sábado, 6 de junio de 2026

Sin vergüenza

La vergüenza es la autoestima en la que uno valora su propio honor, su propia dignidad. A sí mismo. La conciencia que uno tiene, la nota que uno se da a sí mismo. Las cosas, si se hacen (o no) por vergüenza, es porque uno prefiere hacerlas antes que admitir que no (o que sí) las ha hecho. O que hacerlas mal o no tan bien como uno estima que debería hacerlas, si las hiciera (cantar, bailar, hablar otro idioma o en público,...). Por el contrario, alguien sin vergüenza, al realizar ciertas cosas (o dejar de hacerlas), revela que valora en muy poco su buen nombre. Aunque también pudiera ser que esa persona no temiera al fracaso, hasta el punto de que lo que a él le daría vergüenza no es hacerlo mal, sino no intentarlo: que no se diga. Y es que a veces lo importante es la actitud.

El principal valor del español, sea consciente o no de ello, es su honor. Su fama, su buen nombre. 

 

Así empezaba esta entrada que escribí hace unos años. ¿Por qué lo traigo ahora a colación? Porque lo que está pasando en España no va de corrupción. No va de delitos, de apropiaciones, de chorizos, de aprovechados. Va de vergüenza.

O las personas que nos gobiernan, e incluyo a los altos puestos del Estado, lo dejan y se van, por vergüenza, dignidad, u honra, lo que prefieran, "porque yo no he venido aquí a que se ponga en duda mi honor", o es que son parte de una mafia. Y ya no queda duda posible, pues ninguna persona decente estaría dispuesta a que la asociasen con facinerosos.

Si las personas que nos gobiernan son unos facineroso, ¿qué hacemos?

La Historia está llena de ejemplos de pueblos que fueron gobernados por personas sin escrúpulos y el pueblo no reaccionó o cuando quiso ya era demasiado tarde.

Esto no va de la izquierda y la derecha. Esto va de ellos o nosotros. ¿Cuál es su bando? 

 

 

 

Post Data:

Alvaro Nieto, en TheObjective.com:

“Es un ejemplo de la degradación moral de la democracia españolas desde 2018 hasta hoy. En julio de aquel año, nada más llegar a presidente, se armó un gran escándalo porque Sánchez usó el Falcon para ir al festival de Benicassim. Anoche se fue al Primavera Sound de Barcelona en el avión oficial y ya casi nos parece normal. Derroche de recursos públicos para que el presidente se lo pase bien el sábado por la noche. El líder de la lucha contra el cambio climático quemando queroseno en vez de dar ejemplo viajando en el AVE. Y así todo”.

 

 

 

miércoles, 3 de junio de 2026

"Lazy girls jobs"

https://www.youtube.com/watch?v=VMnjF1O4eH0 

 

 

Se denomina "lazy girls jobs" (sobre todo en EE.UU., donde estas cosas les encantan) a una serie de trabajos, en general ejercidos por mujeres, de bajo estrés, con horarios flexibles y salarios competitivos que permiten priorizar la salud mental y el tiempo libre sobre la ambición corporativa. Trabajos que pagan lo suficiente para cubrir el costo de vida y lujos sin necesidad de escalar posiciones, y en los que al cumplir el horario laboral el empleado se desconecta por completo. Y es importante destacar que el término "lazy girl jobs" ("trabajos de chicas vagas") es irónico y satírico: se les llama "vagos" únicamente porque no exigen sacrificar la salud mental ni hacer horas extras gratis. La filosofía que subyace es hacer exactamente el trabajo por el que te pagan, ni más ni menos, rechazando la idea de que la vida debe girar en torno a la ambición laboral.

Pero, nihil novum sub sole, estos trabajos han existido desde hace muchísimos años. La recepcionista de una consulta o una oficina, los bedeles, las personas de "información" en las oficinas públicas, los empleados de las bibliotecas públicas,... Y muchos más. 

Traigo el tema a colación, por el siguiente mensaje de la red X: https://x.com/LeofaccoTweet/status/2059610850944528548

El mensaje está en italiano, y le he pedido a mi IA que lo traduzca:

Un profesor de economía de una escuela secundaria había declarado que ninguno de los estudiantes de su curso había sido nunca suspendido, pero recientemente se encontró teniendo que suspender a toda una clase. 

Toda la clase insistía en decir que el socialismo funciona y que, en consecuencia, nadie sería ni pobre ni rico. Un sistema igualitario excepcional. 

Entonces el profesor anunció: «Bien, haremos un pequeño experimento en clase. En el próximo examen, haré la media de todas vuestras notas y os la asignaré. Tendréis todos la misma calificación: nadie suspenderá ni sacará un diez». 

Tras la primera prueba se calculó la media y todos obtuvieron un 7. Los que habían estudiado mucho estaban decepcionados; los que habían estudiado poco estaban contentos. 

En el segundo examen, los que habían estudiado poco estudiaron aún menos, y los que habían estudiado mucho decidieron seguir el camino de sus compañeros más listillos y también estudiaron poco. La media del segundo examen fue un 4. Nadie estaba contento. 

En el tercer examen, la media fue un 2. En los exámenes siguientes, las notas nunca mejoraron. Empezaron a crecer el nerviosismo y los reproches, los insultos coloreaban las conversaciones y todos vivieron mal aquella situación. Nadie quiso estudiar en beneficio de los demás. Para gran sorpresa de todos, la clase entera suspendió. 

Fue entonces cuando el profesor afirmó que el socialismo era el camino hacia el fracaso, porque cuando la recompensa es grande, el esfuerzo por lograrlo también lo es. Pero cuando el Estado elimina cualquier posibilidad de recompensa, nadie ofrecerá su esfuerzo ni querrá alcanzar el éxito. No podría ser más simple.

Los chicos eran jóvenes y no se imaginaban lo que iba a pasar. Los adultos que hemos pagado cenas con los amigos a escote, sí. Sólo en grupos muy reducidos y cohesionados (por ejemplo, núcleos familiares), en los que impera sobre todo la abnegación y el espíritu de sacrificio de uno mismo por el bien de los demás o hay intangibles que alteran el comportamiento (se me ocurre el honor público que hace que todos lleven comida de sobra a una comida en común con amigos: nadie quiere ser identificado como un rácano y un aprovechado), la idea de repartir entre todos por igual va a funcionar. Por seguir con un ejemplo citado, si sólo quedamos cuatro parejas que somos amigos y nos conocemos de sobra todos procuramos llevar abundantes y apetitosas viandas, no vaya a ser que se nos tilde de rácanos. Pero si son más parejas, con un cierto componente de anonimato (ejemplo, los padres de una clase del colegio o de la escuela de karate), procuramos llevar lo mínimo necesario para dar el pego y de la peor calidad. Cola sin marca en vez de Coca-cola, snacks baratos pero voluminosos y de marca blanca, etc. En estos eventos, sólo los padres novatos aportan productos de calidad.

Lo sorprendente es que no se lleven las enseñanzas más allá. El socialismo es perjudicial para la sociedad, eso todas las experiencias lo revelan. ¿Entonces porqué insistimos a menudo en esa vía? Estoy pensando en los sueldos y los trabajos.

Hay muchos trabajos en los que el sueldo no está fijado por el desempeño del trabajador, sino por el desempeño global de tal vez miles de trabajadores. Son los convenios colectivos.

En mi vida profesional, hubo una ocasión en que mi sueldo no era negociable. Fue cuando entré a trabajar (23 años) en una empresa multinacional de la consultoría. En esa empresa, para los licenciados que entrábamos, nuestro sueldo estaba fijado. Todos cobrábamos lo mismo. Eso no era socialismo, era una cuestión práctica de organización. Luego sería el desempeño de cada uno en lo suyo lo que le permitiera renegociar un sueldo mayor o menos mayor.

El convenio está bien cuando uno empieza. Cuando uno aún no ha demostrado nada.  

Pero queremos que en las grandes empresas los trabajadores cobren lo que marca el convenio durante toda su vida laboral. Y los funcionarios, éstos también tienen su sueldo tasado por el puesto y no por su desempeño. ¿Qué pasaría si el funcionario negociara cada año o cada dos su sueldo o un bonus de acuerdo con su rendimiento (supongamos que el jefe no está corrompido y también quiere hacer bien su propio trabajo)?

Como las notas de la clase, el resultado de uniformizar lo que se paga por el trabajo es que el trabajo que se paga resulta mediocre. Desde luego, muy mejorable si se pagara lo que valen esas mejoras. 

¿Y qué tiene que ver esto con los "lazy girl jobs"? 

Es una filosofía de vida. O, mejor dicho, una de dos. Con una de ellas no puedo estar más de acuerdo: un miembro del clan (normalmente, la mujer) busca a trabajos sencillos, que tengan un buen horario o buenas condiciones, tal vez incluso que no sean de jornada completa. O, directamente, renuncia a trabajar fuera de casa. A cambio, se dedica a todas esas cosas que se han de hacer. El mantenimiento de la casa. El cuidado de la familia. La crianza y educación de los hijos. Requiere, a su vez, que otro miembro del clan (normalmente, el hombre) se deslome de sol a sol para ganar lo suficiente para que no le falte de nada a su mujer y a sus hijos. Y acepta, faltaría más, que los demás miembros vivan "a expensas" de su trabajo. 

La otra filosofía es más "yo voy a trabajar lo mínimo imprescindible". No un "voy a dar de mí todo lo que pueda". Del todo respetable, es una filosofía de vida. Pero, como ocurre con el socialismo, ¿y si todos hiciéramos lo mismo? Imagine una empresa donde sus trabajadores hicieran sólo lo mínimo imprescindible. Un equipo de Fórmula 1. Que cada médico o enfermero trabajase sólo lo mínimo imprescindible, si tiene problemas de imaginación. Imagine que todo es como si fuéramos una gigantesca administración pública. Como personas, es una opción tolerable. Como sociedad, nos conduce al desastre.

 

Advertencia final: puede parecer que yo estoy en contra de... De lo que yo estoy en contra es de las personas que no dan lo mejor de sí en sus trabajos. Todos hemos tratado con recepcionistas, funcionarios de ventanilla, cajeras de banco o dependientes de comercio que han sido secos, mínimos, reglamentistas, a los que parece que molestaba que les interrumpiéramos en sus sin duda importantes quehaceres en los que se estaban entreteniendo, y con otros que han sido todo lo contrario y de los que nos hemos despedido muy agradecidos por su ayuda. Los primeros hacían lo mínimo imprescindibles para poder regresar a sus hogares; los segundos hacen todo lo que pueden, aunque no sea lo que se espera de ellos. Y no, no es cierto que no cuesta nada ser amable. Cuesta, pero hay quien está dispuesto a hacerlo y quien no. Y de lo segundo que estoy en contra es de que se quejen de que otros (¡OTROS!) reciban lo que se merecen o valen. Esto, es que no lo soporto.

 

Me pregunto si aquellos chavales aprenderían la lección. La mayoría de la gente, a la vista está que no.

 

 

 

Queen - Fat bottomed girls 

 

 

lunes, 1 de junio de 2026

Bayse meu qorazón de mib

Bayse meu qorazón de mib.

¡Ya Rabb, si se me tornarad!

¡Tan mal me dóled li-l-habid!

Enfermo yed: kuand sanarad?

Cuando los musulmanes invadieron España (711), se considera que se pusieron en contacto con una cultura inferior a la suya. Es discutible, parte en realidad de la visión pesimista que siempre tenemos de nosotros mismos, que los visigodos fueran más incultos que los guerreros árabes, pero éstos venían de incorporar casi todo el imperio bizantino a sus dominios, así que no discutamos por eso. El caso es que los poetas cultos árabes llegaron a interesarse por unas cancioncillas al estilo cristiano que cantaban los mozárabes que habitaban las tierras andaluzas. Estas cancioncillas son las jarchas romances, las más antiguas muestras de la poesía lírica europea.

¿Cómo han llegado las jarchas hasta hoy? Gracias a esos poetas cultos, que incorporaron algunas de ellas en unos poemas llamados moaxajas, escritos en lengua árabe pero que conservaban en la primitiva lengua romance los dos, tres o pocos más versos que constituían la jarcha.

Quizás en otras regiones de la Europa medieval existía también una poesía lírica popular, pero no ha llegado hasta hoy. Doy el beneficio de la duda con ese quizá, pero creo que podemos estar seguros de que no la había: a diferencia de la península, en esa época los europeos eran más bien unos patanes bárbaros. La cultura musulmana, incorporó esas cancioncillas andaluzas a poemas cultos que consideraron lo bastante valiosos como para conservarlos por escritos, y así, incrustadas en las moaxajas de los poetas árabes, sobrevivieron al paso de los siglos.

Por cierto: la jarcha del principio, de Jehudá Haleví, en español moderno sería así:

Vase mi corazón de mí.

¡Ay, Señor, si se me volverá!

¡Tanto dolor por el amigo!

Enfermo está: ¿Cuándo sanará"  

sábado, 30 de mayo de 2026

El bocadillo mas grande del mundo

https://www.youtube.com/watch?v=pqnEo_9SwQM 

 

 

25 de mayo, fiesta nacional en Argentina. En Avellaneda (un suburbio de Buenos Aires), la parrilla local El Tano quiso celebrarlo, aprovechando que cumplían a su vez 25 años, batiendo un récord Guinness, el de "sándwich de matambre a la pizza más largo del mundo". Sin duda, uno de los más prestigiosos y perseguidos, hasta el punto de que prepararon un superbocadillo de 750 metros con los que esperaban batir la marca actual, de 735 metros.

El matambre a la pizza es un clásico de la gastronomía argentina que consiste en macerar la carne hasta que quede sumamente blanda, para luego cubrirla con salsa de tomate, jamón, queso mozzarella derretido y orégano. El superbocadillo se iba a cortar en raciones (porque no es lo mismo hacer un bocadillo de 750 m de largo que 7.500 bocadillos de 10 cm de largo, ése es otro récord), así que se preparó una fila enorme de mesas y se anunció que se repartiría (de forma gratuita, ojo) a quienes quisieran una porción. 

Aunque participaron en la elaboración unas 100 personas, el proceso de armado y cocción del matambre se demoró más de lo esperado, y... esto es Argentina. 

El público comenzó a llegar a eso de las 11 de la mañana, pero el bocadillo no estaba listo. Con el correr de las horas llegaron las quejas. La gente tenía hambre y... primero algunos impacientes, luego más "listos", luego un chorreo: la gente acabó derribando las vallas y cogiéndose ellos mismos las porciones de bocadillo (antes de que se hubiera terminado y controlado la consecución del récord) y, aprovechando que estaban por allí, unos cuantos se llevaron también mesas, sillas,...  

Recordemos que las raciones se iban a repartir de forma gratuita. La organización, huelga decirlo, no quedó muy contenta.

¿Por qué cuento esto?

Las noticias de cualquier día de estos, en nuestro país, son desoladoras. La corrupción del partido en el gobierno es tal que no dudan en corromper todas nuestras instituciones. Y los partidos políticos que los apoyan siguen apoyándolos, porque para ellos cualquier cosa es preferible a que gobierne la oposición. Nosotros, lo único que podemos hacer es testimoniarlo, impotentes para impedirlo, tal es el nivel de degradación moral de los que nos gobiernan.

Estamos presenciando en España episodios de degradación social e institucional que siempre consideramos ajenos, propios de realidades lejanas como las de México, Colombia, Perú o Ecuador. Nos consolábamos con el "aquí no, aquí nunca", convencidos de nuestra inmunidad. Hoy sabemos que ese escudo era un espejismo. Si no reaccionamos de inmediato y ponemos remedio a esta deriva cuanto antes, nuestro país no será sino uno más de esa lista. Uno que citen los pobladores de países civilizados cuando aseguren que lo que pasa aquí nunca pasará en sis países.

Y más allá de ese límite, si permitimos que se rompan por completo los códigos mínimos de convivencia, el destino final no es la decadencia política, sino... Argentina. El estado de naturaleza más salvaje y primitivo. Y no lo digo por lo del bocadillo; pero no todos tenemos estómagos para hablar de las cosas que allí ocurren a diario. Yo, desde luego, no.

Más allá de Argentina, los chimpancés de la selva. Así que conviene que paremos esto cuanto antes. 

 

 

Antonio Machín - Corazón loco 

jueves, 28 de mayo de 2026

La broma que era verdad

https://www.youtube.com/watch?v=pK7mCQb2t6s 

 

 

Una escena clásica del cine de comedia europeo es una en la que el protagonista tiene que hacer las paces o algo así con un líder local (o un mafioso), y acude al bar donde está el otro con sus amigos bebiendo. O, por ejemplo, en la película que estoy pensando, la pareja pernocta en un hotel y no puede conciliar el sueño porque en el bar de abajo hay un ruidoso grupo de amigos cantando canciones tradicionales a coro en su desconocido pero hermoso idioma local.

Impepinablemente, el pobre hombre llega hasta el líder y le hace su petición: por ejemplo, que bajen la voz. Los otros acceden pero le invitan a un trago para demostrar que no le guardan rencor. Y luego resulta que la tradición local exige que todos le inviten a un trago (le van invitando uno a uno), es de muy mala educación (y peligroso) rechazar la invitación, el otro decide que él también invita (a ver, qué va a hacer si no), etc. Y termina cantando las canciones locales con ellos.

Es un pasaje cómico, con un punto de burla hacia esas culturas locales de canto tradicional que evoca tiarrones junto al fuego en los bosques y todas esas cosas. Culturas que, por supuesto, no existen.

Salvo que sí que existen. Si escucha la canción que proponía al principio del artículo, oirá una de ellas. Si ve el vídeo, les verá.

Se trata de una canción tradicional georgiana llamada Azar, que según Gemini es una pieza fundamental del folclore musical de Abjasia, una región del Cáucaso (ellos dicen que son independientes; los georgianos, que no. Cosas de por allí). No es una canción convencional, sino un canto polifónico ritual de luto y duelo masculino. Se canta en el patio de la casa del difunto o de camino al cementerio para guiar y acompañar el alma hacia el otro mundo, y en realidad apenas tiene un texto con significado lingüístico discernible. Se compone casi exclusivamente de vocalizaciones, exclamaciones y lamentos guturales modulados meticulosamente. Lo cual explica que uno no coja nada de lo que dicen.

Pero, si se le da una oportunidad, es muy agradable de escuchar. Una vez. 

 

 

Tradicional georgiano - Azar 

miércoles, 27 de mayo de 2026

Los abuelos III

El tiempo no hace prisioneros. 

 

Para lo que sigue, hay que escuchar la canción "Mañana", de Silvia Pérez Cruz: https://www.youtube.com/watch?v=_EXUe6Vchr4

La canción musicaliza una letra de Ana María Moix, y esa letra cuenta una curiosa verdad:

Cuando yo muera amado mío
No cantes para mí canciones tristes
Olvida falsedades del pasado
Recuerda que fueron solo sueños que tuviste

¡Que falsa invulnerabilidad la felicidad!
¡Que falsa invulnerabilidad la felicidad!
¿Dónde estará ahora, dónde estará mañana?
Cuando yo muera amado mío

No me mandes flores a casa
No pongas rosas sobre el mármol de mi fosa, no
No escribas cartas sentimentales que serían solo para ti
No escribas cartas sentimentales que serían solo para ti

Cuando yo muera mañana, mañana, mañana
Habrá cesado el miedo de pensar que ya siempre estaré sola
Que ya siempre estaré sola mañana, mañana

Cuando yo muera mañana, mañana, mañana
Ya habrá cesado el miedo de pensar que ya siempre estaré sola
Que ya siempre estaré sola, mañana

 

Dos abuelos. Décadas casados, viviendo siempre juntos. El mundo que existía antes de vivir juntos ya no existe: hace muchos años que desapareció.

¿Usted cree que ellos no han hablado entre sí nunca de la muerte? ¿De que cuando uno muera el otro quedará solo? ¿Y de qué será del otro, cuando quede solo?

La protagonista de la canción espera la muerte aliviada porque significa que ella no vivirá sola.

Tengo para mí que lo contrario es lo que da la fuerza para seguir viviendo.  Vivir, para que el otro no se quede solo. Porque ¿qué sería de él, solo? Siempre me ha tenido a mí. Todos conocemos casos en los que el segundo sigue al primero a los pocos días. Recuerdo, hace años, una amiga cuyo abuela murió un viernes. Acudieron a la casa de los abuelos, en Francia., y el domingo estaba mi amiga comiendo con el abuelo en la planta baja mientras la familia comía en la planta superior. Y, mientras comía, el abuelo murió. No quiso vivir más, pero ¿porqué quiso vivir hasta entonces? Yo creo que porque no quería dejar sola a su mujer. Mientras ella no muriera, él viviría.

Estoy seguro de que es un caso más común de lo que se cree.

Cuando veo ancianos que siguen juntos tras muchas décadas, siempre me pregunto si ése no será uno de esos casos. En los que a la muerte de uno sigue más o menos rápido la del otro. Es que no sé cómo funciona esto de la muerte: si muere uno cuando quiere, si las ganas de vivir mandan más que la biología. 

Claro que tampoco sé porqué vivimos (muchos) tanto. Los abuelos son para los niños pequeños y para los padres jóvenes, ¿no están de acuerdo? 

El secreto es que el propósito de que los muy mayores vivan tanto es cómo nos comportamos los demás con ellos. Sobre todo los que ya no somos jóvenes. Unos se portan bien, y otros mal. Portarse mal con ellos, desatenderlos, burlarse, evitarlos, impacientarse, despreciarlos, es fácil. Lo que hay que hacer es portarse bien. 

viernes, 22 de mayo de 2026

Rigel D

Rigel es una de las estrellas más brillantes del cielo. Y es fácil de localizar: el pie (rodilla, en realidad) izquierdo de la constelación de Orión:

 


Es una estrella muy grande, de las que se cree que algún día explotará como supernova y acabará siendo una estrella de neutrones o un agujero negro, y se encuentra a unos 800 años luz de nosotros.

Resulta que Rigel tiene una estrella asociada. Llamémosla Rigel B, y se encuentra a unas dos semanas-luz de Rigel (Rigel A, por lo tanto). No es una estrella pequeña, es de magnitud siete, por lo que no se ve a simple vista (sólo se "ven" las estrellas de magnitud 6 o inferior), pero en condiciones normales se vería con un telescopio de medio pelo. Claro que, tan cerca de Rigel, no. Y resulta que Rigel B no es una estrella: son dos, Rigel B y Rigel C. La separación entre ellas es de unas 14 horas-luz. ¿Termina aquí la cosa? ¡No! Rigel B se cree, no se sabe, que son dos estrellas. Tan juntas (tal vez la distancia que separa al Sol de la Tierra o de Marte) que no se pueden distinguir. Este tipo de estrellas asociadas se llaman (atención al palabrejo) binarias espectroscópicas. El problema con este tipo de estrellas es que desde la Tierra no se pueden apreciar, son en realidad deducciones. Dado que Rigel B ya es difícil de diferenciar de por sí, esa cuarta estrella es sólo una suposición.

Pero esa estrella no es Rigel D. Rigel D es otra estrella. Pequeñita, una enana de clase K (esto es, más pequeña y más fría que el Sol pero no aún lo que se llama una "enana roja"), de magnitud 15. Realmente difícil de ver. Y se encuentra (o se encontraría) a unos 66 días-luz de Rigel. No hay confirmación oficial todavía de que pertenece al grupo de Rigel, pero todos estamos convencidos de que sí.

Así que tenemos la estrella Rigel, que se ve a simple vista y está a unos 800 años-luz. A dos semanas-luz de Rigel A están Rigel B y Rigel C, separadas entre sí apenas 14 horas luz. Rigel B se cree que son dos estrellas tan juntas como el Sol y la Tierra. Y a dos meses-luz de Rigel, una estrella más, Rigel D. Que es una estrella de clase K, lo que no lo diría si no fuera porque cuando se buscan exoplanetas habitables se buscan en las estrellas de clase K.

Debe de ser curioso el cielo desde un planeta alrededor de Rigel D. Me pregunto si sería el típico de las novelas y películas de ciencia ficción, con varios soles. 

  

domingo, 17 de mayo de 2026

Los abuelos II

https://www.youtube.com/watch?v=UqMD3cg1qxM 

 

 

Los niños son el pasado. Los abuelos, el futuro.

«No, no», me dirá usted. «Está usted equivocado». No, no lo estoy.

Los niños son el futuro. No tienen pasado, tienen todo el futuro por delante. El futuro de la sociedad está en sus niños.

Los abuelos, los ancianos, son el pasado. No tienen futuro, lo que tienen es pasado. El pasado de la sociedad está en sus ancianos. 

Es lo que usted está pensando, ¿verdad? 

Pasa que aquí ocurre algo parecido a la emigración.

Un emigrante es una persona que nos abandona y se va a buscarse la vida en otro lugar. Si un país o región tiene un problema de emigración, lo que le ocurre es que una parte de su población se está marchando y eso supone un problema.

Un inmigrante es una persona que abandona su lugar de origen y se viene a buscarse la vida entre nosotros. Si un país o región tiene un problema de inmigración, lo que le ocurre es que está recibiendo una cantidad importante de habitantes de otro país o región.

Un migrante es un animal que pasa el invierno en unas zonas y el verano en otras, y lo que hace es desplazarse entre ambas. O, como los salmones y las tortugas, viven en un sitio y cuando les toca se desplazan a otro a desovar. Y si usted es un tonto de izquierdas (no se sabe qué acarrea lo otro), un migrante es un emigrante o un inmigrante pero usted no sabe si va o si viene, si decirle hola o adiós.

Para los que lo despiden, esa persona es un emigrante. Para los que lo reciben, un inmigrante. Esa persona, así mismo se trata de Juan, y en cuanto a frente a los demás adopta la postura del interlocutor. Si le deja o llega junto a él.

Pues con los niños y los ancianos ocurre lo mismo. Depende de nuestro punto de vista.

Cuando vemos a un niño, vemos el pasado. Vemos el niño que fuimos. Recordamos cómo éramos, qué hacíamos. Y así, les comprendemos y sabemos cómo hay que tratarles. Y también entendemos entonces porqué nuestros mayores nos trataron así cuando nosotros éramos esos niños.

Cuando vemos a un anciano, vemos el futuro. No sabemos cómo se siente, porque nosotros aún no somos ancianos. Pero vemos cómo seremos, si llegamos a su edad. Lo que les ocurre nos ocurrirá. La pérdida de capacidades, la decadencia física y mental, la tendremos. Por eso, hemos de tratarles como nos gustarían que nos tratasen a nosotros si fuéramos ellos. Con cariño y con respeto. Sobre todo, con respeto y con cariño.

No nos riamos de los ancianos. No nos aprovechemos de ellos. Y enseñemos a los niños que a los ancianos, y en especial a los abuelos, se les trata con cariño y respeto, porque nuestro futuro es ser ancianos y querremos que los ahora niños nos traten así.

 

 

José Luis Perales - Tú como yo 

 

jueves, 14 de mayo de 2026

Los abuelos I

Debe el lector, mientras lee esta entrada, escuchar la canción "El abuelo" de Alberto Cortez: https://www.youtube.com/watch?v=qfPPwk5cOcs 

El abuelo un día
Cuando era muy joven
Allá en su Galicia
Miró el horizonte
Y pensó que otra senda
Tal vez existía
Y al viento del norte
Que era un viejo amigo
Le habló de su prisa
Le mostró sus manos
Que mansas y fuertes
Estaban vacías
Y el viento le dijo
Construye tu vida
Detrás de los mares
Allende Galicia

Y el abuelo un día
En un viejo barco
Se marchó de España
El abuelo un día
Como tantos otros
Con tanta esperanza
La imagen querida
De su vieja aldea
Y de sus montañas
Se llevó grabada
Muy dentro del alma
Cuando el viejo barco
Lo alejó de España

Y el abuelo un día
Subió a la carreta
De subir la vida
Empuñó el arado
Abonó la tierra
Y el tiempo corría
Y luchó sereno
Por plantar el árbol
Que tanto quería
Y el abuelo un día
Lloró bajo el árbol
Que al fin florecía
Lloró de alegría
Cuando vio sus manos
Que un poco más viejas
No estaban vacías

Y el abuelo entonces
Cuando yo era niño
Me hablaba de España
Del viento del norte
De su vieja aldea
Y de sus montañas
Le gustaba tanto
Recordar las cosas
Que llevó grabadas
Muy dentro del alma
Que a veces callado
Sin decir palabra
Me hablaba de España

El abuelo un día
Cuando era muy viejo
Allende Galicia
Me tomó la mano
Y yo me di cuenta
Que ya se moría
Y entonces me dijo
Con muy pocas fuerzas
Y con menos prisa
Prométeme, hijo
Que a la vieja aldea
Irás algún día
Y al viento del norte
Dirás que su amigo
A una nueva tierra
Le entregó la vida

Y el abuelo un día
Se quedó dormido
Sin volver a España
El abuelo un día
Como tantos otros
Con tanta esperanza
Y al tiempo al abuelo
Lo vi en las aldeas
Lo vi en las montañas
En cada mañana
Y en cada leyenda
Por todas las sendas
Que anduve de España.

La canción va del abuelo, da igual si ficticio o real, de Alberto Cortez, que nació en Argentina en 1940. Es presumible, por lo tanto, que su abuelo emigrara hacia finales del siglo XIX. No sería extraño, en aquella época.

O va de la relación del nieto con el abuelo: el nieto, al evocar a su abuelo, nos dice lo que su abuelo le contaría. Su juventud, su decisión de emigrar, la dureza de salir adelante, y su añoranza de lo que había dejado atrás. Y que, obviamente, ya no iba a volver a ver.

Y nos dice que, al final, el abuelo murió. Es ley de vida. Y que cuando, años después, Cortez ha hombre, recorre España... y ve a tantos que podrían haber sido su abuelo. Porque todo en España le recordaba a su abuelo.

Los abuelos son abuelos en su relación con los nietos. Para todos los demás son sólo personas mayores; pero, para los nietos, son personas especiales: son sus abuelos.

La primera en morir fue mi abuela materna. Había ido para asistir al nacimiento de mi hermano anterior, y aquella noche se desató una fuerte tormenta. Mi padre decidió que no les despertaba, que les dejaba dormir, y supieron del parto a la mañana siguiente. Mi abuela se enfadó mucho y le dijo a mi madre que no volvía al parto del siguiente: los casi mil kilómetros que separaban ambas ciudades no se recorrían, entonces, así como así. Cinco meses después, nueve antes de nacer yo, mi abuela se caía por la calle y moría. Por eso mi madre vestía de luto y lloraba en mi nacimiento. ¿Porqué lloras?, le preguntaba la gente. Porque se acordaba de su madre y lo que le había dicho.

El siguiente en morir fue mi abuelo paterno. Un cáncer de pulmón fulminante, unas navidades enfermó y en marzo lo enterramos. Demasiado pronto para mí, sólo tengo el recuerdo de él agonizante en su cama.

Mi abuelo materno duró más. Pero vivía a mil kilómetros, y tenía 32 nietos. Cuando íbamos a verle (raramente), desde luego no tenía tiempo para mí. Y yo era todavía demasiado niño para saber sacarle el jugo a los ratos que hubiéramos pasado juntos.

Por último, mi abuela materna. Ésta ya me duró más, creo que murió cuando yo tenía 25 años, más o menos, pero sobre todo desde niño la veíamos todos los sábados (íbamos a comer a su casa), y cuando los demás se volvían yo me quedaba con ella y jugábamos al ajedrez. Durante horas. En la mesa camilla del gabinete, junto a la ventana. Y hablábamos. Me contaba cosas, y cosas y cosas. Cuando tenía unos 18 años el alzheimer apareció e hizo los estragos que acostumbra, pero para entonces tenía cientos de horas de charla.

Pero nunca hablé con mis abuelos y ya lo creo que me habría gustado. Eso no quita que no comprenda a Alberto Cortez. Y sentir la pena que sentía él al recordar a su abuelo.

Es una canción magnífica. Y no solo por la imagen del árbol (ya conté, en esta entrada, mi fijación en el tema). Por cierto que fue de las primeras canciones que propuse escuchar, hace ya años.

Si no se emociona usted al escucharla, o es un frívolo o es un descastado. Usted sabrá. 

 

 

 

 

Post scriptum: ¡Qué pena que ya no se escuche a Alberto Cortez! Sí, ya sé que es ley de vida y hoy molan no sé qué panolis suburbiales, pero ¡qué pena! En fin, ellos se lo pierden.

 

 

 

 

martes, 12 de mayo de 2026

Santiguarse o persignarse

No es lo mismo. Aunque pocas personas emplean la palabra persignarse, con lo que no es un error muy extendido. En cualquier caso, no es lo mismo.

Santiguarse es hacer el gesto de la cruz: tocarse con la mano derecha la frente, luego el abdomen, el hombro izquierdo y el hombro derecho. Todo con la misma mano, claro, si no es un cacheo. Muchos deportistas, sobre todo futbolistas, se "santiguan" cuando saltan al césped o se da el banderazo de salida; para ellos, santiguarse es más superstición que otra cosa, porque dudo mucho que hagan el segundo componente de santiguarse: además del gesto, hay que rezar una oración. Muy sencilla: «En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén». La oración no hace falta pronunciarla en voz alta, a menudo se musita. E incluso las más de las veces siquiera se recita mentalmente. 

Persignarse también consiste en un gesto y una oración, pero son un poquito (no mucho más) complicados. Persignarse se hace en 3 pasos, y la oración que se reza tiene 3 versos.

El primer gesto es hacerse la señal de la cruz en la frente. El verso que se recita es «Por la señal de la santa cruz».

El segundo gesto es hacerse la señal de la cruz en la cara debajo de la frente. El verso es «De nuestros enemigos».

Y el tercer gesto es hacerse la señal de la cruz en el pecho. Con el verso «Líbranos, Señor Dios nuestro». 

Después de persignarse hay que santiguarse, además.

Estas cosas, cuando yo era chico, las aprendíamos con 6 años; era otra época. Pero es que ahora la ignorancia clama al cielo. Así que aclarado queda.

sábado, 9 de mayo de 2026

En el refugio atómico

https://www.youtube.com/watch?v=X2re0kACKy0 

 

 

¿Querría usted vivir en un refugio atómico?

¿No? ¿Por qué no?

A fin de cuentas, dentro del refugio se está muy bien. No importa si fuera el ambiente es radiactivo y el agua está contaminada, si todo son escombros y ruinas y el aire es irrespirable. En el refugio el aire está tratado y es perfecto, el agua se depura en un ciclo de recirculación perfecto, no falta comida ni energía. Hay espacio de sobra, y otras personas con las que pasar el rato. De hecho, si es usted varón y heterosexual es probable que localice féminas que estén dispuestas a repoblar la Tierra, y ya se sabe, todo sea por el bien del planeta.

En el refugio usted está a salvo y le va bien. Lo que pase fuera no le afecta.

Pero, claro: fuera es un desastre. Y eso hace que no nos guste.

En nuestras vidas estamos viviendo en un refugio atómico. Tenemos comida, bebida, energía los más de los días. Nuestra microeconomía funciona: el tráfico es un desastre y las carreteras están a veces cortadas, del tren ni hablemos, los precios no paran de subir y los servicios públicos se están deteriorando a pasos agigantados. Pero, oiga, seguimos adelante. A todo se acostumbra uno. La educación, la sanidad, la composición de nuestra sociedad, los medios de comunicación,... Cuando uno lo piensa, parece que todo se está yendo al garete. Que nuestra civilización se cae a pedazos y que en cincuenta años estos serán los dolores de Fabio.

No sé cómo es la vida en un refugio atómico, pero imagino que uno se aísla mentalmente del exterior. Vive su vida intentando no pensar cómo están las cosas ahí fuera. Por su salud mental. Pues aquí y ahora, más o menos igual. Ya no miro los informativos de la TV (con lo que ya no miro, de facto, la TV), y me dan igual, en la prensa escrita, en papel o en internet, las noticias de política, nacional o internacional (la local y autonómica hace mucho que dejó de tener cualquier tipo de interés). No me atraen los artículos de opinión política. En el momento de escribir estas líneas, lo último que sabía es que el gobierno había tomado por asalto la AIREF, la "autoridad independiente de responsabilidad fiscal", que es un organismo que se supone que fiscaliza al gobierno desde la independencia; ahora cesa su directora, y el gobierno ha nombrado como sustituta a una acólita que formaba parte del segundo escalón del gobierno. Pues bien, ahora que retomo el artículo lo más reciente es que la fiscal general nombrada por Sánchez actúa ya sin tapujos: sustituye a fiscales de larga experiencia por los de su cuerda, saltándose cientos de puestos de escalafón, porque ella lo vale. Y le dice al fiscal del caso Ábalos que nada de incentivar al arrepentido Aldama que está revelando los secretos. Aunque cuando ha ocurrido algo parecido (un arrepentido) en un caso del PP (caso Gürtel), al arrepentido en cuestión le den la inmunidad y el ministro de Justicia de Sánchez proclama que cuando alguien colabora con la justicia el gobierno le va a ayudar. Lo dicho, da igual lo que pase actúan a calzón quitado. Y claro, uno prefiere aislarse. Dado que no puedo hacer nada, prefiero no saber. Total, para qué. Para amargarme, para enfadarme, para indignarme. Paso. Me vuelvo al refugio atómico.

Y así sobrevivimos, concentrándonos en las miserias nuestras del día a día, en lo que nos atañe y nada más.

Muchos pensamos que Sánchez no convocará elecciones en el 27. Otros pensamos que sí, pero que estarán amañadas. Otros, que algo hará o se sacará de la manga, que Sánchez no se va a ir. Y lo encontraremos aceptable, y será legal aunque haya tenido que cambiar la ley para ello y lo que no haya podido cambiar haya tenido que salir su lacayo del Constitucional para decir que sí que lo es. Capaz es, capacísimo, de extender el hantavirus por la península y obligarnos a confinarnos y así anular las elecciones. ¡Vaya que si es capaz!

Por eso vivimos en un refugio atómico. Por prescripción facultativa. O por automedicación.

Poco a poco, todos nos vamos encerrando. A veces alguien que no se ha metido aún exclama que no comprende por qué no pasa nada, por qué se les sigue votando o cómo es que permanecemos indiferentes viendo cómo todo se va al garete. La respuesta es obvia: porque nos encerramos en nuestros refugios atómicos. No somos capaces de vivir en el exterior, sabiendo lo que está pasando.

Puede que tal vez un día quizás una turba tome al asalto el palacio de la Moncloa y cuelgue al condotiero por los pies de un balcón. Y a su esposa, ya puestos. Y a muchos de los que estaban por allí y a sus escoltas si se oponen. Ese día que tal vez quizá ocurra puede que los buscados por la turba clamen y pidan ayuda. Y que se encuentren con que nadie se la brinda. ¿Saben por qué? Porque estaremos todos en nuestros refugios atómicos, donde ellos nos forzaron a encerrarnos, y nos dará igual lo que les pase. 

Así que yo, a lo mío. A buscar una fémina a la que convencer de la necesidad de repoblar la Tierra. 

 

 

 

Ludovico Einaudo y Ballaké Sissoko - Chanson d'amour 

 

 

 

martes, 28 de abril de 2026

El señor de los anillos

https://www.youtube.com/watch?v=Veog9lA_3Zo 

 

En estos días de viajes y largas esperas en aeropuertos he tenido que matar los ratos muertos como he podido; uno de ellos ha sido con un librito de uno o dos divulgadores franceses (ojo, ese detalle es clave) que contaba, de manera resumida, la Historia del mundo. Este tipo de libros suelen ser como ver una película de las que me gustan a mí (con acción y sin besos, para empezar): no es que alberguen grandes sorpresas, pero siempre es divertida la nueva historia del pistolero que llega a un pueblo del Far West dominado por un rico terrateniente con una pandilla de matones a sueldo o del ex-Navy Seal que ha querido dejar atrás todo su pasado pero tiene que ponerse a ello una vez más cuando los malos se meten con la persona equivocada.

 

El libro, ya lo he dicho, lo han escrito franceses. Y para franceses. Como uno ya conoce a los franceses, pues no les tiene en cuenta lo encantados que están de conocerse; al contrario, lo leí como una oportunidad excelente para saber cómo ven el mundo, o su Historia. Como detalles, baste decir que citan a España dos veces: una para decir que en el siglo XVI, tras la guerra de Granada, mandaron mucho, y otra para lamentar que Napoleón, en el apogeo de su gloria, hubiera decidido meterse en España. Esto último los autores lo achacan a la hybris griega que arruina a todos los humanos que llegan a creerse dioses y que hizo que Napoleón quisiera darle un reino a su hermanito José. Explican entonces que la diferencia fundamental entre España y Europa es que en España no se sentía aprecio por los soldados franceses y, a diferencia de los demás países, allí los soldados no podían alojarse en las casas de los lugareños. ¡Porque los degollarían! Bueno, también explican (en una idea que me parece muy interesante) que la clave del éxito de la conquista de América es la enorme distancia psicológica que había entre los españoles, que vivían en la Edad Moderna, y los americanos, que en los mejores casos estaban recién salidos de la Prehistoria. Y que lo mismo habría ocurrido si aquellos españoles hubieran desembarcado en el Egipto de los faraones, se habrían hecho con el poder en un plisplás. Claro que hay que entender que el autor es francés: considera un gran explorador-descubridor al señor de LaSalle, que en realidad fue un loco iluminado vendehumos, y considera que en los siglos XVII-XVIII Francia dominaba un tercio de América del Norte (aunque tiene la deferencia de apuntar que lo hacía sin apenas franceses allí). Se ve que consideran que si un francés desciende en barca un tramo del Misisipi, toda la cuenca del río es suya. En fin, quizá algún día escriba sobre esto, porque el tema tiene mucha miga y los franceses, desde luego, no lo van a hacer.

En fin, a lo que iba. O no, una digresión previa: es curioso cómo tratan los autores la caída del imperio romano (de Occidente). Como el librito es un manual sencillo, no profundiza mucho en los porqués, básicamente ocurre. ¿Empieza entonces la Edad Media? Según ellos, no. Según ellos, empieza el año 987 con la proclamación de Hugo Capeto como rey de Francia (por cierto: traté el tema en esta entrada). Lo que hay entre los romanos y Hugo Capeto son simplemente años oscuros. Y dice que Carlomagno era un patán y que es incomprensible la alta estima que se le tiene hoy en día. Para ilustrar la oscuridad de esos años, apunta que en aquella época (en Francia) no se construyó nada. Ni un monumento, ni una iglesia, nada. ¡Estos franceses...!

La caída de Roma supuso un paso atrás civilizatorio descomunal, de eso no hay duda, pero no fue igual en todas partes. En Inglaterra supuso la vuelta a la Edad de Piedra. En el norte de África, la desolación. En Francia, ya lo vemos: los arquetipos de francos, merovingios o caloringios, analfabetismo rampante. Pero la Iglesia Católica perdura, y las sociedades, más o menos, se mantienen Vale, lo compro. Pero en la península ibérica la cosa fue diferente: estaban los visigodos. De hecho, estaban como reyes antes incluso de la caída del imperio, por lo que la caída les afectó lo mismo que nos afectaría a nosotros la desaparición de los EE.UU.: nos quedaríamos sin películas de Jason Staham, sin internet y sin montones de cosas, sería duro, pero no el fin del mundo. Los visigodos mantuvieron el tipo: la monarquía persistió, se fundaron ciudades (tres), se acuñó moneda, se promulgaron leyes (y códigos legales), se erigieron iglesias, se hicieron concilios, la sociedad se mantuvo. Y san Isidoro de Sevilla escribió las Etimologías, ahí es nada. No era una sociedad inculta, al menos no más que la romana justo antes de su caída. Eso, hasta el 711. Y desde el 711 hasta el francés 987... tampoco puede decirse que España hubiera caído en la prehistoria. La mezquita de Córdoba dice lo contrario, sin ir más lejos. Pero, insisto, no hemos de ofendernos. Es un francés escribiendo para franceses, y nuestro interés es saber cómo ven el mundo ellos, no comprobar que lo ven como a nosotros nos gustaría.

A lo que iba de verdad. El libro empieza con una reflexión, que voy a denominar El señor de los anillos porque se escribió en 2006 y las películas de ese nombre estaban de moda hasta el punto de que el autor las elige para ilustrar su tesis:

En Francia, hace un siglo, todo aquel que sabía leer también sabía situarse en el tiempo y en el espacio. Un manual redactado por dos eminentes profesores, el "Malet-Isaac", mencionaba las referencias históricas y geográficas que conocían las personas que habían superado el graduado escolar. Sin embargo, esto ya no es así. La mayor parte de los franceses, y de los occidentales en general, se han convertido en personas sin pasado, en "desmemoriados" (esta palabra describe bastante bien la situación). Por una irónica paradoja, nunca se ha hablado tanto del "deber de la memoria" como en esta época de olvido; ya se sabe, sólo se insiste en una cualidad cuando ésta se ha olvidado.

Hasta hace poco tiempo, aún se escuchaba a los franceses quejarse cuando no se sentían contentos: "si una vez hicimos la Revolución, podríamos volver a hacerla", manifestaban así que eran conscientes de una bonita continuidad histórica. ¿Qué encontraríamos hoy en la cabeza de sus hijos (al menos en la de los que no han cursado el tercer ciclo)? ¡Un caballero de la Edad Media con su armadura, cabalgando sobre un cohete interplanetario, a modo de caballo, en un lugar indeterminado! 

La película en varias entregas El señor de los anillos, una epopeya que no se desarrolla en ninguna parte, nos proporciona con su éxito el testimonio de la ignorancia universal. La culpa no es de nuestros contemporáneos si se ha descuidado instruirles sobre hechos y lugares. Un mundo apremiante ha querido sustituir el estudio de la historia cronológica por el de los temas que cabalgan por los siglos, del tipo "Los medios de comunicación a través de los tiempos". En cuanto a los lugares, todos son iguales para los apresurados técnicos que ya no quieren tener en cuenta los parajes, las ciudades actuales alinean por todas partes las mismas torres de cristal. Dentro de este barullo, los paisajes se difuminan, las culturas se disuelven, las historias colectivas se borran.  

Esta mezcolanza provoca la desaparición  de aquello que permitía a los individuos efectuar el inventario de su herencia. Si a esto se añade un tremendo desprecio por el pasado lejano y el culto a lo "inmediato", se entiende que nuestra modernidad fabrique más consumidores, "zapeadores" e hijos de la publicidad que ciudadanos responsables, deseosos de comprender y construir. Así pues, hay que ponerse en guardia: la misión más importante de una civilización es transmitir a sus hijos un patrimonio, queda a cargo de estos últimos rechazar, dilapidar o hacer fructificar su herencia.

Jean-Claude Barreau: Toda la Historia del Mundo 


Es una tesis clara con la que me temo que estoy de acuerdo. Cuando yo era chaval todos los niños leíamos tebeos del Capitán Trueno o del Guerrero del Antifaz. O del Jabato, Roberto Alcázar y Pedrín, Historias Bélicas. Astérix. Tintín. Lucky Luke. Da igual cuál. Todas eran historias que estaban centradas en un tiempo y un lugar. Fijémonos, por ejemplo, en los álbumes de Asterix: la primera página de todos ellos empieza con una pequeña "lección" de Historia: 

«Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos... ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaórum, Acuárum, Laudánum y Petibónum...»

Con el correspondiente mapa del hexágono y la lupa centrada en ese rincón de Bretaña.


Sí, ya desde el principio aparece la situación geográfica e histórica. Pero esa acotación no era exclusiva de Astérix ni de los tebeos: películas (¡tantas películas empezaban con una introducción asterixiana!), series de televisión, novelas,... La Historia y la Geografía estaba siempre presente, sutil en ocasiones y evidente en otras. Era una lluvia fina que calaba. Puede que el ciudadano común no tuviera un profundo conocimiento de la Historia, pero las líneas generales sí las sabía. Era parte de esa cultura general que se consideraba que no tener equivalía a ser un patán.

Esa lluvia cesó. El resultado es que el conocimiento histórico y geográfico dejó de calar, dejó de tenerse. Ahora se lo considera algo a evitar, en lo que respecta a la formación de los niños, y una pedantería si un adulto lo posee y, craso error, lo exhibe. La incultura es lo que está en boga. 

¿Cuándo dejamos de valorar el conocimiento y la cultura? ¿Cuándo dejamos de considerar que las personas cultas eran la élite de la sociedad y las incultas los villanos, los destinados a ser meros braceros, el proletariado? 

No lo sé. En algún momento, tal vez poco a poco. ¿Alguien duda de que eso sea un error social? Claro que sí, hay mucha gente que sigue defendiéndolo. Los maestros, los pedagogos, los psicólogos, los políticos. Sobre todo, ellos.

Para que quede claro el párrafo anterior: lo que estoy diciendo es que los maestros, políticos y pedagogos son los principales defensores de que no se enseñe el conocimiento, Historia o Geografía. No al revés, como habría pensado cualquier ciudadano hace 100 años. 

El cambio de valores no ha sido baladí. Hace 50 años, queríamos que nuestros líderes fueran figuras sobresalientes en sus campos. Los mejores en lo suyo. Ahora no les pedimos nada de nada. Un maestro de escuela puede ser la máxima autoridad nacional sobre aeropuertos, vías férreas, carreteras y obras públicas, manejar presupuestos colosales y tener poder sobre cientos de miles de trabajadores. En otros campos ponemos a personas sin la menor cualificación. Y si no tienen siquiera el bachiller, ¿qué? Si alguien protesta, se le tilda de elitista y de facha. Que porqué no va a ser ministra una mujer que se gana la vida fregando escaleras, decía una vicepresidente del Gobierno. Koldo, el famoso portero de burdel, fue designado por ese Gobierno consejero de Renfe Mercancías. Si a nuestros gobernantes, a nuestros líderes, les importa un higo el conocimiento, el mérito, la maestría, ¿quiénes somos nosotros para exigirlo? En efecto: ya apenas requerimos a los recién licenciados que sepan de lo suyo. Becarios, se llaman. Junior, también. Y nos encontramos con ingenieros de 40 años a los que se considera "juniors" y que se dicen que están aprendiendo. Como si tuvieran todavía 18 años.

Se cometen muchos errores en el trabajo. En el campo mío, un gran porcentaje de los errores son por falta de atención. La información está proporcionada, bien clara en los planos, pero el que los tiene que interpretar no los ve. Hay muchísimas personas ahí fuera que si un plano tiene 100 palabras lee solo 30 ó menos. Y que si tiene 10 palabras no lee ninguna. Asombroso pero cierto. Otro porcentaje importante es porque leen, pero no saben interpretar. Es como si usted escuchara una canción en ruso: la oiría, pero no intentaría entender la letra. Pues lo mismo: leen, pero no hacen ningún esfuerzo por entender lo que leen. Una instrucción: ir a Rue 13 del Percebe, comprar 2 tomates, volver. ¿Qué hacen? Van a Rue 13 del Percebe y vuelven. ¿Los tomates? ¡Ah, no habían caído en la cuenta de que tenían que comprarlos! No se fijaron, dicen. 

Pero, claro, esta Semana Santa hice esta foto:


No sé si maravillarme u horrorizarme. La criatura no tiene 24 meses, y ya maneja una tableta. Y un lápiz señalador, o como se llame. No sabe leer, pero interactuar con pantallas informáticas lo hace sola. Hace 25, 30 años, se decía que hay que ver, en el futuro los "nativos digitales", un término que se creó para referirnos a los que, a diferencia de nosotros, vivían en un mundo informatizado, patatín, incluso se hablaba de que tendrían los pulgares no sé cómo, etc. 

Pero ¿cómo será de ese bebé cuando sea adulto? ¡Ah, datis! Voy a especular: asombrosamente fluido y cómodo cuando se trata de moverse a través de cuestionarios y pasar pantallas, excelente interpretando botones y encontrando opciones "ocultas", pero incapaz de enfrentarse a un libro. Si puede, esperará a que salga la película. Si no, para eso estarán los audiolibros. Puede incluso que la IA genere audiolibros con audiovídeos, y así es más fácil, no ha de imaginar a Ivanhoe o a Robinson en su isla.

Ese futuro no está tan lejano: ya hoy en día los jóvenes ingenieros prefieren ver vídeos tutoriales en Youtube en vez de atender explicaciones. Los ingenieros, según mi concepción del mundo, somos la élite de la sociedad: pues imagine, entonces. O los mapas: no es que no se miran, es que son incapaces de localizar una población en un plano y encontrar la ruta hasta allí. El año pasado paré en una gasolinera a comprar un mapa de carreteras de Michelin y el dependiente me miró como si hubiera bajado de una nave espacial. Huelga decir, no tenía. Desde hacía años.

El otro día, una señora (ya mayor) me preguntó por una dirección. Estaba dos calles más abajo, por cierto. Me llamó la atención porque ya nadie pregunta direcciones. Todos tenemos móvil, ¿no? Pero esto también tiene consecuencias: los jóvenes ya no saben los nombres de las calles, y los recorridos habituales se los saben de memoria, pero los recorridos no usuales los hacen móvil en mano. Sí, la tecnología nos cambia. Cambia primero nuestros hábitos, y luego cambiamos nosotros. Hace 20 años me habría reído o me habría encolerizado si me dijeran que el dinero en efectivo iba a desaparecer. Hoy, para mí, es (casi) sólo un recuerdo. Algo que usaban los cromagnones, aunque aún queda alguno por ahí.

Así que sí. Hace 20 años El señor de los Anillos era un síntoma de lo que se nos venía encima. Hoy podemos confirmar que la evolución es cierta. Y no tiene marcha atrás. ¿Cuánto sobrevivirá "el mundo antiguo"? Lo que sobrevivamos nosotros. Cuando muere el penúltimo hablante de una lengua, la lengua muere (el último no tiene con quién hablarla, ¿no?). Cuando muera el último analógico, sólo quedarán digitales. 

Un último ejemplo. De vez en cuando me toca interactuar con ingenieros jóvenes, arquitectos jóvenes, aparejadores jóvenes. Titulados universitarios. No saben croquizar a mano, es decir, no saben plasmar sus ideas con un dibujo a mano (necesitan un ordenador), pero bueno. Ahora bien, tampoco saben explicarlas. Al menos, por escrito. No saben escribir. Saben pedirle a la IA que lo escriba por ellos. Pero ellos no saben. ¿El paso siguiente, en la evolución? Hoy, no saben expresar con precisión lo que se les ocurre; mañana, quizás no se les ocurrirá nada.

Pero no es algo que me preocupe. No es mi problema. 

 

 

 G.F. Händel - Sabaranda para cuerda y continuo 

 

   

 

jueves, 23 de abril de 2026

El Caballero y la Princesa

San Jorge. Un día muy especial, dedicado —ya no —a un santo muy especial.

 En mi libro escolar de lecturas de cuando tenía 7 años, la historia de san Jorge se contaba así:


 

¿Igualito que ahora? Lo dudo.

Para empezar, mi libro era tamaño cuartilla. Es decir, cada hoja era tamaño A5 aproximadamente. La mitad que los libros de ahora. Dejo que cada uno busque las otras diferencias. 

Y en otra entrada volveré al tema. 

martes, 10 de marzo de 2026

Unos números sobre el tiempo (para pasar el rato)

Es un conocimiento que nunca está de más:

Mil segundos son casi 17 minutos. 17 minutos son exactamente 1.020 segundos.

Un millón de segundos son doce días. En concreto, doce días exactos son 1.036.800 segundos, por lo que es una aproximación muy razonable.

Mil millones de segundos son casi 32 años. 32 años exactos son un pelín menos de 1.010 millones de segundos. 

Un billón de segundos son 32.000 años. Obviamente. 

En horas:

Mil horas son 42 días, casi clavado porque 42 días son 1.008 horas.

Un millón de horas son 114 años, con mucha exactitud. Si contamos 28 años bisiestos, 114 años son 999.312 horas. 

Y mil millones de horas son 114.000 años, claro. 

viernes, 6 de marzo de 2026

Sobre el burka

https://www.youtube.com/watch?v=22zB6Soc2Gk 

 

 

Está usted comiendo en un restaurante. En una mesa cercana, una familia: padre, madre y algunos hijos. Uno de los hijos, de corta edad, se está portando mal. Berrea, chilla, canta, tira cosas al suelo, lo que usted prefiera. Los padres le amonestan, pero el chico no depone su actitud. Usted está perdiendo los nervios y se pregunta porqué admiten niños en los restaurantes, pero sigue comiendo su filet mignon a la pimienta. Hasta que el padre le arrea un sopapo al chaval. Que, a partir de entonces, se porta bien y el resto del aforo termina su comida en paz.

Usted:

  1. Llama a la policía y les pide que vengan a detener al padre por maltrato infantil. A la cárcel y que pierda la patria potestad.
  2. Se levanta y afea al padre su actitud delante de todos. Cuando el padre le responde, le pega una paliza delante de su familia o en el callejón de atrás.
  3. Sin levantarse, afea en voz alta la actitud del padre.
  4. Sigue comiendo, tal vez aliviado, tal vez molesto por la escena que ha presenciado.
  5. Se levanta, rompe en aplausos y pide que el padre dé una vuelta entre las mesas recibiendo las felicitaciones de todos. Anima también a su santa esposa a que le arroje al héroe su sostén.

Antes de continuar, debe usted meditar bien qué opción sería la suya. Si no lo ha decidido, no ha de seguir leyendo porque carecerá de sentido. Elija su opción.

Con el burka, el niqab, el chador y todas esas prendas islámicas que están ahora en el candelero ocurre algo parecido. Es un tema privado, de esa mujer y de su familia. También de cuando esa mujer es una niña y de su familia. Es un tema privado de esa familia. No nos molestan, o sí pero nos aguantamos, los mamarrachos que nos cruzamos por la calle. Les aseguro que a menudo veo muchas escenas en la calle que me disgustan, pero aparte de pensar que pobre juventud y que o tempora o mores, me aguanto y sigo mi camino. Pero en el caso del burka, como en el del restaurante, hay un detalle adicional: el maltrato al niño, a la niña, a la mujer sometida a las exigencias del marido.

En el caso islámico, el maltrato a la niña y a la mujer es clamoroso: basta notar que, en libertad, ninguna otra mujer del mundo adopta las normas de pudor islamistas. En Barcelona hay ciudadanos de más de cien países, seguro. En primavera, verano, otoño e invierno las mujeres y niñas visten de muy diversas maneras. Algunas muy ligeras de ropa, otras muy tapadas. Algunas llevan vestimentas claramente subsaharianas, otras llevan ropa típica del Indostán, pero uno no aprecia imposición, sino una clara preferencia de esa mujer. Y luego están las islámicas. No voy a decir las musulmanas, porque no todas. Las islámicas, en invierno muy bien, pero en primavera obviamente se comen las ganas de lucirse, y en verano es asombroso que sigan respirando. Aun así, esto no está aún en la polémica. La polémica va a los casos extremos, el burka y el niqab. Eso es maltrato, nadie puede querer vestirlo voluntariamente como regla universal salvo que le hayan formateado el cerebro desde niña o lo prefiera a recibir una paliza. Y ante esto, lo que tenemos que hacer, lo que pedimos a nuestros gobernantes que hagan, es…

Piense en el restaurante. Sobre todo si eligió usted la opción d). Si eligió la a) o la b), es evidente que es usted partidario de legislar y prohibir. Pero ¿y si eligió la d)? ¿Por qué no intervino en el restaurante? Es evidente que no le gustó la escena, pero ¿acaso piensa que es un tema privado y que cada cual ha de poder educar a sus hijos como crea conveniente? ¿Acaso piensa que cada cual ha de poder educar a sus hijos como crea conveniente, excepto si ese cual es musulmán?

 

¿Mi postura personal? La expuse en esta entrada: la libertad religiosa.

 

 

 Sara Evans - A little bit stronger

domingo, 15 de febrero de 2026

El buscador de estrellas

https://www.youtube.com/watch?v=DZ43IGuvtD4 

 

 

Tal vez le haya llamado la atención, en la imagen típica de un telescopio, la existencia de como una mirilla o visor que parece independiente del telescopio:


 

Esa "mirilla" se llama "buscador". Y su misión es, como su propio nombre indica, buscar estrellas. O lo que se quiera ver.

En teoría, la observación de un astro que se ve a simple vista (la Luna, los planetas, las estrellas brillantes, etc.) es muy sencilla: basta con apuntar el telescopio hacia ese astro y mirar. Ocurre, en cambio, que el campo de visión del telescopio es muy reducido, aunque tenga muy pocos aumentos, y la sección del cielo que se ve a través de él es pequeñísima, así que si el telescopio no está automatizado y conectado a un ordenador en el que se introducen las coordenadas espaciales de a dónde se quiere mirar, lo normal es que no se vea lo que se quiere ver: el telescopista ha fallado al apuntar el telescopio. No es tan fácil como parece, desde luego. Y ahí es donde entra el buscador.

El buscador es un aparato muy sencillo: es poco más que un anteojo, que tiene por lo tanto un campo de visión bastante amplio. Tiene muy pocos aumentos (y ninguno en los telescopios baratos), pero permite localizar fácilmente el punto que se busca. Pues bien, en el centro del campo del buscador hay una cruz, y lo que hay que hacer es girar el telescopio hasta que el astro buscado esté en el centro de la cruz: en ese momento, si el buscador está correctamente alineado con el telescopio, éste está apuntando a lo que se quiere ver, y ya se puede mirar. Sencillo, ¿no? 


 

 

 

Joan Osborne - One of us (interpretada por Matthew Griswold) 

  

lunes, 2 de febrero de 2026

Mis versículos favoritos XXVII: La historia de la paloma

    https://www.youtube.com/watch?v=rH9F40ZbceA

 

 

¿Por qué se representa casi siempre a la paloma con una ramita de olivo en el pico? Pues por un fragmento de una relato del libro del Génesis: 

 

Pasados 40 días, Noé abrió la claraboya que había hecho en el arca y soltó el cuervo, que estuvo saliendo y retornando hasta que se secó el agua en la tierra. Después soltó la paloma, para ver si había menguado el agua sobre la superficie del suelo. Pero la paloma no encontró dónde posarse y volvió al arca, porque todavía había agua sobre la superficie de toda la tierra. Él alargó la mano, la agarró y la metió consigo en el arca. Esperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca. Al atardecer, la paloma volvió con una hoja verde de olivo en el pico. Noé comprendió que el agua había menguado sobre la tierra. Esperó todavía otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió.

Gen 8, 6-12 

 

Por si acaso ve usted el mundo como un ingeniero, una explicación previa: el arca no era como nos imaginamos nosotros los barcos, con los marineros caminando por la cubierta y todo eso. No, era una enorme bodega techada. No había ventanas laterales, lo que había era una escotilla en la cubierta. Por eso Noé no ve cómo está la tierra, y por eso emplea el subterfugio de soltar las aves.

El caso es que con este fragmento concluye la historia del arca de Noé y por lo tanto del diluvio universal, ambas forman parte de nuestra cultura judeocristiana y cuando yo era mocito era inimaginable que alguien no la conociera. Pero años después conocí a una portuguesa que no tenía ni idea de quién era Noé, y desde entonces ya me creo todo: también que haya entre nosotros gente que camina libre por la calle sin saber lo del diluvio universal, lo del arca y lo de la paloma.

 

Milano Chiesa di San Maurizio al Monastero Maggiore Innen Halle der Nonnen Gemälde 2
Aurelio Luini, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

 

A lo largo de la Historia, los pintores han representado esta historia con una paloma blanca y una rama de olivo en el pico. Cuando se dibuja una paloma con una rama de olivo (bueno, de lo que uno consiga dibujar), a lo que se está haciendo referencia es a esta historia. Lo que pasa es que en estos tiempos de incultura que nos toca vivir ha quedado la paloma con su ramita, pero se ha perdido el conocimiento del trasfondo. Y ahora representa "la paloma de la paz". El cómo se hizo el cambio no lo sé, diría que el Guernica de Picasso tuvo algo que ver, pero a mí que me registren. Lo importante es que la nueva versión forma parte del imaginario colectivo.

Así que lo de la paloma que lleva en su pico una rama de olivo es un relato bíblico de un mito de aquel pueblo que hace más de 3.000 años vivía en ese territorio que ahora llamamos Israel. Por lo que a nosotros respecta, un pasaje de la Biblia. 

 

 

 

Claudio Monteverdi - Ghirlanda Sacra: Salve Regina