Bayse meu qorazón de mib.
¡Ya Rabb, si se me tornarad!
¡Tan mal me dóled li-l-habid!
Enfermo yed: kuand sanarad?
Cuando los musulmanes invadieron España (711), se considera que se pusieron en contacto con una cultura inferior a la suya. Es discutible, parte en realidad de la visión pesimista que siempre tenemos de nosotros mismos, que los visigodos fueran más incultos que los guerreros árabes, pero éstos venían de incorporar casi todo el imperio bizantino a sus dominios, así que no discutamos por eso. El caso es que los poetas cultos árabes llegaron a interesarse por unas cancioncillas al estilo cristiano que cantaban los mozárabes que habitaban las tierras andaluzas. Estas cancioncillas son las jarchas romances, las más antiguas muestras de la poesía lírica europea.
¿Cómo han llegado las jarchas hasta hoy? Gracias a esos poetas cultos, que incorporaron algunas de ellas en unos poemas llamados moaxajas, escritos en lengua árabe pero que conservaban en la primitiva lengua romance los dos, tres o pocos más versos que constituían la jarcha.
Quizás en otras regiones de la Europa medieval existía también una poesía lírica popular, pero no ha llegado hasta hoy. Doy el beneficio de la duda con ese quizá, pero creo que podemos estar seguros de que no la había: a diferencia de la península, en esa época los europeos eran más bien unos patanes bárbaros. La cultura musulmana, incorporó esas cancioncillas andaluzas a poemas cultos que consideraron lo bastante valiosos como para conservarlos por escritos, y así, incrustadas en las moaxajas de los poetas árabes, sobrevivieron al paso de los siglos.
Por cierto: la jarcha del principio, de Jehudá Haleví, en español moderno sería así:
Vase mi corazón de mí.
¡Ay, Señor, si se me volverá!
¡Tanto dolor por el amigo!
Enfermo está: ¿Cuándo sanará"