https://www.youtube.com/watch?v=eGczfTHyIrs
La principal y primerísima obligación de los gobernantes de una región o comunidad autónoma es garantizar la movilidad en su territorio. Todo lo demás, si me apuran, es secundario: si hay movilidad, vendrá por añadidura. Por supuesto que hay muchas otras cosas muy importantes que de las que pueden encargarse, como gestionar bien las licencias de caza y pesca, pero eso lo han de hacer en el tiempo libre que les deje garantizar la movilidad.
En Cataluña nos hemos especializado en perder el tiempo dedicándonos a las cosas menos importantes en vez de a las que lo son más. Por resumir, no les importan las cosas: les importan que sean en catalán. Y así nos va.
Hará unos 30 años, creo que más, se inauguró el primer tramo de la C-32, puede que entonces se llamara A-16. La autopista de Barcelona a Sitges. Y ese primer fin de semana se colapsó de mala manera. Anunciando los superatascos que iban a ser nuestro pan de cada día. Recuerdo que el responsable del gobierno de Pujol trató de justificarse diciendo que en el tiempo que se había tardado en construir se habían matriculado en Barcelona coches suficientes para cubrir toda su superficie. Para él, era su justificación. Yo, como ingeniero, pensé que aquello probaba que la habían infradimensionado, la habían hecho de pocos carriles ya desde el principio. Supongo que los ingenieros y los políticos vemos la realidad desde perspectivas muy diferentes. Pero no era consciente, entonces, de lo inútiles que iban a ser en este tema.
El otro día fui a Tarragona, a una obra. Entre salir de Barcelona y aparcar en Tarragona (la obra es en el centro) necesito casi media hora, lo que sumado a una hora de autopista (120 km por la autopista AP-7, de tres carriles y sin peajes) hace hora y media de trayecto. El otro día necesité tres y tres cuartos. El regreso lo hice en dos horas y media.
Sí, hubo accidentes. Como cada día. El primero por la mañana fue en la cuesta de Martorell, dos camiones, creo. Uno de ellos llevaba bidones de pintura y hubo que limpiar la calzada. El otro fue en la unión con la autopista C-32, creo. Un turismo choca con un trailer lleno de botellines de cerveza que se desparraman por la calzada. Y hay que retirarlos, claro. Aquí, directamente, se decidió cortar la autopista. Imagino que de forma meditada. Pero no habilitaron ningún carril en la calzada opuesta (que era de tres carriles) para sortear los metros accidentados. No, cortada la AP-7. Y búsquese usted la vida. El resultado fue el colapso de todo camino asfaltado del norte de la provincia de Tarragona. Por lo menos. Cuando regresé por la tarde ya habían abierto algún carril, pero el atasco seguía. 11 horas y media, tengo entendido. Claro que lo que me retuvo por la tarde no fue ese accidente, sino otro que hubo antes de llegar a Martorell y que a mí me paró 8 ó 9 km antes.
He estado en incontables atascos en esa autopista entre Barcelona y Tarragona. Es el tramo que utilizo, pero tengo entendido que el tramo Barcelona-Francia es mucho peor, y la circunvalación de Barcelona por Sant Cugat es un fijo en cualquier parte de tráfico. En cualquier día laborable se pierden en los accesos a Barcelona por retenciones un número de horas-hombre escandaloso: el monto anual seguro que explica la baja productividad española.
Los políticos culparán de los atascos a los accidentes. Los accidentes no son culpa suya, y los demás tontos, que les creen, quedarán convencidos de que los políticos no tienen la culpa. Sin embargo, sí es culpa de los políticos que los accidentes causen tales atascos. O las obras, o que salen todos a la vez, o lo que sea que planteen como causa. Pero no se producen atascos al evacuar el Camp Nou, por ejemplo: está diseñado para que no los haya. Y si se hacen obras en una de las vías de evacuación, se buscan alternativas con tiempo suficiente. Lo de los políticos es como si el general se excusa al perder una batalla echándole la culpa al enemigo, que ha peleado. Oigan, accidentes hay y los va a haber. Y se van a hacer obras. Pero no ahora, es que va a haber accidentes y obras en 2030, 2035, 2040... Siempre va a haberlos. Si usted, señor gobernante, tuviera dos dedos de frente o voluntad de hacer bien las cosas, tomaría las medidas ahora. No cuando ocurre el accidente. No se prepararía para actuar cuando hay un accidente (bueno, eso también), sino para que cuando lo haya, la movilidad no se resienta. O se resienta lo menos posible.
Hace treinta y pico años ya eran muy normales los atascos. Antes no sé, porque no vivía por aquí. Pero entonces lo eran tanto que... recuerdo una vez, en un taxi en Barcelona. En un atasco, cómo no. El taxista tenía la radio, y la tertulia del programa versaba sobre lo que había hecho la gente en esas retenciones eternas típicas de los domingos por la tarde. Llamó una señora, y contó que había hecho el amor con el conductor. Lo que quiero decir es que ya entonces los atascos eran el pan de cada día, y ya entonces los ciudadanos estábamos hartos de ellos. Pues lo siguen siendo. No han sabido, los gobernantes, ocuparse del tema, se ve que han tenido otros que han considero más interesantes de los que ocuparse. Y eso que el político que resuelva el tráfico es el que de verdad debería tener plazas y avenidas por doquier, y no Companys.
La AP-7, en concreto, se les ha ido de las manos. Soporta demasiado tráfico, y no tienen ningún plan B, sólo el plan A: echarle la culpa a los demás.
Vince Gill - What you give away
No hay comentarios:
Publicar un comentario