miércoles, 27 de mayo de 2026

Los abuelos III

El tiempo no hace prisioneros. 

 

Para lo que sigue, hay que escuchar la canción "Mañana", de Silvia Pérez Cruz: https://www.youtube.com/watch?v=_EXUe6Vchr4

La canción musicaliza una letra de Ana María Moix, y esa letra cuenta una curiosa verdad:

Cuando yo muera amado mío
No cantes para mí canciones tristes
Olvida falsedades del pasado
Recuerda que fueron solo sueños que tuviste

¡Que falsa invulnerabilidad la felicidad!
¡Que falsa invulnerabilidad la felicidad!
¿Dónde estará ahora, dónde estará mañana?
Cuando yo muera amado mío

No me mandes flores a casa
No pongas rosas sobre el mármol de mi fosa, no
No escribas cartas sentimentales que serían solo para ti
No escribas cartas sentimentales que serían solo para ti

Cuando yo muera mañana, mañana, mañana
Habrá cesado el miedo de pensar que ya siempre estaré sola
Que ya siempre estaré sola mañana, mañana

Cuando yo muera mañana, mañana, mañana
Ya habrá cesado el miedo de pensar que ya siempre estaré sola
Que ya siempre estaré sola, mañana

 

Dos abuelos. Décadas casados, viviendo siempre juntos. El mundo que existía antes de vivir juntos ya no existe: hace muchos años que desapareció.

¿Usted cree que ellos no han hablado entre sí nunca de la muerte? ¿De que cuando uno muera el otro quedará solo? ¿Y de qué será del otro, cuando quede solo?

La protagonista de la canción espera la muerte aliviada porque significa que ella no vivirá sola.

Tengo para mí que lo contrario es lo que da la fuerza para seguir viviendo.  Vivir, para que el otro no se quede solo. Porque ¿qué sería de él, solo? Siempre me ha tenido a mí. Todos conocemos casos en los que el segundo sigue al primero a los pocos días. Recuerdo, hace años, una amiga cuyo abuela murió un viernes. Acudieron a la casa de los abuelos, en Francia., y el domingo estaba mi amiga comiendo con el abuelo en la planta baja mientras la familia comía en la planta superior. Y, mientras comía, el abuelo murió. No quiso vivir más, pero ¿porqué quiso vivir hasta entonces? Yo creo que porque no quería dejar sola a su mujer. Mientras ella no muriera, él viviría.

Estoy seguro de que es un caso más común de lo que se cree.

Cuando veo ancianos que siguen juntos tras muchas décadas, siempre me pregunto si ése no será uno de esos casos. En los que a la muerte de uno sigue más o menos rápido la del otro. Es que no sé cómo funciona esto de la muerte: si muere uno cuando quiere, si las ganas de vivir mandan más que la biología. 

Claro que tampoco sé porqué vivimos (muchos) tanto. Los abuelos son para los niños pequeños y para los padres jóvenes, ¿no están de acuerdo? 

El secreto es que el propósito de que los muy mayores vivan tanto es cómo nos comportamos los demás con ellos. Sobre todo los que ya no somos jóvenes. Unos se portan bien, y otros mal. Portarse mal con ellos, desatenderlos, burlarse, evitarlos, impacientarse, despreciarlos, es fácil. Lo que hay que hacer es portarse bien. 

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