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jueves, 20 de agosto de 2026

Los franceses no son franceses

https://www.youtube.com/watch?v=FZe3mXlnfNc  

 

 

 

 

Aviso: si es usted una persona sensible, no lea este artículo. 

 

Se ha montado cierto revuelo por un artículo periodístico durante y sobre el Mundial de fútbol, acerca de cierta frase que se emplea. El revuelo no es por la frase en sí, sino porque el artículo lo escribió cierto expolítico del PP, de la derecha por lo tanto, y las críticas vienen de serie. Sin embargo, la retranca de la frase bien merece una reflexión.

La frasecita de marras venía a decir que la selección de Francia es muy potente, "pero sin franceses". ¿Por qué sin franceses? Era una exageración, claro, pero aducía al hecho de que en su selección apenas hay un par de blanquitos, de aquellos que instantá­neamente asociamos a los habitantes del hexágono. El resto eran negros. Franceses administra­tivamente, dejémoslo ahí.

Lo inteligente es dejar de lado quién lo ha escrito, y fijarse en la idea.

Es decir: ¿hacia dónde va Europa?

Francia, Alemania, el BENELUX, el Reino Unido, Italia, los países escandi­navos, España,… ¿Cómo serán dentro de unos años? Treinta, por ejemplo. La etnia que poblaba esos países de forma muy mayoritaria hasta hace 30 años tiene en proporción muy pocos descendientes. Las otras etnias tienen muchos, pero además tienen otra vía de crecimiento: llegan ya crecidos. A paletadas. La selección francesa de fútbol no es que tenga algún "importado" (si se me acepta la expresión), es que casi todos lo son. Alcaldes de ciudades importantes del Reino Unido son también ciudadanos "importados", y las preferencias de los "importados" pesan cada vez más en la legislación y la administración de los recursos.

O, dicho de otra forma: el 50% de los habitantes de Barcelona entre 12 y 35 años ha nacido en el extranjero o uno de sus padres ha nacido en el extranjero. En mi barrio, la sensación es que es probablemente mayor, así que voy a dar el dato estadístico por bueno. ¿Cuál será la estadística dentro de 30 años? 

La idea original era que no importaba tener importados. Eran pocos, y se asimi­laban sin problemas. De hecho, venía bien tenerlos, aportaban savia nueva, algo de mestizaje… Iba a ser maravilloso.

La realidad es que no son pocos. Y cuantos más son, menos se asimilan. Y una asimi­lación parcial genera más problemas. Es fácil de entender que si llega un emigrante a una ciudad donde viven diez millones de personas, el emigrante se adapta; si llegan 10 millones a un refugio donde vive una persona, es esa persona la que ha de adaptarse o irse. Bien, Europa está en un término medio. Es un hecho que los importados no son pocos. Si la fuerza demográfica de Europa es tal que los importados van a ser asimilados, entonces todo va bien.

Pero si no van a ser asimilados…

¿Usted cree que los importados que están viniendo están viniendo para pa­garle a usted su pensión, el coste de sus carreteras y la gigantesca deuda pública que estamos contrayendo? Los origi­narios tenemos una carga económica brutal. ¿Vienen los importados a ayudarnos? ¿O acaso vienen porque aquí nosotros les vamos a ayudar a ellos aún más, incremen­tando de esta manera la carga económica que estamos soportando? ¿Qué cree usted?

Yo creo que una gran mayoría no viene movida por su afán de asumir carga económica y rebajar la nuestra, sino justo lo contrario. Por la seguridad que ofrecemos, la sanidad gratuita, la educación gratuita, las ayudas genéricas como el IMV,… Y sí, muchísimos de ellos se ponen a trabajar. En trabajos que hay que hacer. Conducen taxis o camiones. Se suben al andamio, realizan las mudanzas. Están en los comercios, tras las barras de los bares, en la seguridad privada que vigila el metro. Limpian las casas y las oficinas. Y, por supuesto, cuidan a nuestros mayores y nos traen la comida a casa. Los más cualificados entran en las oficinas de inge­niería y arquitectura como delineantes o consiguen empleos en la rama sanitaria. Muchos, muchísimos, trabajan. 

Vuelvo pues a la pregunta. ¿Qué va a pasar?

La gran fuga blanca. Es como se denomina al éxodo de los blancos en los países subsaharianos, también desplazamientos globales en los EE.UU., que producen modificaciones en la geoeconomía. Estas cosas pasan. Vene­zuela. En los últimos 25 años unos tres millones de argentinos han abando­nado su país. Sobre todo, por la pérdida de esperanza en salir adelante allí. Y la mayoría de los que han emigrado son los más prepa­rados, unos por ser más educados o cultos, otros por tener más iniciativa personal. El caso es que la marcha de cada uno agrava la situación de los que se quedan. Es sólo cuestión de que la situación se degrade lo suficiente para que algunos empiecen a marcharse, luego más y luego casi todos los que pueden. Y lo malo es que sólo se percibe cuando ya ha ocurrido. ¿Pasará en Europa Occidental?

No, claro que no. ¡Qué cosas digo, cómo va a pasar! No va a pasar, porque…

Pues, porque…

Va a pasar. Nuestros jóvenes se van a ir. Lejos, lo más que puedan, donde los que les están expulsando de sus países no lleguen. A los EE.UU., a Australia, a Nueva Zelanda. 

Porque un día se permite la comida halal en la escuela pública. Y por permitir quiero decir que se sirve; esto es, que se financia. Luego, cuando sean muchos, sólo será halal. Total, los demás también pueden comerla. Luego, cuando sean muchos, comer cerdo estará mal visto. Es una afrenta a la comunidad. Pasará a ser como la carne de potro. Busque usted carne de potro. Por razones que desconozco, en Barcelona las autoridades nunca felicitan la Navidad o las Pascuas a los cristianos, pero sí y muy efusi­va­mente el Ramadán a los musulmanes. Y en veinte años tenemos el escenario que planteaba Houellebecq en Sumisión. En la novela, la primera señal de lo que se venía encima es que los judíos abandonaban el país. Dato adicional: en Ceuta y Melilla hace años que está ocurriendo. La fuga blanca, me refiero. Aproximadamente un 90% de los niños que nacen allí reciben un nombre árabe, por cierto.

Los importados van a seguir viniendo, ya no se van a asimilar, y los originarios que se queden van a mantenerles. Salvo que cambien las cosas. Un cambio, ya está dicho, es que los originarios renuncien y se vayan. Y que se queden ellos, los importados, con nuestra deuda pública, buena suerte. Otro cambio posible es cambiar la relación: se acabó el aceptar importados, se acabó que los importados se lleven las ayudas públicas. Se acabó la sanidad gratuita y universal, la enseñanza y las ayudas a las personas de menos recursos. Los que tienen recursos y están pagando todo eso están hartos y dicen que hasta aquí. Se echa a nuestros gobernantes, cómplices de los importados, y se decretan nuevas leyes: sólo los originales tienen los derechos que han atraído a los importados. Cristianos viejos y todo eso. Los importados, o se largan, o se reconvierten en voluntariosos aportadores (algo dudoso) o se resisten a perder lo que tienen. Conflicto, y ya se verá quién queda cuando acabe. Han de reco­nocer que es otra posible alternativa. Y, en esta alternativa, es posible que las cosas no se resuelvan por una vía política. Por increíble que nos parezca. 

El problema, además, no es sólo demográfico: 

 

¿Necesitamos alguna prueba más de que esto se está yendo al garete? No es el fallo en sí, es el que nadie vea el fallo, y que si alguien lo percibe no reaccione. El mejor escribano ya se sabe, pero aquí hay un problema de mentalidad. Hemos dejado de darle importancia a las cosas importantes, y cuando llega ese momento en que nos preguntamos cuándo se jodió el Perú es que es tarde.

¿Cuándo se jodió la cosa? Cuando hicimos caso a los wokes. A los psicó­logos, a los pedagogos, a los adalides de la igualdad. A los que decían que Europa tenía que dejar de consumir para contrarrestar lo guarros que eran los demás con el planeta. Cuando la avaricia les cegó el entendimiento y creerían que se iban a comer el mercado chino en vez de darse cuenta que estaban dándoles todos sus secretos. Cuando decidieron que íbamos a cambiar por decreto, despreciando la fábula de los cangrejos, y nos ordenaron que dejáramos de fabricar motores de explosión y nos pasáramos a los eléctricos.

¿Nadie les dijo que el dominio de Europa se debía a su capacidad de fabricar motores térmicos? Cualquier chino sabe fabricar un motor eléctrico, llevamos 200 años haciéndolos, pero aún no saben hacer motores de explosión. Al renunciar nosotros a lo que sólo nosotros sabemos hacer y obligarnos a nosotros mismos a comprar lo que ellos hacen más y más barato que nosotros... pocas jugadas más idiotas se me ocurren. Pero ¡ey! ¿y lo woke que era? Lo del apagón, bueno, tampoco fue para tanto. Lo de Valencia no está demostrado que fuera por no haber limpiado el cauce (por motivaciones woke): fue por el cambio climático. Como los incendios, eliminar la actividad humana en el campo y no invertir en medios de extinción no tiene nada que ver. Fue el cambio climático. La culpa siempre es de otros, nuestros actos no tienen consecuencias, no somos responsables de las cosas que pasan. 

¿Para qué aprender caligrafía, si hay procesadores de texto? ¿Ortografía, si hay autocorrectores? ¿Morfología, si lo importante es que se entienda lo que quiero decir? ¿Historia, si está en internet? ¿A orientarnos en un mapa, si tenemos navegadores? ¿Matemáticas, si hay calculadoras? ¿A pensar, si está la IA?

No es importante aprender. Lo importante es no dejar a nadie detrás. Si es necesario, nos paramos todos. 

Y renunciamos a revisar nuestro propio trabajo. Lo que nos lleva a perder la capacidad de detectar las cosas que están mal, y estamos muy contentos de lo guay que ha quedado el cartel: ¡menuda tipografía!

Somos cada vez más tontos. Como sociedad. Cada vez sabemos menos. La cultura general es cada vez menor. Sí, hay algunos sabios por ahí que saben. Pero los aspirantes a sabios son cada vez menos, porque perdemos la capacidad de aprender.

El dominio de Europa sobre el mundo se basó en su ciencia superior. En su técnica. En su desarrollo humano. Toda la ciencia humana está al alcance de los musulmanes. Y, sin embargo, los países musulmanes nunca estarán a la altura a la que hemos llegado a estar, porque son incapaces de evolucionar psicológicamente. Siguen anclados en como eran hace mil doscientos años. Pues estamos renunciando a ese desarrollo. Nos vamos a estrellar, y ni siquiera nos preguntamos si vamos bien. Y sí: tras los tapones de botella imperdibles, la gran aportación de la UE al planeta va a ser... la prohibición de los sobrecitos individuales de ketchup. Parece ser que en Europa gastamos mucho de eso, y no puede ser. Con unos gobernantes con prioridades tan claras, ¿qué puede salir mal?

No le eche las culpas a los gobernantes: los elegimos nosotros y de entre nosotros. La solución, si la hay, la tenemos en el espejo.  

Estos días he oído hablar a muchas "influencers" que ésas que copan los medios de comunicación de la mayoría de nuestros conciudadanos. Parece ser que las sigue mucha gente. Que las escucha. 

Si quiere usted convencerse de nuestra decadencia, escúchelas. En cualquier otra sociedad y momento estarían en un rincón calladitas, advertidas que hablen sólo cuando tengan algo inteligente que decir. Que tanta gente las escuche, que sea lo que escucha, es prueba definitiva de que nos hemos ido al carajo.

Claro que podría estar equivocado. Catastrofista. Exagerado. No va a pasar nada de eso: a fin de cuentas, seguimos aquí, ¿no?

Eso mismo pensaron los aztecas cuando les contaron que habían llegado unas naves a la costa. Los incas, cuando dialogaron con Pizarro. Los sioux, cuando una carreta con una familia quiso cruzar su territorio. Los persas, cuando oyeron hablar de los mongoles. Los romanos, cuando unos godos pidieron un poco de comida para pasar el duro invierno. ¡Ha pasado tantas veces! Claro que esta vez será diferente, porque esta vez somos nosotros. Y no, nosotros no. A nosotros no nos ocurrirá lo que les pasó a otros.

Si no hay pronto un cambio radical, y por radical me refiero a radical de verdad, del tipo de cambio que nos hace actuar como hemos jurado mil veces que no actuaríamos (por ejemplo, defendiendo que sólo los "europeos viejos" tenemos los derechos, incluyendo el de votar, y que eso de que los otros también tengan derechos humanos está sobrevalorado), me temo que en veinte años somos historia. Básicamente, porque salvo en los segmentos de viejos, seremos minoría. ¿Nuestros jóvenes? Se habrán ido a donde no les pillen. Y yo les habré apoyado. A mí ya no me vale la pena, pero ellos son jóvenes aún.

Usted cree que yo soy un exagerado catastrofista en un día malo. Yo creo que usted es un inconsciente. Aunque puede que sí esté equivocado: que no sean 20 años, que sean 30. ¡Fíjese, qué cambio!

En resumen, la duda es ahora si habrá fuga blanca o si los blancos, en vez de fugarse, van a pelear, y por pelear me refiero a tomar decisiones que ahora no aceptaríamos (y que ni nos planteamos, me temo). Yo apuesto por la fuga blanca. Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá. Y los países europeos que hayan optado por pelear, si hay alguno.

 

 

 

Nota final: tenía este artículo en mi cabeza desde hace mucho tiempo. Cuando Rajoy escribió el famoso artículo, decidí escribirlo. De esto hace un mes, y ha habido un nuevo suceso: la "invasión" de Ceuta por parte de marroquíes. A lo que se ha de añadir el comportamiento de nuestro gobierno y su gestión de ese suceso. ¿Qué puedo añadir? Muchos de los menas no se expulsarán, se quedarán. El Estado, nosotros, correremos con todos sus gastos hasta que tengan trabajo. En ese momento podrán pedir el reagrupamiento familiar y se traerán a sus dos padres y a cinco hermanos. Una de las hermanas estará embarazada, y se traerá a su propia familia, etc. etc. El 'reemplazo' es real. Está siendo ya, se quiera ser consciente o no. La fuga blanca acabará produciéndose, ya lo creo que sí.

 

 

 

Arvo Pärt - Espejo en el espejo 

 

martes, 30 de junio de 2026

Ola de calor

https://www.youtube.com/watch?v=2HE2UwK2g7k 

 

 

Resumen de Gemini:

La histórica e inédita ola de calor iniciada el 20 de junio ha sumido a gran parte de Europa en una situación de emergencia sanitaria y colapso de infraestructuras. Impulsado por el cambio climático provocado por el ser humano, este fenómeno extremo ha atrapado una enorme cúpula de calor sobre el continente, afectando a más de 150 millones de personas y dejando ya cientos de fallecidos (con estimaciones que superan los mil muertos solo en Francia).

A continuación, se detallan los principales récords, el impacto en la sociedad y la situación por regiones.

🌡️ Récords Históricos de Temperatura

Múltiples países europeos han registrado las temperaturas absolutas más altas desde que existen mediciones oficiales:

  • Alemania: Registró un récord absoluto de 41,5 °C en el municipio de Möckern (Sajonia-Anhalt).

  • República Checa: Alcanzó los 40,8 °C, desatando alertas por contaminación de ozono.

  • Dinamarca: Rompió su récord histórico desde 1874 con 37 °C en el norte de Aarhus.

  • Francia y España: Vivieron jornadas consecutivas por encima de los 40 °C. En España, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) catalogó el 22 y 23 de junio como los días más cálidos de este mes desde 1950.

🚨 Emergencia Sanitaria y Mortalidad

El calor extremo nocturno (que apenas baja de los 22 °C en algunas zonas) ha impedido la recuperación térmica del cuerpo humano. El consorcio científico World Weather Attribution (WWA) estima que el 88% de las víctimas fatales son mayores de 65 años o personas con patologías previas.

  • Servicios de emergencia saturados: En Bélgica las llamadas de auxilio se duplicaron. En París las solicitudes de urgencia aumentaron cuatro veces lo habitual.

  • Plan ORSAN: Francia activó el nivel máximo de este protocolo hospitalario para liberar recursos, algo que no ocurría desde hace diez años.

  • Ahogamientos masivos: Al menos 74 personas han muerto ahogadas en Francia al buscar alivio en ríos o lagos no aptos.

📉 Impacto Crítico en la Infraestructura

La ola de calor ha evidenciado que las estructuras del centro y norte del continente no están diseñadas para este clima:

  1. Red Eléctrica y Nuclear: Decenas de miles de hogares en Francia se quedaron sin luz por fallos en la red. La central nuclear de Paks en Hungría tuvo que reducir su potencia en 243 megavatios porque el agua del río Danubio superó los 29,7 °C, imposibilitando su refrigeración segura.

  2. Transporte: Se agrietó el asfalto de importantes autopistas en Hamburgo (Alemania). Además, las vías del tren se deformaron en Austria, obligando a reducir drásticamente la velocidad ferroviaria.

  3. Escuelas: Cientos de centros educativos suspendieron las clases ante la falta de sistemas de aire acondicionado en las aulas.

🗺️ Evolución Meteorológica Reciente

Mientras que las tormentas eléctricas están dando una breve tregua y un descenso térmico en Europa Occidental (Francia, España y Reino Unido), la masa de aire sahariano se desplaza ahora con fuerza hacia Europa Central, el Este y los Balcanes, donde países como Polonia ya superan los 30 °C generalizados. Los meteorólogos advierten que un segundo fenómeno térmico similar podría formarse en los próximos días.

Hasta aquí. Uno no sabe qué admirarles más a nuestros vecinos europeos: si lo tontos que son, lo julais que son, lo inconscientes que son o lo babaos que son.

Terremoto en Venezuela. Máxima destrucción en La Guaira y en Caracas. Multitud de edificios, que obviamente no cumplen la norma sísmica, se han venido abajo. Muertos, desaparecidos entre los escombros, minutos de portada en los telediarios y noticieros. Los países desarrollados (y España) envían toneladas y toneladas de ayuda directa. La siguiente noticia eran los saqueos y que la ayuda enviada la roban y se la quedan, directamente, la policía y los militares desplegados, y que son ellos los que luego la venden en el mercado negro. Todo ello no causa ninguna sorpresa: como todo el mundo sabe, desde hace al menos 25 años allí uno se mete en la policía para poder robar. ¿Qué esperaban que ocurriera, los bienpensantes que hicieron las aportaciones?

Pues con la Europa acalorada pasa lo mismo. Cambio climático, calentamiento global. ¿Qué llevamos, 25 años con la matraca? No hay día ni político que no esté con la murga. ¿Llueve? Cambio climático. ¿Sequía? Cambio climático. ¿Calor, frío? Cambio climático. ¿Sube el pan? Cambio climático. Si no fuera porque el covid-19 cambió la conversación a tiempo, ahora mismo uno de los meses de nuestro calendario se llamaría Gretario o Thunbergio. Quiero decir, llevamos décadas alertando que cada vez va a hacer más calor, que se avecinan veranos tórridos con olas de calor abrasadoras, y todas esas cosas... ¿y no han hecho nada al respecto?

¿Es que creen que no pudiendo separar el tapón de las botellas y cajas de leche se van a impedir las olas de calor? Pues que disfruten el resultado de su ingenuidad. Yo seguiré tan fresquito en mi casa, convertida en un refugio climático, en mi oficina, convertida en un refugio climático, o viajando en vagones de metro, autobuses o coches particulares convertidos en refugios climáticos. Aunque el sobreconsumo que supone aumente el cambio climático.

Porque es lo que se dice: el pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie. Y el realista ajusta las velas.

A estas alturas de la película, y con el dinero que tienen, que los europeos se asfixien de calor y que se quejen de que "no estamos preparados" es culpa suya, y en el pecado llevan la penitencia. 

 

 

Johann Strauss (hjo) - Tritsch-tratsch polka, op. 214 

jueves, 28 de mayo de 2026

La broma que era verdad

https://www.youtube.com/watch?v=pK7mCQb2t6s 

 

 

Una escena clásica del cine de comedia europeo es una en la que el protagonista tiene que hacer las paces o algo así con un líder local (o un mafioso), y acude al bar donde está el otro con sus amigos bebiendo. O, por ejemplo, en la película que estoy pensando, la pareja pernocta en un hotel y no puede conciliar el sueño porque en el bar de abajo hay un ruidoso grupo de amigos cantando canciones tradicionales a coro en su desconocido pero hermoso idioma local.

Impepinablemente, el pobre hombre llega hasta el líder y le hace su petición: por ejemplo, que bajen la voz. Los otros acceden pero le invitan a un trago para demostrar que no le guardan rencor. Y luego resulta que la tradición local exige que todos le inviten a un trago (le van invitando uno a uno), es de muy mala educación (y peligroso) rechazar la invitación, el otro decide que él también invita (a ver, qué va a hacer si no), etc. Y termina cantando las canciones locales con ellos.

Es un pasaje cómico, con un punto de burla hacia esas culturas locales de canto tradicional que evoca tiarrones junto al fuego en los bosques y todas esas cosas. Culturas que, por supuesto, no existen.

Salvo que sí que existen. Si escucha la canción que proponía al principio del artículo, oirá una de ellas. Si ve el vídeo, les verá.

Se trata de una canción tradicional georgiana llamada Azar, que según Gemini es una pieza fundamental del folclore musical de Abjasia, una región del Cáucaso (ellos dicen que son independientes; los georgianos, que no. Cosas de por allí). No es una canción convencional, sino un canto polifónico ritual de luto y duelo masculino. Se canta en el patio de la casa del difunto o de camino al cementerio para guiar y acompañar el alma hacia el otro mundo, y en realidad apenas tiene un texto con significado lingüístico discernible. Se compone casi exclusivamente de vocalizaciones, exclamaciones y lamentos guturales modulados meticulosamente. Lo cual explica que uno no coja nada de lo que dicen.

Pero, si se le da una oportunidad, es muy agradable de escuchar. Una vez. 

 

 

Tradicional georgiano - Azar 

sábado, 10 de enero de 2026

Divertimento groenlandés (a propósito de Trump)

Se habla estos días de que, conseguida Venezuela, ahora Trump quiere Groenlandia. El divertimento que propongo aquí viene a raíz de una fantasía que, por lo visto, circula por los EE.UU. a partir de los siguientes 2 datos: 

1)  La población de Groenlandia es de unas 57.000 personas.

2) Dinamarca contempla que Groenlandia se independice si lo votan así en un referéndum los groenlandeses.

Pues bien, la fantasía es que Trump prometa un millón de dólares a todo groenlandés que vote sí a la independencia y a una anexión a EE.UU. Y, por lo tanto, con 57.000 millones de dólares EE.UU. se compraría Groenlandia.

Jajajá.

¿Qué sería antes, el dinero o el voto?

Si es antes el dinero, ¿cómo se aseguran los EE.UU. que el groenlandés va a votar que sí? Imaginemos, ya que hay un millón de dólares en juego, que EE.UU. manda a una persona (por groenlandés, si hace falta) a verificar que el groenlandés vota sí, verificando que mete la papeleta correcta y la introduce en la urna. ¿Y si el groenlandés, a pesar de tener a ese testigo delante, decide que vota que no y no devuelve el milloncete? ¿Y si, para que Trump no obligue al banco de marras a devolverle el millón, lo ha sacado del banco y lo tiene en su casa o en las Bahamas? ¿Comprometerían los EE.UU. 57.000 millones de dólares con tan pocas garantías de éxito? Yo creo que no.

Si es antes el voto, ¿cómo sabe el groenlandés que EE.UU. le va a pagar ese millón? ¿Cómo puede garantizarlo? ¿Y si luego lo que hace EE.UU. es montar una base militar que cueste 57.000 millones y les dice que ahí está su dinero? O que ese dinero se lo ha pagado vía arreglarles carreteras, equipar los parques de bomberos, una nueva lancha guardacostas, esas cosas. Trump, desde luego, es capaz de eso y mucho más. Y el groenlandés lo sabe o alguien se lo diría, no cabe duda. El groenlandés no aceptaría el trato si no está el dinero por delante (y, lo siento, no se admiten cheques). 

En fin, ya veremos en qué para toda esta historia. Trump dice que la quiere, y nadie sabe si se quedará en esa declaración o realmente se la arrebatará a Dinamarca aduciendo, ya se sabe, seguridad nacional, interés geoestratégico o cosas de esas. Nadie sabe si en verdad se atreverá o no. Bueno, mientras tanto me he divertido un poco. 

 

martes, 25 de marzo de 2025

Los billetes de euro (y II)

¿Hizo la lista de la entrada anterior?

A ver en cuántos coincidimos.

 

 

El billete de 5 euros es para...

 


Dante Alighieri, Italia.

 

El billete de 10 euros es para...

 


Fernando de Magallanes, Portugal.

 

El billete de 20 euros es para...

 


Miguel de Cervantes, España.

 

El billete de 50 euros es para...

 


Rembrandt, Holanda (Rembrandt se llamaba en realidad Rembrandt Harmenszoon van Rijn pero su apellido no ha pasado a la Historia).

 

El billete de 100 euros es para...

 


Antoine Lavoisier, Francia.

 

El billete de 200 euros es para...


 

Wolfang Amadeus Mozart, Austria.

 

Y el billete de 500 euros es para...


 

Ludwig van Beethoven, Alemania.

 

 

Felicidades a los ganadores.

 

Por cierto, si hubiera incluido en la lista a Grecia, éste habría sido su representante:

 



Sócrates. 

 

 

 

Nota final: sí, como representante de Francia podría haber elegido a Moliére, a Montesquieu, a Rousseau,... Pero quería un científico. Y Lavoisier es de los más grandes.

lunes, 24 de marzo de 2025

Los billetes de euro (I)

Once fueron los países de la primera tanda que adoptó el euro: Alemania, Austria, España, Francia, Finlandia, Irlanda, Italia, Portugal y el BENELUX. Esto ocurrió en 1999, que fue cuando apareció el euro (como moneda ficticia, aún no física). Antes de la aparición física en el 2002 se unió Grecia, en el 2001, pero no es un país fundador. Y con posterioridad se han unido Eslovenia, Eslovaquia, Malta, Chipre, Croacia, Estonia, Letonia y Lituania. Sí, ya sé que ha bajado el nivel y que quizá los socios fundadores no tenían en mente a esos países cuando pensaban en nuevos socios, pero hoy no quiero discutir.

Hoy traigo una pregunta: si en vez de los insípidos puentes que ilustran los billetes se hubieran empleado rostros de europeos ilustres (como se acostumbraba a hacer en España), ¿qué europeos serían? 

Éstas serían las reglas:

En primer lugar, hay 7 billetes: de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500. El de 500 ya no se hace, pero sigue siendo de curso legal y además se hizo.

En segundo lugar, el criterio de selección es que han de ser europeos que hayan hecho una importante contribución a aquello que llamamos civilización occidental (la nuestra). Y, además, que no generen rechazo: eso descarta a grandes guerreros de un país (que normalmente es a costa de otro país europeo), políticos y líderes religiosos (unos rechazarian a Lutero, otros a San Ignacio de Loyola). 

Un criterio adicional es que los nosotros han de ser de originales de los países fundadores; todo lo más, Grecia podría tener alguna opción, pero los otros llegaron cuando se habían definido ya los billetes, se siente. 

Y sólo un representante por país. Un país no puede tener dos representantes.

En la medida de lo posible, el representante ha de tener un rostro (real o atribuido) reconocible por la mayoría de los europeos cultos.

Dado que tenemos europeos de sobra, estas condiciones no son nada restrictivas. 

Piense el lector a quiénes habría incluido. Yo, mañana, diré mi selección.

Como criterio adicional, la asignación de valores la haré por antigüedad: el que tenga una fecha de nacimiento anterior a otro tendrá un billete de inferior valor.

 

viernes, 14 de febrero de 2025

Volviendo al tema de Bessel

 https://www.youtube.com/watch?v=PxG9XFqHSFw

 

 

Nota preliminar: para situarse, hay que leer antes la entrada de Bessel (pinchando aquí).

En 1970 se promulgó en España la Ley General de Educación. Esta ley estableció que la enseñanza en España era obligatoria desde los 6 hasta los 14 años (desde 1990 lo es hasta los 16 años). Bien, pero ¿antes? Antes regía la ley Moyano, una ley de 1857. Esta ley fue la primera que en España estableció la enseñanza obligatoria de los niños (y de las niñas), pero sólo entre los 6 y los 9 años. Y no siempre se cumplía: aunque la enseñanza era gratuita para quienes no pudieran pagarla, conocí a suficientes personas que debido a la dureza de la vida en los años 40 tuvieron que abandonar la escuela, unos con 7 y otros con 8 años, y ponerse a trabajar. Además, dejaba las cosas al albur de los municipios, que tenían que proveer escuelas y maestros, o de la iniciativa privada. Con todo, la ley Moyano fue un avance considerable frente a la situación anterior.

En Francia, por mirar al vecino, en 1833 se ordenó que cada municipio tuviera una escuela primaria para niños; pero la asistencia no era obligatoria. En 1881 se estableció la gratuidad de la educación primaria, y en 1882 la obligatoriedad de la educación (y que sería laica) para los niños y niñas entre 6 y 13 años.

Pero en Alemania...

¡Un momento! Alemania en esa época no existía como estado unificado, así que me voy a fijar en Prusia. Como todo lo de Alemania en aquellos siglos, Prusia era un estado dividido en territorios no contiguos entre sí, lo que explica que Bessel, nacido en Westfalia, fuera prusiano.

Pues bien, en Prusia la educación primaria obligatoria se estableció en ¡1717! Y para niños entre 5 y 12 años. Fue una iniciativa de Federico Guillermo I, apodado el Rey Soldado. Claro que la aplicación inicial fue limitada, entre otras razones porque no todos los niños asistían regularmente, y menos aún en la temporada de cosecha de la patata, pero a partir de entonces empezó la alfabetización masiva de la población. 

Además, era gratuita (la educación primaria). Los niños de familias humildes adquirían conocimientos básicos como lectura y escritura (para alfabetizar a la población) y aritmética (las 4 reglas), que se consideraba útil para las actividades comerciales y cotidianas. Y no sólo se enseñaban habilidades prácticas y conocimientos religiosos (eso sí, protestantes), también se enseñaba música (canto), pues fomentaba valores como el orden, la disciplina y la obediencia.

En 1748 se fundó el primer seminario para profesores, lo que permitió profesionalizar la enseñanza. Esto también permitió que los maestros accedieran a los conocimientos imprescindibles de ciencia y tecnología (hasta entonces los maestros se limitaban a enseñar lo que sabían), y como consecuencia de ello muchos transmitieron esos conocimientos a sus alumnos.

En 1763 Federico el Grande promulgó un decreto que establecía formalmente la educación primaria obligatoria entre los 5 y los 13 ó 14, con un programa de ocho años denominado Volksschule ("Escuela del pueblo"). Esta educación, como siempre, era gratuita para los que no tenían recursos. Y, muy importante, estableció la supervisión por las autoridades estatales de las escuelas, los planes de estudio y la formación de los profesores, e incluso inspectores designados por el Estado visitaban regularmente las escuelas para evaluar tanto a los docentes como a los estudiantes. Las escuelas eran financiadas por los municipios locales, pero el Estado prusiano daba apoyo económico para construir nuevas escuelas y pagar salarios básicos a los maestros.

Es más, Prusia introdujo pruebas estandarizadas para evaluar a los estudiantes y garantizar que alcanzaran un nivel mínimo de competencia. El famoso Abitur, introducido en 1788 y formalizado en 1812, era un examen estatal que servía como requisito para acceder a niveles superiores de educación o al servicio civil. Se lo tomaban en serio. Es cierto también que las niñas tenían un acceso limitado y solían recibir una formación más orientada a las labores domésticas, pero aun así era mucho más que lo que se les dedicaba en, por ejemplo, España.

Es comprensible que a principios del siglo XIX aparecieran figuras clave en filosofía, arte o ciencia, y que esa masa crítica se retroalimentara generándose núcleos de intelectuales que compartieran ideas y avances.

En el caso de Fiedrich Bessel, tras la educación básica el chaval consiguió educarse por sí mismo gracias a libros accesible y al apoyo ocasional de mentores como Gauss, pero es importante resaltar que esa sociedad valoraba el conocimiento, y como consecuencia daban oportunidades para que los talentos excepcionales fueran reconocidos. Había un interés estatal por fomentar el desarrollo científico como medio para fortalecer al país.

Los gobernantes prusianos sí veían de verdad la educación como una herramienta estratégica para mejorar la res publica (Federico Guillermo  opinaba que los soldados alfabetizados eran más eficaces) y para impulsar el progreso económico.  Y digo "de verdad" porque son frases que firmaría cualquier gobernante español; la diferencia entre los prusianos y los españoles es que los prusianos no aceptaban excusas y si había inconvenientes, era cuestión de superarlos. Por supuesto que en la época de Bessel el sistema educativo no era perfecto, pero tenía una educación primaria universal y obligatoria, una formación secundaria rigurosa (rigurosamente supervisada), universidades orientadas a la investigación y una cultura intelectual colaborativa.

Quizá esto explique lo que planteaba en la entrada de Bessel. 




Dawn - Tie a yellow ribbon 'round the ole oak tree

 

lunes, 9 de diciembre de 2024

Algo no va bien en Noruega

 

https://www.youtube.com/watch?v=ZeOY-YOfrHQ 

 

A finales de 1969 se encontró petróleo en el Mar del Norte, en la plataforma continental noruega. Noruega no era, hasta entonces, un país que generase admiración (ni por sus mujeres: la fama la tenían las suecas); pero el gobierno noruego hizo lo que fue una jugada maestra: permitió que fueran petroleras extranjeras (no había noruegas, claro), pero estableció un impuesto del 80% los beneficios de las petroleras. Empezó la época de la abundancia. Como el zaragozano municipio de La Muela con los molinos de viento, se encontraron que lo tenían todo pagado. A mediados de los 90 hicieron la segunda jugada maestra: crearon el famosísimo fondo soberano noruego, que gestionaba el enorme excedente monetario que tenían, y establecieron además que el gobierno no podía jamás gastar más del 3% de ese fondo al año. Es decir, supieron ver más allá de la riqueza inmediata, y además pusieron las normas para no verse tentados a meter la caja en la hucha. Todos nos imaginamos lo que habría pasado, con Zapatero o con Sánchez, si el gobierno de España hubiera tenido un fondo semejante.

Pero esos eran otros políticos y otros tiempos. ¿Recuerdan lo de hombre rico, hijo tonto, nieto pobre? Pues en Noruega están en ello. La riqueza les está llevando a la complacencia, y años de altos ingresos con jornadas laborales cortas, atención médica gratuita, guardería gratuita, educación gratuita y demás lujos se están cobrando un peaje en la sociedad: generan pocos emprendedores. ¿Y los políticos? Pues también degeneran, cada vez son peores, pero como el dinero fluye y la sociedad vive bien no se dan cuenta. Gastan un 45% más en salud que Suecia, con resultados similares. El porcentaje de trabajadores de baja por enfermedad es 2,5 veces el de Dinamarca. Gastan un 50% más que Finlandia en educación primaria y secundaria y sus resultados son peores...

Llegados a ese punto, no se les ocurrió otra cosa que establecer un impuesto a las ganancias no realizadas de las empresas. Una ganancia no realizada se produce cuando una inversión aumenta de valor pero no se vende; por ejemplo, cuando una acción sube de precio. La tasa establecida fue de un 1%. Ahora imaginemos una empresa que surge. Una start-up, por ejemplo. Las acciones se disparan, y el 31 de diciembre se establece un valor que es muy alto. Ha de pagar usted el 1% de ese valor muy alto. Empezó su empresa con 100.000 euros de capital social (es el dinero que puso para arrancar la empresa), las acciones se han disparado y vale, pongamos, 10 millones, ha de pagar el 1%. Aunque usted no tenga ese dinero, porque es un beneficio ficticio, no real. Pero... ¿y si la empresa quiebra o las acciones se desploman? Ah, eso al gobierno le da igual: el día que devino el impuesto sí tenían valor. Recordemos, además, que las ganancias reales y los dividendos ya pagan el 38% de impuestos. Es un asunto complejo, lo reconozco, pero lo interesante es que el efecto obtenido fue que 100 de los 400 mayores de impuestos abandonaron el país (esos 100 representaban, por cierto, el 50% de la riqueza de ese grupo). Y con ellos sus negocios, claro está. A las petroleras y empresas pesadas, este impuesto no era sino uno más, pero las tecnológicas y las típicas nuevas empresas que pierden dinero los primeros años estaban vendidas. ¿Y cómo reaccionó el gobierno a esa fuga? Pues... si habían generado un problema, la solución que encontraron fue ahondar más aún en él: si decides mudarte de Noruega, inmediatamente debes pagar el 38% del valor total de mercado de tus activos al momento de tu partida. No importa si no tienes liquidez, si tus activos son de alto riesgo y podrían desplomarse en valor, o incluso si tu empresa fracasa después de que te vayas: aún deberás el impuesto. 

Anteriormente, los emprendedores al menos podían reubicarse si el impuesto sobre la riqueza se volvía demasiado oneroso. Ahora, tienen incentivos para irse antes incluso de comenzar sus negocios. 

Cuando se empezó a levantar el muro de Berlín, quedó claro para todos qué lado de la ciudad tenía el mejor sistema, en cuál prefería vivir la gente: en el que no necesitaba levantar un muro para impedir que sus ciudadanos lo abandonaran. Pues en Noruega parece que está pasando lo mismo. De momento, son los que quieren crear empresas los que están abandonando el país, pero también casi cualquiera que tiene un cierto capital está quedando atrapado. Se supone que lo que el gobierno debería hacer es atraer talento e inversiones del exterior y retener las que tiene, y en cambio lo que están provocando es justo lo contrario.

Para más inri, el país es tan rico que no necesita el dinero del impuesto a las ganancias no realizadas, lo que provocó todo, pero cuando el petróleo se acabe sí necesitarán empresas. Lo conseguido con estos vaivienes impositivos ha sido romper la confianza en el país para hacer negocios o crear empresas, y eso les va a llevar, me temo, décadas recuperar. Asombra un poco que los políticos no lo vean, pero así son las cosas.

Esto, por supuesto, jamás nos pasará a nosotros, ¿verdad?

Es el momento de revisitar "Occupied".




W. A. Mozart - Concierto para piano nº 21 en Do mayor. 2º movimiento: andante

viernes, 29 de noviembre de 2024

Hablemos de fados

 https://www.youtube.com/watch?v=w0DNFQJrzt0

 

 

El otro día, escuchando unos fados, me asombró darme cuenta de que aún no había hablado de ellos.

El fado es la música tradicional portuguesa. No tradicional en el sentido de folklórica, sino en el de tradicionalmente típica de Portugal. Como puede ser en España la copla, la rumba o el pasodoble, en Brasil la samba, en los Estados Unidos el jazz, el gospel, el blues,...

El esquema clásico del fado es una cantante acompañada de una viola (de fado) y de una guitarra portuguesa. Y la tradición exigía que la cantante vistiera de negro, una tradición que creo que se remonta a principios del s. XIX. En cualquier caso, Amália Rodrigues vestía de negro, y basta. Basta, porque durante toda la segunda mitad del s. XX el fado era Amália Rodrigues, Amália Rodrigues era el fado.

A principios de octubre de 1999 me encontraba yo en Oporto. En aquella época no teníamos teléfonos con conexión a internet, ni portátiles con conexión a internet. Diantres, internet estaba tan en pañales entonces que ni existía Google. Quiero con esto decir que, en aquel momento, me encontraba "aislado". A la antigua.

En la habitación del hotel encendí el televisor. Daban noticias, pero no entendía. Cambiaba de canales, y en todos hablaban de lo mismo. Así que descolgué el teléfono de la habitación (otra cosa que aún se había entonces) y llamé a recepción. ¿Qué pasa, les vine a preguntar, que ocurre que en todas las cadenas están hablando de lo mismo? Que se ha muerto Amália Rodrigues, me respondió el recepcionista. ¡Ah!

¿Recuerdan ustedes, en España, cuando se murió Lola Flores? Pues lo mismo, pero el doble. O más. El fado era cosa seria.

Para entonces yo ya estaba enganchado al fado. Del nuevo fado, más bien.

Amália Rodrigues era el fado. El fado se cantaba, se sentía y se vivía como lo hacía Amália Rodrigues. Es comprensible que ocurriera lo que tenía que ocurrir: las jóvenes cantantes de fado se rebelaban contra la tradición, no querían ser clones de Amália. Era el nuevo fado, en el que las cantantes no vestían de negro. Y en el que entraban nuevos instrumentos. Más en la línea de lo que estaba haciendo en Madredeus Teresa Salgueira, Rodrigo Leao y Pedro Ayres Magalhaes. Madredeus era entonces una de mis elecciones favoritas (rayaba en el fanatismo), pero no voy a catalogarlos como fado, si se me permite, porque era demasiado cambio para ser fado todavía. En aquel momento, la estrella descollante del nuevo fado era Dulce Pontes.

Yo me había comprado, en una gasolinera, una cinta de cassette de Dulce Pontes (insisto, cosas de la época). Esa cassette acabó con miles de kilómetros, completamente desgastada. Al cassette le sucedieron los CD, Mísia, Mariza,...

El fado lo tengo prohibido en mi coche cuando viajo con la familia. Tal vez acabaron hartándose. Pero uno tiene sus vicios, y a escondidas...

A menudo acompaño mis artículos de un vínculo a un vídeo de youtube. La idea es que la canción acompañe la lectura, pero en este caso es imprescindible que usted escuche la pieza que le sugiero. Es, cómo no, un fado: he elegido Chuva (Lluvia), de Mariza, aunque podría haber elegido muchos otros para intentar explicarle qué es un fado. El vídeo no tiene imágenes, sólo la letra en español; no es una traducción excelente, pero sirve para hacerse una idea. Ahora, deje de leer y escuche. Y luego, siga oyendo otros fados (si quiere, en la entrada del pasado lunes también enlacé un fado; ¡qué casualidad, también de Mariza!, y no me resisto a ofrecerles un enlace a un vídeo de la pieza en directo: https://www.youtube.com/watch?v=S2Ip-uUhaoI). Es una música que enamora, si tiene usted sentimientos.



Mariza - Chuva

 

miércoles, 18 de septiembre de 2024

La broma se hizo realidad

https://www.youtube.com/watch?v=kDERlmd2NS4 

 

 

En noviembre de 2012 publiqué esta entrada sobre la norma UNE-EN 1504, exasperado sobre lo prolijo pero inútil, en la práctica, de la norma que, para más inri, nos era (y es) de obligado cumplimiento. El tiempo ha demostrado que, como está ocurriendo con tantas normas y expliqué en esta otra entrada, se incumple con total impunidad por el sencillo método de que no la conoce nadie, ni quien debe aplicarla ni quien debe exigir su cumplimiento, y así aquí no ha pasado nada. Esa norma en cuestión se ha convertido en mero papeleo administrativo para los más directísimamente implicados, y nada más: ellos terminan poniendo una nota en sus productos diciendo que cumplen la UNE-EN 1504, y fin de la historia.

El caso es que la entrada de 2012 la iniciaba con una simulación paródica:

«Imaginen ustedes que un día el gobierno decide sacar una nueva norma con rango de ley: Instrucción para Dobladillos de Pantalones, la IDP. La norma, de obligado cumplimiento, especifica casi todo lo concerniente a la ejecución de los dobladillos de los pantalones. Define qué tipo de alfileres son válidos, las características metalúrgicas de los metales con que se fabrican, las distintas aleaciones permitidas y sus propiedades físicas, químicas y mecánicas;  los diámetros y longitudes permitidos, el tipo de punta y el ángulo de afilado, la cabeza, forma, tamaño y disposición, la durabilidad y los años de vida que tendrá ese alfiler, probablemente clasificándolos en provisionales (vida útil entre diez y veinticinco años), de clase 1 (vida útil hasta 50 años), clase 2 (vida útil hasta cien años), etc. Otro tanto se diría de los hilos a emplear y de los pantalones a los cuales se puede aplicar esta norma.

Por supuesto, definiría la manera de hacer un dobladillo; la toma de medidas, el número de perneras que se miden, cuántos pantalones de una serie - si se cosen los de varios pantalones en una sentada- se comprobarán con el modelo, qué tipo de calzado llevará el modelo para la toma de medidas, la silla o taburete a la que se subiría el modelo para facilitar el trabajo a la costurera (si tendrá escalones de acceso, barandilla o no, el tipo de piso - no almohadillado, rígido pero de bordes no cortantes-, las gomas antideslizantes que tendrían las patas - y cuántas patas-…), etc. Los ensayos que se harían a los dobladillos para asegurarse que estén bien cosidos, cómo serían los formularios para registrar estos ensayos, y la clasificación de las costureras en función de los resultados de los ensayos: una costurera de categoría A tendría un 97% de éxito en los ensayos con un coeficiente de seguridad de 1,50 que en consecuencia se podría rebajar a 1,35, por ejemplo. Un capítulo especial trataría los dobladillos de los pantalones para muñecos y otro los pantalones de neopreno (hombres rana y similares). Los dobladillos de los pantalones en instalaciones industriales no estarían cubiertos por esta norma, sino que tendrían (puede que la tengan ya) su Instrucción específica.

Y no faltarían los anexos, en los que se recogerían el listado de normas UNE que se citan en la IDP, el estudio del comportamiento al fuego de los dobladillos y los dobladillos en algunos tipos de pantalones especiales que quedasen fuera de la norma: pantalones de uso militar, pantalones de astronautas y pantalones para investigadores polares».

Era, repito, una simulación paródica de las normas que paren desde Bruselas (y por trasposición, aquí): lejos estaba de mí que aquello se convertiría en realidad. ¡Qué ingenuo fui! Porque desconozco si es verdad lo que viene a continuación, pero diría que sí, porque no creo que lo escribieran como parodia.

En la entrada https://disidentia.com/europa-se-esta-hundiendo-a-si-misma/ del portal Disidentia ("pensar está de moda"),  el austriaco Kai Weiss, investigador del Austrian Economics Center y miembro de la junta directiva del Instituto Hayek, escribe lo siguiente:

«Que la UE no es necesariamente una gran promotora del libre mercado, el espíritu empresarial y la innovación, sino más bien una máquina de producir reglamentos y normas es un hecho ampliamente conocido. No hay más que ver los 109 reglamentos sobre almohadas, los 50 sobre edredones y sábanas o las 31 leyes sobre cepillos de dientes que ha elaborado Bruselas. O la explicación inmensamente detallada de cómo tiene que ser un plátano y de que tiene que estar «libre de malformaciones o curvaturas anormales» (sí, es una ley real)».
El artículo, no he de resaltarlo, es interesantísimo y recomiendo a todo el que ha llegado hasta aquí que pinche en el enlace y lo lea.

Pero a lo que iba: lo que en 2012 me parecía un imposible tal que podía utilizar como símil para explicar un absurdo podría ser real de todo punto. Y como parodia estaba bien, pero como realidad no me hace ninguna gracia.

 

 

Tina Turner - We don't need another hero 

lunes, 25 de marzo de 2024

El combate de los 30

https://www.youtube.com/watch?v=0raZer51wHA 

 

 

La historia parece falsa, extraída de una novela romántica (del periodo romántico, ha de entenderse) o una película clásica de Hollywood, pero es verdad.

En 1351 ingleses y franceses se disputan la soberanía de Bretaña. La ciudad de Ploërmel está bajo dominio inglés, comandado por el capitán Richard (según mi fuente pre-internet; según la wikipedia, Robert) Benborough, que se ha hecho fuerte en el castillo. El francés Robert (o Jean, si hago caso a internet) de Beaumanoir está al frente de las tropas francesas pero no consigue desalojar a Benborough de sus posiciones. Desesperado, Beaumanoir decide retar al inglés.

De acuerdo con la más pura tradición de la caballería, Beaumanoir envía un emisario para fijar las condiciones de un combate singular, que se celebraría (caramba, qué coincidencia, van a cumplirse 673 años) el 27 de marzo, en la llanura de Croix-Helléan, a 6 km de Ploërmel. Y se batirán 30 caballeros franceses contra 30 ingleses.

El día fijado aparecen en el lugar fijado los caballeros, bien pertrechados con sus armaduras, sólidamente afianzados en sus caballos, con sus escuderos y todo el cortejo. Los dos bandos se colocan en línea y empieza el combate.

En la primera pasada caen, heridos de muerte, cuatro franceses y dos ingleses; pero en la segunda, los franceses cobran ventaja, pues matan a Benborough y 8 compañeros. Los ingleses, eso sí, no flaquean, se revuelven, emplean sus lanzas, sus mazas de combate,... luchan sin tregua.

En un momento dado, Beaumamoir, herido, abandona el combate. La sed le atormenta, pero su amigo Du Bois le dice «bébete tu sangre, Beaumamoir, te refrescará». ¿Es posible un lance más caballeresco?

Hasta que los franceses, dirigidos por Guillaume de Montauban, rodean a los últimos ingleses, derriban a siete y hacen prisioneros a los supervivientes. Fin del combate, llamado desde entonces El combate de los Treinta

Y chascarrillo adicional. El MVP del partido... quiero decir, el mejor combatiente fue declarado, por el bando ganador, Alain de Titenáic; por el bando inglés, Croquart (un guerrero profesional que tenían), que tras la muerte de Benborough se había erigido en su capitán.

Otros tiempos, otras costumbres. Otros valores.

 

 

Joan Manuel Serrat - Lucía 

jueves, 30 de noviembre de 2023

Tres efemérides II: Horacio

https://www.youtube.com/watch?v=Rc78j1yICps 

 

La palabra dicha no puede ser borrada. (Horacio)


Cuando yo era chaval, los curas de mi colegio albergaron a un cura polaco. ¿Cómo se entendían? En latín. Cuando yo era chaval, todos los curas - el polaco también- sabían latín. 

Cuando yo era chaval, los curas sabían latín; la población en general no. Nuestros mayores habían estudiado latín, claro, mi padre tuvo 7 años de latín en la escuela, pero no alcanzaban el dominio de generaciones anteriores. De 100 ó 150 años antes, no me extrañaría que las personas cultas de 1850 sí pudieran hablar en latín con cierta fluidez. A mí, por supuesto, no me llegó el interés por el latín de la época de mi padre (en librerías de lance he encontrado manuales escolares de la época que ¡caray!), pero por alguna razón estudié que los principales nombres de la literatura latina eran Virgilio, Ovidio y Horacio. Supongo que sería por, entre otras cosas, lo canónico de su latín: es curioso que los tres fueran coetáneos. Con el tiempo, ya mayor, supe de otros: Salustio, Suetonio, Marcial, Plauto, etc. Pero los nombres de pequeño eran esos. No sé los nombres que habrán estudiado los jóvenes hoy en día, y no me extrañaría que la lista se redujera a ninguno. Eso no significa que los jóvenes de hoy en día no hayan estudiado los datos fundamentales de la civilización romana (nadie estudia autores cartagineses), pero da que pensar acerca de la formación que estamos dando a nuestros menores.

Pero centrémonos en Horacio, porque el 27 de noviembre fue el aniversario de su muerte.

Para empezar, se llamaba Quintus Horatius Flaccus, pero todos le llamamos Horacio. Comprensible. Su padre era un liberto (un antiguo esclavo manumitido), que poseía un pequeño trozo de tierra, y su mayor deseo era que su hijo llegara a ser un ciudadano culto, instruido y virtuoso. Para cumplir su deseo, se trasladó a Roma, y allí Horacio supo sacar provecho de los sacrificios paternos, y a los veinte años fue a Atenas para completar su instrucción. 

De regreso a Roma se vio obligado a ganarse la vida como escribano. La necesidad le hizo audaz, y compuso sus primeros versos, los cuales le introdujeron en los medios literarios. Así fue como trabó amistad con Virgilio y, a través de éste, con Mecenas. En aquella época mecenas no significaba "protector de los artistas", sino que era el nombre de un patricio romano muy rico, que le regaló a Horacio una villa donde éste llevó una existencia tranquila y sin agobios económicos. Allí pudo dedicar todo su tiempo a escribir, y de esta historia surge la palabra mecenas y su significado. Por si no lo sabían.

Horacio tenía una filosofía de la vida basada en el justo medio de las cosas. El emperador Augusto le ofreció ser su secretario particular, pero rechazó la oferta: prefería la paz de su villa, sus escritos y sus amigos. Mecenas, claro, pero es que Horacio no tenía deseos de poder o de riquezas.

El poeta murió el 27 de noviembre del año 8 antes de Cristo, pocos días después que Mecenas. El emperador, que sabía del afecto que unía a ambos hombres, mandó que fueran enterrados uno al lado del otro, en el Esquilino. Dentro, por tanto, de las murallas de la ciudad.

No estoy versado en Horacio. Ni en Ovidio, ni en Virgilio. Empecé la Eneida (no en latín, por descontado), pero no la pude terminar: me pareció demasiado pedante, comparada con Homero. Pero eso no quita para que no sepa que Ovidio escribió el Ars amandi, y que recuerde los nombres de estos tres grandes. Cultura general, el nivel de cultura general que se entendía como imprescindible cuando yo era chico. Ahora... no sé. Creo que la cultura general que se considera imprescindible ahora es de menor nivel que en mis años mozos. No sé si porque los poderes consideran que no es necesario un nivel como el de entonces o porque no se considera adecuado tener que hacer el esfuerzo necesario. Sea lo que sea, es un signo de estos tiempos. Deberíamos reflexionar sobre ello, y por eso aprovecho la efemérides de Horacio para sacar el tema a colación. 

 

 

Por cierto: Horacio fue el autor de la famosa frase Carpe diem. Quizá les suene.

 

 

 

Enya - Cursum Perficio