martes, 18 de agosto de 2026

Cuarenta mil

Antes de irme de vacaciones entré en la página web de Amazon, para comprarme algunos libros. Nada pretencioso: que me entretuvieran, sin más. Así que marqué lo que quería: libros en formato kindle, idioma inglés o español, género ciencia ficción, sección militar space opera.

 

Cuarenta mil. Amazon me ofrecía 40.000 títulos que cumplían esos requisitos. Vale que yo sea un tipo poco exigente y fácil de contentar, pero ¡caray!

¿Cómo es posible?

Imaginemos que el autor promedio tiene publicados una media de 5 títulos de ese estilo. Significa que hay 8.000 autores que cultivan ese estilo. ¿Hay más autores de novelas de ciencia ficción rama militar space opera que grupos de rock? La gran mayoría de los grupos de rock son bastante malillos, y apenas son un puñado los que vale la pena que nos gastemos dinero y tiempo en escucharlos. Pues imaginen una novela de ésas.

La explicación, claro, es la IA. Que escribe libros como churros. En los dos sentidos. 

Por no hablar que la inmensa, muy inmensa mayoría de los libros será una repetición de todos los clichés del género. Aunque se consideren origi­nales. Gente que ha leído libros de este tipo, decidido que ellos también pueden escribirlos, se "inventan" variantes de ideas y argumentos ya escritos, copian recursos y tramas de otros géneros, y voila!: ya tenemos un escritor de ciencia ficción.

Al final no compré ninguno. Curioseé un poco, y lo dejé. Porque hay otro requisito que suelo imponerme, pero que por desgracia el menú de Amazon no me ofrece: que al leerlo no considere que vaya pérdida de tiempo está siendo leer esa bazofia. Cuando hay tantas maravillas ahí fuera esperando ser leídas.

Total, que he vuelto a hacer lo que he estado haciendo casi todo el año: escribir mi propia novela. Y les diré una cosa: me he entretenido mucho más. Tanto es así que voy a escribir una serie y algún spin-off. Queda mal decirlo, pero me gusto mucho más yo.