Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2025

Los billetes de euro (y II)

¿Hizo la lista de la entrada anterior?

A ver en cuántos coincidimos.

 

 

El billete de 5 euros es para...

 


Dante Alighieri, Italia.

 

El billete de 10 euros es para...

 


Fernando de Magallanes, Portugal.

 

El billete de 20 euros es para...

 


Miguel de Cervantes, España.

 

El billete de 50 euros es para...

 


Rembrandt, Holanda (Rembrandt se llamaba en realidad Rembrandt Harmenszoon van Rijn pero su apellido no ha pasado a la Historia).

 

El billete de 100 euros es para...

 


Antoine Lavoisier, Francia.

 

El billete de 200 euros es para...


 

Wolfang Amadeus Mozart, Austria.

 

Y el billete de 500 euros es para...


 

Ludwig van Beethoven, Alemania.

 

 

Felicidades a los ganadores.

 

Por cierto, si hubiera incluido en la lista a Grecia, éste habría sido su representante:

 



Sócrates. 

 

 

 

Nota final: sí, como representante de Francia podría haber elegido a Moliére, a Montesquieu, a Rousseau,... Pero quería un científico. Y Lavoisier es de los más grandes.

lunes, 24 de marzo de 2025

Los billetes de euro (I)

Once fueron los países de la primera tanda que adoptó el euro: Alemania, Austria, España, Francia, Finlandia, Irlanda, Italia, Portugal y el BENELUX. Esto ocurrió en 1999, que fue cuando apareció el euro (como moneda ficticia, aún no física). Antes de la aparición física en el 2002 se unió Grecia, en el 2001, pero no es un país fundador. Y con posterioridad se han unido Eslovenia, Eslovaquia, Malta, Chipre, Croacia, Estonia, Letonia y Lituania. Sí, ya sé que ha bajado el nivel y que quizá los socios fundadores no tenían en mente a esos países cuando pensaban en nuevos socios, pero hoy no quiero discutir.

Hoy traigo una pregunta: si en vez de los insípidos puentes que ilustran los billetes se hubieran empleado rostros de europeos ilustres (como se acostumbraba a hacer en España), ¿qué europeos serían? 

Éstas serían las reglas:

En primer lugar, hay 7 billetes: de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500. El de 500 ya no se hace, pero sigue siendo de curso legal y además se hizo.

En segundo lugar, el criterio de selección es que han de ser europeos que hayan hecho una importante contribución a aquello que llamamos civilización occidental (la nuestra). Y, además, que no generen rechazo: eso descarta a grandes guerreros de un país (que normalmente es a costa de otro país europeo), políticos y líderes religiosos (unos rechazarian a Lutero, otros a San Ignacio de Loyola). 

Un criterio adicional es que los nosotros han de ser de originales de los países fundadores; todo lo más, Grecia podría tener alguna opción, pero los otros llegaron cuando se habían definido ya los billetes, se siente. 

Y sólo un representante por país. Un país no puede tener dos representantes.

En la medida de lo posible, el representante ha de tener un rostro (real o atribuido) reconocible por la mayoría de los europeos cultos.

Dado que tenemos europeos de sobra, estas condiciones no son nada restrictivas. 

Piense el lector a quiénes habría incluido. Yo, mañana, diré mi selección.

Como criterio adicional, la asignación de valores la haré por antigüedad: el que tenga una fecha de nacimiento anterior a otro tendrá un billete de inferior valor.

 

domingo, 16 de marzo de 2025

¿Una señora con un hombre muerto?

https://www.youtube.com/watch?v=Whhr1SlIrdI 

 

 

Han coincidido estos días dos artículos de periódico que han causado cierto revuelo (tampoco hay que pasarse, y además sólo en círculos reducidos).

El primero de los artículos se publicó en el diario El país, un artículo de Ana Iris Simón (elpais.com/opinion/2025-03-08/senora...); la parte más jugosa es el arranque:

«Hace unas semanas, una profesora de secundaria me contó que puso la imagen de una Piedad en un examen y un chaval la nombró como “señora con hombre muerto en brazos”».

Aunque la autora es una chica joven, nació en 1991, se asombra y lamenta de la falta de cultura general que es ya la norma, y abre la puerta a considerar que quizás los de izquierdas se han excedido un poco con su anticatolicismo que, alega en su defensa, le vino heredado: a ella la criaron así.

Y termina el artículo:

«Y aunque no sé quiénes son los padres del chaval que respondió en aquel examen "señora con hombre muerto en brazos", sí que sospecho que dejar cualquier formación en cristianismo fuera de la escuela a quien más perjudica es a los hijos de la clase obrera. Porque las clases media y alta ilustradas siempre van a tener los recursos para que sus hijos sepan qué están viendo cuando vayan al Museo del Prado y se pongan delante del Cristo de Velázquez». 

¿Y ahora se dan cuenta? Aunque, por otro lado, a ella no le funcionó esa desprogramación: alardea de ser hija de clase obrera, pero también de su extenso conocimiento de la literatura clásica y de reconocer la escena de la Piedad y qué representa el señor crucificado que pintó Velázquez. ¿Será que ella es una excepción? Será.

El problema de la instrucción de las generaciones que nos siguen es que su instrucción depende de la nuestra, y no es nuestro problema: nosotros ya fuimos instruidos. Que las demás personas, los más jóvenes que nosotros, no sepan apreciar a Pergolesi no nos afecta a nosotros, que sí sabemos: es un problema de ellos, pero como además ellos no saben que se están perdiendo apreciar a Pergolesi, pues viven felices. ¿Quién tiene un problema? Ellos, tampoco. Y Pergolesi murió hace 300 años, a él nuestras cuitas ya no le afectan.

Eso sí, bienvenidos sean los de izquierda que por fin se caigan del guindo. Lástima que para darse cuenta hayan tenido que experimentar los fracasos en sus propios hijos, como si no se les hubiera advertido del error que estaban cometiendo.


A pesar de todo, lo confieso, me intriga qué deben pensar estas personas cuando contemplan, qué sé yo, la salida de La Piedad de San Cayetano un Jueves Santo a las 12 de la noche. ¿Cómo nos deben considerar? ¿Como si fuéramos primitivos adorando a nuestros dioses? ¿Miembros de un culto esotérico cuyos arcanos desconocen? Y también: ¿qué deben de pensar de lo que es creer en Dios si no creen en ningún dios? ¿O tal vez desearían haber sido enseñados en, por lo menos, el contenido de la religión católica y su simbología?

El segundo artículo periodístico es una entrevista publicada en La voz de Galicia a Nieves Argibay,  orientadora escolar. 

Foto que acompaña la entrevista: lavozdegalicia.es

¿Y qué dijo, la señora Argibay, que haya llamado la atención? Pues que no hay que corregir los exámenes con un boli rojo. Y cito:
«Hay estudios que dicen que el color rojo provoca una ansiedad al alumnado, porque siempre se asocia con lo que ha hecho mal. Es como un impacto emocional que repercute en el alumno de forma negativa, por lo que se recomienda utilizar otro tipo de colores, y la verdad es que tenemos muchos para usar».

Lo que tiene que hacer el profesor, según la orientadora, es no solo no resaltar lo que el alumno ha hecho mal sino resaltar además lo que ha hecho bien y animarle:

—Lo que normalmente aconsejamos desde el departamento de orientación es que se haga una corrección lo más constructiva posible en la que podamos hacer hincapié en lo que se ha hecho bien y en qué podemos mejorar. Es decir, no solo indicar lo que está mal o evitar comentarios del tipo «no tienes ni idea». Lo adecuado es una corrección en la que el alumno vea la aportación del profesor como una recomendación para seguir creciendo y mejorando. Yo siempre aconsejo al equipo docente que haga aportaciones como, por ejemplo: «Te ha faltado indicar esta fecha, pero el argumento está genial» o «sigue así, muy buena reflexión», lo que sea. Entonces, yo más que recriminar un color, reivindico que hagamos uso de correcciones con un feedback más constructivo.
¿Y qué colores sugiere la señora que se utilice en la corrección? Colores pastel.

Quizá la señora Ana Iris Simón podría aconsejarle a la señora Argibay que si los mismos que le advirtieron a ella que no educar en la cultura católica iba a generar carencias culturales que lamentaría opinan que la opinión de la señora Argibay es una chorrada como un piano pero que además es un camino muy peligroso porque están formando personas de cristal, tal vez la señora Argibay debiera hacerles caso.

Yo, la verdad, cuando leí la entrevista pensé en los pobres maestros: si ya tienen carga burocrática y corregir exámenes es un trabajo agotador, hacerlo además como quiere la orientadora, añadiendo comentarios escritos para cada alumno y explicándole de forma positiva y alentadora los errores que cometió, pues qué quieren que les diga. Que en el pecado de haber dado cancha a pedabobas como esta mujer tienen la penitencia.

Claro que, como carecen de cultura católica, dudo que entiendan qué quiero decir. 

 

 

The Dream Academy - Life in a northern town

viernes, 7 de marzo de 2025

A propósito de Uno, dos, tres

https://www.youtube.com/watch?v=oaalq3RYAyw 

 

 

En la anterior entrada escribí sobre la película Uno, dos, tres, de 1961, dirigida por Billy Wilder y protagonizada por James Cagney.

Escribí que la película es genial, y me paré ahí. Podría haber continuado: la película es desternillante, los diálogos son agudísimos y las réplicas continuas, disparan con bala (en sentido figurado, no hay violencia) contra todo, las puyas son constantes, las indirectas y las referencias cruzadas, los actores interpretan excelentemente (aunque para mí Horst Buchholz es el jovencito de Los 7 magníficos y me es difícil sacarlo de ahí; pero su alemán es magnífico: como para no serlo, siendo de hecho berlinés),... Decía el otro día que la escena de la tortura es en alemán, y también se habla alemán en algunas otras, pero mi alemán es bastante básico y no tuve problemas para seguir los diálogos, no digo ya lo que pasa; por lo tanto, no puede aducirse que se hable alemán para no verla. Cuando uno la ve comprende que se digan tantas maravillas de Billy Wilder, y la sensación que se deja es que ya no se hacen películas como ésta.

De verdad, es una película inmejorable.

Y, sin embargo, cuesta imaginar a un menor de 50 años, y menos aún de 40, que quiera verla (salvo que sea un estudioso del cine, claro está). 

Pero esta reticencia no se la podemos achacar a esta película en concreto. Se produce con todas las películas en general. El otro día pensaba qué películas antiguas ven los jóvenes todavía, y de los años 70 me viene a la mente La guerra de las galaxias y Grease, pero es que de las décadas anteriores me cuesta creer que alguna (fuera de las de dibujos animados de Disney) sea todavía visionable.

Lo cual me parece terrible.

Pero no sé porqué sucede. No sé por qué los jóvenes no ven las películas anteriores a su época, no les dan ninguna oportunidad, no hacen un esfuerzo. Este tema ya lo traté en esta entrada, pero es que me sigue asombrando.

Se sabe que la cultura romana decayó durante los siglos del imperio: que cada vez eran menos maravillosos, que lo que sabían construir en el siglo I d.C. no lo sabían construir en el V d.C., que sus escritores eran cada vez peores, que las técnicas que dominaban eran cada vez más chapuceras, y uno puede preguntarse cómo puede ser que las técnicas decaigan y se pierdan y no se sepa hacer lo que antaño se hacía. Pues lo estamos viendo hoy mismo, con el cine. Cuando faltemos los últimos que esas películas las vemos o vimos con normalidad, tendrán la misma popularidad que las serranillas. A efectos prácticos, se habrá perdido. Así se pierde la cultura y el conocimiento general. 

Aquello ocurrió ante sus ojos, y no se dieron cuenta. Ante los nuestros, tampoco nosotros.

 

 

Sammy Davis Jr - I gotta be me

lunes, 30 de diciembre de 2024

Hércules limpió los establos de Augías

https://www.youtube.com/watch?v=9n3A_-HRFfc 

 

 

La Navidad llegó a mi casa con la cocina en perfecto estado de revista, como si fuera a ganar un concurso de exposición. Entonces entró el batallón cocinador, en el que yo, por amor a la Humanidad, no participo, y preparó unos manjares deliciosos. Mi tarea, propia de mi sexo y condición, era recoger la cocina. Y a fe mía que lo hice.

Al principio. Luego, no sé bien la causa (¿quizás los manjares?) fui rebajando el nivel. Y rebajando, y rebajando...

Hasta que la cosa no se pudo postergar más y, ante las amenazas de mis vecinos de denunciarnos a Sanidad, tuve que volver a limpiarla.

Cuando se tiene que recoger una cocina en la que se amontona la vajilla (parte de la cual ha de fregarse a mano) y restos de todo tipo, en la que no se ve un centímetro cuadrado de encimera libre y las ollas sucias se apilan encima de las sartenes aún más sucias, se debe empezar por la basura: llenar la bolsa de basura, cambiarla por otra y seguir llenándola. Pues bien, en ésas estaba cuando pensé que me sentía como Hércules limpiando los establos de Augías (nota: no recordaba bien el nombre del propietario, sabía que era algo así como 'Aurías'; el nombre exacto se lo he preguntado a mi IA). Los susodichos establos, que sin duda debían ser inmensos, llevaban años sin limpiarse y la cantidad de estiércol sería gigantesca: me imagino que el mismo hedor debía de ser tan pestilente que nadie podría soportarlo, hasta el punto de que como una pescadilla que se mordía la cola impediría a ninguna brigada de limpieza acercarse. El caso es que así me sentía yo.

Entonces me dí cuenta que este pensamiento lo podría compartir con cada vez menos personas, pues la referencia a los establos de Augías no sería entendida aunque especificara que era uno de los 12 trabajos de Hércules. Y es que las personas que se suponen cultas (ingenieros, arquitectos,...) que produce hoy en día nuestra sociedad llegan sin ese conocimiento: no es básico para ejercer su profesión. De hecho, es un conocimiento que nuestra sociedad actual desprecia, nunca veo referencias a la mitología griega fuera de círculos especializados. A los que ya lo tenemos (nos llegó en nuestra infancia o mocedad) nos parece inconcebible, nos cuesta creerlo, pero cuando hablo con arquitectos o ingenieros treintañeros o veinteañeros me doy cuenta que de historia antigua no tienen ni noticia. Y de mitología, sólo los datos principales y algún detalle suelto. Que Hércules tuvo que realizar 12 trabajos estoy seguro de que lo ignoran, no digamos ya que uno fue limpiar los establos de Augías.

Pero esto no solo pasa con la mitología griega. Hay mucho conocimiento 'inútil' que antaño se, diré, compartía, y ya no. Ahora se desprecia, me da la sensación.

Yo no creo que esto sea provechoso. No creo que se les haya hecho ningún bien (a las generaciones a las que ya no se lo enseñamos) hurtándoselo (pues tal cosa es el ocultarles ese conocimiento). Aunque ellos ignoren que les hemos condenado a esa privación.

En fin, termina el año 2024 d.C. En breve empezará el 2025 (d.C.) y antes de que nos demos cuenta estará también terminándose, tempus fugit. ¿Mi deseo para este año que empieza? Que todos nos hagamos un favor a nosotros mismos e intentemos recuperar parte de ese conocimiento antiguo, otrora reverenciado y hoy burlado. Para que cuando a finales del año que viene tengamos que volver a recoger la cocina tras un puente navideño nos sintamos como Hércules limpiando los establos de Augías pero al menos podamos decírselo a los demás.

 

Feliz Año Nuevo.

 

 

Cher - If I could back time

 

lunes, 25 de noviembre de 2024

Otro test de cultura general

https://www.youtube.com/watch?v=EWcO2YnWouc 

 

 

Hace tiempo que no planteaba ninguno, así que aquí presento otro test de cultura general: a ver qué tal les sale. Recalco que es de cultura general, porque todo son preguntas que aprendí en el colegio, y no en el curso preuniversitario (salvo la 9ª).

 

Diez preguntas:

1) La guerra del Peloponeso enfrentó a:

    a: Persas contra atenienses

    b: Espartanos contra atenienses

    c: Tebanos contra atenienses

    d: Romanos contra atenienses

2) El símbolo químico del oro es:

    a: Oo

    b: Or

    c: Go

    d: Au

3) Un serventesio es:

    a: Un tipo de estrofa

    b: Un tipo de metáfora

    c: Un recurso argumental

    d: Una composición musical

4) Hablando de música, Lully era:

    a: Alemán

    b: Austriaco

    c: Inglés

    d: Francés

5) San Martín de Tours, en Frómista, es una hermosa iglesia de estilo:

    a: Visigótico

    b: Prerrománico

    c: Románico

    d: Gótico 

6) La circulación menor de la sangre la descubrió:

    a: William Harvey

    b: Juan Calvino

    c: Ulrico Zuinglio

    d: Miguel Servet

7) Si no sé qué número hay que elevar a la é-sima potencia para obtener x, la operación que he de hacer es:

    aa=ex (a es e elevado a x)

    b: a=xe (a es x elevado a e)

    c: a=e­x (a es raiz ésima de x)

    d: a=logex (a es logaritmo base e de x)

8) Según la teoría de Weneger, Europa y América del Norte se separan al año:

    a: Milímetros

    b: Centímetros

    c: Decímetros

    d: Metros

9) Santo Tomás de Aquino formuló una serie de argumentos para demostrar la existencia de Dios, denominadas "vías". ¿Cuántas fueron?

    a: 3

    b: 5

    c: 6

    d: 7

10) Para terminar, y ya que estamos con temas religiosos, ¿cuáles son las tres virtudes teologales? 

    a: Fe, esperanza y caridad

    b: Fe, misericordia y templanza

    c: Prudencia, sabiduría y templanza

    d: No son tres, son cinco: fe, misericordia, caridad, prudencia y templanza.


Todas las preguntas las estudié en mi etapa escolar, lo digo porque la teoría de Weneger se denomina ahora "tectónica de placas". Weneger es de principios del siglo XX, tenía los medios que tenía y la ciencia sabía lo que sabía, con lo que su teoría era equivocada en algunos aspectos. La tecnónica de placas recoge su esencia, pero ahora ya no hay deriva de continentes sino movimientos de placas tectónicas; para el hombre común, tanto da una cosa como la otra.

Vamos a por las respuestas correctas: son  b, d, a, d, c, d, c, b, b, a. ¿Cuántas ha acertado?

Como chascarrillo, la circulación menor es la que existe entre el corazón y los pulmones, mientras que la mayor es entre el corazón y el resto del cuerpo. William Harvey descubrió la circulación mayor, pero el verdadero hito fue responsabilidad de Miguel Servet 70 años antes: piensen que antes de Servet no se sabía nada, sólo que había sangre, pulmones y corazón y que todo era muy necesario para la vida, pero no se sabía ninguna relación. La circulación menor lo que hacía, según Servet, era purificar la sangre. Calvino lo mando quemar en la hoguera por hereje. Tal vez esa idea era, para él, herética.

La pregunta sobre Weneger hay que entenderla de buena fe. La separación entre América del Norte y Europa podemos decir que ronda los entre 3 cm al año, no es fácil de medir. Cierto que 3 cm son 30 mm y 0,3 decímetros, pero la respuesta es del orden de centímetros, no se discute milímetro arriba o milímetro abajo. Por cierto: ¿es mucho? 3 cm al año suponen, en un siglo, unos 3 metros. En 100.000 años se habrán separado 3 km; dado que la distancia actual entre Finisterre y los EE.UU. es de unos 5.000 km, pues a mí no me parece muy rápido. Si siguieran así, en 100 millones de años algo sí que se notaría, pero yo no me preocuparía demasiado.




Mariza - A gente da minha terra

lunes, 29 de enero de 2024

Ese país imaginario

https://www.youtube.com/watch?v=UIfiaF-tn6I 

 

 

El pasado 30 de diciembre, el Diario de Tarragona publicaba la siguiente carta de un lector:



Carta que traduzco así:

La boca de Miriam Nogueras

Leo la carta que le ha dirigido José Ángel Passolas Soberon, 'La boca de Miriam Nogueras', escribiendo: «Cuando el odio y el sectarismo se juntan, se forma la bomba». En desacuerdo le solicito la publicación de la respuesta. No es ni odio ni sectarismo. Es la respuesta al maltrato que Cataluña ha recibido durante siglos: lengua, déficit fiscal, bombardeos cada 50 años a Barcelona y el ataque a la idiosincrasia diferente de la española. El Sr. Passolas no conocerá el Decreto de Nueva Planta firmado por Felipe V, el año 1717, cuando destruyó el primer Parlamento democratico de Europa creado en  el siglo XIII y su gobierno, prohibiendo la lengua y desposeyendo de las leyes que habían regido durante siglos. Un santanderino de pro, nacido en Gandesa y amigo mío, Antoni Altadill, catedratico y presidente de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, se lo explicaría. Siempre comentaba que desde el norte de España conquistaron los territorios de los árabes de cara al sur. Cataluña, país europeo, nacido el año 799, proviene del Imperio Carolingio. Tenemos bases diferentes y España ha impuesto la lengua, las leyes y ha ganado las guerras. ¡No es odio; es desacuerdo con el maltrato!

Anton Monner

Gandesa

Y se hizo el silencio. Todo el mundo meditó lo que acababa de pasar. El retrato que ha hecho una persona de sí misma.

Dejemos de lado que su gran amigo Antoni (yo más creo que Antonio, pero da igual) no figura en la relación histórica que la Confederación Hidrográfica del Cantábrico proporciona en su web (https.../presidentes-y-jefes-de-unidad) sino como jefe de la oficina de planificación hidrológica: no tiene importancia y este pecadillo venial le puede pasar a cualquiera. Lo que nos asombra es que el sr. Monner cree sinceramente lo que dice. Y que, se infiere, fruto de ese entendimiento, él odia a España siquiera por reciprocidad.

Cuesta entender fuera de España a algunos catalanes, como el sr. Monner. Cuesta, porque no se sabe que esos catalanes, como el sr. Monner, por la razón que sea creen que la Historia fue así y las motivaciones de lo que creen que pasó fueron las que creen.

Y lo peor es que en Cataluña se sigue enseñando en muchas escuelas esta doctrina. La tesis del sr. Monner es la tesis oficial aquí, lo que propala el Gobierno autonómico y ese gran ejército de lacayos suyos sin mente que, como quedó patente en los sucesos del 2017, son la mayoría de los directores de escuelas e institutos públicos de las provincias catalanas.

En fin, yo no sé qué se ha de hacer en estos casos. ¿Desprogramarle el cerebro? ¿Tratarle como a un loco, ignorarle? ¿Decirle que se vaya a freir espárragos? ¿Expulsarles de España? 



Little Big Town - Next to you


miércoles, 27 de diciembre de 2023

Mis versículos favoritos XX: el plato de lentejas

https://www.youtube.com/watch?v=RV9jIle7Gl0 

 

 

Leo un artículo en prensa y hace referencia al plato de lentejas. Los que entienden la referencia y son conscientes de la situación política actual no necesitan más pistas sobre el sentido del artículo, pero... ¿sabe todo el mundo qué es lo del plato de lentejas?

Me temo que no. Igual que hay muchos españolitos de a pie que no saben quién fue Julio César, estoy seguro de que hay muchos más que desconocen la historia del plato de lentejas. Y esto me parece terrible, porque estamos hablando de nuestra cultura. Una cultura que hemos decidido desconocer porque es de raíces cristianas (judeocristianas, en este caso), y lo cristiano no es progre, es de fachas. Es de extrema derecha; por lo tanto saber el origen de la expresión "por un plato de lentejas" también es de extrema derecha. El verdadero progre no ha de conocer el origen del plato de lentejas, de hecho si es un progre pata negra no ha ni de conocer la expresión.

Y eso que, caray, no es tan difícil. Pero es un tema de cultura general. Habría que explicar quiénes eran Isaac, Esaú y Jacob, la historia de la familia y su importancia, el libro del Génesis, qué es la Biblia. Todo ello de extrema derecha cuando no de derecha extrema. 

¿Nos parece bien? El último informe PISA habla del retroceso importante del nivel de los muchachos en comprensión lectora, en ciencias y en matemáticas. No investiga PISA lo que es o debería ser cultura general, los mitos e ideas que conforman nuestra sociedad desde tiempos remotos, los nombres de las personas más significativas de nuestro pasado. Al final, limando nuestros conocimientos, anulando nuestras tradiciones, reduciendo todo lo que nos hace diferentes y especiales, terminaremos viviendo, todos, en el prototípico suburbio norteamericano de las series, comprando en los centros comerciales y en las mismas franquicias que encontraremos allá donde fuéremos, celebrando las mismas fiestas americanas a las que no les encontramos sentido pero son cool, y asombrándonos de viajar a Europa.

 

 

Se cuenta en el libro del Génesis que Isaac, el hijo de Abraham, tuvo dos hijos. El mayor se llamaba Esaú y era, digamos, todo testosterona. El pequeño era Jacob, y la antítesis de su hermano. Esaú era el favorito de su padre, y Jacob el de su madre. Curiosamente, los dos hermanos eran mellizos, pero el que primero salió fue Esau y el segundo Jacob, "agarrando con su mano el talón de Esaú" (Gen 25, 26). Esaú fue cazador, Jacob beduino. Siempre estuvieron a la greña: los descendientes de Esaú fueron los edomitas, con los que se estuvieron partiendo el careto los israelitas (más adelante Jacob cambiará su nombre por Israel) durante siglos, pero puede que el origen del relato fuera un ancestral y antropológico choque entre los cazadores y los pastores recolectores, seguramente en una época en la que en Palestina coexistían ambos estilos de vida.

De los dos, el que pasó a la historia fue Jacob, al igual que a la larga se se impusieron los pastores y recolectores a los nómadas y cazadores, pero a mí me llama la atención un rasgo curioso: Jacob era, podría decirse, un canalla de tomo y lomo. No era, desde luego, un santo varón como su padre Isaac ni muchísimo menos el modelo de santidad que fue Abraham, sino que era un pillo redomado. Luego resultó una buena persona, pero en los años en los que tuvo que salir adelante aprovechó todas las oportunidades que tuvo.

Entre ellas, la historia de las lentejas:

Un día que Jacob estaba preparando un potaje, llegó Esaú del campo, agotado. Esaú dijo a Jacob: «Dame un bocado de ese potaje rojo, pues estoy agotado». Por eso se lo llamó Edom. Jacob respondió: «Véndeme ahora mismo tus derechos de primogenitura». Esaú replicó: «Estoy a punto de morir, ¿de qué me sirve la primogenitura?». Jacob le dijo: «Júramelo ahora mismo». Él se lo juró, y vendió a Jacob su derecho de primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y potaje de lentejas. El comió y bebió; luego se levantó y se fue. Así menospreció Esaú sus derechos de primogenitura.

Gen 25, 28-34

Ya está, no tiene más complicación. Un relato antiquísimo, pasado por un redactado religioso, que nos habla de nómadas y sedentarios. Esaú, se nos cuenta antes de este fragmento, era un cazador, Jacob un "hombre de tienda". Fácil es imaginar que Esaú un día saldría de caza y que la expedición resultaría infructuosa y agotadora, y que al regresar al campamento se encontraría a Jacob disfrutando de las comodidades del mismo, con la pitanza preparada. Es algo que sin duda le ocurriría muchas más veces a los cazadores que a los pastores y recolectores: si cazan, comen mejor, pero si no cazan les toca ayunar. Y sin duda en el momento del relato Esaú llevaba mucho ayuno encima. Algo que no conmovió a su hermano mellizo, al contrario.

Esaú renunció a sus derechos de primogenitura a cambio de un plato de lentejas. ¿Cabe en alguien tamaña estupidez? Pues sí, porque esta escena se repite más veces de las que creeríamos. Es cuestión de la inteligencia de cada uno saber en qué lado del trato está.

 

 

W. A. Mozart - KV317 Misa de coronación: Kyrie

 

viernes, 1 de diciembre de 2023

Tres efemérides III: Jonathan Swift

https://www.youtube.com/watch?v=ahGxiSV_LH0 

 

 

La tercera efemérides es el nacimiento de Jonathan Swift, que nació en Dublín el 30 de noviembre de 1667

La vida del escritor inglés Jonathan Swift no resultó fácil: nació al poco tiempo de morir su padre, y se educó gracias a la generosidad de dos de sus tíos porque su madre se marchó a Inglaterra dejándole con ellos. Con ayuda de sus tíos, se buscó la vida: realizó estudios eclesiásticos, fue secretario de un noble inglés, en cuya biblioteca adquirió la mayor parte de su cultura, y participó en la política británica de su época. Imagino que fue ese batallar constante para salir adelante lo que le dio su ácida visión de la sociedad; ya en sus primeros escritos dio muestras evidentes de su hiriente sentido satírico y de la violencia que puede destilar su pluma, a veces bajo la apariencia más inocente, pero la importancia de Swift es por su obra cumbre, sin duda Los viajes de Gulliver

Gulliver, el protagonista viaja primero a Liliput, un país en miniatura - de ahí la palabra liliputiense-; a continuación, a Brobdingnag, donde todo tiene unas dimensiones enormes; pasa después a Laputa, la isla voladora en la que habitan sabios grotescos y mentirosos y también hombres inmortales (lo que, según son explica Swift, es una maldición, no una bendición); y finalmente conoce el país de los Houyhnhnm, donde los buenos y virtuosos caballos tienen sometidos a unos animales repugnantes y degenerados: los hombres, a los que denominan yahoos (sí, el nombre del famoso buscador de los primeros años de internet).

Las terribles peripecias de Gulliver en los cuatro países que visita a lo largo de sus viajes forman una obra satírica, pero una obra satírica destinada a poner de manifiesto la irracionalidad, la estulticia y la injusticia de algunas organizaciones humanas, y a defender la necesidad de que cambien. Se trata de una obra que, en su versión íntegra, es demoledora y revolucionaria, aunque en algunas ediciones Swift sacrificó su mordacidad y simplificó su relato convirtiéndolo en una apasionante novela de aventuras. Personalmente, recomiendo a todo el mundo que la lea. Sí, ya sé que es una obra del siglo XVIII, pero a diferencia de las obras españolas clásicas, éstas nos llegan traducidas. Y el traductor no sólo cambia el idioma, sino también las expresiones, la gramática, y eso hace que nos sea fácil leerla. Es como alguna versión moderna que se ha hecho del Quijote, bajo la premisa de que siendo un texto de 1605 necesita una "traducción" al español del siglo XXI para que el español del siglo XXI la entienda al leerla. Una lógica que entiendo, por supuesto, pero me causa cierta tristeza el que se acepte que un español del siglo XXI no pueda leer y disfrutar un texto de 1605 tal cual se escribió (no como manuscrito, claro está).

Se acercan las fiestas navideñas. Regale Los viajes de Gulliver.

 

 

 

Blondie - Denis 

jueves, 30 de noviembre de 2023

Tres efemérides II: Horacio

https://www.youtube.com/watch?v=Rc78j1yICps 

 

La palabra dicha no puede ser borrada. (Horacio)


Cuando yo era chaval, los curas de mi colegio albergaron a un cura polaco. ¿Cómo se entendían? En latín. Cuando yo era chaval, todos los curas - el polaco también- sabían latín. 

Cuando yo era chaval, los curas sabían latín; la población en general no. Nuestros mayores habían estudiado latín, claro, mi padre tuvo 7 años de latín en la escuela, pero no alcanzaban el dominio de generaciones anteriores. De 100 ó 150 años antes, no me extrañaría que las personas cultas de 1850 sí pudieran hablar en latín con cierta fluidez. A mí, por supuesto, no me llegó el interés por el latín de la época de mi padre (en librerías de lance he encontrado manuales escolares de la época que ¡caray!), pero por alguna razón estudié que los principales nombres de la literatura latina eran Virgilio, Ovidio y Horacio. Supongo que sería por, entre otras cosas, lo canónico de su latín: es curioso que los tres fueran coetáneos. Con el tiempo, ya mayor, supe de otros: Salustio, Suetonio, Marcial, Plauto, etc. Pero los nombres de pequeño eran esos. No sé los nombres que habrán estudiado los jóvenes hoy en día, y no me extrañaría que la lista se redujera a ninguno. Eso no significa que los jóvenes de hoy en día no hayan estudiado los datos fundamentales de la civilización romana (nadie estudia autores cartagineses), pero da que pensar acerca de la formación que estamos dando a nuestros menores.

Pero centrémonos en Horacio, porque el 27 de noviembre fue el aniversario de su muerte.

Para empezar, se llamaba Quintus Horatius Flaccus, pero todos le llamamos Horacio. Comprensible. Su padre era un liberto (un antiguo esclavo manumitido), que poseía un pequeño trozo de tierra, y su mayor deseo era que su hijo llegara a ser un ciudadano culto, instruido y virtuoso. Para cumplir su deseo, se trasladó a Roma, y allí Horacio supo sacar provecho de los sacrificios paternos, y a los veinte años fue a Atenas para completar su instrucción. 

De regreso a Roma se vio obligado a ganarse la vida como escribano. La necesidad le hizo audaz, y compuso sus primeros versos, los cuales le introdujeron en los medios literarios. Así fue como trabó amistad con Virgilio y, a través de éste, con Mecenas. En aquella época mecenas no significaba "protector de los artistas", sino que era el nombre de un patricio romano muy rico, que le regaló a Horacio una villa donde éste llevó una existencia tranquila y sin agobios económicos. Allí pudo dedicar todo su tiempo a escribir, y de esta historia surge la palabra mecenas y su significado. Por si no lo sabían.

Horacio tenía una filosofía de la vida basada en el justo medio de las cosas. El emperador Augusto le ofreció ser su secretario particular, pero rechazó la oferta: prefería la paz de su villa, sus escritos y sus amigos. Mecenas, claro, pero es que Horacio no tenía deseos de poder o de riquezas.

El poeta murió el 27 de noviembre del año 8 antes de Cristo, pocos días después que Mecenas. El emperador, que sabía del afecto que unía a ambos hombres, mandó que fueran enterrados uno al lado del otro, en el Esquilino. Dentro, por tanto, de las murallas de la ciudad.

No estoy versado en Horacio. Ni en Ovidio, ni en Virgilio. Empecé la Eneida (no en latín, por descontado), pero no la pude terminar: me pareció demasiado pedante, comparada con Homero. Pero eso no quita para que no sepa que Ovidio escribió el Ars amandi, y que recuerde los nombres de estos tres grandes. Cultura general, el nivel de cultura general que se entendía como imprescindible cuando yo era chico. Ahora... no sé. Creo que la cultura general que se considera imprescindible ahora es de menor nivel que en mis años mozos. No sé si porque los poderes consideran que no es necesario un nivel como el de entonces o porque no se considera adecuado tener que hacer el esfuerzo necesario. Sea lo que sea, es un signo de estos tiempos. Deberíamos reflexionar sobre ello, y por eso aprovecho la efemérides de Horacio para sacar el tema a colación. 

 

 

Por cierto: Horacio fue el autor de la famosa frase Carpe diem. Quizá les suene.

 

 

 

Enya - Cursum Perficio 

martes, 27 de junio de 2023

Números romanos

https://www.youtube.com/watch?v=x38SI_1nA0s 

 

 

He leído hace unos días que en Suecia han decidido dar marcha atrás en eso de la digitalización de la enseñanza. Que no, que en las escuelas los niños han de leer libros de papel y escribir a mano. Ni tabletas, ni ordenadores ni gaitas. Vuelven los libros de texto y, por supuesto, el memorizar los contenidos. La marcha atrás parece que se ha decidido porque se han dado cuenta de que los jóvenes están teniendo una menor capacidad de comprensión. Que no saben leer y que su capacidad de comprender lo leído está por los suelos, que no consiguen memorizar y que no consiguen mantener la atención. Y se ha perdido la escritura a mano, lo que puede parecer baladí pero resulta que es clave para todos los demás conocimientos (y muchos más).

Es el momento en que alguien recuerda que en Silicon Valley los de las grandes tecnológicas digitales están llevando a sus hijos a escuelas "analógicas", en las que lo digital no entra en absoluto. No quieren tabletas, internet, pantallas y buscadores para sus hijos. Vaya. ¿Y hasta ahora nadie se preguntaba el porqué?

Pues resulta que los suecos sí. Y han llegado a las mismas conclusiones. Tanta herramienta capaz de pensar por nosotros, de realizar múltiples tareas mucho mejor y todo eso, en la práctica se convierte en una debacle mental, una trituración de cerebros. En los niños y los adolescentes, una hecatombe en la que ellos son los bueyes y los dioses lo digital, internet y los cachivaches con pantallas.

Salvo en España, claro. Aquí no nos ha pasado eso que dicen que pasa: nuestros alumnos han obtenido las mejores notas históricas tras el bachillerato, con sobresalientes en porcentajes inauditos; el porcentaje de aprobados en las pruebas de acceso a la selectividad supera el 98% en algunas provincias y las notas en esas pruebas superan de media más del 10, y no me cabe duda que en los próximos años, con la introducción de ChatGPT, el 95% obtendrá matrícula de honor, cracks que somos. Además, tenemos una tasa de universitarios entre nuestros jóvenes de las mejores, si no la mejor, de Europa... Es evidente: o aquí aún no ha llegado la digitalización a las escuelas, o la estamos sabiendo integrar correctamente, o eso que cuentan son patrañas.

Lo que me cuesta entender es el porqué de eliminar, en España, los números romanos del temario de Primaria. Vox tampoco lo entendió, y el año pasado registró una pregunta al Gobierno de Sánchez en este sentido. La respuesta del Gobierno fue, más o menos: «No se ha incluido el sistema romano de numeración puesto que presenta serias dudas en cuanto a su contribución al sentido matemático». Los números romanos no tienen sentido matemático porque «no se pueden usar para estimar y aproximar, componer y descomponer números, buscar relaciones y patrones en los números, usar diferentes niveles de precisión,no permiten realizar operaciones aritméticas de forma operativa, además de no incluir (sic)» (el párrafo termina de esta forma). En su respuesta, el Gobierno añade que quizá los números romanos puedan tener lugar en otras materias: «Puesto que el conocimiento del legado cultural derivado del Imperio Romano es fundamental, en especial en España, el currículo no excluye que se puedan estudiar los números romanos, como elemento cultural, en otras áreas de la Educación Primaria». Lo que, como todo el mundo sabe, es garantía de que los maestros los van a enseñar. En clase de gimnasia o manualidades, seguramente.

Yo... no sé qué responder. Soy una persona ya mayor, digamos del pleistoceno, y sí me enseñaron los números romanos cuando era pequeñito, 6 ó 7 años. Pero no me enseñaron a sumar, restar o multiplicar con números romanos sino arábigos: nunca me enseñaron a sumar con números romanos. No sé para qué creía el Gobierno de Sánchez que se enseñaban los números romanos en nuestras escuelas. Pero tampoco voy a entrar en esa discusión: si los padres de los niños están de acuerdo con que sus hijos no aprendan los números romanos, yo ya no voy a luchar por que aprendan. No costaba nada, apenas requería tiempo y permite entender las fechas de las lápidas, las horas de muchos relojes o si alguna vez ven escrito "siglo XXI" o "Alfonso XIII", pero allá ellos.

Aunque, con sinceridad, no sé a qué estamos jugando.


Ya puestos, la cosa no se acaba con los números romanos. ¿Qué más se eliminó del temario? La regla de tres. Sí, el método que permite deducir que si una persona necesita dos litros de agua, tres personas necesitan seis litros. Sí, Vox preguntó también por este asunto, y la justificación del Gobierno vino a ser que «la regla de tres, como indica su nombre, es un algoritmo rutinario, que no implica ningún tipo de razonamiento. Desde la perspectiva de la didáctica de las Matemáticas, se muestra que la regla de tres, fuera de contexto, produce dificultades en la enseñanza del razonamiento proporcional». El «desarrollo de la competencia matemática, en particular, el razonamiento sobre las situaciones de existencia o no de proporcionalidad, es imprescindible; pero el nuevo currículo de matemáticas ha evitado el uso de reglas, trucos o pautas algorítmicas no razonadas».

Lo cierto es que la intención de Sánchez en lo que respecta a las Matemáticas (y que sabemos, de nuevo, por la respuesta dada a otra pregunta voxiana) es "desarrollar el máximo de las potencialidades en todo el alumnado desde una perspectiva inclusiva". Para ello, los saberes a impartir de la asignatura los dividen en tres ciclos:

  • Primer ciclo: contribución de las Matemáticas a los distintos ámbitos del conocimiento humano, desde una perspectiva de género.
  • Segundo y tercer ciclo: valoración de la contribución de las Matemáticas a los distintos ámbitos del conocimiento humano, desde una perspectiva de género. 

En su desarrollo sobre la idea de las Matemáticas con perspectiva de género, el Gobierno explica que no debe ignorarse la contribución de las mujeres a la historia y progreso de las Matemáticas y a su aplicación en otras áreas. Y destacan que mujeres como Ada Lovelace, Sophie Germain o Florence Nightingale deben ser estudiadas al igual que Pitágoras, Laplace o Newton. Por ser mujeres, naturalmente. 



No sé, repito, a qué estamos jugando. No comprendo que estas cosas no se hablen ahora que se acercan elecciones, no comprendo que la educación de los hijos no les importe a los padres, o que estos renuncien a debatir estos temas porque no creen que el debate tenga utilidad frente a los deseos de "el Gobierno". No entiendo la resignación de todos los que deberían no resignarse. No sé qué democracia es ésta en la que vivimos, la verdad.



Vivaldi - Las cuatro estaciones: Invierno (1er movimiento)

martes, 28 de marzo de 2023

De lo que contesçió a la golondrina con las otras aves cuando vio sembrar el lino



Un día fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxol’:

—Patronio, a mí dizen que unos mis vezinos, que son más poderosos que yo, se andan ayuntando et faziendo muchas maestrías et artes con que me puedan engañar et fazer mucho damno; et yo non lo creo, nin me reçelo ende; pero por el buen entendimiento que vós avedes, quiérovos preguntar que me digades si entendedes que devo fazer alguna cosa sobresto.

—Señor conde Lucanor –dixo Patronio–, para que en esto fagades lo que yo entiendo que vos cumple,plazerme ía mucho que sopiésedes lo que contesçió a la golondrina con las otras aves.

El conde Lucanor le preguntó cómo fuera aquello.

—Señor conde Lucanor –dixo Patronio–, la golondrina vido que un omne senbrava lino, et entendió, por el su buen entendimiento, que si aquel lino nasçiesse, podrían los omnes fazer redes et lazos para tomar las aves. Et luego fuesse para las aves et fízolas ayuntar, et díxoles en cómo el omne senbrava aquel lino et que fuesen çiertas que si aquel lino nasçiesse, que se les seguiría ende muy grant dampno et que les consejava que ante que el lino nasçiesse que fuessen allá et que lo arrincassen. Ca las cosas son ligeras de se desfazer en el comienço et después son muy más graves de se desfazer. Et las aves tovieron esto en poco et non lo quisieron fazer. Et la golondrina les afincó desto muchas veces, fasta que vio que las aves non se sintían desto, nin davan por ello nada, et que el lino era ya tan cresçido que las aves non lo podrían arrancar con las manos nin con los picos. Et desque esto vieron las aves, que el lino era cresçido, et que non podían poner consejo al daño que se les ende seguiría, arripintiéronse endemucho por que ante non avían ý puesto consejo. Pero el repintimiento fue a tiempo que non podían tener ya pro.

Et ante desto, cuando la golondrina vio que non querían poner recabdo las aves en aquel daño que les vinía, fuesse para’l omne, et metiósse en su poder et ganó de’l segurança para sí et para su linage. Et después acá biven las golondrinas en poder de los omnes et son seguras dellos. Et las otras aves que se non quisieron guardar, tómanlas cada día con redes
et con lazos.

—Et vós, señor conde Lucanor, si queredes ser guardado deste dampno que dezides que vos puede venir, apercebitvos et ponet ý recabdo, ante que el daño vos pueda acaesçer. Ca non es cuerdo el que vee la cosa desque es acaesçida, mas es cuerdo el que por una señaleja o por un movimiento cualquier entiende el daño quel’ puede venir et pone ý consejo porque nol’ acaezca.

Al conde plogo esto mucho, et fízolo segund Patronio le consejó et fallóse ende bien.

Et porque entendió don Johan que este enxienplo era muy bueno fízole poner en este libro et fizo estos viessos que dizen assí:

En el comienço deve omne partir el daño que non le pueda venir.

Don Juan Manuel: El conde Lucanor (cuento VI)

 

Por si usted no se siente cómodo leyendo el castellano del siglo XIV, éste sería su traslado en español moderno:

 

Otra vez, hablando el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo:

—Patronio, me han asegurado que unos nobles, que son vecinos míos y mucho más fuertes que yo, se están juntando contra mí y, con malas artes, buscan la manera de hacerme daño; yo no lo creo ni tengo miedo, pero, como confío en vos, quiero pediros que me aconsejéis si debo estar preparado contra ellos.

—Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que podáis hacer lo que en este asunto me parece más conveniente, me gustaría mucho que supierais lo que sucedió a la golondrina con las demás aves.

El conde le preguntó qué había ocurrido.

—Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, la golondrina vio que un hombre sembraba lino y, guiada por su buen juicio, pensó que, cuando el lino creciera, los hombres podrían hacer con él redes y lazos para cazar a los pájaros. Inmediatamente se dirigió a estos, los reunió y les dijo que los hombres habían plantado lino y que, si llegara a crecer, debían estar seguros de los peligros y daños que ello suponía. Por eso les aconsejó ir a los campos de lino y arrancarlo antes de que naciese. Les hizo esa propuesta porque es más fácil atacar los males en su raíz, pero después es mucho más difícil. Sin embargo, las demás aves no le dieron ninguna importancia y no quisieron arrancar la simiente. La golondrina les insistió muchas veces para que lo hicieran, hasta que vio cómo los pájaros no se daban cuenta del peligro ni les preocupaba; pero, mientras tanto, el lino seguía encañando y las aves ya no podían arrancarlo con sus picos y patas. Cuando los pájaros vieron que el lino estaba ya muy crecido y que no podían reparar el daño que se les avecinaba, se arrepintieron por no haberle puesto remedio antes, aunque sus lamentaciones fueron inútiles pues ya no podían evitar su mal.

»Antes de esto que os he contado, viendo la golondrina que los demás pájaros no querían remediar el peligro que los amenazaba, habló con los hombres, se puso bajo su protección y ganó tranquilidad y seguridad para sí y para su especie. Desde entonces las golondrinas viven seguras y sin daño entre los hombres, que no las persiguen. A las demás aves, que no supieron prevenir el peligro, las acosan y cazan todos los días con redes y lazos. 

»Y vos, señor Conde Lucanor, si queréis evitar el daño que os amenaza, estad precavido y tomad precauciones antes de que sea ya demasiado tarde: pues no es prudente el que ve las cosas cuando ya suceden o han ocurrido, sino quien por un simple indicio descubre el peligro que corre y pone soluciones para evitarlo. 

Al conde le agradó mucho este consejo, actuó de acuerdo con él y le fue muy bien.

Como don Juan vio que este era un buen cuento, lo mandó poner en este libro e hizo unos versos que dicen así:

Los males al comienzo debemos arrancar, porque una vez crecidos, ¿quién los atajará?



Solomon Keal - Glencairn: Piano/cellos

jueves, 19 de enero de 2023

Una Tosca inaceptable

El arte es un concepto difícil de definir. Sí, el diccionario da varias acepciones de la palabra, pero ninguna de ellas valdría para responder en verdad a la pregunta de si algo es arte o no. De hecho, a menudo el objeto de la pregunta permanece inalterable y sin embargo la respuesta cambia con el tiempo. El ejemplo más claro es, para mí, Monet: sus cuadros no gustaron a nadie en su tiempo, se consideraron mamarrachadas, y sin embargo. O Van Gogh, del que creo que sólo vendió un cuadro suyo en vida. Es precisamente esta ignorancia ante la respuesta que dará el futuro ante la mamarrachada que tengamos delante lo que hace que no tiremos al puerto con un bloque de cemento en los pies a la miríada de mamarrachos que nos presentan sus mamarrachadas y pretenden que las aceptemos como si fueran inmortales obras de arte.

Pero ahora lo que me interesa son las otras creaciones, las que desde el primer momento fueron consideradas obras maestras. Indiscutibles.

Imaginemos que el Museo del Prado, aplicando una nueva política de seguridad, en vez de presentar los cuadros originales exhibiera copias. Copias, eso sí, realizada por falsificadores de novela, indistinguibles del original sin análisis químicos o espectrometrías de rayos X, esas cosas. ¿Nos importaría? La verdad es que no, al menos a mí. Claro que sabría que estoy viendo una copia, pero no admiraría la perfección de la copia sino la maravilla del original del que es copia fidedigna. O tal vez admiraría la perfección de la copia en cuanto copia, pero da igual: seguiría extasiándome ante ella. La clave, claro está, es la calidad de la copia: ha de ser suficiente. Si en vez de una copia perfecta se exhibiera la que yo pudiera hacer de Las meninas

Si eso mismo se hiciera en más museos, que exhibieran copias de cuadros de otros museos, tampoco pasaría nada siempre que uno supiera que no está contemplando el original. Y, como antes, la calidad sería fundamental para establecer su público, desde los más exigentes hasta los patanes que se conformarían con mi copia.

Esto que digo no es tan ridículo, y de hecho se hace en otros géneros. Por ejemplo, El pueblo español de Barcelona: un recinto en Montjuich que alberga una reproducción de las obras de arquitectura más características de España, una al lado de la otra. Supongo que válida sólo para turistas chinos y norteamericanos, los demás la contemplamos asombrándonos del cuajo que tuvo su promotor al pensar que algo así atraería a los turistas. O la exhibición Cataluña en miniatura, en un pueblo de las afueras de Barcelona: nunca he ido, pero creo que es lo mismo que El pueblo español pero de ámbito sólo catalán… y en maqueta. En miniatura. Pero publicitadísima de forma permanente en Barcelona, oigan.

O los restaurantes chinos: todos aceptamos que el Muralla feliz no es un verdadero restaurante chino, sino lo que nosotros creemos o aceptamos creer que es un restaurante chino. Por lo mismo, un restaurante chino en el Chinatown de San Francisco será para nosotros mucho más chino que nuestro Muralla feliz, aunque tampoco sea para un chino de verdad una verdadera casa de comidas china.

El ejemplo más claro, en realidad, se produce en la música. Lo que una orquesta nos ofrece no es la creación primigenia, sino la interpretación que consiguen hacer. Como si fuera una copia de un cuadro. Si la orquesta tiene la calidad suficiente para que nos satisfaga su interpretación, estupendo. Si no, pues depende: si han ido de cara y estamos avisados de que la versión de la novena de Beethoven va a ser interpretada con chuflainas, pues alabaremos su esfuerzo y nos reiremos de la parte cómica del resultado; si en cambio nos lo venden como el concierto de Año Nuevo de Viena, pues es normal que nos indignemos.

Dicho esto…

Está en cartel, en el Gran teatro del Liceo de Barcelona, la ópera Tosca. Así se publicita, así se vende. Pero he leído una crítica (https://metropoliabierta.elespanol.com/vivir-en-barcelona/tosca-exige-dimisiones_67288_102.html) que se resume en «actores desnudos de forma gratuita, estética que no viene a cuento, todo en la Tosca de Rodríguez Villalobos en el Liceu carece de sentido» además de una interpretación musical espantosa, que me llamó la atención por lo inusual. No de la crítica, sino de que el periódico digital en cuestión no acostumbra a publicar críticas: tengo claro, entonces, que aquello debió de ser inaceptable y sin atenuantes.

Por un lado, me parece bien la crítica. A un montaje de Calixto Bieto (que no era el director de este montaje, pero que sí acostumbra a ofrecer funciones "peculiares"), uno ya sabe o debería que no va a asistir a una representación fidedigna de la obra sino a una interpretación personalizada, a una variación sobre el tema. Como Las meninas de Piccaso. Si luego gusta el montaje es como si gustan Las meninas, cosa de cada uno: pero nadie se llama a engaño y sabe qué tiene delante. Aquí lo que ha pasado es que lo que el director ha presentado es una mamarrachada que además se vendió como si fuera la original (y probablemente los intérpretes lo intentaron, pero son los directores los que mandan y definen el producto). Una engañifa, pues, e inadmisible viniendo del Liceo; no el presentar una mamarrachada, pues bien que programan a Bieto, sino por no avisar de lo que en verdad iban a exhibir y que sí sabían ellos.

Pero, por otro lado, esta crítica envolverá el pescado mañana. Tosca terminará su programación y nadie (salvo el crítico) habrá arqueado siquiera una ceja. Es el paisaje de esta ciudad, de esta sociedad. En esto nos hemos convertido. Si hubiera ocurrido algo semejante en el Madrid galdosiano, seguro que hubiera habido un escándalo y no se hablaría de otra cosa: puede, incluso, que hubiera caído el gobierno o al menos el ministro, como propietarios y responsables últimos del teatro. Pero hoy en Barcelona, en Cataluña, el arte no pinta nada. Lo que tenga que ver con el arte no pinta nada.

Y esto nos retrata. 
 
 
 
Giacomo Puccini - Tosca (Te Deum)