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lunes, 16 de diciembre de 2024

IA: Inteligencia artificial

https://www.youtube.com/watch?v=tu-V8jtBBV8 

 

 

El artículo anterior no lo escribí yo: lo hizo ChatGPT, una inteligencia artificial.

Bueno, esa afirmación es más falsa que Judas: ChatGPT acabó haciendo de amanuense... o quizá no. El tema tiene mucha más miga de la que parece, pero como en realidad ese artículo era solo para servir de contexto a éste, aparco el tema para después.

IA significa Inteligencia Artificial. Los ingleses escriben 'ai', si quiere localizar a un pedante ya tiene un truco.

La primera cuestión es qué es la IA. Pues ¿acaso no hacen las máquinas aquello para lo que los humanos las han programado? ¿La verdad? No.

Lo más antiguo que se hace es programar. Es darle a las máquinas las instrucciones de lo que han de hacer con toda claridad. Por ejemplo, aquellos autómatas de las fábricas de hace cuarenta años, programas que movían relés que activaban cosas. Abre la válvula 1, pon en marcha el motor 1, espera 30 segundos, apaga el motor 1, espera que el detector 1 se active, cierra la válvula 1, abre la válvula 2, etc.

Luego los programas empezaron a reaccionar a lo que ocurría: Si [ocurre tal cosa] PASA A LA LÍNEA DE PROGRAMA [x], Y SI NO PASA A LA LÍNEA DE PROGRAMA [y]. Aquello se fue complicando y complicando, pero en el fondo era lo mismo. El programador tenía que prever todas las posibilidades. O dar las pautas al programa para actuar en todas las posibilidades. Pensemos, por ejemplo, un programa que ordena una ristra de nombres alfabéticamente: el programador no ha programado todos los nombres posibles, pero le ha dado al programa las instrucciones necesarias.

Durante décadas, todos los programas han ido en esta dirección con una excepción. Y, durante décadas, ningún programa ha hecho lo que el hombre soñaba que los programas harían, con una excepción.

Y es que lo que el hombre sueña desde hace décadas es con robots que piensen por sí solos. Con robots como R2-D2, pero sobre todo como C3P-O. Con robots que hablen con nosotros, que piensen pero que obedezcan órdenes. Y que jueguen al ajedrez y sepan cuándo han de dejarse ganar, no se vaya a enfadar el Chewaka de turno. Pero los programadores sólo conseguían hacer R2-D2. Aunque, al menos, jugaban al ajedrez.

¿Cuál era la excepción que he mencionado antes? ¡Jugar al ajedrez! Jugar al ajedrez es la medida de la inteligencia: no se puede programar. Y, sin embargo, ya en los años 50 se desarrolló el lenguaje de programación que durante décadas se asoció a la IA (no sé cuál es el lenguaje actual o la base en bajo nivel del lenguaje de alto nivel que se emplee ahora). No se puede programar una partida de ajedrez, se puede programar las reglas que rigen las jugadas. También se pueden programar criterios para encontrar una posición preferible a otra, pero a partir de ahí la máquina ha de ir por libre.

En realidad, eso es lo que hacemos los humanos: tenemos las reglas del lenguaje y los criterios para elegir una actuación o una situación. Si la máquina puede hacer eso, entonces hemos dado un paso de gigante para conseguir que piense sola.

Y en mayo de 1997 una máquina, denominada Deep Blue, ganó a Garry Kasparov al ajedrez. En un torneo de 6 partidas, Deep Blue obtuvo 3,5 puntos y Kasparov sólo 2,5. Las máquinas podían superar a los humanos: ya solo faltaba C3P-O.

Construir un robot como C3P-O es fácil: hace años que se fabrican robots. No hay mucha salida comercial aún a los de formato humanoide, así que no hay muchos, pero no hay ninguna barrera técnica que no sepamos cruzar. Lo que pasa es que... sería un robot sin inteligencia. Nos diría unas frases preprogramadas ("buenos días, señor, hace una mañana excelente hoy, señor, lástima que llueva. Su whisky con hielo, señor. Y recuerde que esta noche ha de llevar a su santa a cenar, a las 9 en el Derby's") y poco más.

Hasta que hace 2 años OpenAI lanzó ChatGPT. Por fin, una IA. El cerebro que necesitaba ese C3P-O.

Aunque, claro: ahora que por fin la IA es algo real de lo que hablar, surge la confusión. Qué es la IA y para qué sirve.

Llevo unos seis meses interactuando con la IA e investigando qué es y para qué sirve, y creo que ya lo tengo claro:

La IA es C3P-O. Ni más ni menos. Puede conversar con nosotros. En el idioma que queramos. Cambia sin problemas. Traduce. Y nos puede llamar 'amo Luke', si queremos.

Éste es un fragmento de conversación que acabo de tener mientras escribo este texto:

Estoy algo cansado, pero quiero terminar una cosa antes de irme a casa.

[Respuesta]

Entiendo, Amo Luke. A veces, es importante completar tareas antes de descansar. Aquí tienes algunos consejos para ayudarte a terminar lo que necesitas hacer de manera eficiente:

Consejos para Terminar Tareas Eficazmente

1. Prioriza tus Tareas

Haz una lista de lo que necesitas completar y clasifica las tareas por orden de importancia. Enfócate primero en las más críticas.

2. Establece un Tiempo Límite

Asigna un tiempo específico para cada tarea. Esto puede ayudarte a mantenerte enfocado y evitar distracciones.

3. Elimina Distracciones

Apaga notificaciones del teléfono y cierra pestañas innecesarias en tu computadora. Un entorno tranquilo puede mejorar tu concentración. 

Ya ven, no es gran cosa. No, en realidad sí es gran cosa. La máquina conversa. Y tiene una gran capacidad para entender las preguntas: no hace falta formularlas con claridad. Diantres, ni siquiera hace falta escribirlas sin errores: capta lo que queremos decir.

¡Es muy fácil decir que priorice mis tareas!

Tienes razón, Amo Luke. Priorizar tareas puede sonar simple, pero en la práctica puede ser un desafío, especialmente cuando hay muchas cosas en juego. [la respuesta sigue, pero corto aquí]

 

Bonito juguete, ¿verdad? Luego volveremos a este punto, pero esto muestra el problema: ¿es un juguete? ¿Para qué sirve? Muchos de nosotros somos personas eminentemente prácticas, y queremos que las cosas tengan una utilidad... para nosotros. Si no, no compramos. Y si nadie compra, OpenAI no desarrolla la IA. Así que OpenAI y multitud de competidoras que han surgido, cada una con su propia IA, han intentado que la IA haga cosas.

La IA hace algunas cosas. Y algunas las hace muy bien. Lo que pasa es que no todas las hace bien. Aquí hay que hacer un inciso: es pronto. Hay una pléyade de IA por ahí, pero no funcionan bien. Son versiones beta. Son los primeros prototipos. Las venden como que hacen un montón de cosas, cuando en realidad aún no lo han conseguido. Tiempo al tiempo, eso sí.

Lo primero que hace una IA es redactar. Uno quiere una redacción sobre la vaca, y la IA la hace en 2 segundos. Uno quiere saber cómo ordeñar una vaca, y la IA escribe un tratado sobre el tema en menos tiempo aún. El problema es que esa vaca puede que coma carne, o que nos diga que para ordeñar lo mejor es el toro. Y si el conversador de la IA no sabe que las vacas no comen carne, pues igual la hemos liado. Pero fuera de, digamos, tareas administrativas... ¿qué puede hacer la IA por mí? 

Podría explayarme, pero voy a ir al grano: para un ingeniero de estructuras, bien poco. Ya contamos con programas que con unas indicaciones básicas de diseño - tan sencillas que las puede realizar un delineante o un becario- calculan los edificios, conocen y aplican las normas, deciden las soluciones, generan los planos, realizan las mediciones y los presupuestos y escriben las memorias. Todo eso, un único programa. ¿Necesitamos una IA? ¿Aún queremos intervenir menos en el proyecto del edificio? Desde luego, en lo que respecta al cálculo de estructuras los ordenadores ya son bastante inteligentes, mucho más que lo que son en cualquier otro campo. Sí, hay muchos planos. Hay muchos sueños. Pero de momento esos sueños son futuro.

Lo que pasa es que el futuro llegará. Y antes de lo que esperamos. Algunos expertos opinan que en dos años, en 2026, tendremos IA hasta en la sopa. Los juguetes de los niños incorporarán una IA que interaccione con ellos, las Alexias, Siris y demás conversarán con nosotros con una fluidez y profundidad que muchas personas tendrán conversaciones con ellas por simple placer, y no hace falta decir que serán asistentes de cada uno de nosotros como si tuviéramos un secretario personal. Sí, ese futuro está muy próximo y nos cambiará de tal manera que en breve nos referiremos a los años anteriores a 2025 como "cuando no había IA...".

Es importante que quede claro. Lo que hoy en día entendemos en la calle por IA es C3P-O. Un conversador excelente, con acceso al conocimiento disponible en internet y que puede realizar por nosotros muchas tareas "robóticas". Los ingenieros se desaniman, porque confían en que la IA "sepa", y no, no sabe. De ingeniería, al menos. Quiero decir, tiene un conocimiento muy limitado. Vale para preguntas muy básicas, y además tiene un peligro enorme porque pocas veces se queda callada o reconoce que no sabe la respuesta. A menudo responde, y la respuesta es incorrecta. Cuando uno se lo hace notar, reconoce el error e intenta encontrar la respuesta correcta (o manifiesta que no sabe responder). Esto, los ingenieros senior lo cazamos al vuelo, pero los ingenieros junior no: al contrario, como la respuesta está muy bien contada se la creen. Peligroso, ¿verdad? 

El peligro se ve acentuado porque los que nos venden la IA nos insisten en que la IA aprende. Que sí, que al principio es 'tonta', pero que nosotros la tenemos que adiestrar y al final, si somos buenos adiestradores, será de enorme utilidad. Supongo que lo hacen para que la asimilemos a cuando contratamos a un joven ingeniero de ayudante: sabemos que al principio sabe poco, pero confiamos en que conseguiremos enseñarle, él aprender y con el tiempo conseguiremos que nos ayude de verdad.

De momento, esto es falso. La IA no aprende.

Las IA vienen enseñadas, con un aprendizaje 'de fábrica'. Luego nosotros las configuramos dándoles unas pistas de qué vamos a querer de ellas. Es como si nos enviaran unos robots y a medida que los desembalamos les fuéramos diciendo: «tú serás camarero, tú recibirás a las visitas, tú te especializarás en vino y arte,...». A este último le diremos que se lea unos manuales de vino, y poco más podremos hacer. Se nos vende que con el tiempo le podremos ir enseñando cosas de vinos, pero no es cierto (al menos todavía). Sí aprende en las conversaciones de todo lo que se hable, pero cuando se termina la conversación ese conocimiento se olvida. La IA (insisto, hoy) no almacena ni traslada lo que aprende de una conversación a otra. ¿Y si mantenemos una única, larga conversación? Tampoco es buena idea, porque terminaríamos confundiendo a la IA. Puede que no en una misma conversación corta, pero sin duda nosotros a menudo decimos lo contrario de lo que en cierta ocasión dijimos. Imaginemos que nos escucha atentamente un robot y que éste interpretara de manera literal todo lo que decimos: sin duda, terminaría metiendo la pata. ¿Es Juan estúpido o ha tenido una gran idea? ¿Y si me dice que no haga caso de la idea de Juan (que, en realidad, es una gran idea) porque en su día dije que no hay que hacer caso de nada de lo que diga Juan? Hay que tener cuidado.

Insisto: todo esto que opino lo baso en las experencias que estoy teniendo con la tecnología a la que puedo acceder en 2024. Seguro que en diciembre de 2025  o 2026 todo esto no habrán sido sino problemillas originales que ya se resolvieron y que los jóvenes ni se los creerán.



Y a todo esto, ¿quién escribió el artículo?

La cosa empezó con esta instrucción a la IA:

Escribe un artículo sobre la ley de price (sobre la incompetencia) aplicándolo al sector de las ingenierías.

Y la IA lo hizo. Pero era un petardo de artículo, así que le dije:

Intenta darle un tono más coloquial, no emplees tantas palabras largas. 

Lo reescribió, y estuve comentando con ella algunos aspectos del problema. Cuando me pareció que había encontrado el enfoque que me gustaba, le dije: 

Vaya, este tema se pone cada vez más interesante. Resalta en el artículo cómo importa la ley de Price por la complejidad de los proyectos y la escasez de talento especializado.

Pero luego tuve que decirle:

Vamos a rehacer el artículo. Te voy a explicar los pasos argumentativos que lo formarán. Primero, expón la escasez de talento especializado en las ingenierías. Luego, enuncia la ley de Price, su historia y su cumplimiento general. Expón entonces la incidencia de esa ley dada la escasez del talento y la complejidad de los trabajos a realizar. Y termina quejándote amargamente de cómo, a menudo, los ingenieros top-performers no son debidamente reconocidos ni recompensados, sino que se les remunera como a los ingenieros mediocres y a cambio se les carga con más trabajo del que les correspondería.

Y también:

Añade al artículo que no se debe confundir, en ingeniería, trabajo bruto con genio pues, como dice el dicho, más vale maña que fuerza. Un ingeniero que encuentra una solución en mucho menos tiempo es siempre preferible a uno que emplee muchas horas en encontrarla, aunque aparentemente el 2º trabaje mucho más. Y que en los proyectos complejos es como cocinar: lo importante es establecer la receta, aunque el grueso del trabajo sea su ejecución.

 

Para explicar cómo el que no se gradúen más ingenieros ahora que hace 30 años, vamos a poner un ejemplo: si ahora hay más aparatos de aire acondicionado que hace 30 años pero el número de técnicos en aire acondicionado se mantiene estable, la percepción es que hay escasez de técnicos. Dado que nuestra sociedad está ahora mucho más tecnificada que en 1996 (algo que los más veteranos podemos atestiguar), debería haber más ingenieros.

Como se ve, tenía que darle instrucciones constantes. La parte positiva es que la IA nunca se quejaba. Le pedía que lo reescribiera, y lo reescribía. Le pedía que cambiara una expresión por otra, y lo hacía. Esto, con un humano no es tan fácil: notas que esa persona se cansa, se desanima, se molesta con tanta corrección, uno mismo se frustra...

Bien, vamos a por el último párrafo del artículo, que no me ha gustado. La clave de todo es que en general los ingenieros, y sobre todo los ingenieros de alto rendimiento (los más ingenieriles de entre los ingenieros) no suelen tener grandes habilidades para negociar sus retribuciones (y además les gusta su trabajo, lo que hacen). Termina diciendo que la cosa mejoraría si la profesión de ingeniero tuviera un prestigio mayor y la sociedad la valorara más, pues de rebote también los dueños de las ingenierías tenderían a revalorar a los ingenieros clave.

Llegó un momento en que era yo mismo quien me aburría.

Bien, hasta aquí. Escribe el artículo completo y fírmalo.

En ese momento tuvimos una curiosa discusión, la IA y yo. La firma. Quién redacta, realmente, el artículo. No voy a incluirla aquí, pero fue instructiva. De todas formas, no creo que vuelva a hacerlo, el pedir a la IA que escriba un artículo en mi lugar. No me gustó el resultado, y no creo que a ustedes les hubiera gustado la primera versión que escribió; pienso que si leen ustedes este blog es porque aprecian el toque humano en los escritos, no buscan un texto robótico.

 

En definitiva, si se fijan, la IA es C3P-O. La versión mía no es oral, pero cuando la tenga y la pueda tener como una voz.. espero que sea una melodiosa y sensual voz femenina.

Y es tan tan, que dentro de unos años no nos moveremos sin ella.



Silvio Rodríguez - Con 10 años de menos

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Queremos comprarle a Toño un lector de libros electrónicos. ¿Algún consejo?

Cuando uno se plantea qué lector de libros se compra, lo que se está planteando es si se compra un Kindle o un no-Kindle. Para encontrar la solución idónea hay 3 aspectos que considerar.

 

1º: En lo básico, todos los lectores de libros son iguales, todos hacen lo mismo y todos permiten lo mismo (más o menos). En todas las marcas hay un nivel base, que sólo permite leer, y diversos niveles hasta uno superior, que permiten escribir dentro del mismo libro. En mi opinión, el único extra que ha de tener el lector es luz para poder leer en situaciones de iluminación insuficiente. Todas las marcas tienen modelos con luz.

 

2º: Por tu pregunta infiero que en casa sois todos legos en el mundo de los libros electrónicos. Por lo tanto, no conoces Calibre. Calibre es un programa que permite tener ordenada la biblioteca de libros electrónicos en el ordenador (piensa que esas bibliotecas son de cientos de libros casi desde el primer día, y no se tarda mucho en tener miles). Todo usuario de lectores tiene el programa Calibre. Además de tener ordenado el ordenador, Calibre permite tener ordenado el propio lector de libros y además transferir con comodidad libros del ordenador al lector. Se puede hacer la transferencia de manera manual, claro que sí, pero teniendo Calibre nadie lo hace. Se usa Calibre.

 

Otro uso muy importante de Calibre es que permite copiar los libros a un formato distinto. Los libros electrónicos son archivos informáticos, que tienen un determinado formato. Pero igual que hay archivos de texto que son TXT, otros RTF, otros en formato word y en formato pdf, los libros electrónicos pueden ser en todos esos formatos y muchos otros. El epub fue, en su momento, el formato estrella, pero no es el único.

 

3º: En principio, todos los lectores de libros leen libros en todos los formatos… con una excepción: sólo kindle lee los libros en formato kindle. Por eso te decía que la decisión es si se elige un kindle o un no kindle. En principio, un kindle te aporta todo lo que los otros lectores y mucho más. Pero también tiene un lado tenebroso del que debes ser consciente. Y eso está ligado con una decisión adicional que hay que tomar: ¿comprarás libros en portales de librerías, o los conseguirás de manera gratuita en páginas de descarga en internet?

 

En casa hemos tenido muchos lectores de libros. Al final, todos usamos kindle. La razón fundamental es que cuando hemos querido comprar un libro de manera legal en las muchas librerías electrónicas no lo hemos conseguido. En algunos casos llegamos incluso a perder el dinero: pudimos descargar el libro, pero no leerlo. Eso, con un kindle no pasa. Como supongo que ya sabrás, Kindle es un lector desarrollado por Amazon. Amazon, te recuerdo, empezó como un negocio de venta de libros por internet. En su día yo era escéptico, pero te aseguro que mis primeros libros por internet los compré a finales de los 90 y me quedé maravillado de hacerlo. Estos tíos, de esto, saben. Así que lo fuerte del Kindle es la compra de libros por Amazon.

 

Yo casi nunca descargo un libro por internet: alguna vez, libros descatalogados que no existen en formato electrónico. Normalmente, los compro. Amazon tiene muchas ofertas, y hay libros que valen 50 céntimos. Por menos de 1 € tienes muchísimos. Si lo piensas, por lo que vale una Coca-cola en un bar puedes acceder a un catálogo enorme, y un libro lo disfrutas muchísimo más que una Coca-cola en un bar. Yo compro.

 

Comprar un libro electrónico en Amazon es fantástico: en que pagas se te descarga en el kindle. Yo tengo una tableta Fire (que también es de Amazon) además del kindle, así que el libro se me descarga en los dos aparatos. Sin tener que hacer nada, nada más encenderlo me aparece. Por cierto que cuando leo un libro en un aparato y cambio al otro, ¡el libro se sincroniza y sigo donde lo dejé en el otro!

 

Además, comprar los libros en Amazon hace que los tengas "en la nube", signifique eso lo que significa. Si pierdes el lector, los libros en la nube siguen ahí: cuando te compres un nuevo kindle esos libros los recuperas de manera automática, sin hacer nada. Si pierdes el ordenador, lo mismo. Fíjate que esto sólo pasa con los libros en la nube, los libros normales olvídalo. Sólo por eso, mi recomendación es un kindle.

 

La parte negativa es que cuando compras un libro electrónico en Amazon (o en cualquier librería), en la mayoría de los casos no compras realmente el libro, sino sólo el derecho a leerlo. Esto se consigue con los derechos DRM. Cuando el archivo tiene derechos DRM, Calibre no puede copiarlo con otro formato: está protegido. Puedes comprar libros sin DRM en Amazon y esos los puedes cambiar con Calibre a formatos que leen otros lectores, pero son pocos libros. Así que estás comprando una librería que sólo puedes leer con Kindle y equipos Amazon. Quedas atado a ellos.

 

Por último: no, no te preocupes: con un kindle puedes leer libros pirata sin ningún problema. A Amazon eso le da igual.

 

 

Y otro por último: cuando compres el lector electrónico, acuérdate de comprar también la funda-tapa. Todas las marcas los venden sin la funda-tapa, la funda-tapa se vende aparte. Usar un lector sin funda-tapa es como usar un ordenador sin la carcasa metálica. Eso sí, ¡asegúrate que la funda-tapa es válida para ese lector!




Comentario fuera de la respuesta que di: existe software que puede eliminar los DRM de un libro de Amazon. Calibre, por ejemplo, tiene un plug-in que lo hace (tengo entendido, yo no lo he probado). Ahora bien, no voy a recomendarle a unos padres amantísimos que quieren comprarle un lector a su hijo el empleo de software para  piratear libros. Eso, que lo descubran ellos por su cuenta. O el chaval.

lunes, 25 de septiembre de 2023

Mil

https://www.youtube.com/watch?v=U4yH4B9deok 

 

 

Ésta es la entrada número mil de este blog. No me había dado cuenta, y ya tenía varias entradas programadas; pero tres minutos antes de que se publicase la que entonces sería la 1000 me entró la curiosidad por saber cuántas llevaba. Digamos que esa entrada programada no merecía la significación que conlleva ser la milésima.

Sé que debo escribir algo al respecto, pero no tenía nada preparado. No había pensado sobre el tema. Ayer, recuerdo, estuve pensando sobre el futuro de lo que se escribe en internet. Este blog, por ejemplo. Es gracias a un servicio gratuito de Google, pero si un día dejo de escribir... ¿se mantendrá? ¿Conservará Google las páginas escritas por tiempo ilimitado? Supongo que no, supongo que al cabo de 5, 10 ó 20 años de estar un blog sin actividad lo cerrarán. Como las cuentas de correo que no se usan y esas cosas. Quizás cuando adviertan que nadie ha accedido a leer alguna de las páginas escritas en años, tal vez. Pero llegará un momento en que se cerrará y no será accesible. Para entonces no le importará a nadie, pero es que en realidad tampoco sería importante si desapareciera ahora: el blog no aporta nada a nadie, fuera de que me guste escribirlo. Albergo la esperanza de que mis hijos y nietos quieran leerlo para saber más de mí, pero dado el nulo interés que hasta la fecha han demostrado, es una esperanza muy pequeñita. ¿Me echaréis de menos cuando yo no esté, cabrones? Por si acaso, registro en este blog lo que pienso, lo que me interesa y la música que me gusta. Saberlo o no es ya cosa de ellos, yo más no voy a hacer.

Volviendo al tema del borrado en internet, tampoco hay que echarse las manos a la cabeza: ha ocurrido desde que se inventó la escritura. Tal vez el primero que escribió un contrato de compraventa, un edicto o una efemérides pensaría que al hacerlo se conservaría ese recuerdo hasta el fin de los tiempos, pero hace mucho que la humanidad descubrió que no. Muy poco se conserva de la infinidad de cosas que se han escrito, una fracción ridícula. ¿Por qué iba a ser diferente en nuestro tiempo? Claro que las cosas en internet ocupan espacio y requieren energía, y cuando el escrito no interese a nadie ese espacio y esa energía multiplicarán su valor. Ocurre como con las fotos. Cuando nadie reconoce a nadie de una foto, cuando el nombre de los que aparecen no dice nada, si la fotografía no tiene un valor estético inusual, esa fotografía va a la basura. Los libros en papel acaban también allí, no nos engañemos: pocos se quedan la biblioteca de sus mayores, y apenas alguno acaba intentando venderla al peso. Lo mismo ocurrirá con las cosas digitales. Un día alguien cogerá un disco duro "antiguo", que resulta que tiene cien mil fotos de ya nadie recuerda qué persona, y decidirá que adiós al disco duro. Puede que incluso el que tire el almacenador sea la misma persona que hizo las fotos: pasados suficientes años, casi todas las fotos dejan de interesarnos. Sic transit gloria mundi, dijo un clásico, y nihil novum sub sole se escribió en el Eclesiastés, así que no nos hagamos ilusiones.

Con todo, mil entradas son muchas entradas. La gran mayoría son lo que esperaríamos que nos contara nuestro cuñado; muchas, también, de un ingeniero obsoleto, de un carrozón  y también prueba fehaciente de que no se debería dejar escribir en internet a cualquiera, pero no todos tenemos que estar dotados para esto, no pasa nada: basta con dejar de leer lo que no gusta. De todas maneras, intentaré en los próximos días recordar 10 entradas que me haya gustado publicarlas, que quiera recomendar que se leyeran de nuevo. Si encuentro 10, publicaré esa lista.

Por lo demás, reitero mi incitación a todos ustedes a que creen también sus blogs, piensen que vayan a ser buenos o malos. No se pongan el listón muy alto, y ya verán como lo disfrutan.


 

 

 

Paul Dukas - El aprendiz de brujo 

domingo, 6 de marzo de 2022

Sesgo en Wikipedia y posverdad

https://www.youtube.com/watch?v=qI1WcylNEuY 

 

 

Nos guste o no, Wikipedia es ya un estándar. Es ya la enciclopedia que todos tenemos; donde está el saber humano. Y ese ser el estándar ha desembocado no sólo en que lo que es, está, sino incluso en que lo que está, es. Lo primero, tristemente, está convirtiendo a Wikipedia en el depositario de nuestro conocimiento: si algo no tiene su entrada en la wikipedia, su conocimiento acabará perdiéndose. Pero lo segundo es aún más preocupante, pues nuestra identificación entre ser y tener una entrada en la Wikipedia nos lleva, inconscientemente, a identificar lo que dice Wikipedia con lo que realmente es. Por ejemplo, si Wikipedia dice que el río Yeyuayo mide 1.258 km, el río Yeyuayó mide 1.258 km. Aunque mida en realidad 1.400 ó 1.200.

A veces uno se encuentra con esto:

Según Wikipedia, Batista era un dictador; Castro, no, aunque tuvo el poder en su país durante casi 50 años. Nos avisa, eso sí, que hay algunos fanáticos - a los que no hay que hacerles mucho caso- que dicen que entra dentro de la categoría de dictador, pero es porque se dejan llevar por su inquina.

Si miramos la entrada de Hugo Chávez, Wikipedia nos informa que "Hugo Rafael Chávez Frías (Sabaneta, 28 de julio de 1954-Caracas, 5 de marzo de 2013) fue un político y militar venezolano, presidente de Venezuela desde 1999 hasta su fallecimiento en 2013". A Chávez ya le conocemos todos, y sabemos que dejó de ser el mandamás porque se murió, que si no aún seguiría. A su sucesor designado, Maduro, la Wikipedia le define como "un político, diplomático y dirigente sindical venezolano que ha ejercido como ministro de relaciones exteriores entre 2006 y 2012, como vicepresidente de la república desde 2012 al 2013 y presidente de Venezuela durante el período 2013-20195​ y el periodo presidencial 2019-2025,6​ este último con reconocimiento parcial de su mandato". Como ven, ninguno de los dos es un dictador.

En cambio, no duda en señalar como dictador a uno de derechas: "Augusto José Ramón Pinochet Ugarte (Valparaíso, 25 de noviembre de 1915-Santiago, 10 de diciembre de 2006) fue un militar, político y dictador chileno en el período comprendido entre 1973 y 1990".

¿Ven algún tipo de patrón aquí? No sé ustedes, pero a mí me da la impresión de que para los escritores de la wikipedia (y por lo tanto y en la práctica, para Wikipedia) cuando el político es de derechas es malo, y un dictador, y si es de izquierdas es bueno, y en ese caso es sólo un político.

El tema no va de si las entradas sobre los políticos citados son correctas o sesgadas, sino de si es admisible. ¿Hay sesgo en Wikipedia? Ya vemos que sí. Teniendo en cuenta que se va a convertir en los anales de nuestro tiempo, ¿no deberíamos exigirle una objetividad ultraexquisita? Y me dirán que es que no está claro que Castro fuera un dictador, ya se ve que hay gente que opina que no, y en cambio sí hay consenso en que Batista lo era, pero no cuela. O todos tirios o todos troyanos.

Los escritores de Wikipedia, cuando tratan temas controvertidos (no la longitud del río Yeyuayo), deberían dejar a un lado sus filias y sus fobias. Y, si no se ven capaces, no deberían tratar esos temas, deben inhibirse. Y los grandes gestores de Wikipedia deberían tener esa política como un principio sagrado, porque su responsabilidad es muy grande. El prestigio es casi como la honra, que es como un plato de porcelana: si se rompe, puede intentar recomponerse, pero no va a ser como antes. Y puede, incluso, ocurrirle como al cine español, que ya apenas hay un español que lo quiera ver, no porque las películas sean malas sino porque es cine español.

La segunda reflexión que me hago es la constatación de que hemos dejado que sea una parte, y una parte muy muy escorada, la que cuente las cosas. Que las cuenta a su manera, muy muy escorada, y los demás callamos. Los que no conocen las cosas, y les escuchan, creen que efectivamente las cosas fueron así. Y a partir de entonces hemos de discutir con personas que sinceramente creen que fueron así, no vayamos a contarles ahora mentiras que ellos lo saben de primera mano.

Posverdad. Crece y circula delante de nuestras narices, y no nos damos cuenta. O sí, pero no hacemos nada, que es aún peor.

 

Por si acaso: el río Yeyuayo no existe, pero me gusta como suena.



Barbra Streisand - Woman in love

lunes, 28 de febrero de 2022

El piropo público

https://www.youtube.com/watch?v=YPIPRbWuKg4 

 

 

La sempiterna guerra de sexos. He escrito sobre el tema muchas veces, y siempre sostengo que parte del problema es que las mujeres quieren que los hombres se comporten como mujeres, no admiten que hombres y mujeres sean diferentes y no aceptan que los hombres se comporten... como hombres.

He leído, en un periódico digital, un artículo escrito por una periodista en el que nos contaba que un reconocido psiquiatra de Nueva York escribió un mensaje en una red social más que conocida por nutrirse de mensajes no reflexionados; por cierto que ahora recuerdo que, al principio de la andadura de la famosa red, cuando los políticos metían la pata y decían alguna burrada (juzgada como tal por los usuarios de ese ejemplo de tolerancia que es esa red) el político solía justificante diciendo que había sido un calentón, que él no pensaba así y todo eso. Hoy ya no se justifican. 

A lo que iba. El mensaje en cuestión alababa la belleza de una modelo (negra ella, un matiz muy importante) que había publicado una foto de sí misma con un vestido negro muy escotado sobre una cama. La loa fue, para ser precisos (traducción), “ya sea una obra de arte o una rareza de la naturaleza, es un hermoso espectáculo para la vista”.

Twitter, por descontado, se abalanzó sobre el médico. ¡Cómo se atrevía! Cosificaba a la mujer, y como era negra, cosificaba a las mujeres negras.

Y la periodista se ponía de parte de... los críticos. En su opinión, el médico trataba a la mujer como si fuera un objeto, un algo que contemplar, y eso, se quejaba, los hombres no se daban cuenta de que resultaba ofensivo.

Pero yo me pregunto... ¿por qué publicó aquella fotografía aquella mujer? Vale que porque quería, porque podía y porque estaba en su derecho, pero mi pregunta es por qué quería. Qué pretendía. Y sólo se me ocurre una respuesta: quería que los demás vieran cuán hermosa era, y por lo tanto que la admiraran. Si alguna mujer cree que hay alguna razón más probable, le agradecería que me lo dijera. No, yo creo que ella quería que todos supiéramos que era hermosa. Y por hermosa hemos de entender que era capaz de atraer a los hombres, no nos engañemos. ¿Y cuál fue la consecuencia? Que un hombre vio la foto, la encontró ciertamente muy hermosa y alabó su hermosura. Ya que el hombre era un hombre, y se comportó como tal. Si nos atenemos a los hechos, estos son. ¿Debió haberse callado? ¿Deben los hombres callar los piropos y las galanterías, dejar de decir a las señoras o a las muchachas lo hermosas que están, alabar lo bien que les sienta un peinado, un vestido o un bronceado, so pena de ser insultados y acusados de cosificar a las mujeres?

¿Eso es, de verdad, lo que quieren las mujeres?

La periodista nunca lo reconocerá, pero por mucho que ella se ponga vestidos negros muy escotados y se fotografíe con ellos en una cama no conseguirá que reconocidos psiquiatras de Nueva York proclamen públicamente que ella es una obra de arte o un fenómeno de la naturaleza y eso es lo que en verdad le molesta. Así que, como ella no puede, que nadie pueda: que se prohíba decirlo.

Son las mujeres que no consiguen esos piropos, dirigidos a otras, las que los encuentran ofensivos. Las que los consiguen pero no son en ese momento las destinatarias, lo más que llegan a hacer es molestarse por no ser ellas. Esto jamás lo reconocerán, ni entre ellas, pero es.

El hombre sólo tuvo una galantería pública hacia la mujer que exhibió en público su belleza. Sólo eso. No la cosificó. No sólo las cosas son bellas, también las personas pueden ser bellas.

El hombre se comportó como un hombre bien educado. Y se le ataca por eso. No sé si es la sociedad que queremos.



Outkast - Hey ya!

 

sábado, 30 de octubre de 2021

Ganas de fastidiar

 

 

Me pasó el otro día: quería saber el horario de un partido de waterpolo que se jugaba en el barcelonés Club Esportiu Mediterrani (CEM). El CEM es un club del barcelonés barrio de Sants, de la parte de Sants lindante con L'Hospitalet de Llobregat. Creo que tiene unos 10.000 socios, entre los que supongo que habrá de todo pero más personas humildes que adineradas. Busqué su página web, y entré. 

La página web estaba en catalán. No pasa nada, es muy normal aquí; se cambia al castellano, y ya está.

Solo que no. No en esta página. Quiero decir, sí que se cambia, pero no es tan fácil.

Lo habitual en las páginas web de estas tierras es encontrar en la cabecera, en la parte derecha, algo más o menos como esto:

En el caso de la web del CEM era esto:


¿Ven el desplegable?

Eso tampoco es extraño, se despliega el desplegable y aparecen las opciones de catalán y español, a veces también la de inglés o quizá alguna otra.

Pero no en el del CEM:

Vaya, no aparece el castellano. Tampoco el español. ¿Estará justo debajo del english? Claro que no, sería demasiado fácil. Está mucho más abajo:

¿Cuánta gente quiere consultar la web del club en noruego? No tengo ni idea, pero no creo que nadie quiera. Que nadie quiera en serio, quiero decir. Porque yo sí consulté la web en japonés:


Lo hice como curiosidad, para saber si realmente estaba en japonés; y por cierto, lo que pasó fue muy curioso pero lo aprecié porque mi ordenador es lento: se cargó en catalán, y se fue autotraduciendo. Supongo que habrá una conexión con el traductor de google, ya les aseguro que no hay tales políglotas en el club del barrio.

Por si acaso no pillan las pistas que he dado: el CEM está establecido en un barrio muy hispanohablante. En la parte pobre de Sants, en Badal. Donde se arremolina la inmigración hispanoamericana, y por una razón: los pisos, cuando Barcelona era cara, allí eran baratos (cuando Barcelona era asequible, allí estaban tirados. Para quien quisiera o se atreviera vivir allí). La mayor parte de los socios son, seguramente, castellanohablantes. En cuanto a los que tendrían interés en los horarios de waterpolo, no creo que haya muchas competiciones internacionales, seguramente lo querrá saber gente del resto de Cataluña (de la parte metropolitana, en realidad: no creo que se juegue mucho al waterpolo en Solsona, y por lo tanto de la parte en su mayoría castellanohablante de Cataluña).

¿Qué es lo que pasa?

Como es obvio, no es algo al azar. Es algo premeditado. Decidido así. Esta decisión la puede tomar bien el programador de la página web, bien el responsable del club. Si la toma el programador, sin duda el responsable ha de aceptarla, porque si no estuviera de acuerdo habría obligado al programador a cambiarla. Osea que, de todas todas, es una decisión del responsable del club. Y si pensamos en la complicación que supone, una decisión muy pensada.

Y el responsable del club ¿por qué lo hizo?

Sólo hay una respuesta posible. Por fastidiar. Por fastidiar a los castellanohablantes. Incluyendo el detallito de identificar el idioma como "spanish".

Lo curioso es que es un sentimiento muy minoritario: si uno va a las instalaciones del club, todo el mundo habla en castellano sin ningún problema. Y a juzgar por el acento caribeño de los que llevan el bar, al revés no lo tengo tan claro. Pero esto es Cataluña. Y en Cataluña, ya se sabe, las élites siempre son independentistas. No solo eso: el Programa 2000 de Pujol pedía a todos (entiéndase siempre que "todos" es "todos los de su cuerda") que coparan todo. Todo tipo de asociación, club, entidad, agrupación, lo que sea. Incluso las comunidades de vecinos. Tenían que ponerse al frente, liderarlas, hacerlas de ellos. Y eso es el CEM. Un club fundado en 1931 que está dominado por independentistas, sean quienes sean los de la junta porque a estas cosas siempre se presentan ellos.

Tomemos esto del CEM como una anécdota o como un botón de muestra. En parte es una anécdota: dejando de lado la administración autonómica y sobre todo la municipal, las entidades privadas no suelen comportarse así. Pero si pensamos en las personas del CEM que quisieron hacer la web como la han hecho, no estoy tan convencido de que sean una anécdota: hay muchas personas como éstas, que en la medida de sus posibilidades fastidian todo lo que pueden. Son una minoría, por descontado, pero todavía quedan muchos con estos comportamientos.

Supongo que así son más felices. A nosotros nos toca convivir y levantar una comunidad con ellas.




The Bangles - Walk like an egyptian


domingo, 10 de octubre de 2021

Usptah el arquitecto

https://www.youtube.com/watch?v=11Q5a0q--98 

 

 

Usptah fue el arquitecto de Neferirkará, sucesor inmediato a Sahurá. Lo que se sabe de Usptah es que era muy amigo del faraón, y se sabe porque hay una curiosa inscripción en su tumba que traducida dice así: "El rey fue a visitar la obra y la alabó extraordinariamente. El rey le prodigaba elogios cuando se dio cuenta de que éste no le escuchaba. Los príncipes y personajes del séquito se espantaron al oir los gritos. El enfermo fue llevado a palacio y el rey hizo venir los sacerdotes ritualistas y los médicos de cámara. Su majestad hizo traer una caja con escritos. Pero el enfermo estaba muerto sin remedio. El corazón de su majestad queda lleno de tristeza; decía que daría cualquier cosa para retornarlo a la vida. Por fin se retiró a sus aposentos. El rey hizo tallar un ataúd de ébano; estuvo presente cuando lo embalsamaban". Parece ser que al arquitecto Usptah le dio un síncope cuando departía con el faraón, pero los conjuros que intentaron (los escritos que guardaba el faraón) no funcionaron porque Usptah estaba muerto y requetemuerto. La lápida acaba con una descripción del sepulcro del fallecido arquitecto y la dotación de un beneficio para funerales.

Y no se sabe más de Usptah el arquitecto.  

En el antiguo Egipto, Manetón es un personaje clave: fue un sacerdote e historiador egipcio del siglo III a.C. Es clave, porque sabía entender las inscripciones y los textos antiguos de los egipcios y sin embargo, por suerte para nosotros, escribía en griego. Que es un idioma que los modernos sí somos capaces de entender (los expertos, quiero decir), pero sobre todo los de la época romana y preislámica sí entendían. La obra de Manetón se perdió, pero se conserva citada por otros autores; un problema menor es que tenía mucho prestigio y, tratándose nada menos que de una historia del Egipto faraónico, fueron muchos los que quisieron manipular los textos para que pareciera que Manetón les diera la razón, pero ahora no viene al caso. Lo importante es que fue Maneton el que montó las listas de reyes y los dividió en dinastías.

El faraón Neferirkará era de la V dinastía, con lo que estos sucesos son realmente viejos: de hace unos 4.500 años. Sorprende saber que el faraón era tan amigo de personas normales (el faraón era un ser que se le creía divino o casi divino, y a los arquitectos todavía no), y cómo debió de ser su dolor para quedar recogido.

Por otro lado, no hay muchos arquitectos que puedan presumir de que 4.500 años después de su muerte se siga sabiendo algo de ellos. 

Y yo ¿cómo he llegado a saber de Usptah? Para empezar, ya les adelanto que no tuvo nada que ver con internet; de hecho, habría sido imposible.

Resulta que alguien encontró vaciando unas cajas (los detalles no los sé bien) un diccionario de arquitectura y pensó que a mí me gustaría tenerlo. Lo tengo delante, y fue escrito por Joaquín del Soto Hidalgo, expresidente de la antigua Federación Nacional de Ingenieros Diplomados (y otros cargos) en 1960. Si alguien quiere adquirirlo, se supone que ha de dirigir su petición al autor, en la calle del Desengaño nº 11, pero creo que podemos darlo ya por obra perdida y de la cual sólo se conservan unos pocos ejemplares, seguramente cada vez menos.


 Pues bien, en el glosario de términos el sr. del Soto introduce algunos arquitectos célebres (y no tan célebres, al menos para mí; por ejemplo, Bennon, que hizo la catedral de Spira bajo Enrique IV, y del cual dudo que encuentren información en internet). Y uno de esos nombres era el de Usptah.

Si usted quiere saber más sobre Usptah y lo busca en internet no hallará gran cosa, al menos si como yo se mueve en un rango de idiomas reducido. De hecho, lo único que encontrará es que se le cita en el libro Historia General del Arte de José Pijoan, libro que escribió en 1950, y del que seguramente el sr. del Soto extrajo la información sobre Usptah. El libro está más o menos disponible en internet, pero su conservación no invita a su lectura. Está claro que alguien, en su momento, decidió que sí era un libro que debía conservarse para los anales, pero también lo es que alguien decidió que ya no hacía falta conservarlo y lo borró; lo que se conserva es la copia internetera de cuando estaba en internet, y ya veremos lo que dura. También existe una referencia a nuestro arquitecto en otro libro: el catálogo de la colección Mayer, en concreto la parte egipcia, babilónica y asiria, realizado por Charles T. Gatty, ayudante del conservador; pero este libro en inglés es aún más difícil de localizar: está simplemente escaneado como imágenes, no está el texto pasado a texto como el libro de Pijoan. Aunque sí se lee más fácil que el de Pijoan.

Y ya está; yo no he encontrado más, y no creo que se me pueda acusar de haberme rendido demasiado pronto.

Lo que me lleva a...

Usptah ha sobrevivido, su recuerdo, 4.500 años. ¿Sobrevivirá 4.600 o hasta aquí ha llegado y su nombre se borrará del conocimiento humano en los próximos 100 años?

No sé qué responder. Es posible que algún novelista recoja la historia, escriba una obra de éxito y el nombre de Usptah obtenga miles de citas en el ciberespacio y así se asegure la inmortalidad (entiéndase); pero no creo que ocurra. Las personas normales, como usted y como yo, desde luego que no conocemos a nuestro protagonista; para nosotros no es que hubiera muerto hace 4.500 años, es que ni siquiera llegó a existir. Los arquitectos... Sinceramente, no creo que los arquitectos actuales tengan la base histórica de la profesión que demostró tener el sr. del Soto. ¿Habrá quien sepa responder a la pregunta de quién era, y quizá transmita su conocimiento a otros? Usted tampoco lo cree, ¿verdad?

Mi primo Paco es egiptólogo (aunque no ejerce); es posible que él conozca la historia de Usptah, es posible que la conozcan los egiptólogos; estos son el último bastión. Es posible que ellos no basen su conocimiento en lo que encuentren en internet (recalco: en lo que encuentren, no en lo que exista); sería lo lógico, ya que ¡son egiptólogos! Pero no sé qué decir. Aunque soy optimista: habrá egiptólogos que conozcan la historia, y que la cuenten a sus alumnos o a todo aquel a quien tengan ocasión; y puede que no lo hagan todos, pero quien lo haga la contará a muchos, y así poco a poco... al menos el nombre de Usptah no quedará enterrado por las arenas del desierto.

Y es que internet es como Egipto: sí, las cosas están ahí, pero sepultadas bajo toneladas de arena, nadie sabe dónde. Las cosas que sabemos sí sabemos dónde están, las cosas que desconocemos siquiera que existen no es probable que las encontremos.

- Pues como los libros, que también tendrán todo el conocimiento del mundo, pero si nadie los lee es como estar enterrado bajo tantas páginas...

No, con los libros es distinto. Interviene el azar, el ojear descuidadamente... De hecho, así cayó la historia de Usptah en mis manos. Si el libro existiera en formato electrónico, no habría ocurrido. No es lo mismo.

Eso sí, la próxima vez que vean una aburrida pared de jeroglíficos... piense que tal vez estén contando una historia como la de Usptah... solo que nadie lo sabe.

LBM1948, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons  

 

 

 

Amalia Mendoza - Fallaste, corazón

 

 


miércoles, 6 de octubre de 2021

Pensamientos encadenados

https://www.youtube.com/watch?v=wPvMzkXeMq0 

 

 

El otro día me encontré en un artículo periodístico que el autor empleaba la palabra "sosias". Y me sonreí, claro que me sonreí: ya nadie emplea esa palabra que, sin embargo, era muy corriente en mis años mozos - o me lo parece a mí y resulta que en realidad yo me movía en un círculo de cuidado léxico.

Dicen que cada uno de nosotros tiene un sosias en algún lugar del mundo. Yo, en cierta ocasión, me encontré al sosias de mi mejor amigo en el estadio de la Romareda; y tiene que ser un sosias porque el tipo negó conocerme y luego mi amigo negó haber estado allí, pero eran clavaditos. Por cierto que años después conocí a un tipo en Barcelona que era un tipo que conocí en Zaragoza. Demasiado parecidos para ser casualidad, e indagué un poquito: resulta que eran primos, lejanos pero primos.

Resulta que el diccionario de la RAE, en la definición de la voz "sosias", nos indica que es un personaje de la comedia de Plauto Anfitrión. Me hizo gracia esa referencia tan directa en tan serio diccionario, y acudí  a Wikipedia para saber más sobre esa comedia, ya que no tengo el gusto de haber leído a Plauto y no creo que lo vaya a tener. La verdad, la cosa no tiene mucho misterio porque en la comedia un dios se hace pasar por un personaje llamado Sosias, y yo diría que ese recurso ya era viejo cuando escribía Plauto: hasta Homero lo emplea en la Ilíada. Supongo que el mérito de Plauto sería que la comedia fuera sobre el enredo consiguiente.

El caso es que la entrada de la wikipedia citaba otros empleos del sosias, y entre ellos destacaba (para mí) El prisionero de Zenda. Y destacaba porque en mi mocedad la historia de El prisionero de Zenda era muy conocida, muy popular. La novela, las películas, la de Stewart Granger de 1952 y la de Robert Colman, que me gustó más (no me gusta Granger), de 1937. 

La verdad es que no sé por qué estas historias no mantienen su popularidad. Por qué los jóvenes de ahora no conocen la historia. Y (ya digo que se iban encadenando pensamientos) tampoco han oído hablar de Dick Turpin. Cuando yo era mozo conocía y me gustaba la historia de este bandolero bueno de la Inglaterra del siglo XVIII. Sigo pensando, y me doy cuenta que los jóvenes de ahora tienen sus propias referencias, que en absoluto coinciden con las mías. Ellos conocen a Son Goku, y yo no. Que ya me dirán cómo va uno a comparar a Son Goku con Dick Turpin o el prisionero de Zenda, no sé dónde vamos a ir a parar, pero mientras esto pensaba consulté en la wikipedia El prisionero de Zenda y me encontré un dato muy curioso:

Resulta que la novela transcurre en Runitia, ficticio país europeo, y el país dio el nombre a lo que se conoce como "romance ruritano", que es básicamente situar las aventuras en un país imaginario, casi siempre pequeño y montañoso, medio tirolés o draculiano, etcétera. Por nombrar referencias "modernas", Tintín tiene una aventura en un país de esos, el Doctor Muerte de Marvel es de uno de esos países, también los marvelianos Magneto, Mercurio y la Bruja escarlata, en la película y saga Princesa por sorpresa el país de origen está en los Pirineos... El recurso narrativo de lo más normal y que siempre me ha irritado porque ¿en qué cabeza mínimamente amueblada cabe que semejante país sea real (sí, lo sé, no me pregunten por qué me irrita que yo crea que alguien crea que que el país del Doctor Muerte sea real; supongo que es porque yo soy capaz de imaginarme un personaje como el Doctor Muerte y aceptarlo como personaje de un tebeo, pero un país europeo que no existe, ni borracho)?

No tenía ni idea de que existía ese concepto.

Cuando internet irrumpió en nuestras vidas, antes de que existieran los buscadores, se vendía que lo bueno de esta cosa nueva era que permitía navegar (o surfear, según lo juvenil del espíritu del vendedor) entre páginas web, empezar leyendo una cosa y acabar en otra distinta. Era la gran ventaja, la gran aportación de la red.

Y ya ven, es cierto: uno tiene una serie de pensamientos encadenados, se conecta y se deja llevar por internet y se llega a sitios curiosos.

 

 

 

Garth Brooks - Ain't doing down til the sun comes up

 



jueves, 23 de septiembre de 2021

¿Ha pensado en escribir su blog?

Empezar un blog es muy fácil. Se escribe "empezar un blog" en el buscador (google para la mayoría), y ahí está todo lo necesario. Para empezar. Para continuarlo hacen falta otras cositas. La primera y principal, motivación. Dicho esto, yo creo que todo el mundo debería tener un blog, porque hay un motivo. 

Todas las personas deberían tener un blog para volcar en él sus recuerdos, mientras los tengan. Porque todos perderemos nuestros recuerdos. Unos serán reemplazados por otros, otros simplemente serán expulsados de la cabeza porque ya no dará más de sí. Pero igual que yo ya no recuerdo cosas de 1986, así todos iremos olvidando. Un blog nos permite transcribirlos, y poder volver a ellos cuando se quiera. Contrariamente a lo que mucha gente piensa, los blogs no necesitan muchas visitas. No necesitan ninguna, de hecho. La de su autor es más que suficiente. Y, como internet es tan grande, si no se publicita es casi seguro que nadie entrará. Quizá entre un lapón despistado buscando esa receta de las patatas asadas con tomate, pero qué más nos da: como si quiere copiar el recetario entero.

No es necesario tampoco que lo que se plasmen sean recuerdos. Pueden ser ideas, pensamientos o iluminaciones como las que pueblan twitter. Pueden ser sensaciones, menciones a programas que nos han gustado, o libros o películas o canciones o funciones de circo. En el blog de uno puede escribirse lo que se quiera.

Por ejemplo: el otro día vi la película La noche de los muertos vivientes, la primera de zombies al uso, creo. No la había visto nunca. Me gustó. Se notaba la diferencia entre el cine de los 60 y el posterior. Muy triste el final: los que se salvan terminan muriendo por accidente. Puede que le parezca una entrada muy pobre, pero no es verdad: es sólo una hoja, y con los años será parte de un árbol al que nos gustará volver.



Tener un blog en internet es una de esas cosas de las que luego nos arrepentiremos de no haberlas hecho antes.

miércoles, 28 de julio de 2021

Posverdad

https://www.youtube.com/watch?v=Rlg7VZG6kZI 

 

 

Una de las palabras de moda de estos tiempos es "posverdad". Y como albergo la esperanza de que dentro de unos años la posverdad sea algo del pasado hasta el punto de que no la entiendan, voy a intentar explicarla.

Supongamos que un suceso X puede tener una consecuencia Y o una consecuencia Z. Supongamos que la consecuencia Y es la buena desde nuestro punto de vista, y Z la mala. Y supongamos que finalmente ocurre la consecuencia Z. Bien, de toda la vida las personas hemos aceptado que ha ocurrido la consecuencia Z. A veces, a algunas personas les cuesta asumir que ha ocurrido Z y se empeñan en que ha ocurrido Y; a esas personas, a veces, se las llamaba "locas" o "desequilibradas", o en un rasgo de piedad se cedía que "aún no lo ha asumido". Pensemos, por ejemplo, en un hijo que ha desaparecido sin dejar rastro y al cabo del tiempo se ha encontrado su cadáver, y los padres se niegan a aceptarlo. Pero eran casos puntuales: Hitler creía en el búnker que todavía tenía un ejército que iba a vencer a los rusos, pero el resto de su estado mayor era plenamente consciente de la realidad, al igual que los padres piensan que su hijo está vivo pero todos los demás saben que no.

El "mundo de la verdad" es el mundo en el que las cosas son más o menos así.

Hace unos años, los separatistas catalanes hicieron un buzoneo de un tríptico en el que "argumentaban" porqué la independencia era buena para los catalanes. En el tríptico trazaban una estampa idílica de un futuro maravilloso, en el que "podrás comer helado de postre cada día". La frase hizo fortuna pero entre los que se oponían, y desde entonces se emplea para ridiculizar a los separatistas: por fuerza, el que pide la independencia o es un ingenuo que cree que tomará helado de postre cada día... o es un listo que se aprovecha de la ingenuidad de los demás para meter la mano en la caja del erario.

Lo importante es que hay mucha gente en Cataluña que cree que con la independencia tomarán helado de postre cada día. Cualquier trola que les suelten, ellos se la tragan. Cualquier mentira. Cualquier interpretación torticera. Pillan a uno de los listos llevándose una bolsa de basura llena de billetes de 500 a Andorra, y la culpa es de las cloacas del Estado que les están persiguiendo y quieren enfangarlo todo. Y los del helado se lo creen. Estos días están habiendo incendios forestales en Cataluña, y hay gente que está acusando a "España" de estar detrás de los incendios porque "nos odian". Y no es un caso único: hay mucha gente que cree que fue el CNI quien planeó y provocó el atentado del 17 de agosto de 2017, el de las ramblas. Hay mucha gente que cree que Junqueras y cía. fueron a prisión por "querer que se votara". O que Puigdemont está exiliado, no huído. Y estos son solo ejemplos.

A esto es a lo que se llama "posverdad". Mentiras y falsedades dichas con ánimo de engañar y que colectivamente la gente cree y acepta como ciertas. Y a partir de ahí montan su película, no importa los argumentos que se den para desmontarlas. Salir de una posverdad es como salir de una secta, hay que anular el lavado de cerebro previo. Y discutir con ellos es imposible, porque su concepción de la realidad se basa en falsedades, y si ambas partes creen que viven en realidades diferentes malamente conseguirán ponerse de acuerdo.

¿Cómo se llega a esto? La clave es Internet. Y en concreto las redes sociales.

Imaginemos que se baja de la diligencia en Dodge City un vendedor de crecepelo que vocea que tiene el remedio milagroso. Quizá convenza a algún incauto, pero más vale que siga rápido su camino y se largue a Wichita o Topeka en que venda unos frascos.

Pero ahora imaginemos que usted oye hablar de un señor que vende en Dodge City un crecepelo que de verdad funciona. Lo oye en Wichita y en Topeka, y en toda Oklahoma, Colorado y Misuri; incluso en Tejas y en Abilene. Y que un día para usted en Dodge City y se lo encuentra: seguro que le compra tres baúles, porque para entonces usted estará convencido de que eso que dicen es cierto.

Bien, eso hace Internet, eso hacen las redes sociales. Repiten las cosas, unos a otros,  le llegan a usted por tantos canales y dichas por tantas personas que ¿cómo no va a ser cierto? Y lo retuitea o lo copia a su vez, y la bola sigue. Y como hay tantos peces en el mar (espero que nunca sea sólo una expresión), basta con que algunos piquen, lo dicho por el primero lo creen cinco de los cuales 3 lo transmiten a su vez, y en pocas tiradas tenemos trescientas mil personas que lo creen a pies juntillas.

Y el que empieza la trola, además, sabe que es trola. Pero necesita que haya gente que crea lo que dice, por las espúreas razones que sean.

Esto es la posverdad. El "mundo de la posverdad", en el que se dice que ha ocurrido Y en vez de Z y mucha gente cree de verdad que ha ocurrido Y.

Lo cierto es que la palabra posverdad no tiene sentido en español, pero porque es una mala traducción del inglés: la expresión apareció por primera vez en los EE.UU. Y la idea original es buena: antaño vivíamos en un mundo en el que la verdad imperaba y nuestra concepción de la realidad, de lo que es y de lo que no es, se basaba en lo que era verdad y lo que no, y ahora vivimos en otro mundo, aquello era el pasado. En inglés, un "pos-truth world": un pos-"mundo de la verdad"; pero se tradujo mal y se ha quedado "mundo de la pos-verdad". 

¿Siempre ha habido posverdades? Sí, y no. Siempre ha habido teorías conspiratorias, no llegamos a la Luna, tienen alienígenas en el área 51 de Nevada y todo eso, pero eran teorías que todos aceptábamos como entretenimientos: no afectaban la vida de nadie (que no estuviera ya chalado). Eso no eran posverdades.

Más se parecen las teorías conspiratorias de los árbitros y la liga de fútbol: cada año miles de hinchas han creído del todo que su equipo no gana la liga por una mano negra de "los poderosos". Y les afectaba, claro que sí. Pero no eran posverdades en realidad, porque esas ideas no venían precedidas de declaraciones de nuestros próceres diciendo "no puedo dar más pistas, pero hay una plan para que este año nuestro equipo no gane la liga". Lo diría algún periodista, pero todos entenderían que es un fanático y que aquello es más un desahogo que una información seria. Y Joan Gaspart, claro, siendo vicepresidente del FCB, pero... todos hemos sabido siempre que Gaspart, en lo que respecta a fútbol, era un exaltado sin un gramo de raciocinio, el forofo en grado sumo. Sí, puede que mucha gente viviera con la realidad trastocada, pero... a fin de cuentas, hablamos de fútbol.

En realidad sí había posverdades: los países que no reconocían a otros países (sigue habiéndolos). O las declaraciones de lo democráticos que eran ciertos países. Cosas así; pero las asociamos al telón de acero, y ya se sabe. 

Fuera de eso, ni de chiste eran las cosas como ahora. había publicidad, claro. Había trolas y embustes, eso era todo. Cualquier proceso electoral estaba lleno de ellos; pero todo el mundo sabía que lo que dijera un político en periodo electoral no tenía porqué ser verdad. Ahora bien, cuando en 2007 el gobierno de Figatelix empezó a tachar de antipatriota al que afirmara que hubiera crisis, cuando insistieron en que no la había y luego en que era sólo una suave desaceleración económica, ni siquiera un frenazo, cuando acusaban a los que decían que sí había crisis de justamente estar ellos creándola con sus declaraciones... ahí, ya. Ahí ya tenemos a unos gobernantes que estaban intentando que cuantas más personas mejor tuvieran un marco mental dominado por unas falsedades que habían creado ellos. Hasta llegar al punto actual, en el que los políticos hacen las afirmaciones - o negaciones- más desvergonzadas, y no pasa nada porque alguien, muchos, las creerán. Y eso, para ellos, será la verdadera verdad.

En cualquier caso, la diferencia entre el antes y el ahora es que ahora hay mucha ingeniería al servicio de la posverdad. Mucho análisis, mucho estudio para conseguir una efectividad aterradora. Hay una ciencia detrás de la que no somos conscientes y que no podemos ni imaginar.

Yo... no creo que éste sea un buen camino. En primer lugar, la posverdad hace mucho daño: no hay más que ver la situación en las provincias catalanas. Y es que ¿cómo quieres discutir con alguien que está convencido de que ha sucedido lo que no ha sucedido? En segundo lugar, tarde o temprano la gente acaba dándose cuenta de cuál era la realidad; pero pueden pasar años, muchos años. Y cuando ocurre, la desilusión, la frustración, es enorme. En tercer lugar, es obvio: no puede salir nada bueno de engañar. Y también es obvio que no puede salir una solución correcta si se pinta una realidad falsa (sirva como ejemplo la reelección de Figatelix). Pero no sé cómo saldremos de ésta. Supongo que nos iremos degradando hasta llegar a un punto en que implosionemos y surja de entre nosotros una pasión por un estilo nuevo de hacer las cosas. También sería posible que se escarmentara en cabezas ajenas; pero todos sabemos cuánta posverdad hubo en la campaña del Brexit, y seguimos igual. Quizás, simplemente, es que necesitamos más experiencia en el mundo digital.

Sí, esperemos que sea eso y que dentro de unos años la posverdad sea sólo una palabra del pasado.



Silvio Rodríguez - Testamento

jueves, 10 de junio de 2021

Recuerdos borrosos

https://www.youtube.com/watch?v=3HEBqsqqyaY 

 

 

Hace muchos años tenía un recuerdo impreciso de un fragmento de un poema y de un posible nombre de un autor. Cosas de esas que los de mi quinta estudiamos en la escuela. Pero, como digo, mis recuerdos eran imprecisos. Así que le pregunté a mi ya entonces anciana tía, catedrática de Literatura Española (Edad Moderna, creo) de la universidad. 

Ella supo. El poeta, y el poema. Pero el poeta no era el autor del poema.

Con el tiempo, quizá al cabo de un rato, el conocimiento volvió al rincón de los recuerdos imprecisos.

El otro día los rememoraba de nuevo. En concreto, ¿cuál era el poema cuyo autor no es el autor que recuerdo?

Por suerte, ahora tenemos internet y en unos segundos hallé la respuesta.

En primer lugar, el poeta cuyo nombre recordaba: Gutierre de Cetina, siglo XVI. El poema de Gutierre de Cetina, que yo sabía que no era el poema que quería recordar, es el otrora famosísimo Ojos claros:


Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

 

Es un madrigal: versos heptasílabos y endecasílabos de temática amorosa. En mi época, quizás el madrigal más famoso y que por descontado todos nos aprendimos de memoria. No saben, las generaciones posteriores, lo que se han perdido al no estudiarlo.

La segunda parte de la búsqueda es el poema borroso. Me costó, pero es éste:

Halcón que se atreve
con garza guerrera,
peligros espera.

Halcón que se vuela
con garza a porfía
cazarla quería
y no la recela.
Mas quien no se vela
de garza guerrera,
peligros espera.

La caza de amor
es de altanería:
trabajos de día,
de noche dolor.
Halcón cazador
con garza tan fiera,
peligros espera.

 

Y apunto ahora el autor, para que no se me olvide: Gil Vicente. Portugués de finales del XV y principios del XVI, que también (a la vista está) escribió en castellano.

Reflexión final:

Dicen, y dicen bien, que todo o casi todo está en internet. Por ejemplo, los dos poemas que traigo a colación. Y las biografías de los dos poetas. Estrictamente hablando, no sería necesario recordarlos: están en internet.

Obviamente, esa afirmación es verdadera, pero el corolario implícito es más falso que Judas. No es cierto que no haga falta aprender o memorizar porque todo esté en internet. Si no supiera de Gutierre de Cetina, si no recordara algunos versos del poema de Gil Vicente, jamás habría encontrado los poemas. Estos, por lo que a mí respecta, como si nunca hubieran existido.

Jamás buscaré en internet datos de un país del que nunca he oído hablar, o de un animal o planta o estrella o dios griego o artista o cualquier cosa. 

La vastedad de internet la da mi conocimiento sin internet. Cuanto más cosas sepa yo sin internet, más sabré con internet. Y no importa lo mucho que haya en internet si no sé apenas nada sin internet.

Así que la afirmación "en internet está todo" es falsa por incompleta. Debería decirse "en internet está todo lo que esté en mi cabeza". Y no es un argumento a favor de la no necesidad de aprender algo, sino todo lo contrario. 

 

 

Víctor Jara - Juan Sintierra