domingo, 13 de septiembre de 2026

La sororidad

https://www.youtube.com/watch?v=du6719uO4iE 

 

 

La palabra 'sororidad' proviene de la voz 'sor', que es como se denominaba tradicionalmente a las monjas que eran 'hermanas'. Alude pues a la solidaridad entre las mujeres, una especie de hermandad: los ataques a una son los ataques a todas.

La sororidad es una de cosa más incomprensibles para los varones. Y también una de las más detestadas. Porque es la injusticia en su grado máximo.

Como ejemplo, tenemos el estos días de actualidad caso de Lindsay Clancy. Una norteamericana que mató a sus hijos (de 5 y 3 años y un tercero de 8 meses), creo que porque estaba harta. Pero hay muchos más botones: recuerdo, sin esfuerzo, el de una madre, creo que se llamaba Juana Rivas, que secuestró a sus hijos para que no vieran al padre. Las ministras del Gobierno, como un solo cuerpo, salieron en su defensa con todo el arsenal mediático que el Gobierno es capaz de desplegar, no dudando en vilipendiar a los jueces que, en aplicación de las leyes y la más elemental justicia, fallaban una y otra vez a favor del varón.

El caso Clancy: ella reconoce el crimen, pero alega que su mente colapsó. La defensa se agarró al clavo ardiendo de la depresión postparto, y 11 de los 12 jurados estuvieron de acuerdo: consideraron que, en efecto, la pobre mujer sufría demasiado. El duodécimo jurado, el único díscolo, consideró lo contrario: que una depresión no te anula el instinto materno hasta el punto de buscar un cable y asfixiar a tus propios hijos. ¿Qué habría votado usted? Qué le dicta el sentido común? Ese único jurado valiente está sufriendo hoy un acoso salvaje.

Pero José Bretón. Mató a sus hijos. No es que se pudra en la cárcel, es que ¡ay de aquél que se atreva a formular alguna frase mínimamente exculpatoria! Un periodista quiso escribir un libro, y tuvo que ser retirado de las librerías.

¿Y si a los niños de Clancy los hubiera matado el padre, en un ataque de desesperación? Ya lo habrían electrocutado en la silla eléctrica para luego revivirlo y ponerle una inyección letal. Y nadie habría dicho ni mú.

Ningún varón se manifestará nunca a favor de los criminales varones. Tampoco las mujeres.  Y todos lo encontraremos normal.

¿Entonces? ¿Es que los actos son correctos o incorrectos según los ejecuten hombres o mueres?

No, claro que no. O, al menos, vamos a suponer que no. Vamos a suponer que lo que está mal en los varones también lo está en las mujeres. Que no un Código Penal para hombres y otro para mujeres, que todos somos iguales ante la ley.

De hecho, las manifestantes pro Clancy no defendían que sus actos fueran buenos. Defendían que ella estaba incapacitada por un suceso de 8 meses antes. Que sus hormonas habían anulado su buen juicio. Sí, tomó una decisión errónea, pero es que era mujer y madre. Y usted no puede entenderlo y es un machista y un fascista si no está de acuerdo.

Pero ese argumento no vale siempre: no se puede usar contra las mujeres, sólo a favor. No se puede siquiera insinuar que ocho meses después de un parto una mujer puede tomar decisiones equivocadas por causas hormonales. No, ocho meses no: nunca. Ni, por supuesto, las consecuencias lógicas que se derivarían de tal aserto, como que es mejor que no estén en puestos de responsabilidad.

Es decir: la ley es la misma para todos, pero las mujeres tienen excusas. Eso sí, esas excusas sólo se pueden emplear en un sentido: a favor de las mujeres. Eso es sororidad.

¿Por qué hay sororidad entre las mujeres y no entre los hombres? Pues porque hombres y mujeres son diferentes. Algo que, eso sí, sólo se puede decir si beneficia a las mujeres.

Por eso es tan injusta la sororidad. Y por eso la detestan los varones, no porque las mujeres se apoyen unas a otras, que eso nos parece fantástico, sino porque defiende la injusticia. 

 

 

Port bo - Vestida de nit (habanera) 

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