sábado, 9 de mayo de 2026

En el refugio atómico

https://www.youtube.com/watch?v=X2re0kACKy0 

 

 

¿Querría usted vivir en un refugio atómico?

¿No? ¿Por qué no?

A fin de cuentas, dentro del refugio se está muy bien. No importa si fuera el ambiente es radiactivo y el agua está contaminada, si todo son escombros y ruinas y el aire es irrespirable. En el refugio el aire está tratado y es perfecto, el agua se depura en un ciclo de recirculación perfecto, no falta comida ni energía. Hay espacio de sobra, y otras personas con las que pasar el rato. De hecho, si es usted varón y heterosexual es probable que localice féminas que estén dispuestas a repoblar la Tierra, y ya se sabe, todo sea por el bien del planeta.

En el refugio usted está a salvo y le va bien. Lo que pase fuera no le afecta.

Pero, claro: fuera es un desastre. Y eso hace que no nos guste.

En nuestras vidas estamos viviendo en un refugio atómico. Tenemos comida, bebida, energía los más de los días. Nuestra microeconomía funciona: el tráfico es un desastre y las carreteras están a veces cortadas, del tren ni hablemos, los precios no paran de subir y los servicios públicos se están deteriorando a pasos agigantados. Pero, oiga, seguimos adelante. A todo se acostumbra uno. La educación, la sanidad, la composición de nuestra sociedad, los medios de comunicación,... Cuando uno lo piensa, parece que todo se está yendo al garete. Que nuestra civilización se cae a pedazos y que en cincuenta años estos serán los dolores de Fabio.

No sé cómo es la vida en un refugio atómico, pero imagino que uno se aísla mentalmente del exterior. Vive su vida intentando no pensar cómo están las cosas ahí fuera. Por su salud mental. Pues aquí y ahora, más o menos igual. Ya no miro los informativos de la TV (con lo que ya no miro, de facto, la TV), y me dan igual, en la prensa escrita, en papel o en internet, las noticias de política, nacional o internacional (la local y autonómica hace mucho que dejó de tener cualquier tipo de interés). No me atraen los artículos de opinión política. En el momento de escribir estas líneas, lo último que sabía es que el gobierno había tomado por asalto la AIREF, la "autoridad independiente de responsabilidad fiscal", que es un organismo que se supone que fiscaliza al gobierno desde la independencia; ahora cesa su directora, y el gobierno ha nombrado como sustituta a una acólita que formaba parte del segundo escalón del gobierno. Pues bien, ahora que retomo el artículo lo más reciente es que la fiscal general nombrada por Sánchez actúa ya sin tapujos: sustituye a fiscales de larga experiencia por los de su cuerda, saltándose cientos de puestos de escalafón, porque ella lo vale. Y le dice al fiscal del caso Ábalos que nada de incentivar al arrepentido Aldama que está revelando los secretos. Aunque cuando ha ocurrido algo parecido (un arrepentido) en un caso del PP (caso Gürtel), al arrepentido en cuestión le den la inmunidad y el ministro de Justicia de Sánchez proclama que cuando alguien colabora con la justicia el gobierno le va a ayudar. Lo dicho, da igual lo que pase actúan a calzón quitado. Y claro, uno prefiere aislarse. Dado que no puedo hacer nada, prefiero no saber. Total, para qué. Para amargarme, para enfadarme, para indignarme. Paso. Me vuelvo al refugio atómico.

Y así sobrevivimos, concentrándonos en las miserias nuestras del día a día, en lo que nos atañe y nada más.

Muchos pensamos que Sánchez no convocará elecciones en el 27. Otros pensamos que sí, pero que estarán amañadas. Otros, que algo hará o se sacará de la manga, que Sánchez no se va a ir. Y lo encontraremos aceptable, y será legal aunque haya tenido que cambiar la ley para ello y lo que no haya podido cambiar haya tenido que salir su lacayo del Constitucional para decir que sí que lo es. Capaz es, capacísimo, de extender el hantavirus por la península y obligarnos a confinarnos y así anular las elecciones. ¡Vaya que si es capaz!

Por eso vivimos en un refugio atómico. Por prescripción facultativa. O por automedicación.

Poco a poco, todos nos vamos encerrando. A veces alguien que no se ha metido aún exclama que no comprende por qué no pasa nada, por qué se les sigue votando o cómo es que permanecemos indiferentes viendo cómo todo se va al garete. La respuesta es obvia: porque nos encerramos en nuestros refugios atómicos. No somos capaces de vivir en el exterior, sabiendo lo que está pasando.

Puede que tal vez un día quizás una turba tome al asalto el palacio de la Moncloa y cuelgue al condotiero por los pies de un balcón. Y a su esposa, ya puestos. Y a muchos de los que estaban por allí y a sus escoltas si se oponen. Ese día que tal vez quizá ocurra puede que los buscados por la turba clamen y pidan ayuda. Y que se encuentren con que nadie se la brinda. ¿Saben por qué? Porque estaremos todos en nuestros refugios atómicos, donde ellos nos forzaron a encerrarnos, y nos dará igual lo que les pase. 

Así que yo, a lo mío. A buscar una fémina a la que convencer de la necesidad de repoblar la Tierra. 

 

 

 

Ludovico Einaudo y Ballaké Sissoko - Chanson d'amour