https://www.youtube.com/watch?v=v-qqi7-Q19k
La Ciencia es la formulación de los principios que rigen la Naturaleza (la Realidad), y se basa, como es lógico, en la observación de los fenómenos naturales. Con ese conocimiento, la Ingeniería establece la Técnica. La astronomía es una ciencia, pero la mejora de la técnica hace que la observación de esos fenómenos naturales mejore a pasos agigantados, y esto lleva a que (en astronomía) se produzcan avances asombrosos.
Un ejemplo de la mejora que la ingeniería aporta a la astronomía fue Gaia. Y lo pongo en pasado, porque cuando se le acabó el combustible se canceló y destruyó.
Gaia fue un proyecto europeo (de la ESA, la Agencia Espacial Europea) para poner un telescopio en el espacio. Un detalle que no les habrá llamado la atención es que era un telescopio, no un radiotelescopio. Cuando yo era chico, los grandes telescopios eran en realidad radiotelescopios: no buscaban en el espectro visible, sino en ondas de radio. Esto aportaba grandes ventajas: por ejemplo, se pueden usar de día, con lo que de golpe y porrazo son útiles a todas horas, no les afecta que esté nublado (las ondas de radio atraviesan las nubes como si nada), no les afecta el polvo cósmico,... El gran radiotelescopio fue el de Monte Palomar, y algún día hablaré del él, pero luego llegó el Hubble, que estaba en el espacio exterior y era, de nuevo, un telescopio óptico. Como el James Webb. Y Gaia.
Gaia lo situaron en el punto de Lagrange L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Todo lo relacionado con Gaia es muy interesante, pero hoy quería hablar de su precisión: 7 microsegundos de arco.
En ingeniería, los ángulos se miden en radianes. Un radián es el ángulo cuya longitud de arco es igual a la longitud de su radio. Ustedes, los ángulos los miden en grados, minutos y segundos; pues vale: un radián son, aproximadamente, 57,2 grados. Por lo que si usted ve un arco de 1 m con un ángulo de 57,2 grados, ese arco está a 1 m de usted. Fácil es comprender que si ve ese arco de 1 m con un ángulo de 1 grado, ese arco está a 57,2 m de usted.
Un grado son 60 minutos, y un minuto sesenta segundos, así que un grado son 3600 segundos. Si ese arco de 1 m sólo abarca 1 segundo, entonces está a 57,2x3.600, aproximadamente 206 kilómetros.
Pero Gaia tiene una precisión de 7 microsegundos. Significa que distingue un objeto de 1 m a casi treinta millones de kilómetros de distancia. Significa que vería la Estación Espacial Internacional a 3.200 millones de kilómetros. Que distinguiría a una persona en la superficie de Marte. Que leería un periódico que estuviera en la Luna (si Gaia estuviera en la Tierra). Y que vería un pelo humano a 2.000 km de distancia.
Pero no se construyó un telescopio y se lanzó a 1,5 millones de kilómetros para descubrir si a 2.000 km de por ahí había pelos. Se envió para descubrir la Vía Láctea. Parece ser que el resultado ha sido espectacular (e insospechado: ha cambiado muchas cosas que se creían hasta ahora, como la forma de las galaxias en espiral).
Y no solo. La cantidad de datos que aportó el telescopio (el proyecto, sería su nombre correcto) es tal que se tardará años en examinarla toda: las imágenes que tomó tenían la increíble resolución de mil millones de pixeles, y tomaba una imagen cada milisegundo. Pensemos, por ejemplo, que podía ver las estrellas de la constelación de Andrómeda una a una: de hecho, identificó y monitorizó más de 1.200.000 estrellas allí. Y planetas extrasolares. Aún no se ha analizado todo, pero parece ser que permitirá localizar bastantes miles. Y lo hace no como hasta entonces, confiando en verlo cuando el planeta pasa por delante de su estrella, sino que con la precisión que tiene detecta cuándo la estrella se mueve (un pelín, precisamente).
En fin, el proyecto Gaia (recordemos: europeo) ha sido una exhibición de Técnica asombrosa. Y la Astronomía, con semejantes avances técnicos, está avanzando también a pasos agigantados.
El próximo día les cuento una también del espacio que... seguro que no se la esperan.
The Crystals - Da Doo Ron Ron
No hay comentarios:
Publicar un comentario