra (más o menos, luego lo explico). Este domingo, 24 de septiembre, la muestra llegará a la Tierra. Y es que el asteroide estaba a 321 millones de kilómetros de aquí.

Decía que la OSIRIS-Rex llegará más o menos, porque en realidad no llegará: se acercará a la tierra, y lanzará la cápsula. Luego seguirá su ruta hacia otro asteroide, el 99942 Apofis. Un asteroide que, cuando se identificó, se creía muy probable que chocara contra la Tierra, tal vez en 2029. Una fecha que luego, estudiando mejor su trayectoria, se aplazó a 2036 (algo es algo) y luego a 2068 como sólo una pequeña posibilidad de impacto (uf, ya más tranquilos), hasta que en 2021 se llegó ya a la conclusión de que no, de que al menos pasará un siglo antes del choque. Pero, oye, por si las cosas conviene investigarlo. Y allí se dirige la OSIRIS-Rex.

La OSIRIS-Rex, a estas alturas ya está claro, es una misión de la NASA para conseguir muestras de los asteroides. La primera, por cierto, y la que llegará este domingo es la primera de esas muestras. ¡Bien por la NASA! Que, por cierto: la nave despegó de la Tierra el 8 de septiembre de 2016, estas cosas requieren su tiempo.

Así que voy a incluir un par de fotos, cortesía obviamente de la NASA, por si no han visto de cerca la superficie de un asteroide. En este caso, el 101955 Bennu. Quien sabe, quizás les sorprendan.

En esta imagen se aprecia la pata de la OSIRIS-Rex al posarse

El asteroide, desde la OSIRIS-Rex mientras se acercaba. Sí, el asteroide está expulsando grava al espacio. No se sabe porqué.


viernes, 25 de agosto de 2023

Nebulosa Pistacho

Dos astrónomos aficionados tomaron la siguiente foto:


La historia completa y toda la información se puede consultar aquí: https://www.astrobin.com/idmd45/B/

Y para los que prefieran Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=qhH_jQciyhE&ab_channel=BrayFalls

Dos astrónomos aficionados, Bray Falls y Chester Hall-Fernández. El pasado diciembre, en un observatorio en Nueva Zelanda, encontró algo que le llamó la atención. Los dos compinches descubrieron que no había nada catalogado allí, siguieron el tema y finalmente tomaron una foto durante 101 horas. Una nebulosa nueva, no descubierta antes, y bautizada como la nebulosa Pistacho. 

Lo normal es que las nebulosas que se descubren en los últimos tiempos sean angularmente pequeñas (es decir, que ocupen muy poco espacio en nuestra vista del cielo), y las descubran profesionales que utilizan telescopios enormes. La Pistacho, en cambio, no sólo ha sido descubierta por dos astrónomos "aficionados" con telescopios pequeños, sino que además es "enorme", ya que en el cielo ocupa una superficie parecida a la de la luna llena. La clave de no haber sido descubierta hasta ahora es que es muy tenue, apenas visible: se comprende que necesitaran 100 horas de exposición para captar la luz.

La foto, que en realidad es una composición de lo que captaron, evidentemente está coloreada: lo que es azul son emisiones de oxígeno, y lo que está en rojo, de hidrógeno. 

La caliente estrella central todavía no se sabe qué es; es posible que sea una enana blanca (una estrella que ya se ha agotado pero que por masa no consigue convertirse ni en una estrella de neutrones ni en un agujero negro) y la nebulosa se consideraría entonces una nebulosa planetaria, que es el gas y plasma que libera una estrella gigante roja en su fase final (la enana blanca sería lo que quedaría de la gigante roja). 

Otro nombre que le han dado sus descubridores a la nebulosa es FalFer1. Es fácil deducir el porqué.

viernes, 23 de junio de 2023

Prometio

https://www.youtube.com/watch?v=1u2j9-0o3LY 

 

 

Si hay una tierra rara por excelencia, es el prometio. Porque ¿sabe usted dónde se encuentra? En la constelación de Andrómeda. Con un par, vaya usted allí a buscarlo. ¿Y más cerquita, pongamos en la Tierra? Pues... buena suerte: queda medio kilo.

¿Por qué sólo hay medio kilo? Porque es radiactivo. Es decir, se descompone de forma natural. Y su periodo de semidesintegración es de sólo 17 años, lo que significa que si teníamos una cierta cantidad de prometio, en 17 años sólo quedará la mitad.

Las tierras raras.. El término "tierra rara" no es una descripción literal, se refiere a una serie de elementos cuya característica principal, además de tener un nombre curioso (prometio, por ejemplo, pero también europio, holmio, lutecio, etc.), es que no se encuentran aislados. Uno, por ejemplo, puede encontrar hierro o cobre. Pero no se encuentra una mena de europio. En cambio, aparecen aquí y allá mezclados con otros metales en proporciones insignificantes. Esta escasez no significa, sin embargo, que no tengan utilidad: muchos la tienen, y algunos mucho.

El prometio, en cambio, no tiene utilidad. No la tiene porque, con medio kilo de producto en toda la corteza terrestre, ya me dirán quién se la va a buscar. Como se desintegra y al hacerlo genera energía y rayos X, pues sí hay quien le ha encontrado aplicación, en sondas espaciales y esas cosas, pero vamos.

Un dato divertido del prometio es que se dedujo que existía, pero pasaron muchos años hasta que se localizó. El número atómico del prometio es el 61, el 60 es el neodimio (utilísimo en la industria y descubierto en 1885), y el 62 es el samario, que es muy abundante y se descubrió en 1853. Una vez que Mendeleiev ordenó los elementos en su tabla periódica, el hueco apareció. Sin duda, tenía que existir un elemento 61, y seguro que se buscó, pero... nada de nada. El típico elemento que se anuncia haber descubierto y que luego se demuestra que el anuncio era falso. Hasta las bombas nucleares y la fisión del uranio no se descubrió. Y es que el prometio se genera en la desintegración de cierto isótopo del europio (ya se imaginan) y en la del uranio (del radiactivo). Curiosamente, el neodimio y el samario son elementos estables, no radiactivos. Pero el del medio no.

Lo verdaderamente curioso del prometio, para mí, es que haya aparecido en el espectro de la estrella GY de la constelación de Andrómeda. A 455 años luz de aquí. También, por lo que parece, se ha localizado en la estrella Przybylski (en la constelación del Centauro), a 365 años luz, y en alguna otra. Y sí, que haya aparecido prometio en una proporción tan inusual convierte a estas estrellas en interesantísimas, está claro que hay algo especial en su historia para que tenga tanto prometio y las demás estrellas no. Baste decir que hay quien opina que en la estrella Przybylski (en adelante, P) podría haber una civilización alienígena, no sé si por causa de la rareza de la estrella o como causa de la misma. Resulta que en la estrella P además de elementos muy raros (el prometio, pero también plutonio y otros) en cantidades muy altas, hay cantidades muy bajas de hierro o níquel, que sí tienen en cantidades mucho mayores las estrellas normales. Como he dicho, la mitad del prometio se ha desintegrado cada 17 años (17,7 para ser exactos), y algo parecido le ocurre a esos otros elementos raros, por eso las estrellas no suelen tenerlos: la cantidad que se hubiera formado en la creación de la estrella o en sus primeros millones de años ya debería estar prácticamente agotada.Así que no se sabe cómo diantres se está aún produciendo prometio en esas estrellas, y de ahí que hubiera quien pensara que el origen era artificial, alienígeno. Otra explicación sería que en la estrella P. hubiera en una proporción inaudita elementos cuya desintegración generara prometio, y que además su periodo de desintegración fuera tan largo que millones de años después aún hubiera enormes cantidades. ¿Qué elementos? Ahí estaría lo bueno: que no hay ninguno así en la Tierra, incluyendo en ese haber los que han sido artificialmente creados en laboratorios. Actualmente hay 118 elementos entre descubiertos y creados; que hubiera uno más pesado aún y tan estable como para aún existir parece... poco probable, cuando menos. Baste decir que el 118, el oganesón (no se preocupen si no lo conocían), creo que sólo se ha conseguido crear un puñado de átomos, menos de 10, y su periodo de semidesintegración es de 14 milisegundos: crearon 2 atomos, 14 milisegundos después sólo quedaba 1, y ése desapareció. Que un átomo más pesado sea estable es realmente dudoso. Entonces, ¿de dónde sale el prometio de la estrella P? Tal vez sí haya, más allá del átomo de 118 protones, un átomo con más protones y una cantidad tan grande de neutrones que sí sea estable, y que alguna explosión de alguna supernova o que sé yo. 

Son las preguntas que nadie sabe responder las que hacen avanzar la Ciencia. El prometio de la estrella Przybylski promete.



Geoffrey Oryema - Lapwony

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Esa nueva fuente de energía

https://www.youtube.com/watch?v=Ks-jovhNmE0 

 

 

Es, si es cierto, el avance del siglo. Parece ser que en un laboratorio de los EE.UU. han conseguido obtener energía por el procedimiento de fusión del hidrógeno. La fuente de energía que se abre es tal que se tilda de inagotable, y por lo tanto y con razón el avance del siglo. Y, claro, los medios se han llenado de artículos y noticias sobre el asunto. Pero como los que escriben suelen ser periodistas, es posible que se digan muchas barbaridades. O inexactitudes. O cosas que no son reales. 

Yo, lo reconozco de entrada, no me he informado sobre qué ha ocurrido en realidad; tiempo habrá. Pero por lo poquísimo que sé (apenas el mero titular de la noticia) me huelo de qué va, y querría aquí dar un par de pinceladas de la información básica que cualquiera debe tener cuando se aproxime a este asunto.

En primer lugar: cada átomo de este Universo alberga energía en su interior. Si damos como buenas las hipótesis de Einstein de la teoría de la relatividad, E=mc² y todo eso, la masa es energía. Pero aquí no se está hablando de eso, de destruir masa para obtener energía.

Un dato que mucha gente no sabe es que cada átomo de este Universo alberga energía en su interior... excepto los átomos de hierro. ¿Y porqué no los de hierro? Pues porque esta energía no es de la que destruye materia, sino que es la transición del estado original del átomo a uno más estable. Y el más estable de todos los átomos es el de hierro. Cuanto más lejos del hierro (en la tabla periódica) está un átomo, más energía libera en el paso que le acerque al hierro.

Y esta energía es, precisamente, la que se libera en las estrellas. Y la que ha conseguido reproducir el laboratorio americano.

Como todos sabemos, las estrellas son grandes bolas de átomos de hidrógeno que se convierten en átomos de helio. Ese proceso se llama fusión, y al fusionarse el hidrógeno en helio libera energía en virtud de lo que he dicho antes: el átomo de helio es más estable que el de hidrógeno. Que no es que el hidrógeno sea inestable, pero es como la energía potencial: poner una piedra más arriba que otra requiere más energía que la que requiere la inferior, pero también libera más energía si cae. Claro que para fusionar el hidrógeno en helio hacen falta unas condiciones físicas extraordinarias (que hasta ayer sólo se daban en las estrellas, ahora también en el laboratorio americano), pero el chiste del asunto es que la energía que libera la fusión del hidrógeno permite mantener esas condiciones físicas extraordinarias y además emitir energía como estrella que es.

A su vez, el helio puede fusionarse en litio y en boro, si se dan condiciones físicas aún más extraordinarias, y así sucesivamente: en el Sol, por ejemplo, se podrá conseguir hasta carbono, pero en una estrella mucho mayor se pueden conseguir las condiciones para generar hasta uranio (lo prueba que en la Tierra lo hay). Pasa que la energía que se libera en cada salto siempre es menor que la del salto anterior, y así hasta conseguir por fusión el hierro, y a partir de ahí (es decir, hacer átomos más pesados que el hierro), la energía que hay que aportar es mayor que la que se libera. Pero eso significa que al revés es lo contrario, si se divide un átomo más pesado que el hierro se consigue más energía que la necesaria para lograrlo. Este proceso no es la fusión, es la fisión, y se hace típicamente con uranio y plutonio. Quiero decir, es algo que ya está técnicamente controlado y es la base de la energía nuclear. Ocurre, por supuesto, lo mismo que con la fusión, cuanto más lejos del hierro más energía libera: por eso renta hacerlo con uranio y plutonio, átomos muy alejados del hierro. Ocurre, también, que estos átomos tan alejados son inestables per se, y tienden a estabilizarse: es lo que se llama desintegración atómica, y esa energía de estabilización es en forma de radiactividad. Y ya que estamos: el problema de la energía nuclear es que los átomos obtenidos de la fisión del uranio... es fácil que sean átomos inestables, que se vayan desintegrando con el tiempo, por eso los residuos de las centrales tienen un cierto nivel de radiactividad y de ahí su peligrosidad.

¿Y la bomba de hidrógeno? ¿No era fusión nuclear? Sí, pero convendrán conmigo en que no era un proceso controlado, algo que se haga en un laboratorio. Lo que se anuncia ahora es exactamente eso: que se ha conseguido la fusión de manera controlada y capturando la energía liberada. Que sí, que estamos aún muy lejos de tener un reactor de fusión nuclear en el coche o en la cocina, pero el paso necesario y clave para ello es precisamente lo que se ha anunciado.

Y hasta aquí. Una exposición muy sencilla, sé que con errores e inexactitudes pero perdonables por mor de su comprensión.

Bienvenidos al mundo de la fusión nuclear.



Orchestral manoeuvres in the Dark - Maid of Orleans

domingo, 28 de febrero de 2021

Diana Trujillo

Dieron en el informativo de televisión la noticia de la llegada del rover Perseverance a Marte. Me quedé boquiabierto, y no pude menos que comentarlo: ¡qué birria de información! No el hecho, sino la cobertura informativa. Pondrían más énfasis y darían más contexto si el equipo nacional de guimnasia rítmica hubiera quedado 7º en los mundiales de la categoría B. A ver, lance usted un coche y consiga dar en el sitio exacto que quería, pero ese sitio estará a cientos de millones de kilómetros y el "aterrizaje" ha de ser completamente suave, con lo que no se ha de equivocar usted ni en medio metro. El conocimiento científico y el dominio técnico que esta proeza requiere es inimaginable. Y lo han conseguido, pero los periodistas son tan tontos que no saben reconocer un hecho de importancia. Aquel día, las noticias serían la entrada en prisión de un tipo infecto que representa la degradación a la que hemos llegado la sociedad catalana y del que nos habremos olvidado en dos meses o menos, y no sé qué mas. Lo del covid, claro, pero la cobertura informativa de ese asunto son quince minutos fijos, totalmente intercambiables con cualquier día. Cuando acabe el año, si resaltáramos los hechos acaecidos lo del rover de Marte estaría en los primeros lugares; desde luego, dentro de 40 años sí lo estará como hecho histórico del 2021.

Diana Trujillo es una colombiana, de Cali, que con 17 años y al día siguiente de terminar su bachillerato se fue a los Estados Unidos. Tenía un sueño. Y 300 dólares, ya ven para qué dan, pero sobre todo las ganas de salir adelante por sí misma que tienen las sociedades no anquilosadas. Y se puso a trabajar en una panadería. Y a limpiar casas. Así se sostuvo para aprender inglés y pagar los estudios en la Universidad de Florida (privada, no pública). Y se licenció en ingeniería aeroespacial. Y no se detuvo ahí. 

Una vez en la NASA, Trujillo pasó por varios departamentos, llegando a ser la jefe del departamento de ingeniería de los rover de Marte, y una de las personas clave del éxito de la misión del Perseverance. De verdad, miren el siguiente vídeo (es solo minuto y medio):


Diana Trujillo es una mujer. Ingeniera aeroespacial. Y con un cargo de mucha responsabilidad en un proyecto de muchos, pero que muchos, millones de euros.

Nada de esto, por supuesto, se dice en las noticias; como mucho, en las páginas de ciencia de los pocos periódicos que aún las tienen; pero ¿quién las lee?

En vez de dedicarse a quemar contenedores y a provocar algaradas callejeras, los jóvenes deberían fijarse en Trujillo. No ponerse excusas sobre lo difícil que lo tienen ellos para salir adelante.

Y en cuanto a la Administración... si de verdad quisiera que hubiera más mujeres ingenieras debería publicitar lo que ha hecho Trujillo. Es la prueba viviente de que sí se puede. Y pocas podrán decir que lo tienen más difícil de lo que ella lo tuvo.