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martes, 25 de marzo de 2025

Los billetes de euro (y II)

¿Hizo la lista de la entrada anterior?

A ver en cuántos coincidimos.

 

 

El billete de 5 euros es para...

 


Dante Alighieri, Italia.

 

El billete de 10 euros es para...

 


Fernando de Magallanes, Portugal.

 

El billete de 20 euros es para...

 


Miguel de Cervantes, España.

 

El billete de 50 euros es para...

 


Rembrandt, Holanda (Rembrandt se llamaba en realidad Rembrandt Harmenszoon van Rijn pero su apellido no ha pasado a la Historia).

 

El billete de 100 euros es para...

 


Antoine Lavoisier, Francia.

 

El billete de 200 euros es para...


 

Wolfang Amadeus Mozart, Austria.

 

Y el billete de 500 euros es para...


 

Ludwig van Beethoven, Alemania.

 

 

Felicidades a los ganadores.

 

Por cierto, si hubiera incluido en la lista a Grecia, éste habría sido su representante:

 



Sócrates. 

 

 

 

Nota final: sí, como representante de Francia podría haber elegido a Moliére, a Montesquieu, a Rousseau,... Pero quería un científico. Y Lavoisier es de los más grandes.

lunes, 24 de marzo de 2025

Los billetes de euro (I)

Once fueron los países de la primera tanda que adoptó el euro: Alemania, Austria, España, Francia, Finlandia, Irlanda, Italia, Portugal y el BENELUX. Esto ocurrió en 1999, que fue cuando apareció el euro (como moneda ficticia, aún no física). Antes de la aparición física en el 2002 se unió Grecia, en el 2001, pero no es un país fundador. Y con posterioridad se han unido Eslovenia, Eslovaquia, Malta, Chipre, Croacia, Estonia, Letonia y Lituania. Sí, ya sé que ha bajado el nivel y que quizá los socios fundadores no tenían en mente a esos países cuando pensaban en nuevos socios, pero hoy no quiero discutir.

Hoy traigo una pregunta: si en vez de los insípidos puentes que ilustran los billetes se hubieran empleado rostros de europeos ilustres (como se acostumbraba a hacer en España), ¿qué europeos serían? 

Éstas serían las reglas:

En primer lugar, hay 7 billetes: de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500. El de 500 ya no se hace, pero sigue siendo de curso legal y además se hizo.

En segundo lugar, el criterio de selección es que han de ser europeos que hayan hecho una importante contribución a aquello que llamamos civilización occidental (la nuestra). Y, además, que no generen rechazo: eso descarta a grandes guerreros de un país (que normalmente es a costa de otro país europeo), políticos y líderes religiosos (unos rechazarian a Lutero, otros a San Ignacio de Loyola). 

Un criterio adicional es que los nosotros han de ser de originales de los países fundadores; todo lo más, Grecia podría tener alguna opción, pero los otros llegaron cuando se habían definido ya los billetes, se siente. 

Y sólo un representante por país. Un país no puede tener dos representantes.

En la medida de lo posible, el representante ha de tener un rostro (real o atribuido) reconocible por la mayoría de los europeos cultos.

Dado que tenemos europeos de sobra, estas condiciones no son nada restrictivas. 

Piense el lector a quiénes habría incluido. Yo, mañana, diré mi selección.

Como criterio adicional, la asignación de valores la haré por antigüedad: el que tenga una fecha de nacimiento anterior a otro tendrá un billete de inferior valor.

 

viernes, 14 de febrero de 2025

Volviendo al tema de Bessel

 https://www.youtube.com/watch?v=PxG9XFqHSFw

 

 

Nota preliminar: para situarse, hay que leer antes la entrada de Bessel (pinchando aquí).

En 1970 se promulgó en España la Ley General de Educación. Esta ley estableció que la enseñanza en España era obligatoria desde los 6 hasta los 14 años (desde 1990 lo es hasta los 16 años). Bien, pero ¿antes? Antes regía la ley Moyano, una ley de 1857. Esta ley fue la primera que en España estableció la enseñanza obligatoria de los niños (y de las niñas), pero sólo entre los 6 y los 9 años. Y no siempre se cumplía: aunque la enseñanza era gratuita para quienes no pudieran pagarla, conocí a suficientes personas que debido a la dureza de la vida en los años 40 tuvieron que abandonar la escuela, unos con 7 y otros con 8 años, y ponerse a trabajar. Además, dejaba las cosas al albur de los municipios, que tenían que proveer escuelas y maestros, o de la iniciativa privada. Con todo, la ley Moyano fue un avance considerable frente a la situación anterior.

En Francia, por mirar al vecino, en 1833 se ordenó que cada municipio tuviera una escuela primaria para niños; pero la asistencia no era obligatoria. En 1881 se estableció la gratuidad de la educación primaria, y en 1882 la obligatoriedad de la educación (y que sería laica) para los niños y niñas entre 6 y 13 años.

Pero en Alemania...

¡Un momento! Alemania en esa época no existía como estado unificado, así que me voy a fijar en Prusia. Como todo lo de Alemania en aquellos siglos, Prusia era un estado dividido en territorios no contiguos entre sí, lo que explica que Bessel, nacido en Westfalia, fuera prusiano.

Pues bien, en Prusia la educación primaria obligatoria se estableció en ¡1717! Y para niños entre 5 y 12 años. Fue una iniciativa de Federico Guillermo I, apodado el Rey Soldado. Claro que la aplicación inicial fue limitada, entre otras razones porque no todos los niños asistían regularmente, y menos aún en la temporada de cosecha de la patata, pero a partir de entonces empezó la alfabetización masiva de la población. 

Además, era gratuita (la educación primaria). Los niños de familias humildes adquirían conocimientos básicos como lectura y escritura (para alfabetizar a la población) y aritmética (las 4 reglas), que se consideraba útil para las actividades comerciales y cotidianas. Y no sólo se enseñaban habilidades prácticas y conocimientos religiosos (eso sí, protestantes), también se enseñaba música (canto), pues fomentaba valores como el orden, la disciplina y la obediencia.

En 1748 se fundó el primer seminario para profesores, lo que permitió profesionalizar la enseñanza. Esto también permitió que los maestros accedieran a los conocimientos imprescindibles de ciencia y tecnología (hasta entonces los maestros se limitaban a enseñar lo que sabían), y como consecuencia de ello muchos transmitieron esos conocimientos a sus alumnos.

En 1763 Federico el Grande promulgó un decreto que establecía formalmente la educación primaria obligatoria entre los 5 y los 13 ó 14, con un programa de ocho años denominado Volksschule ("Escuela del pueblo"). Esta educación, como siempre, era gratuita para los que no tenían recursos. Y, muy importante, estableció la supervisión por las autoridades estatales de las escuelas, los planes de estudio y la formación de los profesores, e incluso inspectores designados por el Estado visitaban regularmente las escuelas para evaluar tanto a los docentes como a los estudiantes. Las escuelas eran financiadas por los municipios locales, pero el Estado prusiano daba apoyo económico para construir nuevas escuelas y pagar salarios básicos a los maestros.

Es más, Prusia introdujo pruebas estandarizadas para evaluar a los estudiantes y garantizar que alcanzaran un nivel mínimo de competencia. El famoso Abitur, introducido en 1788 y formalizado en 1812, era un examen estatal que servía como requisito para acceder a niveles superiores de educación o al servicio civil. Se lo tomaban en serio. Es cierto también que las niñas tenían un acceso limitado y solían recibir una formación más orientada a las labores domésticas, pero aun así era mucho más que lo que se les dedicaba en, por ejemplo, España.

Es comprensible que a principios del siglo XIX aparecieran figuras clave en filosofía, arte o ciencia, y que esa masa crítica se retroalimentara generándose núcleos de intelectuales que compartieran ideas y avances.

En el caso de Fiedrich Bessel, tras la educación básica el chaval consiguió educarse por sí mismo gracias a libros accesible y al apoyo ocasional de mentores como Gauss, pero es importante resaltar que esa sociedad valoraba el conocimiento, y como consecuencia daban oportunidades para que los talentos excepcionales fueran reconocidos. Había un interés estatal por fomentar el desarrollo científico como medio para fortalecer al país.

Los gobernantes prusianos sí veían de verdad la educación como una herramienta estratégica para mejorar la res publica (Federico Guillermo  opinaba que los soldados alfabetizados eran más eficaces) y para impulsar el progreso económico.  Y digo "de verdad" porque son frases que firmaría cualquier gobernante español; la diferencia entre los prusianos y los españoles es que los prusianos no aceptaban excusas y si había inconvenientes, era cuestión de superarlos. Por supuesto que en la época de Bessel el sistema educativo no era perfecto, pero tenía una educación primaria universal y obligatoria, una formación secundaria rigurosa (rigurosamente supervisada), universidades orientadas a la investigación y una cultura intelectual colaborativa.

Quizá esto explique lo que planteaba en la entrada de Bessel. 




Dawn - Tie a yellow ribbon 'round the ole oak tree

 

lunes, 9 de diciembre de 2024

Algo no va bien en Noruega

 

https://www.youtube.com/watch?v=ZeOY-YOfrHQ 

 

A finales de 1969 se encontró petróleo en el Mar del Norte, en la plataforma continental noruega. Noruega no era, hasta entonces, un país que generase admiración (ni por sus mujeres: la fama la tenían las suecas); pero el gobierno noruego hizo lo que fue una jugada maestra: permitió que fueran petroleras extranjeras (no había noruegas, claro), pero estableció un impuesto del 80% los beneficios de las petroleras. Empezó la época de la abundancia. Como el zaragozano municipio de La Muela con los molinos de viento, se encontraron que lo tenían todo pagado. A mediados de los 90 hicieron la segunda jugada maestra: crearon el famosísimo fondo soberano noruego, que gestionaba el enorme excedente monetario que tenían, y establecieron además que el gobierno no podía jamás gastar más del 3% de ese fondo al año. Es decir, supieron ver más allá de la riqueza inmediata, y además pusieron las normas para no verse tentados a meter la caja en la hucha. Todos nos imaginamos lo que habría pasado, con Zapatero o con Sánchez, si el gobierno de España hubiera tenido un fondo semejante.

Pero esos eran otros políticos y otros tiempos. ¿Recuerdan lo de hombre rico, hijo tonto, nieto pobre? Pues en Noruega están en ello. La riqueza les está llevando a la complacencia, y años de altos ingresos con jornadas laborales cortas, atención médica gratuita, guardería gratuita, educación gratuita y demás lujos se están cobrando un peaje en la sociedad: generan pocos emprendedores. ¿Y los políticos? Pues también degeneran, cada vez son peores, pero como el dinero fluye y la sociedad vive bien no se dan cuenta. Gastan un 45% más en salud que Suecia, con resultados similares. El porcentaje de trabajadores de baja por enfermedad es 2,5 veces el de Dinamarca. Gastan un 50% más que Finlandia en educación primaria y secundaria y sus resultados son peores...

Llegados a ese punto, no se les ocurrió otra cosa que establecer un impuesto a las ganancias no realizadas de las empresas. Una ganancia no realizada se produce cuando una inversión aumenta de valor pero no se vende; por ejemplo, cuando una acción sube de precio. La tasa establecida fue de un 1%. Ahora imaginemos una empresa que surge. Una start-up, por ejemplo. Las acciones se disparan, y el 31 de diciembre se establece un valor que es muy alto. Ha de pagar usted el 1% de ese valor muy alto. Empezó su empresa con 100.000 euros de capital social (es el dinero que puso para arrancar la empresa), las acciones se han disparado y vale, pongamos, 10 millones, ha de pagar el 1%. Aunque usted no tenga ese dinero, porque es un beneficio ficticio, no real. Pero... ¿y si la empresa quiebra o las acciones se desploman? Ah, eso al gobierno le da igual: el día que devino el impuesto sí tenían valor. Recordemos, además, que las ganancias reales y los dividendos ya pagan el 38% de impuestos. Es un asunto complejo, lo reconozco, pero lo interesante es que el efecto obtenido fue que 100 de los 400 mayores de impuestos abandonaron el país (esos 100 representaban, por cierto, el 50% de la riqueza de ese grupo). Y con ellos sus negocios, claro está. A las petroleras y empresas pesadas, este impuesto no era sino uno más, pero las tecnológicas y las típicas nuevas empresas que pierden dinero los primeros años estaban vendidas. ¿Y cómo reaccionó el gobierno a esa fuga? Pues... si habían generado un problema, la solución que encontraron fue ahondar más aún en él: si decides mudarte de Noruega, inmediatamente debes pagar el 38% del valor total de mercado de tus activos al momento de tu partida. No importa si no tienes liquidez, si tus activos son de alto riesgo y podrían desplomarse en valor, o incluso si tu empresa fracasa después de que te vayas: aún deberás el impuesto. 

Anteriormente, los emprendedores al menos podían reubicarse si el impuesto sobre la riqueza se volvía demasiado oneroso. Ahora, tienen incentivos para irse antes incluso de comenzar sus negocios. 

Cuando se empezó a levantar el muro de Berlín, quedó claro para todos qué lado de la ciudad tenía el mejor sistema, en cuál prefería vivir la gente: en el que no necesitaba levantar un muro para impedir que sus ciudadanos lo abandonaran. Pues en Noruega parece que está pasando lo mismo. De momento, son los que quieren crear empresas los que están abandonando el país, pero también casi cualquiera que tiene un cierto capital está quedando atrapado. Se supone que lo que el gobierno debería hacer es atraer talento e inversiones del exterior y retener las que tiene, y en cambio lo que están provocando es justo lo contrario.

Para más inri, el país es tan rico que no necesita el dinero del impuesto a las ganancias no realizadas, lo que provocó todo, pero cuando el petróleo se acabe sí necesitarán empresas. Lo conseguido con estos vaivienes impositivos ha sido romper la confianza en el país para hacer negocios o crear empresas, y eso les va a llevar, me temo, décadas recuperar. Asombra un poco que los políticos no lo vean, pero así son las cosas.

Esto, por supuesto, jamás nos pasará a nosotros, ¿verdad?

Es el momento de revisitar "Occupied".




W. A. Mozart - Concierto para piano nº 21 en Do mayor. 2º movimiento: andante

viernes, 29 de noviembre de 2024

Hablemos de fados

 https://www.youtube.com/watch?v=w0DNFQJrzt0

 

 

El otro día, escuchando unos fados, me asombró darme cuenta de que aún no había hablado de ellos.

El fado es la música tradicional portuguesa. No tradicional en el sentido de folklórica, sino en el de tradicionalmente típica de Portugal. Como puede ser en España la copla, la rumba o el pasodoble, en Brasil la samba, en los Estados Unidos el jazz, el gospel, el blues,...

El esquema clásico del fado es una cantante acompañada de una viola (de fado) y de una guitarra portuguesa. Y la tradición exigía que la cantante vistiera de negro, una tradición que creo que se remonta a principios del s. XIX. En cualquier caso, Amália Rodrigues vestía de negro, y basta. Basta, porque durante toda la segunda mitad del s. XX el fado era Amália Rodrigues, Amália Rodrigues era el fado.

A principios de octubre de 1999 me encontraba yo en Oporto. En aquella época no teníamos teléfonos con conexión a internet, ni portátiles con conexión a internet. Diantres, internet estaba tan en pañales entonces que ni existía Google. Quiero con esto decir que, en aquel momento, me encontraba "aislado". A la antigua.

En la habitación del hotel encendí el televisor. Daban noticias, pero no entendía. Cambiaba de canales, y en todos hablaban de lo mismo. Así que descolgué el teléfono de la habitación (otra cosa que aún se había entonces) y llamé a recepción. ¿Qué pasa, les vine a preguntar, que ocurre que en todas las cadenas están hablando de lo mismo? Que se ha muerto Amália Rodrigues, me respondió el recepcionista. ¡Ah!

¿Recuerdan ustedes, en España, cuando se murió Lola Flores? Pues lo mismo, pero el doble. O más. El fado era cosa seria.

Para entonces yo ya estaba enganchado al fado. Del nuevo fado, más bien.

Amália Rodrigues era el fado. El fado se cantaba, se sentía y se vivía como lo hacía Amália Rodrigues. Es comprensible que ocurriera lo que tenía que ocurrir: las jóvenes cantantes de fado se rebelaban contra la tradición, no querían ser clones de Amália. Era el nuevo fado, en el que las cantantes no vestían de negro. Y en el que entraban nuevos instrumentos. Más en la línea de lo que estaba haciendo en Madredeus Teresa Salgueira, Rodrigo Leao y Pedro Ayres Magalhaes. Madredeus era entonces una de mis elecciones favoritas (rayaba en el fanatismo), pero no voy a catalogarlos como fado, si se me permite, porque era demasiado cambio para ser fado todavía. En aquel momento, la estrella descollante del nuevo fado era Dulce Pontes.

Yo me había comprado, en una gasolinera, una cinta de cassette de Dulce Pontes (insisto, cosas de la época). Esa cassette acabó con miles de kilómetros, completamente desgastada. Al cassette le sucedieron los CD, Mísia, Mariza,...

El fado lo tengo prohibido en mi coche cuando viajo con la familia. Tal vez acabaron hartándose. Pero uno tiene sus vicios, y a escondidas...

A menudo acompaño mis artículos de un vínculo a un vídeo de youtube. La idea es que la canción acompañe la lectura, pero en este caso es imprescindible que usted escuche la pieza que le sugiero. Es, cómo no, un fado: he elegido Chuva (Lluvia), de Mariza, aunque podría haber elegido muchos otros para intentar explicarle qué es un fado. El vídeo no tiene imágenes, sólo la letra en español; no es una traducción excelente, pero sirve para hacerse una idea. Ahora, deje de leer y escuche. Y luego, siga oyendo otros fados (si quiere, en la entrada del pasado lunes también enlacé un fado; ¡qué casualidad, también de Mariza!, y no me resisto a ofrecerles un enlace a un vídeo de la pieza en directo: https://www.youtube.com/watch?v=S2Ip-uUhaoI). Es una música que enamora, si tiene usted sentimientos.



Mariza - Chuva

 

miércoles, 18 de septiembre de 2024

La broma se hizo realidad

https://www.youtube.com/watch?v=kDERlmd2NS4 

 

 

En noviembre de 2012 publiqué esta entrada sobre la norma UNE-EN 1504, exasperado sobre lo prolijo pero inútil, en la práctica, de la norma que, para más inri, nos era (y es) de obligado cumplimiento. El tiempo ha demostrado que, como está ocurriendo con tantas normas y expliqué en esta otra entrada, se incumple con total impunidad por el sencillo método de que no la conoce nadie, ni quien debe aplicarla ni quien debe exigir su cumplimiento, y así aquí no ha pasado nada. Esa norma en cuestión se ha convertido en mero papeleo administrativo para los más directísimamente implicados, y nada más: ellos terminan poniendo una nota en sus productos diciendo que cumplen la UNE-EN 1504, y fin de la historia.

El caso es que la entrada de 2012 la iniciaba con una simulación paródica:

«Imaginen ustedes que un día el gobierno decide sacar una nueva norma con rango de ley: Instrucción para Dobladillos de Pantalones, la IDP. La norma, de obligado cumplimiento, especifica casi todo lo concerniente a la ejecución de los dobladillos de los pantalones. Define qué tipo de alfileres son válidos, las características metalúrgicas de los metales con que se fabrican, las distintas aleaciones permitidas y sus propiedades físicas, químicas y mecánicas;  los diámetros y longitudes permitidos, el tipo de punta y el ángulo de afilado, la cabeza, forma, tamaño y disposición, la durabilidad y los años de vida que tendrá ese alfiler, probablemente clasificándolos en provisionales (vida útil entre diez y veinticinco años), de clase 1 (vida útil hasta 50 años), clase 2 (vida útil hasta cien años), etc. Otro tanto se diría de los hilos a emplear y de los pantalones a los cuales se puede aplicar esta norma.

Por supuesto, definiría la manera de hacer un dobladillo; la toma de medidas, el número de perneras que se miden, cuántos pantalones de una serie - si se cosen los de varios pantalones en una sentada- se comprobarán con el modelo, qué tipo de calzado llevará el modelo para la toma de medidas, la silla o taburete a la que se subiría el modelo para facilitar el trabajo a la costurera (si tendrá escalones de acceso, barandilla o no, el tipo de piso - no almohadillado, rígido pero de bordes no cortantes-, las gomas antideslizantes que tendrían las patas - y cuántas patas-…), etc. Los ensayos que se harían a los dobladillos para asegurarse que estén bien cosidos, cómo serían los formularios para registrar estos ensayos, y la clasificación de las costureras en función de los resultados de los ensayos: una costurera de categoría A tendría un 97% de éxito en los ensayos con un coeficiente de seguridad de 1,50 que en consecuencia se podría rebajar a 1,35, por ejemplo. Un capítulo especial trataría los dobladillos de los pantalones para muñecos y otro los pantalones de neopreno (hombres rana y similares). Los dobladillos de los pantalones en instalaciones industriales no estarían cubiertos por esta norma, sino que tendrían (puede que la tengan ya) su Instrucción específica.

Y no faltarían los anexos, en los que se recogerían el listado de normas UNE que se citan en la IDP, el estudio del comportamiento al fuego de los dobladillos y los dobladillos en algunos tipos de pantalones especiales que quedasen fuera de la norma: pantalones de uso militar, pantalones de astronautas y pantalones para investigadores polares».

Era, repito, una simulación paródica de las normas que paren desde Bruselas (y por trasposición, aquí): lejos estaba de mí que aquello se convertiría en realidad. ¡Qué ingenuo fui! Porque desconozco si es verdad lo que viene a continuación, pero diría que sí, porque no creo que lo escribieran como parodia.

En la entrada https://disidentia.com/europa-se-esta-hundiendo-a-si-misma/ del portal Disidentia ("pensar está de moda"),  el austriaco Kai Weiss, investigador del Austrian Economics Center y miembro de la junta directiva del Instituto Hayek, escribe lo siguiente:

«Que la UE no es necesariamente una gran promotora del libre mercado, el espíritu empresarial y la innovación, sino más bien una máquina de producir reglamentos y normas es un hecho ampliamente conocido. No hay más que ver los 109 reglamentos sobre almohadas, los 50 sobre edredones y sábanas o las 31 leyes sobre cepillos de dientes que ha elaborado Bruselas. O la explicación inmensamente detallada de cómo tiene que ser un plátano y de que tiene que estar «libre de malformaciones o curvaturas anormales» (sí, es una ley real)».
El artículo, no he de resaltarlo, es interesantísimo y recomiendo a todo el que ha llegado hasta aquí que pinche en el enlace y lo lea.

Pero a lo que iba: lo que en 2012 me parecía un imposible tal que podía utilizar como símil para explicar un absurdo podría ser real de todo punto. Y como parodia estaba bien, pero como realidad no me hace ninguna gracia.

 

 

Tina Turner - We don't need another hero 

lunes, 25 de marzo de 2024

El combate de los 30

https://www.youtube.com/watch?v=0raZer51wHA 

 

 

La historia parece falsa, extraída de una novela romántica (del periodo romántico, ha de entenderse) o una película clásica de Hollywood, pero es verdad.

En 1351 ingleses y franceses se disputan la soberanía de Bretaña. La ciudad de Ploërmel está bajo dominio inglés, comandado por el capitán Richard (según mi fuente pre-internet; según la wikipedia, Robert) Benborough, que se ha hecho fuerte en el castillo. El francés Robert (o Jean, si hago caso a internet) de Beaumanoir está al frente de las tropas francesas pero no consigue desalojar a Benborough de sus posiciones. Desesperado, Beaumanoir decide retar al inglés.

De acuerdo con la más pura tradición de la caballería, Beaumanoir envía un emisario para fijar las condiciones de un combate singular, que se celebraría (caramba, qué coincidencia, van a cumplirse 673 años) el 27 de marzo, en la llanura de Croix-Helléan, a 6 km de Ploërmel. Y se batirán 30 caballeros franceses contra 30 ingleses.

El día fijado aparecen en el lugar fijado los caballeros, bien pertrechados con sus armaduras, sólidamente afianzados en sus caballos, con sus escuderos y todo el cortejo. Los dos bandos se colocan en línea y empieza el combate.

En la primera pasada caen, heridos de muerte, cuatro franceses y dos ingleses; pero en la segunda, los franceses cobran ventaja, pues matan a Benborough y 8 compañeros. Los ingleses, eso sí, no flaquean, se revuelven, emplean sus lanzas, sus mazas de combate,... luchan sin tregua.

En un momento dado, Beaumamoir, herido, abandona el combate. La sed le atormenta, pero su amigo Du Bois le dice «bébete tu sangre, Beaumamoir, te refrescará». ¿Es posible un lance más caballeresco?

Hasta que los franceses, dirigidos por Guillaume de Montauban, rodean a los últimos ingleses, derriban a siete y hacen prisioneros a los supervivientes. Fin del combate, llamado desde entonces El combate de los Treinta

Y chascarrillo adicional. El MVP del partido... quiero decir, el mejor combatiente fue declarado, por el bando ganador, Alain de Titenáic; por el bando inglés, Croquart (un guerrero profesional que tenían), que tras la muerte de Benborough se había erigido en su capitán.

Otros tiempos, otras costumbres. Otros valores.

 

 

Joan Manuel Serrat - Lucía 

jueves, 30 de noviembre de 2023

Tres efemérides II: Horacio

https://www.youtube.com/watch?v=Rc78j1yICps 

 

La palabra dicha no puede ser borrada. (Horacio)


Cuando yo era chaval, los curas de mi colegio albergaron a un cura polaco. ¿Cómo se entendían? En latín. Cuando yo era chaval, todos los curas - el polaco también- sabían latín. 

Cuando yo era chaval, los curas sabían latín; la población en general no. Nuestros mayores habían estudiado latín, claro, mi padre tuvo 7 años de latín en la escuela, pero no alcanzaban el dominio de generaciones anteriores. De 100 ó 150 años antes, no me extrañaría que las personas cultas de 1850 sí pudieran hablar en latín con cierta fluidez. A mí, por supuesto, no me llegó el interés por el latín de la época de mi padre (en librerías de lance he encontrado manuales escolares de la época que ¡caray!), pero por alguna razón estudié que los principales nombres de la literatura latina eran Virgilio, Ovidio y Horacio. Supongo que sería por, entre otras cosas, lo canónico de su latín: es curioso que los tres fueran coetáneos. Con el tiempo, ya mayor, supe de otros: Salustio, Suetonio, Marcial, Plauto, etc. Pero los nombres de pequeño eran esos. No sé los nombres que habrán estudiado los jóvenes hoy en día, y no me extrañaría que la lista se redujera a ninguno. Eso no significa que los jóvenes de hoy en día no hayan estudiado los datos fundamentales de la civilización romana (nadie estudia autores cartagineses), pero da que pensar acerca de la formación que estamos dando a nuestros menores.

Pero centrémonos en Horacio, porque el 27 de noviembre fue el aniversario de su muerte.

Para empezar, se llamaba Quintus Horatius Flaccus, pero todos le llamamos Horacio. Comprensible. Su padre era un liberto (un antiguo esclavo manumitido), que poseía un pequeño trozo de tierra, y su mayor deseo era que su hijo llegara a ser un ciudadano culto, instruido y virtuoso. Para cumplir su deseo, se trasladó a Roma, y allí Horacio supo sacar provecho de los sacrificios paternos, y a los veinte años fue a Atenas para completar su instrucción. 

De regreso a Roma se vio obligado a ganarse la vida como escribano. La necesidad le hizo audaz, y compuso sus primeros versos, los cuales le introdujeron en los medios literarios. Así fue como trabó amistad con Virgilio y, a través de éste, con Mecenas. En aquella época mecenas no significaba "protector de los artistas", sino que era el nombre de un patricio romano muy rico, que le regaló a Horacio una villa donde éste llevó una existencia tranquila y sin agobios económicos. Allí pudo dedicar todo su tiempo a escribir, y de esta historia surge la palabra mecenas y su significado. Por si no lo sabían.

Horacio tenía una filosofía de la vida basada en el justo medio de las cosas. El emperador Augusto le ofreció ser su secretario particular, pero rechazó la oferta: prefería la paz de su villa, sus escritos y sus amigos. Mecenas, claro, pero es que Horacio no tenía deseos de poder o de riquezas.

El poeta murió el 27 de noviembre del año 8 antes de Cristo, pocos días después que Mecenas. El emperador, que sabía del afecto que unía a ambos hombres, mandó que fueran enterrados uno al lado del otro, en el Esquilino. Dentro, por tanto, de las murallas de la ciudad.

No estoy versado en Horacio. Ni en Ovidio, ni en Virgilio. Empecé la Eneida (no en latín, por descontado), pero no la pude terminar: me pareció demasiado pedante, comparada con Homero. Pero eso no quita para que no sepa que Ovidio escribió el Ars amandi, y que recuerde los nombres de estos tres grandes. Cultura general, el nivel de cultura general que se entendía como imprescindible cuando yo era chico. Ahora... no sé. Creo que la cultura general que se considera imprescindible ahora es de menor nivel que en mis años mozos. No sé si porque los poderes consideran que no es necesario un nivel como el de entonces o porque no se considera adecuado tener que hacer el esfuerzo necesario. Sea lo que sea, es un signo de estos tiempos. Deberíamos reflexionar sobre ello, y por eso aprovecho la efemérides de Horacio para sacar el tema a colación. 

 

 

Por cierto: Horacio fue el autor de la famosa frase Carpe diem. Quizá les suene.

 

 

 

Enya - Cursum Perficio 

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Tres efemérides I: El río Beresina

https://www.youtube.com/watch?v=3ou9GMaUYOw 

 

 

Es tema estos días la película "Napoleón", de Ridley Scott. No la he visto, y no creo que la vea (al menos en un cine), pero eso no viene al caso. La traigo a colación porque creo que en la película se habla de la batalla de Borodino, pero creo que no del cruce del río Beresina. Y aunque la batalla de Borodino fuera cruenta y cinematográficamente espectacular, yo creo que tiene más interés el cruce del Beresina: la primera fue una batalla como tantas otras, de hecho la ganó Napoleón (aunque no le saliera a cuenta el ganarla), mientras el cruce del río fue mucho más que una simple batalla.

Tras la mentada batalla de Borodino (7 de septiembre de 1812), Napoleón entró en Moscú. Era el 14 de septiembre. Los rusos habían abandonado la ciudad, sin dudar en incendiarla para que no le sirviera de nada: aplicaban la táctica de la tierra quemada, literalmente. El 29 de octubre, con el temible invierno ruso a punto, Napoleón se resigna y ordena la retirada: se vuelven a Francia. En la marcha, bajo las nevadas, el frío y el hambre causan miles de víctimas en las filas del ejército francés al que los cosacos hostigan sin tregua.

El 25 de noviembre los regimientos quedan inmovilizados en la orilla del río Beresina, un río sin más de Bielorrusia. Claro que los ríos "sin más" de la llanura bielorrusa no son como los nuestros, y el 25 de noviembre de allí no es como el nuestro. El caso es que los rusos habían destruido los puentes, por lo que, durante la noche, 400 pontoneros  del general Éblé penetran en el agua, que arrastra témpanos de hielo, y construyen dos nuevos puentes de madera, uno para la infantería y el otro para la caballería y la artillería.

El 26 de noviembre 10.000 hombres consiguen pasar. Los cañones rusos abaten soldados y caballos y destruyen en varios bombardeos los puentes que los pontoneros franceses, con el agua helada hasta la cintura, van reparando poco a poco.

Durante dos días (estos días se cumplen 211 años), los soldados, medio muertos de hambre y de frío, cruzan el río en un desorden indescriptible. Ya no hay más que un fantasma de ejército que se retira lentamente sobre la nieve. ¿Napoleón? Probablemente, a toda prisa camino de París.  Baste decir que la palabra "bérézina" en Francia es sinónimo de catástrofe.

El fin de Napoleón tiene sus causas principales en sus fracasos en España y en Rusia. En España, sin duda porque despreció a los españoles y no le cabía en la cabeza que nos comportáramos como nos comportamos, sin aceptar civilizadamente que nos había invadido. Y en Rusia, porque estaba muy lejos - los ejércitos seguían moviéndose a pie- y no comprendió la enormidad de las distancias allí. El caso es que en los dos países sufrió, además de derrotas que le doliesen en el orgullo, una escabechina de personal, de jóvenes franceses que hacían de soldados. ¿Cuántos soldados podía permitirse perder Francia? Durante 20 años los que murieron fueron reemplazados por los que crecieron, pero en 1812 la situación hizo crac y a partir de ahí fue cuesta abajo y sin frenos. Ya no pudo competir con las demás naciones. Por simples razones demográficas, como Alemania en la 2ª Guerra Mundial.

Y además el paso del Beresina, desastre tal, marcó a Napoleón a los ojos de toda Europa. El mito era vencible, machacable y humillable. 

 

 

Coro del Ejército Rojo - Los cosacos 

viernes, 17 de marzo de 2023

Y ahora, los granjeros holandeses

El otro día me hacía hueco de las noticias de que en Alemania empezaban a pensar que quizá se estaba yendo demasiado rápido con eso del coche eléctrico. Y ahora son los holandeses: en síntesis, el Movimiento Campesino-Ciudadano (BBB), un partido nacido en 2019 en el mundo agrícola contra los planes medioambientales del Gobierno holandés y la Unión Europea, ha ganado esta semana las elecciones provinciales, que sirven para configurar el Senado. Es interesante, porque el primer objetivo del BBB es parar los planes para reducir las emisiones de nitrógeno, que incluyen una reducción de la ganadería y prevén expropiaciones cerca de zonas naturales protegidas. Vale que no tiene peso suficiente (de momento) para impedirlos, pero sí para retrasar las medidas.

Lo significativo para mí es que por fin la gente le está viendo las orejas al lobo y está reaccionando. Que está muy bien el no contaminante mundo que quieren los políticos y los ecologistas, pero cuando se quiere pasar del dicho al hecho se descubre lo que no nos habían dicho que acarrearía. Y, claro.

De momento son solo resistencias y retrasos, no se consigue detener el plan general. Pero yo albergo la esperanza de que algún día se consiga. Cuando estemos más cerca, supongo.

Suerte tenemos de los europeos del norte para salvarnos. 

martes, 7 de marzo de 2023

El fin de una civilización

https://www.youtube.com/watch?v=9RYy_8u4blk 

 

 

En la antigüedad, el cobre era fundamental. El cobre es la base del bronce, y antes de la cultura del hierro, el bronce era lo más preciado en todo el mundo conocido. Por lo que quien dominaba el cobre dominaba el mundo.

En la antigüedad, el cobre se extraía sobre todo en Chipre (hasta el punto  de que cuprum, el latín del cobre, viene de cómo los romanos llamaban a la isla). Chipre es una rareza geológica, en su formación quiero decir, pero sobre todo es una isla. Una isla aislada... a la que se llega desde Creta. Y, casualmente (o no), en la Edad de Bronce, Creta era la base de la civilización minoica. Uno de los que los antiguos denominaban "los pueblos del mar". Los minoicos eran marineros. Marineros y mineros: extraían el cobre de Chipre, y lo vendían por todo el Mediterráneo. Al precio que quisieran. Durante mil años fueron los reyes del mambo, y se hicieron inmensamente ricos.

Supongo que las leyendas de Minos, el tesoro de Cnossos y todo eso tenían una base real.

Al final todas las civilizaciones mueren, y la minoica no fue una excepción: los griegos de Micenas invadieron Creta y acabaron con los minoicos. Desgraciadamente, la escritura minoica no ha conseguido ser traducida, y no sabemos los detalles. Ni lo que de verdad ocurrió.

Pero, por otro lado, dejaron rastros. Y hay científicos que saben interpretar esos rastros. Los arqueólogos. Y los geólogos saben también el contexto en el que ocurrieron las cosas. Y entre todos se consiguen descubrir cosas muy curiosas.

Por la época en la que los micénicos vencieron a los minoicos se produjo la gran erupción del volcán Tera. Tera era una isla 110 km al norte de Creta (ahora se llama, o más bien lo que queda de ella, Santorini). El volcán Tera estaba activo, pero lo normal, como el Etna y todos esos. Salvo que hacia el 1.600 ó 1.500 a.C. produjo una de las mayores erupciones volcánicas de la historia. La isla, Tera, quedó destrozada, y lo que ahora se llama Caldera de Santorini se parece más bien a un reventón gigantesco de un volcán descomunal:


 

Curiosamente, no hay islas entre Tera/Santorini y Creta. Pues bien, la erupción cubrió Creta de cenizas, pero en especial produjo un tsunami. Que llegó a Creta y arrasó Amniso.

Amniso era el gran puerto de Creta, y estaba en la costa norte, enfrente de Tera. A 110 km.  Así que el tsunami y la lluvia de ceniza y piedra pómez arrasó Creta, pero en especial se llevó por delante Amniso. La ciudad quedó barrida por la explosión, y como en Pompeya y en Herculano, los arqueólogos se están poniendo las botas. ¡Si además supieran entender el minoico! 

No hay precisión suficiente para datar la caída de Minos y la erupción del Tera; posiblemente, la invasión fue algunas generaciones anterior y los minoicos estaban ya en franca decadencia. Como sea, la explosión el tsunami liquidó no sólo su principal puerto en Creta y Acrotiri, su principal puerto comercial, que estaba... ¡en Tera!, sino también su flota (la comercial y además y estratégicamente más trascendente, la pesquera), e inundó los campos agrícolas volviéndolos infértiles por el agua de mar. Y añadan la lluvia de ceniza. Por ello, no se sabe con seguridad si la explosión coincidió con el derrumbe de la civilización minoica, pero lo más probable es que la erupción fue la puntilla de la caída de Minos tras la invasión de los micénicos o viceversa, dejó a la isla a punto de caramelo para ellos. El hecho es que poco después de la erupción los minoicos, los reyes del mundo durante mil años, desaparecieron. Una civilización asombrosa, borrada de la noche a la mañana por un desastre natural.



Por cierto: el hueco dejado por los minoicos no lo llenaron los micénicos, sino otro pueblo mucho más marinero que ellos: los fenicios.

 

 

Y una curiosidad adicional: el bronce es cobre al que se le añade una impureza. El efecto de esa impureza es que sus átomos, más grandes que los del cobre, obstaculizan el libre desplazamiento de los átomos de cobre por la malla metálica, y el metal "impuro" resulta mucho más duro y resistente que el cobre original. La impureza ideal, estándar, del bronce es el estaño. Pero así como el cobre estaba por todas partes (y en cantidades y calidades brutales en Chipre), el estaño no. Cuesta creerlo, pero el estaño lo obtenían de los Montes Metálicos, que es la cordillera que separa Alemania de Chequia, pero sobre todo... de Cornualles. Hasta ahí se iban a buscarlo. Por mar, a través de Gibraltar: los fenicios eran asombrosos. Y la importancia de Cádiz para ellos se entiende un poquito más.




Leonard Cohen - The partisian

 

domingo, 5 de marzo de 2023

Coches eléctricos: ¡vaya!

https://www.youtube.com/watch?v=8A3zetSuYRg 

 

 

Dentro del aluvión de noticias de estas semanas ha pasado desapercibida. En pleno escándalo diario por la chapuza legislativa de la ley del sólo sí es sí (que tapaba el escándalo de la despenalización de la malversación que tapaba el escándalo de la despenalización de la sedición que...), el escándalo del FCB pagando millones de euros a un jefe de los árbitros, el escándalo de los trenes cántabros que no caben en los túneles (que intentaron tapar sacando un escándalo del director de carreteras del gobierno cántabro), el de los trenes alicantinos que pesan demasiado para los puentes, la comisión europea que viene a ver si los fondos se están gastando bien y se fue diciendo que no han averiguado nada porque el gobierno se las ha apañado para tapar todo lo de los fondos, el cambio de sede de Ferrovial a Holanda, el escándalo "tito Berni" de los diputados del PSOE corruptos, puteros y cocainómanos (y que se iban de putas en pleno confinamiento por el coronavirus),... En pleno aluvión diario de escándalos, digo, la noticia ha pasado desapercibida. Y sin embargo, es lo más importante del año hasta ahora. A ver si se dan cuenta los medios de su importancia y ponen el tema en el tapete. Que se hable de ello, porque es lo que de verdad debería interesarnos:

Alemania ha parado el proceso legislativo europeo que iba a prohibir la venta de motores térmicos en la Unión Europea a partir de 2035. Junto con Italia, Hungría y Polonia ha conseguido la minoría suficiente para paralizar el proceso.

Da igual las razones, si se quieren mirar nacionales. La causa verdadera es sólo una: por fin políticos al mando (en Alemania e Italia) han escuchado a personas sensatas. Que les han dicho que quizá estamos corriendo demasiado, con eso del coche eléctrico, y que mejor pensar con calma las cosas antes de tomar decisiones que causen daños irreparables.

Por fin.

No sé si el parón durará mucho, porque vender un mundo eléctrico sin humos saliendo de gases de escape ayuda a ganar elecciones y todos los políticos tienen una tarde o temprano, pero algo es algo. Es el momento en que las voces que intentan poner un poco de sensatez van a ser escuchadas: quizá hay aún esperanza.

 

 

 

Guiseppe Verdi - Rigoletto (la dona e mobile)

jueves, 9 de febrero de 2023

'Sumisión' es una distopía... o tal vez no

https://www.youtube.com/watch?v=dzymcUk5XXk 

 

 

He leído Sumisión, de Michael Houellebecq. 

Una distopía es una imaginación de una sociedad futura de características negativas, un futuro distópico es lo opuesto a un futuro utópico. Por ejemplo, Los juegos del Hambre, y tantas películas por el estilo. 1984 es una distopía, Un mundo feliz es una distopía, Blade Runner es una distopía, Desafío total, Perseguido, Mad Max,...

Las distopías están muy bien como novelas o películas, pero en la medida que alguna de sus características se convierte en realidad... 1984, sin ir más lejos. 

Pues bien, cabe preguntarse si Sumisión va a ser sólo una distopía, una novela, o si llegará a convertirse en realidad.

El argumento es muy sencillo: cual Episodio Nacional, a través del transcurrir cotidiano de un personaje somos testigos de los cambios en la política nacional francesa. La hipótesis de partida de esos cambios es la constatación de que en las elecciones al presidente de la república, lo normal desde hace años es que partido más votado sea el Frente Nacional, con mucha ventaja pero no la suficiente para tener más del 50% de los votos. Al no alcanzarlos, ha de realizarse una segunda vuelta, sólo el Frente Nacional y el segundo partido más votado, e impepinablemente los franceses, como si fueran españoles, votan al segundo partido sea el que sea con tal de que no gane el Frente Nacional. Pues bien, lo que ocurre en la novela es que en la primera vuelta, por unas pocas décimas de ventaja sobre los otros partidos, el partido que queda segundo es la Hermandad Musulmana (partido ficticio). El líder del partido islamista proyecta una imagen de persona moderada y amante de la cultura francesa, y promete cargos políticos y ministerios a los líderes de los demás partidos a cambio de su apoyo. Lo obtiene, y en la segunda vuelta gana al Frente Nacional. El presidente de Francia pasa así a ser un islamista. Una vez en el poder, las mujeres vuelven a sus casas abandonando el mercado laboral, con lo que el paro disminuye. Menos subsidios de paro, pues. Y ese dinero lo invierte en subsidios familiares, para ayudar a las familias cuyas mujeres se quedan en casa criando hijos. En síntesis, los islamistas se quedan con las carteras de Educación y de Familias, la economía les importa poco.

En política exterior, lo que promueve el presidente francés es favorecer la adhesión a la UE de Turquía y de Marruecos, con vistas a que luego se unan Argelia, Egipto,... Como al poco también ganan los islamistas en Bélgica y creo que en otros países, pues la cosa evoluciona favorablemente. Y si uno se imagina al panoli de nuestro líder oponiéndose, se convence de que la adhesión sería más rápida que la de Austria. En general, y aparte de que los judíos huyen del país apenas se huelen lo que va a pasar, la gente... se acostumbra. Unos primeros disturbios del Frente Nacional, y luego cada uno sigue con su vida. Socialistas, comunistas, derechistas, nacionalistas, musulmanes, ¿qué más da quien gobierne mientras me deje tranquilo?

El protagonista de la novela es profesor universitario, ateo e indiferente a todo, con el único interés en tener sexo. Ese mismo ateísmo e indiferencia le ha impedido tener una pareja estable y formar una familia, así que suele nutrirse de las alumnas universitarias. Con los islamistas en el poder tiene que abandonar la universidad porque ha de hacer profesión de fe islámica, pero poco a poco descubre que los que la hacen... tienen esposas. Investiga, y resulta que él tendría 3. Que se las asignarían, no tendría que ir a ligárselas. Y la verdad, la oferta... es muy tentadora.

Mas o menos, esto es lo que pasa en la novela. Hay, claro, descripciones detalladas del protagonista y de la vida que lleva, con lo que me parecen a mí muy ácidas críticas soterradas al mundo cultureta de los profesores de Letras (el protagonista vive de ser una autoridad mundial en Joris Karl Huysmans, ya ven, como si un español fuera una autoridad mundial en Ramón de Campoamor), pero la esencia aterradora es la perspectiva de que un partido musulmán gane las elecciones.

Lo más terrorífico al leerla es darse cuenta de que ¿y si sí? ¿Sería posible...?

¿Sería posible?

Lo primero que tendría ocurrir es... que los musulmanes votaran. Que hubiera un partido musulmán, y que se presentara un musulmán. De momento, ninguna de estas cosas suceden. Pero podría ser. Que apareciera un líder musulmán que creyera en conseguirlo y que montase el partido correspondiente, y arrastraría a los jóvenes musulmanes de las banlieues. ¿Y si ocurriera? Supongo que, por demografía, es cuestión de tiempo que ese partido quedara... en segundo lugar.  Y si quedara en segundo lugar... bien, en la novela queda claro que es muy posible que ganase.

¿Y luego? ¡Quién lo sabe! Pero precisamente. La clave de lo que ocurre en la novela, de los cambios que se producen, es que nadie reacciona. Nadie se lo espera (sí, los servicios secretos, pero a estos los callan), nadie sospecha, luego nadie ve los peligros. Y se implantan poco a poco, y un día te das cuenta que apenas se ven chicas con minifalda por las calles y que las tiendas de ropa para adolescentes están desapareciendo de los centros comerciales.

 

 

 

Estopa - Ya no me acuerdo

 

viernes, 3 de febrero de 2023

La guerra es el infierno

https://www.youtube.com/watch?v=EeoFiBizcyE 

 

 

Me comunican que se ha muerto Karl, un arquitecto alemán con el que trabajé hace años. Era ya mayor, aunque no demasiado, pero sé que estaba enfermo del corazón. Pero aun así. Siempre se van los mejores, a veces. Como ésta.

Por edad, Karl era, lógicamente, hijo de un excombatiente. Excombatiente alemán de la segunda guerra mundial, no hace falta decirlo. Era inevitable que existieran personas como Karl. ¿Hijos de nazis? Eso es mucho decir: era hijo de un alemán que, sí, luchó con los nazis. ¿Le convierte eso a Karl en nazi? En absoluto, salvo que los alemanes fueran como muchos españoles que siguen acusando a los españoles de hoy de cosas que quizá (sólo quizá) habrían podido acusar tal vez a sus bisabuelos.

Pero es que Karl, me contó un día, nunca habló de la guerra con su padre. Mejor dicho, su padre nunca le habló a Karl de la guerra. Y Karl creyó saber porqué. Un día descubrió una foto de su padre de cuando entonces. No sé qué tipo de foto era, tal vez alguna de carnet de algo, de un salvoconducto o qué se yo, pero la vio. Y entonces supo qué hizo su padre durante la guerra, porque reconoció las insignias del cuello. Las dos calaveras. 

Su padre había servido en las SS en los campos de concentración.

A su padre lo alistaron y lo destinaron allí, cosas que pasaban. Supongo que el hombre, el chaval más bien, hizo lo que tenía que hacer. Supongo que no le gustó nada, y supongo que por eso jamás habló con su hijo de la guerra.

Su hijo nunca quiso preguntarle. 

Algo tiene la guerra, que los que la conocen sólo quieren olvidarla, y los hijos que no la viven perciben el dolor de los que sí y no quieren, tampoco, saber más de lo imprescindible.

La madre de Karl era francesa. El chaval no sería tan malo, pues. Y aquella generación entendía.

 

Ya que nosotros no aprendemos de los nuestros, aprendamos al menos de los de los demás. 

 

 

Vera Lynn - We'll meet again

miércoles, 31 de agosto de 2022

Mijail Gorbachov

Ha muerto Mijail Gorbachov. Impacta la noticia, porque no era un cualquiera sino un hombre que hace que uno se pregunte cuándo volverá a haber alguien como él. Cambió el mundo, y lo hizo en sólo 6 años. Lo que pasa, el problema, es que para entender lo que significa hay que saber cómo era el mundo antes de 1985. No se puede explicar, en realidad: nos quedaríamos cortos, hay muchas más cosas de las que podríamos decir. Pero lo cambió. No hay comparación entre antes de él y después de él.

Es curioso que durante su mandato sus interlocutores fueran Ronald Reagan (luego, George Bush), Helmut Kohl, Margaret Tatcher, Francois Mitterrand. Den Xiao Ping en China, aunque entonces China no pintaba nada. Incluso Felipe González, en España. Y es curioso, porque uno compara los mandamases de entonces con los de ahora, y... menuda comparación. Y me falta un nombre muy importante de su época: Juan Pablo II. Si lo comparamos con Francisco... mejor me callo. Pero es cierto que fue una gran fortuna que los grandes cambios de Gorbachov los peleara - o los trabajara- con esos estadistas. 

Sólo mandó seis años, de 1985 a 1991, pero le bastaron. Es uno de los grandes nombres del siglo XX. Y sin un muerto.
 
Irrepetible. 

 

martes, 19 de julio de 2022

Aquel verano del '87

Hace un calor espantoso. Estamos sufriendo una ola de calor que...

El cambio climático haciendo de las suyas. Y yo me acuerdo del verano de 1987. Aquel verano hizo calor más allá de lo que entonces nos parecía soportable, era el tema estrella. Como la ola que tenemos ahora, la de entonces también asolaba a toda Europa: en Atenas murieron 750 personas.

Yo lo pasé en el norte de Suecia, donde trabajaba. Allí fue noticia que el termómetro callejero de la población alcanzó los 33°, totalmente insólito. La tropa local de boy scouts estaba de campamento en Escocia, y según informaba la prensa también se estaban cociendo. En Francia. Y, por supuesto, en España, donde los que me carteaban, duros aragoneses hecho al calor de allí, me lo contaban asombrados.

Yo diría que ése fue el primer verano en el que se habló de personas muertas por el calor. Claro, cuando en una ciudad mueren en una semana 750 personas más de las habituales, los técnicos lo tienen fácil para achacar una causa a tal mortandad: ha sido por el calor extremo. La noticia saltó a los periódicos, y al año siguiente cada ola de calor (hay un par cada año, aunque no tan extremas) venía acompañada de la consiguiente relación de fallecidos. Y así al año siguiente morirían en Francia nosécuantas personas por las olas de calor, y ya para siempre.




domingo, 13 de marzo de 2022

Nacional complejo de inferioridad

https://www.youtube.com/watch?v=Ae829mFAGGE 

 

 

No ha habido gran varón en armas vivo,

Que no fuera en las ciencias eminente,

Bárbaro de nación, Lacio, ni Argivo.

Exceptuando a la Lusa, solamente;

Ni digo sin vergüenza que el motivo

De que en ellas no salga uno excelente,

Es el tenerse en menos verso o rima;

Que quien no sabe el arte, no le estima.

 

Por eso, y no por falta de ventura,

Portugueses Virgilios no hay, ni Homeros;

Y hasta no habrá, si ésa dura,

Eneas con piedad, ni Aquiles fieros.

Mas de todo es peor, que la natura

Tan ásperos los hace y tan austeros,

Tan rudos y de ingenio tan escaso,

Que poco o nada se les da del caso. 

Luis de Camoens - Los Lusiadas (canto V, 97-98)

 

Escribí hace algún tiempo una entrada sobre el alemán Bessel (disponible aquí), en la que no podía dejar de maravillarme del número de genios que había en Alemania a finales del siglo XVIII y principios del XIX, comparado con el número de pares que teníamos en nuestro país. Una diferencia tan amplia tenía que tener, sin duda, una explicación.

 

Unos años antes había escrito una entrada sobre Heisenberg (disponible aquí), también alemán, y en la que se producía el mismo resultado: la diferencia entre los científicos alemanes y los científicos españoles, en esta ocasión a principios del siglo XX. Y me preguntaba:

¿No deberíamos estudiar qué provocó semejante constelación de genios en Alemania e intentar que aquí nos acerquemos un poco? España ha dado 0 nobeles de física, 0 de química y 2 de medicina; los alemanes, en estas tres ramas suman 85.

Nunca he leído una explicación convincente. Por razones que desconozco, los perezrevertes de turno acostumbran a echar la culpa al catolicismo español, a los curas y a que en el momento clave nuestros gobernantes eran unos inútiles descerebrados. No sé por qué, no me lo creo. Pero tantas veces se ha repetido, que es ya un lugar común. Y aunque a nivel personal cada uno de nosotros cree que es lo mejor del mundo y que con él rompieron el molde, en lo colectivo tenemos un complejo de inferioridad de aúpa. No es que seamos bajitos y enclenques frente a los robustos nórdicos y teutones, es que somos cerriles y ellos abiertos; pacatos, y ellos liberales; cortitos, en suma, y ellos genios. Ingeniería alemana, y no hace falta decir más, qué tíos, esos sí que saben hacer las cosas.


Este complejo de inferioridad no es solo español, es también portugués: en los versos que inician el artículo, Luis de Camoens se lamenta de que no haya poetas que glosen las glorias portuguesas, carecen de Virgilios y de Homeros, y concluye que es una pescadilla que se muerde la cola: no tienen poetas porque al pueblo se le da un ardite la poesía, y al no conocerla ni siquiera la echa de menos.

 

Y, sin embargo...

 

Sin embargo, conviene releer la entrada que escribí sobre los hombres extraordinarios (disponible aquí) y fijarse en la conclusión:

Un griego, un tunecino (pre-Islam), dos italianos, un español, un portugués, un mongol y (si lo incluimos) un corso. ¿Alguien nota un patrón aquí? Caray, no sé qué pinta un mongol en esta lista y quizá sea la excepción que salva a todos los pueblos, pero no puede ser casualidad. No sé qué decir al respecto, salvo que ya que hoy en día se mira la Historia desde una perspectiva ex-Mediterráneo estoy seguro de que se aducirán múltiples razones que en realidad no son sino excusas por parte de las demás naciones que no han conseguido aportar jamás ningún nombre a la lista.


Pero estoy seguro de que no es casualidad. Algo debe haber en nuestro carácter, en nuestra manera de afrontar la vida, no sé qué, algo que hace que, a veces, surjan entre nosotros alguno los hombres más extraordinarios de la Historia de la Humanidad.
Sí, Alemania ha dado una pléyade de científicos e inventores, pero no han dado descubridores. Por uno bueno que podamos citar de aquel mundo (digamos, por ejemplo, el noruego Roald Amudsen), nosotros tenemos cien. Tenemos tantos, que a muchos ni los valoramos: Andrés Urdaneta descubrió cómo navegar por el Pacífico norte a mediados del siglo XVI, lo que permitía volver de Filipinas por el Pacífico. ¿Alguien sabía siquiera la existencia de Urdaneta? Pues a los alemanes se les ha de caer la baba cuando leen las historias de nuestros descubridores y deben de pensar ¿porqué de entre nosotros no ha salido nadie que quisiera saber qué había más allá del horizonte?

Podemos fijarnos también en las artes: es verdad que están por delante de nosotros en lo que se refiere a Música, pero también que están muy atrás en Pintura o Literatura. Aunque cuando la Cinematografía era un arte no les veíamos ni su estela.

Somos distintos. Ni mejores ni peores. Son buenos dando soldados, y también generales. Y nosotros somos buenos dando generales y soldados; aunque nuestros soldados son distintos a sus soldados. Y nada de esto es culpa de haber tenido unos curas u otros hace trescientos años.

En suma, las naciones somos como las personas. Todos hermanos, pero cada uno diferente a su manera. No nos disgustemos por eso. 
 
 
 
ZZ Top - Gimme all you lovin'