sábado, 30 de mayo de 2026

El bocadillo mas grande del mundo

https://www.youtube.com/watch?v=pqnEo_9SwQM 

 

 

25 de mayo, fiesta nacional en Argentina. En Avellaneda (un suburbio de Buenos Aires), la parrilla local El Tano quiso celebrarlo, aprovechando que cumplían a su vez 25 años, batiendo un récord Guinness, el de "sándwich de matambre a la pizza más largo del mundo". Sin duda, uno de los más prestigiosos y perseguidos, hasta el punto de que prepararon un superbocadillo de 750 metros con los que esperaban batir la marca actual, de 735 metros.

El matambre a la pizza es un clásico de la gastronomía argentina que consiste en macerar la carne hasta que quede sumamente blanda, para luego cubrirla con salsa de tomate, jamón, queso mozzarella derretido y orégano. El superbocadillo se iba a cortar en raciones (porque no es lo mismo hacer un bocadillo de 750 m de largo que 7.500 bocadillos de 10 cm de largo, ése es otro récord), así que se preparó una fila enorme de mesas y se anunció que se repartiría (de forma gratuita, ojo) a quienes quisieran una porción. 

Aunque participaron en la elaboración unas 100 personas, el proceso de armado y cocción del matambre se demoró más de lo esperado, y... esto es Argentina. 

El público comenzó a llegar a eso de las 11 de la mañana, pero el bocadillo no estaba listo. Con el correr de las horas llegaron las quejas. La gente tenía hambre y... primero algunos impacientes, luego más "listos", luego un chorreo: la gente acabó derribando las vallas y cogiéndose ellos mismos las porciones de bocadillo (antes de que se hubiera terminado y controlado la consecución del récord) y, aprovechando que estaban por allí, unos cuantos se llevaron también mesas, sillas,...  

Recordemos que las raciones se iban a repartir de forma gratuita. La organización, huelga decirlo, no quedó muy contenta.

¿Por qué cuento esto?

Las noticias de cualquier día de estos, en nuestro país, son desoladoras. La corrupción del partido en el gobierno es tal que no dudan en corromper todas nuestras instituciones. Y los partidos políticos que los apoyan siguen apoyándolos, porque para ellos cualquier cosa es preferible a que gobierne la oposición. Nosotros, lo único que podemos hacer es testimoniarlo, impotentes para impedirlo, tal es el nivel de degradación moral de los que nos gobiernan.

Estamos presenciando en España episodios de degradación social e institucional que siempre consideramos ajenos, propios de realidades lejanas como las de México, Colombia, Perú o Ecuador. Nos consolábamos con el "aquí no, aquí nunca", convencidos de nuestra inmunidad. Hoy sabemos que ese escudo era un espejismo. Si no reaccionamos de inmediato y ponemos remedio a esta deriva cuanto antes, nuestro país no será sino uno más de esa lista. Uno que citen los pobladores de países civilizados cuando aseguren que lo que pasa aquí nunca pasará en sis países.

Y más allá de ese límite, si permitimos que se rompan por completo los códigos mínimos de convivencia, el destino final no es la decadencia política, sino... Argentina. El estado de naturaleza más salvaje y primitivo. Y no lo digo por lo del bocadillo; pero no todos tenemos estómagos para hablar de las cosas que allí ocurren a diario. Yo, desde luego, no.

Más allá de Argentina, los chimpancés de la selva. Así que conviene que paremos esto cuanto antes. 

 

 

Antonio Machín - Corazón loco 

jueves, 28 de mayo de 2026

La broma que era verdad

https://www.youtube.com/watch?v=pK7mCQb2t6s 

 

 

Una escena clásica del cine de comedia europeo es una en la que el protagonista tiene que hacer las paces o algo así con un líder local (o un mafioso), y acude al bar donde está el otro con sus amigos bebiendo. O, por ejemplo, en la película que estoy pensando, la pareja pernocta en un hotel y no puede conciliar el sueño porque en el bar de abajo hay un ruidoso grupo de amigos cantando canciones tradicionales a coro en su desconocido pero hermoso idioma local.

Impepinablemente, el pobre hombre llega hasta el líder y le hace su petición: por ejemplo, que bajen la voz. Los otros acceden pero le invitan a un trago para demostrar que no le guardan rencor. Y luego resulta que la tradición local exige que todos le inviten a un trago (le van invitando uno a uno), es de muy mala educación (y peligroso) rechazar la invitación, el otro decide que él también invita (a ver, qué va a hacer si no), etc. Y termina cantando las canciones locales con ellos.

Es un pasaje cómico, con un punto de burla hacia esas culturas locales de canto tradicional que evoca tiarrones junto al fuego en los bosques y todas esas cosas. Culturas que, por supuesto, no existen.

Salvo que sí que existen. Si escucha la canción que proponía al principio del artículo, oirá una de ellas. Si ve el vídeo, les verá.

Se trata de una canción tradicional georgiana llamada Azar, que según Gemini es una pieza fundamental del folclore musical de Abjasia, una región del Cáucaso (ellos dicen que son independientes; los georgianos, que no. Cosas de por allí). No es una canción convencional, sino un canto polifónico ritual de luto y duelo masculino. Se canta en el patio de la casa del difunto o de camino al cementerio para guiar y acompañar el alma hacia el otro mundo, y en realidad apenas tiene un texto con significado lingüístico discernible. Se compone casi exclusivamente de vocalizaciones, exclamaciones y lamentos guturales modulados meticulosamente. Lo cual explica que uno no coja nada de lo que dicen.

Pero, si se le da una oportunidad, es muy agradable de escuchar. Una vez. 

 

 

Tradicional georgiano - Azar 

miércoles, 27 de mayo de 2026

Los abuelos III

El tiempo no hace prisioneros. 

 

Para lo que sigue, hay que escuchar la canción "Mañana", de Silvia Pérez Cruz: https://www.youtube.com/watch?v=_EXUe6Vchr4

La canción musicaliza una letra de Ana María Moix, y esa letra cuenta una curiosa verdad:

Cuando yo muera amado mío
No cantes para mí canciones tristes
Olvida falsedades del pasado
Recuerda que fueron solo sueños que tuviste

¡Que falsa invulnerabilidad la felicidad!
¡Que falsa invulnerabilidad la felicidad!
¿Dónde estará ahora, dónde estará mañana?
Cuando yo muera amado mío

No me mandes flores a casa
No pongas rosas sobre el mármol de mi fosa, no
No escribas cartas sentimentales que serían solo para ti
No escribas cartas sentimentales que serían solo para ti

Cuando yo muera mañana, mañana, mañana
Habrá cesado el miedo de pensar que ya siempre estaré sola
Que ya siempre estaré sola mañana, mañana

Cuando yo muera mañana, mañana, mañana
Ya habrá cesado el miedo de pensar que ya siempre estaré sola
Que ya siempre estaré sola, mañana

 

Dos abuelos. Décadas casados, viviendo siempre juntos. El mundo que existía antes de vivir juntos ya no existe: hace muchos años que desapareció.

¿Usted cree que ellos no han hablado entre sí nunca de la muerte? ¿De que cuando uno muera el otro quedará solo? ¿Y de qué será del otro, cuando quede solo?

La protagonista de la canción espera la muerte aliviada porque significa que ella no vivirá sola.

Tengo para mí que lo contrario es lo que da la fuerza para seguir viviendo.  Vivir, para que el otro no se quede solo. Porque ¿qué sería de él, solo? Siempre me ha tenido a mí. Todos conocemos casos en los que el segundo sigue al primero a los pocos días. Recuerdo, hace años, una amiga cuyo abuela murió un viernes. Acudieron a la casa de los abuelos, en Francia., y el domingo estaba mi amiga comiendo con el abuelo en la planta baja mientras la familia comía en la planta superior. Y, mientras comía, el abuelo murió. No quiso vivir más, pero ¿porqué quiso vivir hasta entonces? Yo creo que porque no quería dejar sola a su mujer. Mientras ella no muriera, él viviría.

Estoy seguro de que es un caso más común de lo que se cree.

Cuando veo ancianos que siguen juntos tras muchas décadas, siempre me pregunto si ése no será uno de esos casos. En los que a la muerte de uno sigue más o menos rápido la del otro. Es que no sé cómo funciona esto de la muerte: si muere uno cuando quiere, si las ganas de vivir mandan más que la biología. 

Claro que tampoco sé porqué vivimos (muchos) tanto. Los abuelos son para los niños pequeños y para los padres jóvenes, ¿no están de acuerdo? 

El secreto es que el propósito de que los muy mayores vivan tanto es cómo nos comportamos los demás con ellos. Sobre todo los que ya no somos jóvenes. Unos se portan bien, y otros mal. Portarse mal con ellos, desatenderlos, burlarse, evitarlos, impacientarse, despreciarlos, es fácil. Lo que hay que hacer es portarse bien. 

viernes, 22 de mayo de 2026

Rigel D

Rigel es una de las estrellas más brillantes del cielo. Y es fácil de localizar: el pie (rodilla, en realidad) izquierdo de la constelación de Orión:

 


Es una estrella muy grande, de las que se cree que algún día explotará como supernova y acabará siendo una estrella de neutrones o un agujero negro, y se encuentra a unos 800 años luz de nosotros.

Resulta que Rigel tiene una estrella asociada. Llamémosla Rigel B, y se encuentra a unas dos semanas-luz de Rigel (Rigel A, por lo tanto). No es una estrella pequeña, es de magnitud siete, por lo que no se ve a simple vista (sólo se "ven" las estrellas de magnitud 6 o inferior), pero en condiciones normales se vería con un telescopio de medio pelo. Claro que, tan cerca de Rigel, no. Y resulta que Rigel B no es una estrella: son dos, Rigel B y Rigel C. La separación entre ellas es de unas 14 horas-luz. ¿Termina aquí la cosa? ¡No! Rigel B se cree, no se sabe, que son dos estrellas. Tan juntas (tal vez la distancia que separa al Sol de la Tierra o de Marte) que no se pueden distinguir. Este tipo de estrellas asociadas se llaman (atención al palabrejo) binarias espectroscópicas. El problema con este tipo de estrellas es que desde la Tierra no se pueden apreciar, son en realidad deducciones. Dado que Rigel B ya es difícil de diferenciar de por sí, esa cuarta estrella es sólo una suposición.

Pero esa estrella no es Rigel D. Rigel D es otra estrella. Pequeñita, una enana de clase K (esto es, más pequeña y más fría que el Sol pero no aún lo que se llama una "enana roja"), de magnitud 15. Realmente difícil de ver. Y se encuentra (o se encontraría) a unos 66 días-luz de Rigel. No hay confirmación oficial todavía de que pertenece al grupo de Rigel, pero todos estamos convencidos de que sí.

Así que tenemos la estrella Rigel, que se ve a simple vista y está a unos 800 años-luz. A dos semanas-luz de Rigel A están Rigel B y Rigel C, separadas entre sí apenas 14 horas luz. Rigel B se cree que son dos estrellas tan juntas como el Sol y la Tierra. Y a dos meses-luz de Rigel, una estrella más, Rigel D. Que es una estrella de clase K, lo que no lo diría si no fuera porque cuando se buscan exoplanetas habitables se buscan en las estrellas de clase K.

Debe de ser curioso el cielo desde un planeta alrededor de Rigel D. Me pregunto si sería el típico de las novelas y películas de ciencia ficción, con varios soles. 

  

domingo, 17 de mayo de 2026

Los abuelos II

https://www.youtube.com/watch?v=UqMD3cg1qxM 

 

 

Los niños son el pasado. Los abuelos, el futuro.

«No, no», me dirá usted. «Está usted equivocado». No, no lo estoy.

Los niños son el futuro. No tienen pasado, tienen todo el futuro por delante. El futuro de la sociedad está en sus niños.

Los abuelos, los ancianos, son el pasado. No tienen futuro, lo que tienen es pasado. El pasado de la sociedad está en sus ancianos. 

Es lo que usted está pensando, ¿verdad? 

Pasa que aquí ocurre algo parecido a la emigración.

Un emigrante es una persona que nos abandona y se va a buscarse la vida en otro lugar. Si un país o región tiene un problema de emigración, lo que le ocurre es que una parte de su población se está marchando y eso supone un problema.

Un inmigrante es una persona que abandona su lugar de origen y se viene a buscarse la vida entre nosotros. Si un país o región tiene un problema de inmigración, lo que le ocurre es que está recibiendo una cantidad importante de habitantes de otro país o región.

Un migrante es un animal que pasa el invierno en unas zonas y el verano en otras, y lo que hace es desplazarse entre ambas. O, como los salmones y las tortugas, viven en un sitio y cuando les toca se desplazan a otro a desovar. Y si usted es un tonto de izquierdas (no se sabe qué acarrea lo otro), un migrante es un emigrante o un inmigrante pero usted no sabe si va o si viene, si decirle hola o adiós.

Para los que lo despiden, esa persona es un emigrante. Para los que lo reciben, un inmigrante. Esa persona, así mismo se trata de Juan, y en cuanto a frente a los demás adopta la postura del interlocutor. Si le deja o llega junto a él.

Pues con los niños y los ancianos ocurre lo mismo. Depende de nuestro punto de vista.

Cuando vemos a un niño, vemos el pasado. Vemos el niño que fuimos. Recordamos cómo éramos, qué hacíamos. Y así, les comprendemos y sabemos cómo hay que tratarles. Y también entendemos entonces porqué nuestros mayores nos trataron así cuando nosotros éramos esos niños.

Cuando vemos a un anciano, vemos el futuro. No sabemos cómo se siente, porque nosotros aún no somos ancianos. Pero vemos cómo seremos, si llegamos a su edad. Lo que les ocurre nos ocurrirá. La pérdida de capacidades, la decadencia física y mental, la tendremos. Por eso, hemos de tratarles como nos gustarían que nos tratasen a nosotros si fuéramos ellos. Con cariño y con respeto. Sobre todo, con respeto y con cariño.

No nos riamos de los ancianos. No nos aprovechemos de ellos. Y enseñemos a los niños que a los ancianos, y en especial a los abuelos, se les trata con cariño y respeto, porque nuestro futuro es ser ancianos y querremos que los ahora niños nos traten así.

 

 

José Luis Perales - Tú como yo 

 

jueves, 14 de mayo de 2026

Los abuelos I

Debe el lector, mientras lee esta entrada, escuchar la canción "El abuelo" de Alberto Cortez: https://www.youtube.com/watch?v=qfPPwk5cOcs 

El abuelo un día
Cuando era muy joven
Allá en su Galicia
Miró el horizonte
Y pensó que otra senda
Tal vez existía
Y al viento del norte
Que era un viejo amigo
Le habló de su prisa
Le mostró sus manos
Que mansas y fuertes
Estaban vacías
Y el viento le dijo
Construye tu vida
Detrás de los mares
Allende Galicia

Y el abuelo un día
En un viejo barco
Se marchó de España
El abuelo un día
Como tantos otros
Con tanta esperanza
La imagen querida
De su vieja aldea
Y de sus montañas
Se llevó grabada
Muy dentro del alma
Cuando el viejo barco
Lo alejó de España

Y el abuelo un día
Subió a la carreta
De subir la vida
Empuñó el arado
Abonó la tierra
Y el tiempo corría
Y luchó sereno
Por plantar el árbol
Que tanto quería
Y el abuelo un día
Lloró bajo el árbol
Que al fin florecía
Lloró de alegría
Cuando vio sus manos
Que un poco más viejas
No estaban vacías

Y el abuelo entonces
Cuando yo era niño
Me hablaba de España
Del viento del norte
De su vieja aldea
Y de sus montañas
Le gustaba tanto
Recordar las cosas
Que llevó grabadas
Muy dentro del alma
Que a veces callado
Sin decir palabra
Me hablaba de España

El abuelo un día
Cuando era muy viejo
Allende Galicia
Me tomó la mano
Y yo me di cuenta
Que ya se moría
Y entonces me dijo
Con muy pocas fuerzas
Y con menos prisa
Prométeme, hijo
Que a la vieja aldea
Irás algún día
Y al viento del norte
Dirás que su amigo
A una nueva tierra
Le entregó la vida

Y el abuelo un día
Se quedó dormido
Sin volver a España
El abuelo un día
Como tantos otros
Con tanta esperanza
Y al tiempo al abuelo
Lo vi en las aldeas
Lo vi en las montañas
En cada mañana
Y en cada leyenda
Por todas las sendas
Que anduve de España.

La canción va del abuelo, da igual si ficticio o real, de Alberto Cortez, que nació en Argentina en 1940. Es presumible, por lo tanto, que su abuelo emigrara hacia finales del siglo XIX. No sería extraño, en aquella época.

O va de la relación del nieto con el abuelo: el nieto, al evocar a su abuelo, nos dice lo que su abuelo le contaría. Su juventud, su decisión de emigrar, la dureza de salir adelante, y su añoranza de lo que había dejado atrás. Y que, obviamente, ya no iba a volver a ver.

Y nos dice que, al final, el abuelo murió. Es ley de vida. Y que cuando, años después, Cortez ha hombre, recorre España... y ve a tantos que podrían haber sido su abuelo. Porque todo en España le recordaba a su abuelo.

Los abuelos son abuelos en su relación con los nietos. Para todos los demás son sólo personas mayores; pero, para los nietos, son personas especiales: son sus abuelos.

La primera en morir fue mi abuela materna. Había ido para asistir al nacimiento de mi hermano anterior, y aquella noche se desató una fuerte tormenta. Mi padre decidió que no les despertaba, que les dejaba dormir, y supieron del parto a la mañana siguiente. Mi abuela se enfadó mucho y le dijo a mi madre que no volvía al parto del siguiente: los casi mil kilómetros que separaban ambas ciudades no se recorrían, entonces, así como así. Cinco meses después, nueve antes de nacer yo, mi abuela se caía por la calle y moría. Por eso mi madre vestía de luto y lloraba en mi nacimiento. ¿Porqué lloras?, le preguntaba la gente. Porque se acordaba de su madre y lo que le había dicho.

El siguiente en morir fue mi abuelo paterno. Un cáncer de pulmón fulminante, unas navidades enfermó y en marzo lo enterramos. Demasiado pronto para mí, sólo tengo el recuerdo de él agonizante en su cama.

Mi abuelo materno duró más. Pero vivía a mil kilómetros, y tenía 32 nietos. Cuando íbamos a verle (raramente), desde luego no tenía tiempo para mí. Y yo era todavía demasiado niño para saber sacarle el jugo a los ratos que hubiéramos pasado juntos.

Por último, mi abuela materna. Ésta ya me duró más, creo que murió cuando yo tenía 25 años, más o menos, pero sobre todo desde niño la veíamos todos los sábados (íbamos a comer a su casa), y cuando los demás se volvían yo me quedaba con ella y jugábamos al ajedrez. Durante horas. En la mesa camilla del gabinete, junto a la ventana. Y hablábamos. Me contaba cosas, y cosas y cosas. Cuando tenía unos 18 años el alzheimer apareció e hizo los estragos que acostumbra, pero para entonces tenía cientos de horas de charla.

Pero nunca hablé con mis abuelos y ya lo creo que me habría gustado. Eso no quita que no comprenda a Alberto Cortez. Y sentir la pena que sentía él al recordar a su abuelo.

Es una canción magnífica. Y no solo por la imagen del árbol (ya conté, en esta entrada, mi fijación en el tema). Por cierto que fue de las primeras canciones que propuse escuchar, hace ya años.

Si no se emociona usted al escucharla, o es un frívolo o es un descastado. Usted sabrá. 

 

 

 

 

Post scriptum: ¡Qué pena que ya no se escuche a Alberto Cortez! Sí, ya sé que es ley de vida y hoy molan no sé qué panolis suburbiales, pero ¡qué pena! En fin, ellos se lo pierden.

 

 

 

 

martes, 12 de mayo de 2026

Santiguarse o persignarse

No es lo mismo. Aunque pocas personas emplean la palabra persignarse, con lo que no es un error muy extendido. En cualquier caso, no es lo mismo.

Santiguarse es hacer el gesto de la cruz: tocarse con la mano derecha la frente, luego el abdomen, el hombro izquierdo y el hombro derecho. Todo con la misma mano, claro, si no es un cacheo. Muchos deportistas, sobre todo futbolistas, se "santiguan" cuando saltan al césped o se da el banderazo de salida; para ellos, santiguarse es más superstición que otra cosa, porque dudo mucho que hagan el segundo componente de santiguarse: además del gesto, hay que rezar una oración. Muy sencilla: «En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén». La oración no hace falta pronunciarla en voz alta, a menudo se musita. E incluso las más de las veces siquiera se recita mentalmente. 

Persignarse también consiste en un gesto y una oración, pero son un poquito (no mucho más) complicados. Persignarse se hace en 3 pasos, y la oración que se reza tiene 3 versos.

El primer gesto es hacerse la señal de la cruz en la frente. El verso que se recita es «Por la señal de la santa cruz».

El segundo gesto es hacerse la señal de la cruz en la cara debajo de la frente. El verso es «De nuestros enemigos».

Y el tercer gesto es hacerse la señal de la cruz en el pecho. Con el verso «Líbranos, Señor Dios nuestro». 

Después de persignarse hay que santiguarse, además.

Estas cosas, cuando yo era chico, las aprendíamos con 6 años; era otra época. Pero es que ahora la ignorancia clama al cielo. Así que aclarado queda.

sábado, 9 de mayo de 2026

En el refugio atómico

https://www.youtube.com/watch?v=X2re0kACKy0 

 

 

¿Querría usted vivir en un refugio atómico?

¿No? ¿Por qué no?

A fin de cuentas, dentro del refugio se está muy bien. No importa si fuera el ambiente es radiactivo y el agua está contaminada, si todo son escombros y ruinas y el aire es irrespirable. En el refugio el aire está tratado y es perfecto, el agua se depura en un ciclo de recirculación perfecto, no falta comida ni energía. Hay espacio de sobra, y otras personas con las que pasar el rato. De hecho, si es usted varón y heterosexual es probable que localice féminas que estén dispuestas a repoblar la Tierra, y ya se sabe, todo sea por el bien del planeta.

En el refugio usted está a salvo y le va bien. Lo que pase fuera no le afecta.

Pero, claro: fuera es un desastre. Y eso hace que no nos guste.

En nuestras vidas estamos viviendo en un refugio atómico. Tenemos comida, bebida, energía los más de los días. Nuestra microeconomía funciona: el tráfico es un desastre y las carreteras están a veces cortadas, del tren ni hablemos, los precios no paran de subir y los servicios públicos se están deteriorando a pasos agigantados. Pero, oiga, seguimos adelante. A todo se acostumbra uno. La educación, la sanidad, la composición de nuestra sociedad, los medios de comunicación,... Cuando uno lo piensa, parece que todo se está yendo al garete. Que nuestra civilización se cae a pedazos y que en cincuenta años estos serán los dolores de Fabio.

No sé cómo es la vida en un refugio atómico, pero imagino que uno se aísla mentalmente del exterior. Vive su vida intentando no pensar cómo están las cosas ahí fuera. Por su salud mental. Pues aquí y ahora, más o menos igual. Ya no miro los informativos de la TV (con lo que ya no miro, de facto, la TV), y me dan igual, en la prensa escrita, en papel o en internet, las noticias de política, nacional o internacional (la local y autonómica hace mucho que dejó de tener cualquier tipo de interés). No me atraen los artículos de opinión política. En el momento de escribir estas líneas, lo último que sabía es que el gobierno había tomado por asalto la AIREF, la "autoridad independiente de responsabilidad fiscal", que es un organismo que se supone que fiscaliza al gobierno desde la independencia; ahora cesa su directora, y el gobierno ha nombrado como sustituta a una acólita que formaba parte del segundo escalón del gobierno. Pues bien, ahora que retomo el artículo lo más reciente es que la fiscal general nombrada por Sánchez actúa ya sin tapujos: sustituye a fiscales de larga experiencia por los de su cuerda, saltándose cientos de puestos de escalafón, porque ella lo vale. Y le dice al fiscal del caso Ábalos que nada de incentivar al arrepentido Aldama que está revelando los secretos. Aunque cuando ha ocurrido algo parecido (un arrepentido) en un caso del PP (caso Gürtel), al arrepentido en cuestión le den la inmunidad y el ministro de Justicia de Sánchez proclama que cuando alguien colabora con la justicia el gobierno le va a ayudar. Lo dicho, da igual lo que pase actúan a calzón quitado. Y claro, uno prefiere aislarse. Dado que no puedo hacer nada, prefiero no saber. Total, para qué. Para amargarme, para enfadarme, para indignarme. Paso. Me vuelvo al refugio atómico.

Y así sobrevivimos, concentrándonos en las miserias nuestras del día a día, en lo que nos atañe y nada más.

Muchos pensamos que Sánchez no convocará elecciones en el 27. Otros pensamos que sí, pero que estarán amañadas. Otros, que algo hará o se sacará de la manga, que Sánchez no se va a ir. Y lo encontraremos aceptable, y será legal aunque haya tenido que cambiar la ley para ello y lo que no haya podido cambiar haya tenido que salir su lacayo del Constitucional para decir que sí que lo es. Capaz es, capacísimo, de extender el hantavirus por la península y obligarnos a confinarnos y así anular las elecciones. ¡Vaya que si es capaz!

Por eso vivimos en un refugio atómico. Por prescripción facultativa. O por automedicación.

Poco a poco, todos nos vamos encerrando. A veces alguien que no se ha metido aún exclama que no comprende por qué no pasa nada, por qué se les sigue votando o cómo es que permanecemos indiferentes viendo cómo todo se va al garete. La respuesta es obvia: porque nos encerramos en nuestros refugios atómicos. No somos capaces de vivir en el exterior, sabiendo lo que está pasando.

Puede que tal vez un día quizás una turba tome al asalto el palacio de la Moncloa y cuelgue al condotiero por los pies de un balcón. Y a su esposa, ya puestos. Y a muchos de los que estaban por allí y a sus escoltas si se oponen. Ese día que tal vez quizá ocurra puede que los buscados por la turba clamen y pidan ayuda. Y que se encuentren con que nadie se la brinda. ¿Saben por qué? Porque estaremos todos en nuestros refugios atómicos, donde ellos nos forzaron a encerrarnos, y nos dará igual lo que les pase. 

Así que yo, a lo mío. A buscar una fémina a la que convencer de la necesidad de repoblar la Tierra. 

 

 

 

Ludovico Einaudo y Ballaké Sissoko - Chanson d'amour