https://www.youtube.com/watch?v=22zB6Soc2Gk
Está usted comiendo en un restaurante. En una mesa cercana, una familia: padre, madre y algunos hijos. Uno de los hijos, de corta edad, se está portando mal. Berrea, chilla, canta, tira cosas al suelo, lo que usted prefiera. Los padres le amonestan, pero el chico no depone su actitud. Usted está perdiendo los nervios y se pregunta porqué admiten niños en los restaurantes, pero sigue comiendo su filet mignon a la pimienta. Hasta que el padre le arrea un sopapo al chaval. Que, a partir de entonces, se porta bien y el resto del aforo termina su comida en
paz.
Usted:
- Llama a la policía y les pide
que vengan a detener al padre por maltrato infantil. A la cárcel y que
pierda la patria potestad.
- Se levanta y afea al padre su
actitud delante de todos. Cuando el padre le responde, le pega una paliza
delante de su familia o en el callejón de atrás.
- Sin levantarse, afea en voz
alta la actitud del padre.
- Sigue comiendo, tal vez
aliviado, tal vez molesto por la escena que ha presenciado.
- Se levanta, rompe en
aplausos y pide que el padre dé una vuelta entre las mesas recibiendo las felicitaciones de todos. Anima también a su santa esposa a que le arroje al héroe su sostén.
Antes de continuar,
debe usted meditar bien qué opción sería la suya. Si no lo ha decidido, no ha
de seguir leyendo porque carecerá de sentido. Elija su opción.
Con el burka, el
niqab, el chador y todas esas prendas islámicas que están ahora en el candelero
ocurre algo parecido. Es un tema privado, de esa mujer y de su familia. También
de cuando esa mujer es una niña y de su familia. Es un tema privado de esa familia.
No nos molestan, o sí pero nos aguantamos, los mamarrachos que nos cruzamos por
la calle. Les aseguro que a menudo veo muchas escenas en la calle que me
disgustan, pero aparte de pensar que pobre juventud y que o tempora o mores, me aguanto y sigo mi
camino. Pero en el caso del burka, como en el del restaurante, hay un detalle
adicional: el maltrato al niño, a la niña, a la mujer sometida a las exigencias
del marido.

En el caso islámico,
el maltrato a la niña y a la mujer es clamoroso: basta notar que, en libertad,
ninguna otra mujer del mundo adopta las normas de pudor islamistas. En
Barcelona hay ciudadanos de más de cien países, seguro. En primavera, verano,
otoño e invierno las mujeres y niñas visten de muy diversas maneras. Algunas
muy ligeras de ropa, otras muy tapadas. Algunas llevan vestimentas claramente
subsaharianas, otras llevan ropa típica del Indostán, pero uno no aprecia
imposición, sino una clara preferencia de esa mujer. Y luego están las
islámicas. No voy a decir las musulmanas, porque no todas. Las islámicas, en
invierno muy bien, pero en primavera obviamente se comen las ganas de lucirse,
y en verano es asombroso que sigan respirando. Aun así, esto no está aún en la
polémica. La polémica va a los casos extremos, el burka y el niqab. Eso es
maltrato, nadie puede querer vestirlo voluntariamente como regla universal
salvo que le hayan formateado el cerebro desde niña o lo prefiera a recibir una
paliza. Y ante esto, lo que tenemos que hacer, lo que pedimos a nuestros
gobernantes que hagan, es…
Piense en el
restaurante. Sobre todo si eligió usted la opción d). Si eligió la a) o la b),
es evidente que es usted partidario de legislar y prohibir. Pero ¿y si eligió
la d)? ¿Por qué no intervino en el restaurante? Es evidente que no le gustó la
escena, pero ¿acaso piensa que es un tema privado y que cada cual ha de poder
educar a sus hijos como crea conveniente? ¿Acaso piensa que cada cual ha de
poder educar a sus hijos como crea conveniente, excepto si ese cual es
musulmán?
¿Mi postura personal? La expuse en esta entrada: la libertad religiosa.
Sara Evans - A little bit stronger